Los riesgos que la sobreexposición solar tiene para los niños

El sol es una fuente de energía indispensable para la vida, pero una sobreexposición solar es muy perjudicial. Los rayos solares producen radiaciones lumínicas (luz), infrarrojas (calor) y ultravioletas. Los rayos ultravioleta pueden ser de dos tipos: los rayos UVA, que producen el bronceado al estimular la producción de melanina, y los rayos UVB, que causan las quemaduras de sol.

Si se toma con precaución aporta muchos beneficios para nuestra salud: nos calienta, es fundamental para la mineralización de huesos y dientes, aumenta nuestras defensas frente a infecciones,  fortalece el estado de ánimo  (ya que tienen acción antidepresiva), ayuda a la producción de vitamina D y es muy útil en dolencias como la psoriasis o el acné.

Sin embargo también puede tener efectos dañinos. Los rayos ultravioletas, invisibles para nosotros, pueden producir quemaduras solares importantes, sobre todo en las personas de piel más clara y en países con alta insolación.

El Dr. Juanjo García, Jefe de Pediatría del Hospital Sant Joan de Déu, detalla algunas sencillas medidas para disfrutar del sol sin tener que lamentar consecuencias. Explica que, además de lo dolorosas que son las quemaduras también producen un envejecimiento prematuro de la piel y, lo más importante, pueden favorecer el desarrollo de enfermedades más graves en el futuro.

Por todo ello debemos protegernos de una excesiva exposición al sol. Probablemente con diez minutos de exposición diaria tengamos suficiente, y siempre siguiendo los siguientes consejos:

■ Evitar la exposición al sol en las horas centrales del día, de 11 de la mañana a 4 de la tarde.
■ La exposición debe ser progresiva, especialmente durante los primeros días, ya que la piel aún no está acostumbrada.
■ Utilizar camisetas para cubrir parte de la superficie corporal, y gorro para la cabeza.
■ Utilizar siempre crema protectora con un factor de protección superior a 30 (en los niños recomendable de 50), y repetir la aplicación cada dos horas por todo el cuerpo.
■ Los niños menores de doce meses NO es recomendable que vayan a la playa o a la piscina.
■ Es fundamental protegerse los ojos con gafas de sol con protección ultravioleta certificada.
■ Es importante hidratarse abundantemente para prevenir una deshidratación o un golpe de calor, incluso antes de tener sed.
■ Hay que tener especial atención con los niños muy pequeños, así como con los ancianos.

El SOL sólo en su justa medida

En la Agencia Estatal de Meteorología puedes consultar cuál es el índice de radiación ultravioleta en cada parte del territorio.

Los riesgos que la sobreexposición solar tiene para los niños

Fuente: FAROS  / Imagen de portada: Marín, Mogor-Hermanos mirando al mar. Flickr juantiagues

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