Nuestros hijos, para crecer sanos, fuertes y equilibrados emocionalmente necesitan tener fortaleza emocional. Necesitan saber leer la vida. Necesitan saber leer a las personas. ¡Y también necesitan saber leer las emociones!
Hace años uno de los objetivos era enseñar a los niños a leer y a escribir. Era una tarea que no se podía confiar exclusivamente a las familias, porque algunos padres no sabían leer ni escribir; o no disponían de tiempo porque tenían que trabajar. Entonces se crearon las escuelas.

¿Por qué la educación emocional no se puede relegar solo al ámbito familiar?
Porque hay padres que no saben, o padres que no lo valoran ni lo consideran importante. Es por eso que hace falta la voluntad de incluir sistemáticamente el trabajo de la fortaleza emocional (de las emociones) en el colegio. En algunos centros educativos ya se hace. ¡Y eso es algo fantástico!
Los padres, desde casa, podemos hacer mucho trabajando algunos aspectos para potenciar estas habilidades en nuestros hijos.

¿Que aspectos ayudarán a tus hijos a tener fortaleza emocional?
El psicólogo Tomás Navarro nos da pautas muy interesantes:
Enseñarles a LEER LAS EMOCIONES (propias y ajenas)
Nos pone como ejemplo la imagen de una novia en el día de su boda, que está llorando emocionada (de felicidad). Un niño pequeño, que está en esa boda con sus padres, pregunta: “¿Por qué llora la novia?”, y la respuesta que recibe de su padre es: “No le pasa nada”.
¿Qué es lo que ese pequeño acaba de aprender? Pues que por llorar, ¡no pasa nada! El día de mañana alguien puede abusar de un niño: haciéndole bullying, maltratándole, dándole una patada… el niño maltratado llora, ¡y no pasa nada! ¡No ocurre nada por llorar!
Si incorporamos a nuestro día a día el enseñar a nuestros hijos el que puedan leer las emociones reales, serán adultos que podrán expresar sus emociones de manera constructiva. Yo puedo estar enfadado, pero no tengo porque traspasarte a ti mi enfado; puedo darme cuenta de que estoy enfadado, gestionarlo y relacionarnos de una manera más sana. ¡Todo eso se consigue a partir de saber leer las emociones propias y ajenas!

Enseñarles la capacidad para AMAR, AMARSE y SER AMADOS
Enseñarles a que se amen, a que amen y a que se dejen amar. ¡Cuantos problemas se habrían ahorrado si nos hubiesen enseñado que amar (el amor de pareja, el amor romántico) no es lo mismo que depender o que admirar!
Cuántas parejas tienen problemas porque una parte admira a la otra. Llega un momento en que esta magia se rompe. Acaba esta admiración por haber ganado en seguridad, o porque la otra parte se ha caído del pedestal, y en ese momento llega el desastre. La realidad es que esta pareja en ningún momento se ha querido. Uno protegía y el otro admiraba. Esto no es una relación de amor, es una relación de dependencia.
Por otro lado está la autoestima (amarse a uno mismo). Un niño que se ama, que es capaz, que tiene seguridad, que puede afrontar diferentes retos… ¿Dónde lo aprendemos? ¿Quién nos lo enseña?

Enseñarles a PERSEVERAR ante la ADVERSIDAD
A los niños no se les puede llevar siempre en una burbuja, no es beneficioso un exceso de sobreprotección. En la vida hay adversidades, vamos a encontrar dificultades y tenemos que poder perseverar en ellas y hacerles frente. Si las entrenamos podremos gestionarlas.
Enseñarles HABILIDADES DE AFRONTAMIENTO
Nos permiten ganar en valor y en seguridad. Nos ayudan a esforzarnos para hacer las cosas mejor. Sin esfuerzo no se consiguen grandes cosas, se consiguen cosas mediocres. Es importante trabajar el esfuerzo y no rendirnos de inmediato ante un reto porque lo encontremos difícil.
Enseñarles la capacidad para AUTOMOTIVARSE
Nuestros hijos no siempre van a encontrar a alguien que les diga: “qué guapo que eres”, “que listo”, “que bien juegas a fútbol”… Han de ser ellos capaces de automotivarse, porque del exterior normalmente viene lo contrario: desmotivación, palos en las ruedas… Si una persona es capaz de automotivarse tendrá mejores logros a lo largo de su vida.

Enseñarles a GESTIONAR CONFLICTOS
Desde pequeños, aunque sea decidir quién juega con la pelota en el parque.
Enseñarles a incluir la CURIOSIDAD en su día a día
Que quieran aprender y crecer, y que sientan que su esfuerzo es valorado por su entorno familiar. Esa validación se convierte en un impulso poderoso que dará como resultado niños que, en un futuro, se sentirán seguros para equivocarse y arriesgarse intelectualmente, sin tener temor a plantearse decisiones sobre su futuro académico.
Enseñarles RESPETO y RESPONSABILIDAD
Una persona responsable y respetuosa es incapaz de hacer bullying a un compañero, es incapaz de hacer daño a una pareja, es incapaz de manipular a alguien para conseguir su beneficio. ¡Es una fortaleza emocional muy importante!
Enseñarles a TOMAR DECISIONES
Hay adultos que se ahorrarían muchos problemas si, siendo niños, les hubiesen enseñado a tomar decisiones.

Enseñarles a gestionar el RIESGO
La vida es riesgo, y hay que gestionarlo. ¡Hay que enseñarles a no tener miedo!
Enseñarles a adoptar una ACTITUD VITAL
Muchas veces se confunde a niños movidos con niños hiperactivos. No son niños hiperactivos, ¡son niños vitales! Son niños con mucha energía. ¡Y eso es algo fantástico!
Son aprendizajes que van a servir para tener futuros adultos SANOS y EQUILIBRADOS. Son aspectos que nuestros hijos pueden ir aprendiendo en el transcurso de la vida, pero, si lo aprenden de jóvenes, de pequeños, ¡cuántos problemas se van a ahorrar! Van a llegar más frescos a la hora de afrontar las diferentes situaciones que les vayan surgiendo. En definitiva, todas estas FORTALEZAS EMOCIONALES son unidades didácticas que se pueden aprender, en casa y en el colegio.
¡Cualquier situación en nuestra vida cotidiana puede servir para inculcar estos valores a nuestros pequeños!