Jacques‘ es un ‘biopic’ sobre el explorador marino francés centrándose en su vertiente más humana. El actor francés Lambert Wilson, al que vimos haciendo de monje en ‘De dioses y hombres‘, encarna a Jacques Cousteau. El director de la película, Jérôme Salle, ha mostrado su declaración de intenciones frente al personaje: “retratar a un hombre que, en mi opinión, simboliza el siglo XX. Sus errores, sus excesos y evoluciones también. Las preguntas que se hizo este hombre durante su vida abordan temas que siguen siendo actuales”. La película habla de la vida familiar del oceanógrafo, entre otras cosas de los problemas con su mujer y especialmente de la relación con su hijo Philippe.

El Calypso comandado por Cousteau, en el puerto de Ushuaia Harbour. Fotograma de la película JACQUES

El Calypso comandado por Cousteau, en el puerto de Ushuaia Harbour. Fotograma de la película JACQUES

‘Jacques’, una película de Jérôme Salle

La investigación para construir el personaje

La investigación del personaje no ha sido sólo una tarea de biblioteca, sino que la familia Cousteau también ha contribuido a la construcción de ‘Jacques‘. Explica el director: “He leído mucho para empezar, antes de reunirme con la familia. Y luego efectivamente me he reunido con las diferentes familias, porque hay varias familias de Jacques Cousteau ―al menos dos o tres―, y lo que también fue importante fue reunirme con todas las personas que trabajaron con él, sus colaboradores en el ‘Calypso’. Me permitió entender un personaje que realmente era muy secreto y difícil de comprender”.

La película narra 30 años de la vida de Cousteau. Empieza en 1946 centrándose en las relaciones personales del explorador así como en sus inquietudes. El actor que encarna al personaje afrontó el trabajo con cierta preocupación por tratarse de una persona extremadamente conocida. Lambert Wilson encontró a un hombre poliédrico con virtudes y defectos: “La cualidad que más me llama la atención en él es la curiosidad. Él estaba lleno de curiosidad que le llevaba siempre a nuevos paisajes, a realizar nuevos inventos, a tener nuevas aventuras. Quizás el defecto que yo encuentro más era una cierta cobardía, era una persona que un poco huía de los enfrentamientos. Se concentraba en las cosas agradables y dejaba a otros las cosas desagradables”.

'Jacques', una película de Jérôme Salle

El rodaje en exteriores

En esta obra no sólo se ve la vida cotidiana de Cousteau, sino también los exteriores en los que estuvo. Palpar la realidad sin tocarla es parte de la sensación que genera este largometraje al espectador. Ciudad del Cabo o la Antártida son algunos de los lugares por los que el director francés ha paseado su cámara: “la idea era tratar de respetar la herencia de Cousteau tratando de no rodar con el fondo verde o con efectos especiales e imágenes creadas por ordenador, sino tratar de rodar en los diferentes lugares en el mundo. A partir de ahí es cierto que la Antártida fue la elección más potente y más arriesgada. Vino impuesta porque no hay ningún lugar del mundo que se asemeje a la Antártida, es algo único. Somos la primera película de ficción que consigue rodar allí”.

A pesar de la grandeza de estos lugares, la extinción de especies marinas impuso al equipo de Jérôme Salle utilizar efectos especiales para recrear algunas exploraciones de Cousteau en el Mediterráneo. Lo que sí que se puede ver es una espectacular secuencia de tiburones reales, especialmente rodada para esta película, un ‘biopic’ de dos horas donde se muestra al explorador por dentro y por fuera.

‘Jacques’, tráiler oficial:

Un referente para varias generaciones

Jacques Cousteau, su hijo Philippe y el ‘Calypso‘ ―el barco oceanográfico desde el que llevaban a cabo sus hazañas―, forman parte del referente cultural de varias generaciones de todo el mundo. Ellos fueron los primeros en mostrar el fondo marino en televisión, una pasión que les llevó posteriormente a concienciar a la sociedad de la necesidad de preservar el ecosistema marino.

Jacques‘, la película que se adentra en la vida del famoso comandante, es el relato de algunos de los pasajes de su existencia. Una adaptación libre de algunos libros dedicados a su vida: ‘Mi Padre, el Capitán Jacques-Yves Cousteau‘, de su hijo Jean-Michel, y ‘Capitaine de la Calypso‘, escrito por Albert Falcó, su estrecho colaborador durante más de cuatro décadas.

El film es un viaje junto a un explorador marino, seguramente el más célebre de todos, que nos lleva por los fondos marinos del Golfo Pérsico, de Ushuaia o la Antártida sólo por citar algunos. Con una estructura circular y con el título original de ‘L’odyssée‘ ―’Jacques’ es el título que han puesto a la película en España― es realmente la odisea de un personaje empeñado en conseguir sus sueños. Un relato convencional, pero no por ello menos meritorio, que centra su atención en el entorno personal del comandante, en la convivencia con su mujer ―personaje interpretado por Audrey Tautou― y especialmente en la siempre difícil relación que tuvo con su hijo Philippe.

