Un inocente regalo navideño puede desembocar en el mantenimiento de los roles de género que provocan desigualdad

Para los niños, juguetes asociados a la fuerza, el valor, el ingenio… y, para las niñas, los relacionados con el cuidado del hogar, el amor o la familia. Juguetes sexistas que en nada ayudan a fomentar la igualdad.

Entrevista en SER CATALUNYA a Sergi Fàbregues, profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación y miembro de la Unidad de Igualdad de Género de la UOC. «El juego es fundamental en la interiorización de valores que definirán la identidad de género de los más pequeños y construirán las expectativas, pues jugando se adquieren hábitos, modelos e imágenes del mundo».

El experto alerta de la importancia de escoger bien los juguetes, y de ser conscientes de los valores sexistas que llevan implícitos: «influyen en la socialización de los niños y de las niñas y en la reproducción de roles de género; los juguetes y su uso transmiten valores, construcciones sociales y culturales». Una consideración a tener en cuenta para estas Navidades: «si limitamos a los más pequeños a un tipo de juego, limitamos también su desarrollo».

juguetes sexistas

¿Realmente son tan importantes los juegos a que jugamos de pequeños? 

La verdad es que sí, sobretodo a nivel social

Los juguetes son una reproducción a pequeña escala del mundo de los adultos. Los valores que interiorizan los niños, y las formas de comportamiento que aprenden mientras juegan, son determinantes después en la manera en como se comportarán en la vida adulta. Está demostrado en diversos estudios y es una cuestión muy importante a considerar en temas de género.

Más o menos podemos distinguir cuales son juguetes sexistas y cuales no. Pero si no lo tenemos claro… tampoco nos ayuda mucho la industria del juguete

La realidad es que la industria contribuye mucho a construir estos estereotipos

Cuando miramos anuncios en televisión, o catálogos de juguetes, está claramente muy delimitado que es para los niños y que para las niñas: a partir de los colores, de los tipos de juguetes con los que están jugando los niños o con los que juegan las niñas… De entrada, cuando nos acercamos a estos catálogos o a estos anuncios, las cosas ya están muy, muy definidas.

Citas datos del CAC (Consell de l’Audiovisal de Catalunya) que hizo un estudio con los anuncios de juguetes en televisión, y prácticamente 4 de cada 10 contenían estereotipos de género. ¿Cómo podemos cambiar esta situación? Se trata de un mercado libre y por tanto difícil de regular ¿o sí de alguna manera?

Es complicado. Como dices es una cuestión de libre mercado

Las empresas hacen el tipo de anuncios que potencian la compra por parte de los padres y resto de compradores. Las empresas tienen criterios económicos y saben que así les funciona. Por otro lado tampoco podemos decir que sea una responsabilidad única de los padres. Se trata de una cuestión cultural muy arraigada, y hacerle frente y buscar soluciones es difícil. Los niños reciben muchos estímulos de muchos sitios: de la escuela con los compañeros, de la familia, de lo que ven por televisión… intervienen diversos factores lo que lo hace un tema complejo de abordar.

Un mal juego, o un juego mal jugado, ¿puede convertir a un niño en un hombre machista?

Un juego o juguete con una connotación de género, con unos valores muy claros con los cuales el niño adquiere la idea de que ha de ser fuerte, valiente, poderoso… hace que el niño interiorice un componente de la identidad que lo hace exclusivo de aquello que es masculino. Cuando luego ve a las niñas jugando con juguetes que reproducen más el cuidado, u otros valores que socialmente se consideran más femeninos, si que los atribuye a aquello que es de las niñas.

Después esto, en la vida adulta, si que tiene connotaciones.

Hay determinados trabajos que socialmente se asocian más a los hombres, porque tienen una serie de valores que se consideran más masculinos, y que de hecho los niños ya aprenden desde bien pequeños.

Y lo mismo pasa con las niñas.

