Protección solar en niños
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Las características meteorológicas de nuestro país, con un índice elevado de días soleados al año, nos permiten disfrutar más tiempo de los beneficios del sol. El sol es una fuente de salud y bienestar que interviene en la síntesis de la vitamina D necesaria para fijar el calcio y prevenir el raquitismo, actúa en el tratamiento de algunas enfermedades de la piel a la vez que participa en una serie de procesos fisiológicos esenciales para el desarrollo del organismo. El sol por sí mismo no es perjudicial, pero hay que evitar la sobreexposición a las radiaciones solares y usar siempre protección solar.

Si yo fuera Sol, dibujo de Adriana Juárez

Desde el comienzo de los años ochenta se ha detectado un pronunciado incremento de la incidencia del cáncer de piel, estrechamente vinculado al comportamiento y la actitud personal hacia la exposición a los rayos solares así como a la percepción social de que el bronceado es señal de salud y de bienestar. Recuerda que estar bronceado no es un signo de salud, el hecho de que la piel cambie de color es señal de que se ha producido un daño: la rojez y el bronceado son reacciones de defensa de la piel ante la agresión que supone la exposición intensa a las radiaciones ultravioletas.

La exposición solar por sí misma no es perjudicial, pero hay que tomar el sol con cuidado para recibir los beneficios y evitar los riesgos derivados de una exposición excesiva. Se ha demostrado que la exposición excesiva al sol es el factor de riesgo más importante del cáncer de piel. El cáncer de piel melanoma está asociado a un patrón de exposición solar intermitente pero intenso con episodios de quemaduras solares, como es típico de las vacaciones. Las consecuencias de este patrón de exposición son especialmente importantes en niños y adolescentes, que tienen un riesgo más alto de sufrir quemaduras.

Por qué se produce el bronceado de la piel. Qué es la melanina

El bronceado es la respuesta de la piel ante la agresión que le producen las radiaciones solares. Los melanocitos, como mecanismo de protección solar, liberan melanina (la sustancia que da el color a la piel). Las personas que tienen la piel muy blanca y que con la exposición solar se ponen rojas tienen más facilidad para quemarse, ya que el mecanismo de protección es menor. La piel tiene memoria y los efectos de las radiaciones son acumulativos y progresivos.

Proteccion solar en niños

Los riesgos del exceso de sol en la piel

El sol es una fuente de energía indispensable para la vida, pero una sobreexposición solar es muy perjudicial. Los rayos solares producen radiaciones lumínicas (luz), infrarrojas (calor) y ultravioletas. Los rayos ultravioleta pueden ser de dos tipos: los rayos UVA, que producen el bronceado al estimular la producción de melanina, y los rayos UVB, que causan las quemaduras de sol.

El sol, si se toma con precaución, aporta muchos beneficios para nuestra salud: nos calienta, es fundamental para la mineralización de huesos y dientes, aumenta nuestras defensas frente a infecciones,  fortalece el estado de ánimo (ya que tienen acción antidepresiva), ayuda a la producción de vitamina D y es muy útil en dolencias como la psoriasis o el acné.

Sin embargo también puede tener efectos dañinos: los rayos ultravioletas, invisibles para nosotros, pueden producir quemaduras solares importantes, sobre todo en las personas de piel más clara y en países con alta insolación.

El Dr. Juanjo García, Jefe de Pediatría del Hospital Sant Joan de Déu, detalla algunas sencillas medidas para disfrutar del sol sin tener que lamentar consecuencias. Explica que además de lo dolorosas que son las quemaduras también producen un envejecimiento prematuro de la piel y, lo más importante, pueden favorecer el desarrollo de enfermedades más graves en el futuro. Por todo ello debemos protegernos de una excesiva exposición al sol. Probablemente con diez minutos de exposición diaria tengamos suficiente, y siempre siguiendo los siguientes consejos:

  • Evitar la exposición al sol en las horas centrales del día, de 11 de la mañana a 4 de la tarde.
  • La exposición debe ser progresiva, especialmente durante los primeros días ya que la piel aún no está acostumbrada.
  • Utilizar camisetas para cubrir parte de la superficie corporal, y gorro para la cabeza.
  • Utilizar siempre crema protectora con un factor de protección solar superior a 30 (en los niños recomendable de 50), y repetir la aplicación cada dos horas por todo el cuerpo.
  • Los niños menores de doce meses NO es recomendable que vayan a la playa o a la piscina.
  • Es fundamental protegerse los ojos con gafas de sol con protección ultravioleta certificada.
  • Hidratarse abundantemente para prevenir una deshidratación o un golpe de calor, incluso antes de tener sed.
  • Hay que tener especial atención con los niños muy pequeños, así como con los ancianos.