El trabajo de caracterización

Jacques‘ destaca por su sobresaliente trabajo de caracterización de todos sus elementos. Una película de época que transita por la segunda mitad del siglo XX con naturalismo, sin aristas. Lambert Wilson, el actor que se mete en la piel de Cousteau, confiesa: “Yo formo parte de la generación que creció con los documentales de Cousteau. Así es que hay  una parte de mi espíritu que fue marcada por él, simplemente tenía que dejarlo salir”.

Wilson, uno de los intérpretes franceses más internacionales, es el actor que lo tenía más difícil en esta película. Su personaje permanece en la memoria icónica de todos, y lo resuelve con un asombroso ejercicio de mimetismo. Wilson es Jacques Cousteau desde el mismo comienzo de la película, seguramente más elegante que el original, pero es él sin duda. “Yo no soy un imitador, no puedo cambiar mi voz. Lo que intento es hacer una síntesis de lo que él era, algo que se siente. Después hay cosas más carismáticas, más sencillas. Su manera de vestirse, su piel bronceada, su gorro o su delgadez. También su manera de moverse, tanto debajo del agua como en tierra, son cosas que yo he trabajado mucho”, explica el actor.

Sobre Jérôme Salle, el director

Jacques‘ es el cuarto largometraje del director francés Jérôme Salle, y el primero de su filmografía que se adentra en un drama personal y familiar, en narrar la biografía de un personaje singular.

El thriller era hasta ahora el terreno habitual de Jérôme Salle. Tanto en sus dos adaptaciones del cómic belga de Largo Winch como en ‘Zulu‘, un drama policiaco ambientado en la Sudáfrica post apartheid. “El gran reto para mí ha sido hacer una película sin pistolas, y a la vez era también lo que me entusiasmaba. Me encanta el thriller, pero como director creo que es interesante ponerse en una situación de riesgo. Enfrentarnos con historias respecto a las que no tenemos certidumbre”, explica el director.

Con majestuosas imágenes de dentro y fuera del mar, Jérôme Salle en ‘Jacques’ nos relata la vida de Jacques Cousteau desde su lado más íntimo, su relación con la naturaleza y con su familia, y la percepción de la vida de un hombre con muchos claroscuros, con muchos contrastes en su vida privada pero con un enorme mérito en el estudio de la relación entre el hombre y la naturaleza marina.

El Calypso arribando a Canadá en 1980.

El Calypso arribando a Canadá en 1980.

En ‘Informe Semanal’ de RTVE, en 1991

“Hay que resumirlo porque es muy complicado. La Antártida es el polo frío del planeta. En la maquinaria termodinámica hay un polo frío y un polo caliente. Esa maquinaria térmica fría y caliente hace el clima, y eso es lo que permite la vida sobre el planeta. Alterar, ya sea la fuente fría o la caliente, y ambas están bajo el Sol, mejor ni tocar ahí. Porque en cualquiera de los casos se estropea la maquinaria térmica, lo que equilibra el clima. Y es el clima lo que hace posible la fertilidad del suelo. Y es el clima el que puede traer las inundaciones y las hambrunas. Por lo tanto, ya ahora con un planeta estable tenemos tantas catástrofes que, si alteramos ―aunque sea un poco― el sistema termodinámico del planeta, nos arriesgamos a padecer catástrofes inimaginables”.

“Con la emancipación de las mujeres en los países en vías de desarrollo y con el establecimiento de pensiones de jubilación para los viejos en esos países, se controlará la demografía. Sólo en el momento en que los viejos se sientan seguros en su vejez y las mujeres se eduquen para defenderse del egoísmo de los hombres se controlará la población, y quizás así se podrá empezar a salvar el planeta”.

La razón por la que no quiero ya ni hablar de mareas negras es porque lo llevo denunciando veinte años, y nadie ha hecho nada. Si quiere que siga dando voces de alerta, estoy harto de ellas. Porque actualmente hay una por semana en el mundo, y sólo se habla de las que molestan a los restauradores, al turismo, a los militares. Eso no vale ¿y todas las demás? Lo cierto es que el mar está contaminado y sufre. Los peces desaparecen por esos vertidos y a todo el mundo parece importarle un pito. Pero cuando por casualidad una marea amenaza a la Costa Azul, ¡Bueno, bueno, bueno!”.

El comandante Cousteau en 1972 en La Haya durante una conferencia.

El comandante Cousteau en 1972 en La Haya durante una conferencia.

La Antártida no hay que tocarla. Hay que dejar ese continente tal y como está y reservarlo para la ciencia. Se puede permitir un cierto turismo educativo, únicamente en las costas y a bordo de barcos especialmente controlados desde el punto de vista de la seguridad. Porque una marea negra en la Antártida sería un desastre. Un barco turístico fue precisamente la causa de la primera y única marea negra que ha habido en la Antártida hace tres años, lo produjo ese barco turístico. Así que hay que tener mucho cuidado. O sea, cierto turismo educativo sí, investigación toda lo que se quiera, pero nada más”.

En particular, me emocionó la Antártida por la transparencia del aire. Tuve ocasión de subir en globo y fotografiar montañas situadas a 350 kilómetros de distancia. ¿Puede imaginarse qué transparencia de aire? Y además, esa sensación de pureza de materia en libertad, como en ningún otro lugar podremos encontrar ya jamás. Es algo verdaderamente fantástico”.