El problema es que muchas veces, los trabajos que acostumbran a ser considerados femeninos, acostumbran a ser los peor pagados y en peores condiciones laborales. Incluso en trabajos que podríamos considerar masculinos, cuando hay mujeres, estas tampoco acostumbran a estar en las mejores posiciones, que son aquellas que se asocian con valores como el poder o el prestigio, que ya de bien pequeños los niños aprenden con los juguetes sexistas,  juguetes “masculinizados”.

juguetes sexistas

No sé si de todos estos valores que se asocian a los juguetes somos conscientes los adultos cuando decidimos que regalar a nuestros pequeños. Faltaría una cierta pedagogía. Es muy difícil alejarse de estos estereotipos tan arraigados y en principio nunca le regalaríamos una muñeca a un niño.

La solución tampoco es intercambiar los papeles:

que los niños hagan las cosas que se consideran socialmente de niñas y a la inversa. La idea de fondo es sobretodo romper con esta dicotomía entre aquello que es masculino y lo femenino. Se ha de intentar buscar espacios que podríamos llamar neutros.

¿Qué sería un juguete neutro?

Hay que dejar claro que tampoco se puede culpabilizar a los padres de comprar determinados juguetes que los niños y niñas piden. Evidentemente si la niña pide una Barbie, y lleva mucho tiempo pidiéndola, la solución tampoco es no comprársela. Quizás la manera de abordar este tema es, además de comprarle la muñeca, comprarle, y sobretodo inculcarle, una cultura más neutra y que no se base sólo en juguetes sexistas, muy masculinizados y feminizados.

De la masculinización y feminización, en la medida en que son valores sociales y culturales, no nos podemos mantener al margen. No podemos poner a los niños y a las niñas en una burbuja, ni tampoco sería adecuado.

Los niños y niñas se han de integrar, han de jugar y han de estar con sus amigos y amigas y la familia.

Dado que es una cuestión muy cultural, interviene mucho la educación. Por eso, aparte de comprar en determinadas ocasiones juguetes que no pueden escapar de los estereotipos, habría que inculcar una educación en la que se hable de los estereotipos de estos juguetes.

Que las propias niñas y niños aprendan que estos juguetes tienen valores muy femeninos y muy masculinos, sin prohibirlos, pero que empiecen a adquirir una cierta consciencia.

Y también educarlos en que una niña, de grande, puede tener un coche que sea muy potente y un niño puede colaborar en casa en las labores del hogar. Es la educación y después también juguetes que como llamamos pueden ser neutros, como juegos de ciencia, juegos de mesa, cuentos…

Formaría parte de un decálogo que propones para comprar de manera consciente los juguetes esta Navidad. Otros puntos serían evitar la sobreexposición a la televisión o a los catálogos, por lo que se explicaba al principio. En el decálogo (que se puede leer al final de este post) también se habla de leer la carta a los Reyes en familia.

Sí, sobretodo para hacer este ejercicio educativo que no es fácil, y que evidentemente no va a suponer una ruptura total de los estereotipos, pero que si puede hacer que el niño o niña empiece a interiorizar valores más vinculados a la igualdad.

Ya que los niños y niñas interiorizan valores que pueden ser muy masculinizados o muy feminizados, también pueden empezar a construir su identidad a partir de valores más igualitarios. Se trata de hacer un contrapeso a aquello a lo que están expuestos. Aquí es importante la función educativa que ejercen los padres.

Otra medida que también proponemos son formas de juego más comunitarias. Que los padres se involucren en el juego con los niños y las niñas. Es complicado, por el tipo de trabajo que tenemos la dedicación que se puede tener para jugar cada día con los niños es bastante limitada, pero es muy importante que haya espacios para compartir el juego y hacer esta función educativa.

¿Qué pasa con los videojuegos? ¿Les dedicamos un capítulo especial?

Los videojuegos son una dimensión digital de lo que sería el mundo físico. Los mismos estereotipos que encontramos en los juguetes físicos los podemos encontrar en los videojuegos.

Con algunas excepciones: por ejemplo Lara Croft mata todo lo que se le pone delante…

En este sentido volvemos a lo que comentaba antes. Tampoco se trata de poner a una mujer con valores puramente masculinos. No es la solución. Además en este caso concreto se trata de una figura hipersexualizada, y no es el modelo de referencia de ruptura de estereotipos.

Aún hay camino que recorrer para cambiar muchas cosas ¿Es una generación lo que falta, dos generaciones? También los roles dentro de la familia, lo que el niño ve, van cambiando poco a poco. 

