Con la llegada de la primavera, del aumento de horas de luz, la población en general se siente más cansada

Se trata de un trastorno adaptativo, más o menos leve, que se conoce como astenia primaveral

La astenia primaveral provoca que muchos de nosotros tengamos sensación de debilidad, cansancio, falta de vitalidad e incluso problemas para conciliar el sueño. ¿Cuáles son sus síntomas? ¿Cómo prevenirla? ¿Qué consejos seguir para superarla?

Ilustración de Dan Widdowson

La astenia primaveral no es una enfermedad

Es solamente un trastorno de adaptación temporal. Es algo que debe quedar claro porque nos estamos acostumbrando a medicalizarlo todo, y la astenia no es una enfermedad por la que se tenga que consultar. No hay ensayos clínicos que relacionen claramente la primavera con la presencia de la astenia, pero se cree que se produce por una alteración de los ritmos circadianos provocado por el aumento de horas de luz. Las alteraciones más comunes son: cansancio, un poco de apatía, dificultad para hacer tareas cotidianas o nuestro trabajo habitual, pérdida de apetito, en algún caso trastornos en las horas de sueño.

Ilustración de La Nonette

¿Se puede prevenir la astenia primaveral?

Es basicamente un desajuste de nuestro reloj biológico interno. Tenemos un eje que regula gran parte de las funciones vitales de nuestro organismo y que está adaptado a un entorno medio ambiental, el eje hipotálamo-hipofisario. En la primavera, de una forma relativamente brusca, empiezan a cambiar condiciones medio ambientales como la temperatura,  las horas de luz… y este eje se desajusta. El reloj biológico interno ha de ajustarse a la nueva situación en la que estamos inmersos. En ese desajuste y vuelta a ajustar es cuando aparece la sintomatología que se define como astenia primaveral.

El cambio de hora estacional no ayuda. Para intentar paliarlo es conveniente acostarnos un pelín más temprano unos días antes de que éste vaya a producirse. Intentar ser también regulares en las horas de ingesta de comida y en las horas de sueño, y hacer algo de ejercicio (es suficiente con unos treinta minutos todos los días), son cosas que pueden ayudar bastante.

¿A quienes afecta más la astenia primaveral?

Todos estamos sometidos porque estamos inmersos en el entorno medio ambiental. Estadísticamente se habla de un 40% de personas que muestran esta sintomatología, y dentro de ese 40% el grupo que se ve más afectado es la población femenina de entre 35 y 50 años.

Ilustración de Taryn Knight

También nos encontramos con que los estudiantes, coincidiendo con que están en la recta final del curso escolar, se ven más afectados. Y un dato curioso es que afecta más a las personas que trabajan por cuenta ajena, que no son autónomos.

Suele durar entre dos y tres semanas

Es el tiempo que se considera normal. Si pasa de esas dos o tres semanas igual lo que está escondiendo es una patología de fondo que aflora debido a la astenia primaveral. Puede ser indicativo de algún trastorno, enfermedad orgánica o psicológica, por lo que es recomendable acudir al médico.

¿Cómo influye la alimentación?

La alimentación tiene un papel determinante. Se debe mantener un ritmo de cinco ingestas al día y una base de dieta mediterránea de forma habitual.

Si malcomemos, hacemos mucha comida rápida, no desayunamos… El desorden, y sobre todo el abuso de productos elaborados, nos puede llevar fácilmente a una deficiencia de ciertas vitaminas, incluso de algunos antioxidantes, que haga que nos podamos ver más afectados por la astenia primaveral.

La regularidad en las comidas garantiza un flujo continuo de aporte de energía, de gasolina para que nuestro cuerpo funcione

Es recomendable en esta época aumentar el consumo de frutas, verduras y cereales. Todos ellos producen un aumento de la serotonina, una de las hormonas que están  un poco más alteradas en esta época.

Si todas las comidas son necesarias, hacer un buen desayuno es esencial

Se ha comprobado que el cuerpo funciona, se adapta y responde mejor cuando hay un desayuno correcto: lácteos, cereales, pan tostado con tomate y aceite, un zumo de naranja, una fruta… un desayuno básico que nos va a ayudar mucho a tener toda la energía a lo largo de la mañana.

¿Y los productos dulces?

Es frecuente recurrir a productos dulces o al chocolate cuando nos notamos un pelín bajos de ánimo. En general los productos azucarados no son beneficiosos, porque nos producen una subida de azúcar muy rápida en la sangre,  pero cae a la misma velocidad con la que ha subido. Con lo cual a la media hora o a la hora nos podemos encontrar peor de lo que nos encontrábamos. Es preferible un trozo de pan con tomate y aceite y un café con leche, o algo similar. Va a ser una ingesta mucho más favorecedora y energética.

¿Es recomendable tomar vitaminas como complemento?

Si la alimentación es correcta los complejos vitamínicos están de más. En todo caso se puede recurrir a remedios tradicionales como la jalea real. Es un producto milenario de uso tradicional que no hace ningún daño, y según diversos estudios es cierto que puede tener algunas sustancias que llamamos adaptógenas que nos permiten superar mejor esas épocas de estrés. También tiene algunos ácidos grasos, oligoelementos y minerales que no son muy frecuentes en nuestra dieta y que pueden ser una ayuda.

Y es recomendable mantener una buena higiene del sueño

Para ello empezar el día con ese buen desayuno y que las cenas sean algo más ligeras. También es conveniente que, en el momento de irnos a dormir, no hayamos estado previamente con el móvil, tablet, ordenador… Las luces que emiten las pantallas alteran el sueño.

Fuente: Punto de enlace en Radio 5 (5/04/17) y La noche en vela de RNE (4/04/16) / Imagen de portada: flickr Natalia Romay

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