   

Entrevista  en 1986 en ‘La tarde’ de RTVE

Entrevista del año 1986 en el programa ‘La tarde‘ de RTVE, en la que el Capitán Cousteau expone que su trabajo no es el de un científico. Se considera un explorador y habla sobre todo lo que le fascina del mar y de las veces que ha pasado peligro a bordo del ‘Calypso‘, el barco legendario con el que surcaba los océanos, y también en el fondo del mar donde pudo pasar más tiempo gracias a uno de sus inventos más reconocidos, el “Aqua-lung“. En este enlace se puede visionar la entrevista.

Jacques-Yves Cousteau  nació el 11 de junio de 1910. Esta entrevista está realizada cuando el explorador, con 76 años, se lanzaba a una nueva aventura con sus dos barcos: con el famoso ‘Calypso‘ y con el ‘Alcyone‘. La entrevistadora, la escritora y periodista Ángeles Caso, le pregunta si lo que en ese momento se propone es un redescubrimiento del mundo, y esta es la respuesta del oceanógrafo: “Nuestro programa de cinco años se llama precisamente El redescubrimiento del mundo. Parece muy ambicioso, pero de hecho es bastante natural. El mundo cambia muy rápidamente, y cuando se han hecho los mapas, cuando se ha descrito nuestro pequeño universo terrestre, ya ha cambiado, ya es distinto. Los hombres han hecho una interferencia con la naturaleza, y hay que seguir la evolución volviendo a descubrir constantemente nuestro universo, nuestra tierra”.

El Presidente John F. Kennedy presenta la Medalla de Oro de la National Geographic Society al Capitán Jacques Cousteau, Director General del Oceanario de Mónaco (centro) en las escaleras de la Columnata del Ala Oeste, Casa Blanca, Washington, DC Presidente y editor de National Geographic Melville Bell Grosvenor (derecha de Cousteau) mira hacia adelante. Entre los que se encuentran en las escaleras están el embajador francés Hervé Alphand y su esposa Nicole Merenda Alphand; La esposa de Cousteau, Simone Melchior Cousteau.

El Presidente John F. Kennedy presenta la Medalla de Oro de la National Geographic Society al Capitán Jacques Cousteau, Director General del Oceanario de Mónaco (centro) en las escaleras de la Columnata del Ala Oeste, Casa Blanca, Washington, DC Presidente y editor de National Geographic Melville Bell Grosvenor (derecha de Cousteau) mira hacia adelante. Entre los que se encuentran en las escaleras están el embajador francés Hervé Alphand y su esposa Nicole Merenda Alphand; La esposa de Cousteau, Simone Melchior Cousteau.

Ángeles Caso: “El comandante Cousteau es un personaje tan influyente que incluso hace unos meses Fidel Castro se decidió a liberar a 27 presos políticos. Solamente por complacerle. Yo me pregunto si esa popularidad no ha llegado en algunos momentos a molestarle”.

Jacques Cousteau: “Una pequeña corrección, no son 27 prisioneros políticos sino 50 los que han sido liberados gracias a mi intervención. Y usted me plantea una pregunta muy difícil, usted me dice que a ver si me molesta. Bueno, pues debo decirle que esta popularidad que existe, y que no he querido, para mí es una herramienta muy importante. Pero por otra parte también ha destruido mi vida privada, y es un sacrificio que tengo que hacer para la obra que estamos emprendiendo con mis amigos en la fundación que lleva mi nombre”.

Ángeles Caso: “De todas formas yo no sé si, el hecho de haberse convertido en una auténtica estrella desde muchos puntos de vista, ha tenido una consecuencia negativa para el aspecto científico de sus trabajos”.

Jacques Cousteau: Nunca he querido decir que nuestro trabajo era realmente científico. Es un trabajo de exploración, de exploradores. Está claro que los exploradores tienen que estar rodeados de científicos y tienen que entender su lenguaje. Pero yo mismo, mi hijo y mis colaboradores no somos científicos, somos exploradores”.

Ángeles Caso: “El mar es una pasión enorme para el comandante Cousteau. Yo no sé qué es lo que le ha lanzado a él a la aventura. Quizás una curiosidad insaciable por saber, por aprender, y también por la aventura”.

Jacques Cousteau: “Sí. Soy curioso desde ya la infancia. Me escapé de casa cuando era niño, cuando era un chaval. Y siempre, para saber lo que ocurría más allá, andaba, andaba y andaba para saber lo que ocurría más lejos. Sigue persistiendo, esto es la pasión de mi vida. Y cuando pude levantar el velo que representaba la superficie del mar fue fenomenal, tenía 10 años. Hace mucho tiempo ya. Estoy haciendo submarinismo desde la edad de 10 años”.

Ángeles Caso: “¿Y qué es lo que hay bajo ese velo del mar que le causa tanto impacto?”