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Cuáles son las principales medidas de protección solar

Cuando entramos en época de hacer muchas actividades al aire libre, en contacto con la naturaleza, debemos recordar las medidas de protección solar para disfrutar del sol de manera saludable:

  • Empezar a tomar el sol de manera gradual y evitar la exposición prolongada y las horas de máxima intensidad, de las 11.00 a las 16.00 h, especialmente durante los meses de verano.
  • Es importante también el uso de sombrero o de gorro para personas calvas o para cualquier persona que tenga la piel clara. Utilizar sombreros de ala ancha, para proteger también el cuello y las orejas, y cubrirse el cuerpo con ropa, sobre todo en caso de permanecer largos ratos expuestos al sol.
  • Utilizar un filtro solar con factor de protección a las radiaciones A y B elevado (superior a 20). Aplicarlo sobre la piel bien seca por todo el cuerpo y en cantidad suficiente, unos 20 minutos antes de la exposición al sol, sin olvidar las orejas, la nariz y los labios. Renovar la aplicación periódicamente después de bañarse o si se suda mucho.
  • No se deben utilizar cremas que estén caducadas o de años pasados, ya que muchas veces durante el verano se exponen a condiciones ambientales extremas alcanzando temperaturas que no permiten garantizar la capacidad de protección solar y la estabilidad del producto.
  • El sol daña la piel más sensible de nuestro cuerpo: la de nuestros ojos. Puede provocar quemaduras perceptibles a corto plazo como conjuntivitis, queratitis, irritación, enrojecimiento, una sensación molesta e incluso visión borrosa; además de otros posibles daños a largo plazo como la degeneración macular o incluso las cataratas. Por todo ello es necesario proteger los ojos usando unas gafas de sol adecuadas que deben reunir una serie de requisitos de seguridad y de filtrado adecuado de las radiaciones perjudiciales.
  • Beber agua para evitar la deshidratación.
  • Evitar tomar el sol si se toma medicación fotosensible.
  • Permanecer mayoritariamente en zonas de sombra cuando se realizan actividades al aire libre.

Estas recomendaciones son especialmente importantes en lactantes y niños, por su mayor riesgo de sufrir quemaduras, ya que tienen la piel extremadamente sensible a las radiaciones solares. Además hay que tener en cuenta lo siguiente:

  • Se recomienda que los niños pequeños sólo estén al aire libre a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde, y evitarlo durante las horas de máxima intensidad solar.
  • Los filtros solares no son una forma segura de proteger totalmente la piel delicada y sensible de los niños pequeños.
  • Hay que protegerlos, especialmente las zonas del cuerpo más expuestas como la cara, las orejas y el cuello (con un sombrero) y la espalda (con ropa).

Asimismo las personas de piel muy blanca, que tienen dificultad para broncearse y facilidad para quemarse cuando toman el sol, deben extremar las medidas de protección solar ya que son más sensibles a las radiaciones ultravioletas y presentan un riesgo más alto de desarrollar cáncer de piel. La exposición solar sin una protección adecuada conlleva quemaduras, envejecimiento prematuro de la piel y aparición de arrugas.

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Qué precauciones hemos de tener en cuenta después de tomar el sol

En primer lugar debemos hidratar la piel después de una ducha de agua tibia, para recuperar la pérdida de agua. Además, para evitar el envejecimiento, deberán cuidarse especialmente la cara, las manos y el contorno de los ojos con productos específicos.

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Sol y nieve. Por qué es necesaria la protección solar también en invierno

No debemos caer en el error de pensar que el sol sólo nos hace daño durante el verano, las radiaciones solares son peligrosas durante todo el año e incluso pueden llegar a serlo más durante el invierno por varias razones:

  • En primer lugar las personas que practican deportes durante esta estación, como el esquí, pasan largos periodos al aire libre expuestos al sol.
  • Además la nieve puede reflejar hasta un 80% los rayos de sol, aumentando sus efectos sobre la piel. A modo de comparación tengamos en cuenta que la arena de la playa refleja únicamente alrededor de un 20% de la radiación, y el agua del mar o de piscinas aún menos.
  • Por otro lado cuanta mayor sea la altura en la que nos encontremos mayor va a ser la incidencia de la radiación solar.
  • Por último existe una menor percepción del riesgo, por lo que no solemos usar protectores solares durante el invierno.

Todos estos factores se unen incrementando de forma significativa la probabilidad de sufrir daños sobre nuestra piel. Para evitar estos daños es importante seguir unas reglas básicas:

  • Es necesario el cuidado continuo de la piel, que debe ser limpiada e hidratada a conciencia.
  • ½ hora antes de la exposición al sol debemos aplicar una cantidad generosa de un fotoprotector adecuado en las zonas que vayan a estar expuestas al sol.
  • Es imprescindible que cada usuario conozca su tipo de piel, el llamado fototipo, que determinará la necesidad de mayor o menor protección solar. El usuario puede consultar en su farmacia que fototipo tiene y cuál es el fotoprotector que necesita.
  • El protector solar debe volver a aplicarse cada dos horas aproximadamente y continuar su aplicación aunque la piel ya esté bronceada.
  • No hay que olvidarse de las partes más sensibles del cuerpo, especialmente orejas y labios. En el caso de los labios se puede usar específicamente un fotoprotector labial, barras de labios que además de aportar hidratación contienen filtros solares.
  • Por último hay que proteger también nuestros ojos con gafas de sol con cristales que tengan filtro solar. Hay que recordar que la utilización de gafas con cristales inadecuados, por muy oscuros que puedan ser, puede resultar peligrosa ya que no van a impedir que la radiación solar entre en nuestros ojos y pueda dañar la retina.

