Educar es difícil

Es una tarea diaria y constante que necesita paciencia

Padres y maestros saben bien que se consigue más de los pequeños con TERNURA que con AMENAZAS, saben cómo afectan los gritos a los pequeños. En el programa Para Todos La 2  la experta en comunicación personal Teresa Baró  nos habla de los gritos y de la comunicación no verbal que los acompañan.

Es necesario que sepamos cómo afectan los gritos a los pequeños, y encontrar la manera de evitarlos

A veces es cierto que los adultos AGOTAMOS la PACIENCIA

Y que explotamos con un GRITO, pero no es lo más conveniente. Un grito puede ser una señal de alarma, por ejemplo cuando decimos “¡Cuidado! ¡Un coche!”, esto sí porque es un momento impulsivo, y es un aviso para que esta persona se percate de que hay un peligro.

Pero si el grito es una forma de INTIMIDAR para conseguir que el niño haga lo que nosotros queremos es mucho menos adecuado. Es una comunicación VIOLENTA, AGRESIVA, forma parte de MALTRATO PSICOLÓGICO y además puede tener repercusiones importantes en el crecimiento de este niño, en su estado emocional en el momento y también en el futuro, en el resto de su vida.

Cómo afectan los GRITOS

Los gritos son igual de nocivos en el cole que en casa

Con el agravante de que, en la escuela, se está dejando al niño en EVIDENCIA delante del resto de compañeros, y esto se convierte en una humillación. Además. el modelo de persona adulta, que es el profesor, acaba siendo un mal modelo.

Algunos motivos a tener en cuenta para controlar estos impulsos a la hora de gritar a los hijos en casa, o a los alumnos en el colegio, serían que:

 Gritar no es educar. Para educar hay que razonar, transmitirlo con ternura o con estímulos positivos. Al gritar solo conseguimos que alguien haga algo bajo la intimidación y la amenaza.
 Estamos dañando la autoestima de este niño.
 Le estamos dando un modelo como padres o educadores de comunicación violenta.
 Demostramos que no tenemos autocontrol sobre nosotros mismos.
 Demostramos no tener unas habilidades de comunicación más razonada y persuasiva.
 Si los gritos son reiterados el niño se acostumbra a obedecer solo a ellos, y no a otras formas de educación.

Los niños necesitan, para poder rendir en sus estudios y realizar bien sus actividades, una tranquilidad emocional

Los gritos nunca dan tranquilidad emocional. Son maltrato psicológico y una forma de agresión

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