Jacques Cousteau: “Primero, cuando yo empecé, no creíamos, no sabíamos, no conocíamos todas las maravillas submarinas. Luego hemos ampliado las investigaciones a los lagos, a los ríos, a las regiones polares. Hemos ido por debajo de los hielos, y esto es apasionante. Es la novedad ante todo, luego la belleza. Y luego, en una tercera etapa, fue el descubrir que todo este nuevo mundo es distinto al nuestro, y sin embargo responde a los mismos motivos, con lo cual hay una gran unidad de la vida. Esta unidad de la vida va desde los seres más sencillos hasta nosotros mismos. Y creo que esto da al corazón de los hombres una impresión de comunidad, de solidaridad con la vida. Mientras que en una ciudad, en una sociedad civilizada, la mayor parte de la gente del pueblo cree que está solo. Esta impresión de soledad no la tenemos ahora que nos sentimos solidarios de todos los seres vivos”.

Ángeles Caso: “De entre todos los descubrimientos importantes que usted ha hecho en el fondo del mar, de todo tipo, ¿qué es lo que más le ha gustado a lo largo de todos estos años?”.

Jacques Cousteau: “Las dos expediciones, entre las 80 que hemos hecho, que me han asombrado más, que más recuerdo, son ante todo la Antártida y luego la región del Amazonas, en donde pasamos dos años. Estas dos regiones, que son tan distintas, me han fascinado. Ver en la Antártida la vida florecer al límite de la muerte. Y en el Amazonas al revés, la explosión de todas las formas de vida en esta jungla del Amazonas que no tiene ninguna equivalencia en el mundo. Junto con los peligros que amenazan tanto a la Antártida como al Amazonas, peligros hechos por los hombres, son problemas que me han apasionado y me siguen apasionando. Y además los espectáculos que hemos visto en estas dos regiones son los mejores espectáculos, los más bonitos que hayamos visto”.

Ángeles Caso: “Habla usted de los peligros que amenazan la Naturaleza. Pero yo me imagino que también usted, durante todos estos años, habrá corrido auténticos peligros en algún momento”.

Jacques Cousteau: “No nos gusta el peligro, no buscamos la muerte. Todo mi equipo, yo mismo, nos gusta la seguridad. Por supuesto que cuando hacemos algo peligroso intentamos tener todas las posibilidades a nuestro favor. Desgraciadamente algunas veces hay algunos riesgos, que por supuesto asumimos pero sin encontrar ningún placer en particular. Lo que sí nos interesa es lo que hacemos, no son los peligros que estamos corriendo y que tenemos que superar”.

Ángeles Caso: “Cuando el comandante Cousteau habla de la vida en la Naturaleza da la sensación de que se siente en cierta forma consolado. Consolado porque la vida del hombre es pequeña, el hombre tiene que morir mientras que la Naturaleza va a seguir estando ahí”.

Jacques Cousteau:¿Por qué dice usted que vamos a morirnos? Pienso que somos seres mortales, pero espero que la raza humana tiene un gran futuro todavía, y muy bonito. Yo me niego a creer que vamos a desaparecer y que las ratas y las arañas van a sobrevivir. Tenemos que intentar proteger nuestra vida incluso antes que las demás. Y sabemos que la Tierra, ya no se podrá vivir en ella dentro de cinco mil millones de años. Cinco mil millones de años son muchos años, y nuestro objetivo tendría que ser el asegurar la continuidad de la vida humana hasta entonces, cuando la Tierra ya estará consumida, cuando el Sol se convertirá en gigante”.

Ángeles Caso: “¿Hay alguna forma señor Cousteau, usted creo que lo ha intentado, de asegurar esa continuidad de la vida humana, sobre todo en lo referente a la vida en el mar que parece ser que corre tanto peligro? Pensamos por ejemplo en una de las formas de depredación del medio, en la pesca submarina que está causando tantos problemas”.

Jacques Cousteau: “De hecho la pesca submarina es una de las plagas, pero no es de las peores. Actualmente existen toda una serie de acciones graves que dañan considerablemente la vida en el mar. Me parece que hay que empezar con alertar a la opinión pública del mundo entero. Si se mide lo que ha ocurrido durante estos últimos quince años… hace quince años usted no me hubiese planteado esta pregunta. Ya ha habido por lo tanto una evolución considerable de la opinión, y eso no ha terminado. Hoy en día la gente ya sabe que la contaminación tiene que ser dominada.

Lo que el pueblo todavía no ha entendido es que hay otras destrucciones que no son químicas, y que son casi tan graves o incluso más graves, es lo que yo llamo las destrucciones mecánicas. Por ejemplo cierto número de métodos de pesca, como ciertos tipos de pesca en el mismo lugar, o cuando se pesca bajo fondo con el uso de la dinamita. Así como la falta de educación marina de los propietarios de yates, que tiran fuera borda cascos viejos de botellas, los tapones… El cambiar el sentido en los ríos. Una serie de destrucciones mecánicas que dañan más el mar incluso que las destrucciones químicas. Cuando están combinadas es una catástrofe.

Actualmente, el Plan de Acción Para el Mediterráneo lucha contra estas plagas. Y creo que si seguimos repitiendo las cosas, mostrándolas con películas, creo que la opinión pública terminará exigiendo de los poderes públicos las medidas necesarias”.

