Este tema en particular me toca de cerca, ya que tengo tres hijos en edades comprendidas entre los 3 y los 7 años.

Creo que me siento un poco culpable en lo que respecta a mi segundo hijo. ¿Por qué? Nunca pasaré con él los momentos a solas que he pasado (o pasaré) con sus hermanos.

Tuve la suerte de cogerme un año sabático cuando nació mi hijo mayor.

Y disfrutaré de dos años enteros con el pequeño antes de que empiece la universidad.

Cuando mi hijo mediano mire al pasado, ¿cómo recordará su infancia?

¿Se acordará sólo de la ropa heredada de su hermano mayor o de las veces que no podía tumbarme con él en la cama porque tenía que ocuparme de que su hermano pequeño se durmiera? Intento asegurarme de que haya un equilibrio entre los chicos, pero siempre hay una lucha. Últimamente he intentado pensar en lo positivo de ser el mediano y en cómo este hecho preparará a mi hijo para el mundo real (más que al mayor o al benjamín). Para mi sorpresa, lo de ser el del medio supone más de una ventaja.

■ 1. Son de trato fácil.

Saben adaptarse a las circunstancias y entienden que, en la vida, no siempre se les dará un trato especial. A veces pienso que a mi hijo le falta capacidad de decisión, pero ahora me doy cuenta de que, simplemente, es muy flexible. Perfecto para el mundo real.

■ 2. Son creativos.  

Mi hijo mayor va a un colegio bueno en Manhattan y siempre ha destacado por sus notas. Gana campeonatos de ajedrez y, cuando se aburre, hace construcciones gigantes de Star Wars con Lego sin leerse las instrucciones. El mediano no parece interesarse por las mismas cosas que su hermano. Siempre dibuja de un modo más creativo y, en cierto modo, se ha convertido en el artista de la familia. Le encanta bailar, cantar e inventar. ¿Que qué me parece una vida de baile y canciones? Perfecta.

■ 3. Son revolucionarios.

Aunque son flexibles, hay momentos en los que se rebelan para hacerse notar y atraer algo de atención. A algunos padres les puede dar miedo esto, pero a mí no. Nuestro mundo se está haciendo cada vez más emprendedor, es decir, el lugar perfecto para los medianos. Las nuevas empresas de éxito están dando la vuelta a sus industrias y… ¿quién mejor que un hijo mediano para impulsar esos cambios?

■ 4. Saben escoger sus batallas y, cuando lo hacen, son los mejores negociadores. 

Gracias a su flexibilidad, los hijos medianos saben por qué merece la pena luchar y por qué no. Siempre buscarán la justicia y dejarán a un lado lo trivial. En caso de desacuerdo, no pienses que se lo tomarán a la ligera. Son perfectamente conscientes de lo que pueden ofrecer a los demás, pero también son lo suficientemente realistas como para saber que el mundo no gira a su alrededor. Así que, la próxima vez que le pidas que lleve su ropa al cesto, que no te sorprenda si te salta con que está un poco harto de llevar siempre ropa usada. Son así de mordaces.

■ 5. Son independientes.

Los años de esfuerzos por crear una atmósfera en la que despuntar darán resultados: desarrollarán habilidades y aptitudes como la autosuficiencia y la consciencia de uno mismo, lo que les permitirá alejarse del grupo. Si están atentos a los errores de su hermano mayor, contarán con más recursos y serán más conscientes de las oportunidades que tienen a su disposición.

 

Foto cortesía de Michelle Muller-Marinis

Fuente: Mommy Nearest  (@MommyNearest) / Publicado originalmente en la edición estadounidense de ‘The Huffington Post’. /Traducido por Marina Velasco Serrano para el El Huffington Post.

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