13 TIPS para alimentar a los niños en verano de forma SANA y EQUILIBRADA

Durante el verano, el calor, la playa o la piscina y el incremento de actividad física suele provocar ciertos cambios en el apetito de los más pequeños.

En general les apetece más beber que comer y, sobre todo, ingerir alimentos frescos. Es muy importante, sin embargo, cuidar su alimentación en estas fechas precisamente porque tienen más actividad y están más expuestos a la deshidratación. Una dieta adecuada es clave.

Ana Bergua Vilalta, enfermera y nutricionista, y autora del blog Tu Web de Nutrición, ha recomendado en el programa de radio BeOK que aprovechemos la época estival, y los viajes de verano, para dar a conocer nuevos alimentos, olores y sabores a los más pequeños.

A continuación 13 sugerencias para que la alimentación de los niños en esta época sea sana y equilibrada y reciban todo el aporte calórico y nutritivo que necesitan cuando aprieta el calor y no cesa la actividad.

1. Consumir mucha fruta y verdura de temporada.

Partidas en trocitos, mezcladas entre sí junto con yogurt, zumo o leche. Tomar la fruta en forma de batido también es una opción rica y una buena forma de mezclar frutas y lácteos. Purés o cremas templadas mezcladas con quesito para hacerlas más apetecibles sería otra buena opción.

2. Tomar un buen desayuno.

Hay que tener en cuenta que es la primera comida del día y es esencial empezar con buena energía. Cereales, zumo, fruta, queso, jamón… Son buenas opciones.

3. Tomar algo a media mañana y a la hora de la merienda.

Mantener esta costumbre durante las vacaciones es muy importante porque, como ya hemos adelantado, es una época en la que los niños suelen realizar más actividad física y lo hacen con una mayor exposición al sol. Pueden tomar un bocadillo, un lácteo o una fruta.

4. Evitar los alimentos procesados y fritos.

Durante las vacaciones tendemos a hacer comidas rápidas, preparadas y de capricho tipo patatas chips, bolas de queso, cortezas… Levantamos un poco la mano precisamente porque son vacaciones, pero hay que hacerlo con cuidado. Ya lo hemos comentado: en verano salimos más, vamos a terrazas, a la piscina o a la playa, de viaje, y todo ello nos lleva a consumir snacks y tapas que normalmente son ricas en grasas saturadas y grasas trans. Esto no beneficia en nada a los adultos y menos aún a los niños. Algún día pueden tomar algo frito pero no lo convirtamos en un hábito.

5. Intentar no repetir platos en una semana.

La variedad en las comidas es una estrategia clave que hace que sea más fácil que los niños coman lo que necesiten.

6. Camuflar alimentos que no gustan.

Por ejemplo, si no les gusta la merluza, proponerles calamares, salpicón o sardinas rebozadas que pueden resultar mucho más apetecibles y cuyo aporte nutricional es prácticamente el mismo.

7. Comer al menos 10 frutas y 10 verduras variadas cada semana.

Lo ideal es que sean tres piezas de fruta y dos de verdura cada día. El verano es el momento de aumentar el consumo de este tipo de alimentos porque los niños tienen tanta hambre después de las actividades que realizan y de los largos días de playa, que básicamente se comerán lo que les pongas en el plato. ¡Así aprovechamos para que prueben cosas nuevas!

Alimentación infantil en verano 2

8. Es importante tomar suficiente proteína de alto valor biológico cuando hay tanto desgaste.

Pueden hacerlo en forma de pescado y marisco. Y a través de la carne.

9. No olvidar los huevos, pero teniendo cuidado.

Siempre bien cocinados durante estos meses de calor y mucho ojo también con las mayonesas en ensaladillas, etc.

10. Preparar comidas algo más ligeras.

Así evitamos el riesgo de “corte de digestión”. Otra opción es comer poco y a menudo así les costará menos terminarse la comida y seguir con sus actividades. Ensaladas, cremas, macedonias frescas, ricas, fáciles de preparar y más apetecibles de comer, son alimentos recomendados durante el verano.

11. Evitar las comidas más elaboradas, tipo guisos.

Mejor que las tomen el resto del año. En invierno, con el frío, es necesario ingerir más calorías para mantener la temperatura corporal, algo que es innecesario en verano.

12. No hacer cenas copiosas.

A pesar de que los niños pasan buena parte del día nadando y corriendo, la cena no debería ser muy abundante. Los platos con alto nivel de calorías mejor en el desayuno.

13. Mantener bien hidratados a los niños, tomando constantemente agua, frutas, zumos, batidos…

Todo el líquido que haga falta para que no se deshidraten como consecuencia del calor y del ejercicio físico.

Fuente: BeOK / Imagen de portada: Rebeca y el mango. Flickr utsuro_bune / Imagen interior: pixabay

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