Ángeles Caso: “El comandante Cousteau no se ha traído hoy su maravilloso bonete rojo con el que le vemos casi siempre. No sé si es una especie de amuleto para él”.

Jacques Cousteau: “No soy supersticioso, pero ¿sabe usted por qué llevo esta gorra roja? Cuando inventé el escafandro autónomo, hace ya mucho tiempo, no quise romper con la tradición de los escafandros con casco. Estos siempre llevaban esta gorra roja bajo el casco. Quise seguir así, es un símbolo para mí, porque así se demuestra que hay una continuidad entre el escafandro autónomo y el ancestro, el que imitamos y que veneramos”.

Ángeles Caso: “Muchas gracias al comandante Cousteau. Muchas gracias por haber estado aquí, por todo lo que nos ha enseñado y porque con sus 76 años todavía tiene la fuerza y el ánimo suficiente para seguir trabajando y enseñándonos cosas”.

Jacques Cousteau: “Muchísimas gracias”.

Entrevista  en 1979 en ‘Horizontes’ de RTVE

Ramón S. Ocaña entrevista al Comandante Cousteau en el programa ‘Horizontes‘. Grabación emitida en 1979, en la que el explorador habla sobre la contaminación en el Mar Mediterráneo y el posible plan de acción. Además, ballenas saltando sobre el agua, grabaciones bajo el hielo en tierras polares y Cousteau dentro de un sumergible explorando el fondo marino.

Ramón S. Ocaña: “Cuando el programa ‘Horizontes‘ comenzaba, allá por el mes de octubre de 1977,  el Comandante Cousteau estaba llevando a cabo a través de la Calypso una investigación sobre la situación del Mediterráneo. Hoy el Comandante Cousteau vuelve a  ‘Horizontes’ y con una serie de datos precisamente sobre esa investigación. Comandante Cousteau, ¿cómo está realmente el Mediterráneo?”.

Jacques Cousteau: El Mediterráneo es un mar que sufre mucho porque, por un lado está casi totalmente cerrado y por otro está rodeado por trescientos millones de individuos que, desde el Ural al lago Victoria, a Gibraltar, vierten toda su basura, todos sus desperdicios a él. Trescientos millones de individuos de los cuales más de la mitad están muy desarrollados industrialmente. Por medio de los ríos como el Danubio, el Po o el Ródano, echan todos sus desperdicios al Mediterráneo. Eso es muy grave y al mismo tiempo es muy instructivo, porque el Mediterráneo ha sido considerado siempre como un mar modelo por los oceanógrafos, un modelo reducido de los océanos. Por eso, lo que ocurra hoy en el Mediterráneo, es probable que ocurra dentro de algunos años en los océanos como el Atlántico o el Pacífico.

Por un lado pues queremos el Mediterráneo, queremos salvarlo porque es la cuna de nuestra civilización. Pero por otro lado hay que hablar también de la desgracia del Mediterráneo, que quizás nos permita salvar el resto del mundo. Por ello la situación del Mediterráneo es muy grave, muy importante, vital para el mundo”.

Ramón S. Ocaña: “¿Qué podemos hacer al respecto?”

Jacques Cousteau: “Podemos en primer lugar dar informaciones al público, de modo que el público presione a los gobiernos para acelerar la acción de protección que debe realizarse en el Mediterráneo. Por otra parte hace falta que los gobiernos se unan para una acción internacional en el Mediterráneo. Ya en Barcelona, en 1976, ha nacido un gran movimiento: el Plan de Acción Para el Mediterráneo, que ha sido lanzado por las Naciones Unidas. El programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Casi todas las naciones del Mediterráneo se han ratificado ya en el acuerdo, el pacto que se denomina Plan de Acción Para el Mediterráneo. Este plan entrará ahora en vigor. Desgraciadamente no es suficientemente fuerte, y es preciso que los gobiernos estén preparados para reforzarlo y apagar el precio de esta acción ya que queremos, hemos acordado todos nosotros, salvar el Mediterráneo”.

Ramón S. Ocaña: “¿Se puede decir que el mar está en peligro, que el mar en general puede morir?”

Jacques Cousteau: Morir es una palabra fea. No se puede utilizar la palabra morir porque siempre habrá una forma de vida bacteriana o viral en el mar, por lo tanto no estará totalmente muerto. Pero lo que se puede decir es que las especies comerciales, las de pesca, van desapareciendo, y sin duda a finales de siglo, en el año 2000, si no se actúa inmediatamente los pescadores ya no podrán pescar “.

Ramón S. Ocaña: “El Comandante Cousteau en la presentación de su enciclopedia escribe un artículo muy interesante, se titula Si los océanos murieran. ¿Qué pasaría si los océanos murieran?”.

Jacques Cousteau: “En realidad yo debería haber titulado este artículo ¿Por qué el mar es necesario para nuestra vida? Porque lo que quería decir con Si los océanos muriesen, debería haber dicho más bien si su vida se volviese demasiado débil para sostener la nuestra. Por lo tanto, si usted quiere, es un título un tanto demasiado sensacionalista Si los océanos muriesen.

