James Heckman, premio Nobel de Economía del año 2000, lo ha demostrado con sus trabajos de investigación

Según él es más rentable invertir en párvulos que en bolsa. La afirmación puede sorprender, especialmente por el hecho de mezclar el mundo de la educación y el de la economía. Pero es que ambas disciplinas se interrelacionan de un modo muy intenso.

La inversión en educación es necesaria y es fundamental para el desarrollo de nuestra sociedad

Son numerosos los autores que así lo han señalado. James Heckman ha analizado, en concreto, la inversión en atención y educación de la primera infancia, señalando que invertir en aptitudes socioculturales del niño -como la motivación o la confianza en sí mismo- genera más beneficio económico y social que otro tipo de inversiones.

¿Por qué invertir en educación temprana?

Los trabajos de James Heckman han concluido que la rentabilidad de invertir en educación de primera infancia es superior a otros tipos de inversión.

Sus conclusiones destacan que el entorno familiar condiciona mucho los resultados a los que puede aspirar un niño al alcanzar la edad adulta. En concreto, habla del “accidente del nacimiento”, para referirse a que el azar de nacer en una determinada familia constituye una fuente importante de desigualdad.

La diferencia de capacidades entre los niños desfavorecidos y los de familias acomodadas comienza a detectarse en una edad muy temprana. El contexto familiar de los párvulos es un factor que permite predecir con bastante precisión sus futuras capacidades cognitivas y socioemotivas.

Si una sociedad invierte en educación en edad temprana, fomenta la escolaridad, reduce la delincuencia, mejora las aptitudes de los niños y les conduce a obtener mejores niveles de renta en su vida profesional futura. Un mayor nivel de renta repercute en mejorar la vida de la persona y contribuir con un mayor nivel de impuestos a la sociedad y, por tanto, genera un mayor bienestar social. Invertir en medidas que palien las diferencias entre los párvulos es una inversión rentable.

En este enlace puedes acceder al artículo completo de Marta Grañó

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