Un estudio realizado por el psicólogo Richard Weissbourd muestra cómo incluso los padres, sin querer, educan bajo estereotipos

Para evitar prejuicios machistas es importante fomentar el liderazgo entre las niñas y la empatía entre los niños. Weissbourd es psicólogo de Harvard y lidera el proyecto Making Caring Common. Realizó un estudio sobre la desviación de género entre adolescentes, y sus resultados fueron sorprendentes. Incluso los padres, sin darse cuenta, tienen comportamientos en este sentido que fomentan los prejuicios machistas. Para evitar conductas que favorezcan los tópicos de género tiene algunas propuestas.

■ 1. Comprueba tus propios prejuicios

Lo mejor para cambiar y mejorar es darse cuenta de los pensamientos estereotipados de uno mismo

Es sencillo: se trata de revisar nuestro lenguaje y nuestra mente. Si pensamos que una chica debe vestir de cierto modo y un chico de otro, si consideramos que hay sentimientos femeninos y masculinos… Recibimos mensajes a diario sobre cómo deben ser las cosas así que todos tenemos prejuicios. Intentar ser conscientes de los nuestros siempre es una ayuda para intentar desprendernos de ellos. No es mala idea preguntar a algún amigo o familiar sobre nosotros mismos: ellos pueden haberse dado cuenta de cuáles son nuestros prejuicios ‘inconscientes’.

■ 2. Que tu casa sea un lugar sin prejuicios

Desde pequeños, los niños son sometidos a toda clase de comportamientos estereotipados

Así que nada mejor que empezar desde esa edad para intentar minimizarlos. Las relaciones sólidas, basadas en la confianza y la autoestima, son importantes para evitar los prejuicios. Preguntar a los hijos sus opiniones acerca de las actividades que deben llevar a cabo hombres y mujeres es una manera de saber cómo está la situación en casa. Contar a los hijos momentos en los que uno u otro ha sufrido prejuicios por este motivo también puede ayudar. El juego es otra forma de cambiar los estereotipos, así que es positivo ofrecer a todos, niños y niñas, la posibilidad de jugar con cualquier tipo de juego y juguete. Podemos proponerle a un niño la posibilidad de imaginarse a sí mismo como un bailarín o un coreógrafo y a una niña la idea de ser alcaldesa o directora de una empresa.

■ 3. Ayuda a tus hijos a romper los estereotipos

Los niños deben aprender de los adultos y nuestra actitud es clave para que ellos sigan un destino u otro

No sirve decirle a un niño que debe compartir las tareas si después, en una reunión familiar, son sólo las mujeres las que recogen la mesa. Es importante preguntar a los hijos lo que piensan de determinadas situaciones, incluso se podría elaborar de manera conjunta una lista de prejuicios. Un ejemplo: comentar cómo en ese anuncio de televisión, las niñas parecen más pendientes de su imagen que de sus estudios. Quizás ellos no se habían dado cuenta. Como tampoco se dan cuenta, a veces, del lenguaje que usan. Así, cuando un niño o niña exprese ideas prejuiciosas, es útil hacérselo notar.

■ 4. Evita eso de que “los chicos son chicos” 

Evitar la idea de que los chicos deben ser fuertes, que esa actitud más movida y agresiva de un niño es propia por ser precisamente un niño

Es importante permitir que los niños puedan expresar su vulnerabilidad, sus debilidades, sus miedos. Y que reconozcan su empatía, también hacia las chicas. Aunque en casa no haya hijas los padres deben enseñar a sus hijos a defender a las mujeres, a apoyar sus derechos, a ser responsables socialmente.

■ 5. Construye liderazgo y autoconfianza para las niñas

Muchas chicas tienen prejuicios sobre su propia capacidad de liderazgo

Para romper los estereotipos podemos mostrar a las niñas ejemplos de mujeres que han liderado en diferentes ámbitos, como a alguna astronauta, por ejemplo, o a las mujeres que gobiernan en diferentes alcaldías y autonomías. También es importante ofrecerles herramientas, como alentarlas para que hablen en público, para que den sus opiniones (y se tengan en cuenta), y debatir todos sobre cuestiones familiares. Como a los chicos, a las chicas hay que permitirles expresar sus miedos y debilidades, y darles soluciones a sus puntos flacos para que aumente su autoestima y confianza. También es positiva la posibilidad de que las chicas participen en actividades de equipo en las que puedan demostrar sus capacidades de liderazgo.

Fuente: SILVIA TAULÉS  en  yodona.

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