Sin embargo lo que sí es cierto es que los océanos mandan en nuestro clima, mandan en nuestro modo de vida. Piensen que es inimaginable que podamos tener generaciones de hijos, nietos, bisnietos, si seguimos estropeando el mar.

En efecto el mar produce aproximadamente un 30 o 35% del oxígeno que respiramos. El mar absorbe el exceso de ácido carbónico que nosotros fabricamos al quemar combustibles fósiles. El mar limpia y permite un saneamiento de la orilla, al menos es lo que hacía antes de estar contaminada.

Tradicionalmente los ríos aportaban al mar unos alimentos, es decir que eran las raíces del océano, las raíces del mar. Hoy en día, desgraciadamente, los ríos aportan ya no alimentos sino productos tóxicos. Es decir que los ríos se convierten en los riñones del continente, y es uno de los motivos por los cuales los océanos y el mar en general están en peligro.

Hay otros motivos, la ligereza con que realizamos destrucciones mecánicas en el interior de los océanos. Por ejemplo no se vacila en realizar la pesca con dinamita, no se vacila en desviar ríos, en modificar la salinidad, en cambiar la temperatura de ciertas regiones, o edificar puertos y marinas cada dos o tres kilómetros. Es decir que existe una competencia mecánica entre las especies marinas y el hombre para la posesión de estas orillas, a lo largo de las cuales la mayoría de las especies marinas vienen a reproducirse, vienen a desovar. Y es justo en este momento cuando las destruimos.

Hay que ser inconsciente para ir a pescar los peces exactamente en el lugar donde se reproducen y en la época en que se reproducen, porque es la forma más segura de suprimirlos. Actuamos con el mar como ignorantes, como niños terribles que lo rompen todo en su habitación, que rompen sus juguetes. Y va siendo hora de revisar totalmente nuestra actitud, lo mismo que nuestros antepasados hace 15.000 años cambiaron su actitud frente a los bosques y cambiaron la caza por la agricultura y la cría de ganado. Todavía no hemos hecho esta evolución en el mar. Ya es hora que el hombre se vuelva tan sensato, tan inteligente en la explotación del mar, como lo fueron sus antepasados hace 15.000 años para la explotación de la tierra”.

Ramón S. Ocaña: “Sin embargo, el hombre mira muchas veces el mar como la despensa del futuro. ¿Realmente usted cree que el mar puede ser el futuro de la humanidad?”.

Jacques Cousteau: “He aquí donde estamos, 15.000 años de absurdos. La principal riqueza que el mar puede aportar a la humanidad es la vida, ya que ¿para qué quiere usted petróleo si está muerto? ¿Para qué quiere usted metales, cobre, etc. si ya no puede respirar? Es evidente que el mar puede aportar riquezas al hombre si lo cultiva en vez de arruinarlo, si es explotado limpiamente en vez de ser explotado sin cuidado. Pero antes de todo, lo que nos puede aportar es la vida, la supervivencia. Necesitamos el mar para sobrevivir, con la condición de respetar su limpieza. He aquí exactamente lo que el mar nos puede aportar: la vida, el don magnífico de vivir, y de forma accesoria riquezas”.

Ramón S. Ocaña: “Usted cree Comandante Cousteau que podríamos cultivar el mar, hacer una agricultura del mar, ¿es quizás lo más sorprendente que nos pueda ofrecer el mar en el futuro?”.

Jacques Cousteau: “Sí, le doy un ejemplo. Se ha calculado que, si una superficie como Suiza ―no es muy grande Suiza― fuese cultivada cuidadosamente en el mar, sacaríamos de ella tanto alimento como de todas las pescas del mundo reunidas. Es decir, que lo que estamos haciendo en este momento es comer nuestro capital, en lugar de hacer lo que hacían nuestros antepasados de invertir este capital para sacar intereses. Los intereses son el fruto de la maduración, del Sol que permite que las algas se desarrollen, que el zooplancton se coma el fitoplancton, que las larvas del pez pequeño se coman los pequeños copépodos, y que al fin se llegue a unos animales con los cuales podamos hacer nuestro propio alimento. Por lo tanto si se quiere pues sí, se puede multiplicar por diez por lo menos el rendimiento biológico del mar, con la condición de sustituir la pesca por la acuacultura”.

Ramón S. Ocaña: “Una última pregunta. Indudablemente todos y todo depende del mar…”.

Jacques Cousteau: “Del agua. La lluvia, los lagos, los ríos, el hielo, la nieve y el mar”.

Ramón S. Ocaña: “A mí me gustaría pedirle que usted se dirigiera ahora a todos los telespectadores de ‘Horizontes‘ precisamente para que nos informara de qué cuidados deberíamos tener individualmente nosotros. Qué deberíamos saber en torno a la salvación del mar, nosotros y tal vez nuestros gobiernos”.

Jacques Cousteau: “Es una cuestión muy importante, y es necesario contestar bien al público sobre ello. Sí, es cierto que el porvenir, nuestro porvenir, el porvenir de sus hijos, el porvenir de los nietos, depende del estado en el cual se haya el agua del mundo, el agua de la lluvia, de la nieve, del hielo, de los ríos, de los lagos, del océano. ¿Qué podemos hacer nosotros, pobres pequeños individuos, para luchar contra las fuerzas destructoras que ciegamente estropean el agua del planeta? Pues bien, se puede hacer mucho.