Poco a poco. Sobretodo las acciones más adecuadas en este momento son las que tienen que ver con la educación, son los primeros puntos para empezar a cambiar la cultura. Podemos definir un cambio en las formas de comportamiento dentro del hogar pero, en general, cuando el niño y la niña sale al mundo real se encuentra con muchos otros estímulos que le influencian en esta interiorización de los estereotipos: los mismos compañeros de clase, los primos, las reuniones familiares, cuando miran la televisión…

Los padres no pueden impedir que los niños vean la televisión.

O que entren en contacto con catálogos de juguetes, pero si empezamos a inculcarles una cultura de la educación y de la ruptura de estos estereotipos comenzarán a adquirir una consciencia más igualitaria.

Es importante resaltar que cuando el juego es más individualizado dejamos más espacio a que los estereotipos de genero tomen fuerza.

Los niños y niñas, por iniciativa propia, no optarán por juguetes más rompedores. Si lo que ven en el colegio o en la tele es que han de jugar con determinado tipo de juguetes que tienen un componente muy fuerte de género no tenderán a cambiar.

De ahí insistir en la importancia del juego comunitario.

Es un primer paso para empezar a romper con lo ya establecido. Esto requiere, evidentemente, dedicación, tiempo y juego con los hijos.

Según Fàbregues:

«romper estereotipos en los juguetes nos acerca a una sociedad más igualitaria entre hombres y mujeres».

 

Este es el decálogo de medidas que nos propone:

■ Hablar de los estereotipos vigentes con los hijos.
■ Evitar visiones sexistas, por ejemplo no hablar de «trabajos de hombres» y «trabajos de mujeres».
■ Dar ejemplo de casos de ruptura: exponerles casos de mujeres científicas o de hombres que cuiden del hogar.
■ Utilizar lenguaje inclusivo.
■ Comprar juguetes de carácter «neutro», bicicletas, cuentos, juegos de ciencia o de mesa.
■ Evitar la sobreexposición a la publicidad televisiva o de catálogos de juguetes, que suelen incorporar fuertes estereotipos de género.
■ Hacer un ejercicio de «deconstrucción» de los estereotipos, pensando en nuevos usos no sexistas de los juguetes que ya se tienen.
■ Leer toda la familia la carta a los reyes, reflexionar con los más pequeños sobre sus preferencias a la hora de escoger juguetes.
■ Adecuar los juguetes a la edad de las criaturas.
■ Potenciar la cooperación y el trabajo en equipo de los juegos.

 

Hace unos años se popularizó el vídeo de una niña estadounidense de 4 años.

Riley protestaba de manera acalorada sobre algo que le tocaba la fibra sensible, el tema de los juguetes.

La contrariada Riley departía sobre los colores de los juguetes y el tipo de juguetes que, según ella injustamente, sufrían ya desde muy pequeños niños y niñas. Según Riley, que está harta de juguetes de color rosa (a los que llama “pink stuff”) y de princesas, a las niñas también les gustan los superhéroes.

Además, Riley consideraba que el pink stuff era una manera de engañar a las chicas para que compraran un tipo de juguetes que los chicos no querían.

Estas navidades Système U (una agrupación cooperativa de venta al por menor francesa), ha llevado a cabo una acción genial que demuestra que los juguetes no entienden de sexo. Ha lanzado en Francia #GenderFreeChristmas, una campaña que deja claro que a los niños y niñas les gustan todo tipo de juguetes, independientemente de lo que la sociedad “crea” que son para unos o para otros.

La acción consistió en reunir a un montón de niños pequeños y “soltarlos” en un escenario con diferentes ambientes y juguetes. ¿Qué pasó? Pues que todos emocionados fueron a jugar: niñas con camiones, niños con bebés, haciendo comida, etc.

Esta realidad nos enseña que a los niños hay que dejarles ser ellos mismos, les guste jugar a lo que les guste. Con ello no sólo serán más felices, sino que además se construirá una sociedad más justa, igualitaria y generosa.

Fuentes: QUÈ VOLS SER? de Ràdio BarcelonaCadena Ser (24/12/15)

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