Confirmaría la hipótesis de que los niños prodigio tienen un familiar autista.

Investigadores de la Universidad Estatal de Ohio han encontrado la primera evidencia de que los niños prodigio comparten algunas variaciones genéticas con aquellos que tienen autismo.

Los marcadores genéticos compartidos se dan en el cromosoma 1.

El hallazgo confirma la hipótesis hecha tiempo atrás por Joanne Ruthsatz, una de las autoras del estudio, quien, en una investigación previa descubrió que la mitad de los niños prodigio que estudió tenían un familiar directo con autismo.

Eso le llevó a investigar la conexión genética entre precocidad y autismo. “Aún no hemos identificado la mutación – afirma Christopher Bartlett, también responsable del trabajo – pero sí hallamos similitudes en una región del cromosoma 1 para ambos”.

Los resultados serían un paso inicial para responder la gran pregunta:

“Sabemos qué conecta precocidad con autismo – explica Ruthsatz –. Lo que queremos es saber qué las diferencia. Los niños prodigio parecen tener unos genes protectores que evitan los problemas asociados con el autismo, permitiendo que solo brille el talento. Eso es lo que buscamos identificar”.

Para realizar el estudio se tomó muestras de saliva de niños con una inteligencia precoz y también de entre 4 y 14 de sus familiares. Cada uno de los niños tenían entre 1 y 5 miembros de su familia que había sido diagnosticado dentro del espectro autista.

El estudio ha sido publicado en Human Heredity.

Artículo de Juan Scaliter en quo.es

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