No se debe esperar. Los ciudadanos no deben esperar que las cosas se reparen por sí solas. Los gobiernos están demasiado ocupados con las elecciones para pensar en el agua. Los industriales están demasiado ocupados en sus beneficios para pensar en el agua. Los médicos están demasiado ocupados en curar a sus enfermos para pensar en el agua. Los pescadores están demasiado ocupados en ganarse la vida para poder pensar en proteger el mar.

El problema tan solo se puede resolver por todos los ciudadanos unidos para presionar a los gobiernos. Hace falta, ahora, que los ciudadanos tomen conciencia, que formen agrupaciones de defensa, asociaciones de ciudadanos que se vuelvan cada vez más importantes, cada vez más numerosas, y que actúen sobre los gobiernos para obligarles a adoptar leyes, reglamentos de protección del mar, y también para unirse con los otros gobiernos para conseguir reglamentos internacionales, sea por las Naciones Unidas sea por uniones locales.

La clave de la protección, la clave de la supervivencia, depende de los ciudadanos de hoy y no del gobierno. No eludan su responsabilidad, actúen ustedes mismos. He aquí la recomendación que les hago a todo el mundo, tanto en España como en Francia, en Italia, en Grecia, en todos los países donde voy a predicar la lucha por la protección del mar”.

Ramón S. Ocaña: “Muchas gracias Comandante Cousteau. Antes de despedirle quisiéramos que nos dijera adónde va ahora. ¿Cuál es su próxima investigación?”.

Jacques Cousteau: “Pues vamos a seguir explorando los problemas ecológicos del océano en un crucero. El Calypso va a realizar un crucero de tres años alrededor del mundo. En Sudamérica, donde hay problemas por ejemplo en el Amazonas y en el Orinoco. Vamos a ir también a Panamá, al sur del Pacífico, donde existen otros problemas de otra naturaleza. A los arrecifes de las islas de Bismarck y a Nueva Guinea. Iremos espero yo, si las promesas se materializan, a hacer también una investigación a China, luego a Indonesia, a Tailandia, a las Indias y al Mar Rojo. Mientras tanto nuestro hidroavión, que debe salir de Lisboa dentro de unas semanas hacia el Pacífico, hacia la isla de Clipperton, irá a realizar investigaciones rápidas en los lugares donde haya una alarma, donde haya un peligro nuevo. Por lo tanto tenemos si quiere dos herramientas para hacer de SOS cada vez que algo no funciona bien en el sistema acuático del mundo”.

‘Monsieur Cousteau’, inspirando canciones

El grupo de música Els amics de les Arts dedicó, en 2012, el primer single de su disco ‘Espècies per catalogar‘ al mítico explorador. La canción se titula ‘Monsieur Cousteau‘ y está inspirada en el conocido oceanógrafo:

Parli’m d’aquells móns llunyans,
de les espècies per catalogar
que ningú mai ha vist abans.

Porti’m a aquells mars remots,
on els indicadors de profunditat
diuen que és de valents baixar.

Un viatge fragmentat. Un fascicle setmanal.
Sóc l’home que busca.
Perquè sempre he volgut ser part d’una tripulació.
Perquè no hi ha color si em fa dir què vull ser de gran: Jo, Jacques Cousteau.

Mil balenes a tocar.
Sentir l’electrostàtica i el mar.
Calypso ve, Calypso va.

Ser-hi sense haver-hi estat.
Veure els colors dels esculls de corall.
Vostè escafandre, jo xandall
confiï amb mi, anem més avall!

Que amb aquest comandament puc eternitzar el moment
o puc tornar enrere.
Perquè sempre he volgut ser part d’una tripulació.
Que jo amb vostè vull anar tan lluny, tan lluny que no hi arribi la ficció.

Perquè sempre he volgut ser part d’una tripulació.
Perquè hi ha coses noves sota el sol que esperen un explorador.

Monsieur Cousteau, per què a vostè els taurons no li fan por?
Monsieur Cousteau, a mi no em cal l’Alta Definició.
Monsieur Cousteau, com més avall te’n vas, hi ha més pressió.
Monsieur Cousteau, creuant l’oceà des d’una habitació.
Monsieur Cousteau, la mare em crida des del menjador.

El mundo submarino (Serie de TV)

El mundo submarino ―cuyo título original era The Undersea World of Jacques Cousteau (The Jacques Cousteau Odyssey)― es una famosa serie divulgativa de televisión (1966-1976) en la que Jacques Cousteau explora el mundo submarino junto a la tripulación del Calypso.

Las emocionantes exploraciones subacuáticas de Cousteau que veíamos en televisión tenían los azules más azules y los rojos más rojos. Millones de espectadores se sintieron fascinados viendo en cada entrega las nuevas maravillas acuáticas capturadas en película por Jacques Cousteau y la tripulación del Calypso en su larga aventura alrededor del mundo. Fue un programa pionero, que trajo las maravillas ocultas de los océanos del mundo a las salas de estar de las casas por primera vez.

La serie, de 36 episodios, sigue a la tripulación mientras estudian la vida en todos los rincones del mundo: desde tiburones en el Mar Rojo hasta pingüinos en la Antártida, desde arrecifes de coral hasta hipopótamos, de pulpos a nutrias marinas.

El mundo submarino de Jacques Cousteau (Serie de TV)

Los hijos de Jacques Cousteau

Jean-Michel Cousteau

Jean-Michel Cousteau  nació el 6 de mayo de 1938, es hijo de Jacques Cousteau y Simone Melchior. Es explorador, ambientalista, educador y productor de cine. Durante más de cuatro décadas  ha dedicado su gran experiencia para comunicar a personas y generaciones de todas las naciones su amor y preocupación por nuestro planeta agua.

Son más de 70 las películas que ha producido. Apareció en una edición especial documental de la película de Bob Esponja de Stephen Hillenburg donde explicaba las contrapartes de la vida real de las criaturas marinas que son los protagonistas de la serie de dibujos animados:

Una función similar realizó para Disney/Pixar en ‘Buscando a Nemo‘. En la versión en DVD de la película, Jean-Michael Costeau hace una aparición en la que interactúa con los personajes de la película, Marlin, Nemo y Dory. El objetivo de esta aparición es promover un mejor control de la contaminación, en este caso se muestran vídeos de arrecifes de coral enfermo:

Philippe Cousteau

Philippe-Pierre Cousteau nació el 30 diciembre 1940, fue el segundo hijo de Jacques Cousteau y Simone Melchior. Recorrió el planeta siendo niño con su hermano mayor Jean-Michel, y como adulto trabajó en estrecha colaboración con su padre en las primeras expediciones y proyectos de Cousteau.

Buzo, marinero, piloto, fotógrafo, autor y director de fotografía especializada en temas ambientales. Se convirtió en un experto en filmar desde el aire, en tierra y debajo del agua. Philippe era el director de fotografía principal en la mayor parte de las películas de su padre. Fue nominado y ganó varios premios.

Philippe Cousteau después de una inmersión fuera de la isla de Isabella, cerca de Mazatlán, México, en 1975

Philippe Cousteau después de una inmersión fuera de la isla de Isabella, cerca de Mazatlán, México, en 1975

Murió trágicamente en 1979, a los 38 años, en un accidente de hidroavión en las aguas del Tajo, cerca de Lisboa. Su hijo, Philippe Cousteau, Jr. nació seis meses más tarde.

Philippe Cousteau Jr. en la Gran Barrera de Coral

Philippe Cousteau Jr. en la Gran Barrera de Coral

Diane Cousteau

Diane Cousteau nació en 1980. Es hija de Jacques Cousteau y de Francine Triplet.

Pierre-Yves Cousteau

Pierre-Yves Cousteau nació en 1982. Es hijo de Jacques Cousteau y de Francine Triplet. El hijo menor de Jacques Cousteau, a través de su ONG Cousteau Divers, anima a buceadores anónimos a medir la temperatura de los océanos. Para él es una forma de continuar el viaje de su padre. Así lo explica en su página:

La gente protege lo que ama. Es por eso que creé Cousteau Divers: una red internacional de buceadores que quieren convertir su pasión en acción. El programa tiene varios propósitos: aumentar la conciencia de la belleza y fragilidad de la vida marina y capacitar a la gente para ayudar a estudiarla y protegerla, haciendo de cada buceador un agente de estudio y conservación del reino acuático.

Pierre Yves Cousteau, el hijo menor de Jacques Cousteau

Pierre Yves Cousteau, el hijo menor de Jacques Cousteau

Cousteau Divers es mi manera de traer el trabajo de mi padre al presente y al futuro. Aumentó la concienciación de millones de personas en todo el mundo sobre cuestiones ambientales. Con Cousteau Divers, quiero continuar con esta tarea y capacitar a la gente para estudiar y proteger activamente la vida marina.

Cousteau Divers tiene una amplia gama de actividades, estructuradas en torno a tres grandes ejes: Ciencia, Comunidad y Multimedia. El objetivo principal es aprovechar el poder de los cientos de miles de buceadores recreativos de todo el mundo para comprometerse con nosotros a través de una iniciativa revolucionaria de ciencia ciudadana. Involucrarse es fácil. Basado en métodos que son tan simples como observar la vida acuática que encuentras y luego registrar tus inmersiones, puedes contribuir a un programa de monitoreo global de los océanos. Al recoger sus observaciones submarinas, podremos establecer un diagnóstico casi en tiempo real de la salud de los ecosistemas costeros. Unirse a Cousteau Divers es el comienzo de toda una vida de aventura e investigación, otorgando a sus inmersiones un propósito vital.

Arrecifes de coral en Papua Nueva Guinea con almejas gigantes, Tridacna maxima

Fuentes: La Script de Cadena Ser (16/09/2017) / Días de cine de RTVE (15/09/2017) / Imagen de portada: Arrecifes de coral en Papua Nueva Guinea con almejas gigantes, Tridacna maxima.

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