Después de la exposición al sol se deben tomar también una serie de precauciones, fundamentalmente hidratar la piel. Para ello existen multitud de productos en forma de cremas que incluyen en ocasiones distintos ingredientes que van a ayudar a calmar posibles irritaciones.

Entre las personas que pueden verse más afectadas por la radiación solar destacan los niños, ya que su sistema de protección solar natural no está desarrollado, en ellos el daño solar es máximo y además se acumula. La piel nunca va a olvidar las agresiones a las que la exponemos y, al cabo de los años, pueden aparecer lesiones graves como el melanoma por acumulación de los efectos de la radiación. Por consiguiente, una adecuada protección solar desde la infancia disminuirá el riesgo de desarrollar cáncer en la edad adulta. Es necesario que el niño adquiera el hábito de protegerse frente a la radiación solar, para lo cual los padres debemos de dar ejemplo.

También recordar que hay medicamentos que pueden dar lugar a reacciones adversas como erupciones y quemaduras en la piel cuando la persona se expone al sol. Por tanto es aconsejable consultar al médico o al farmacéutico sobre aquellos medicamentos que estamos usando de forma que nos pueda informar de los riesgos (existen enfermedades y medicamentos en los que el sol está contraindicado).

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Protección ocular solar. Cómo proteger los ojos del sol

La protección solar de los ojos es fundamental. No todos somos conscientes de que el sol también puede producir daños en la piel más sensible de nuestro cuerpo: la de nuestros ojos. Pero, ¿cómo puede dañar el sol nuestros ojos?

La piel del ojo es la parte más sensible de nuestra piel, de la capa externa de nuestro cuerpo, y el ojo puede sufrir daños tanto a corto como a largo plazo por la acción del sol. Daños que en algunos casos son visibles como queratitis (pequeñas quemaduras en la córnea), pequeñas conjuntivitis, enrojecimiento e inflamaciones. O daños que a simple vista no nos damos cuenta porque la radiación ultravioleta penetra en el interior del ojo y puede producir daños en el cristalino, en el fondo del ojo, en la retina… apareciendo degeneración macular y un envejecimiento prematuro del cristalino con lo cual aparecen las cataratas antes del tiempo normal en el que tienen que aparecer que es una edad más adulta.

Para evitar todos estos daños del sol sobre nuestros ojos debemos seguir una serie de recomendaciones, siendo especialmente cuidadosos con los niños:

  • Como medida principal debemos evitar sobreexponernos en las horas de mayor radiación solar y utilizar las protecciones adecuadas.
  • Utilizar gafas que tengan el filtro ultravioleta correcto y para ello debemos comprarlas en establecimientos sanitarios. Si utilizamos gafas que solamente tengan las lentes coloreadas, y que no tengan los filtros ultravioletas adecuados, nuestro ojo va a reaccionar ante la oscuridad de la lente dilatando la pupila y va a penetrar más interiormente la luz ultravioleta; o sea que el efecto que vamos a conseguir es el contrario al que buscamos, vamos a tener más daños en retina y en cristalino. Por eso es tan conveniente que siempre las gafas de sol las compremos en establecimientos sanitarios que venden productos que disponen del filtro adecuado y de la adecuada homologación europea, y que no nos van a dar problemas.
  • Hay que tener especialmente protegidos a los niños y comprarles gafas de sol homologadas, y no gafas de bazar, porque sus ojos son más delicados y su cristalino no está formado todavía para filtrar la luz ultravioleta.

Estos consejos son válidos a lo largo de todo el año, y más en nuestro país donde disfrutamos de un elevado número de días soleados, pero en verano debemos ser especialmente precavidos. En verano la diferencia con respecto al invierno es que vemos más la radiación solar, vemos más la luminosidad, pero la luz ultravioleta llega tanto en invierno como en verano, atraviesa las nubes. Una dificultad o un problema añadido en el verano es que hacemos más actividades al aire libre que en el invierno, y por eso estamos más sobreexpuestos a la luz solar.

Debemos, sobre todo cuando vamos a piscinas o al mar y a superficies brillantes (que es algo que sucede más en verano), utilizar gafas polarizadas que no sólo filtran la luz ultravioleta del sol sino la que viene reflejada de superficies brillantes.

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Protección solar en el embarazo

Durante la etapa de embarazo los cuidados de la piel deben multiplicarse debido a que aumenta su sensibilidad. ¿Puede una gestante tomar el sol? Sí, pero con la protección solar adecuada y con precaución. Gracias a la protección solar durante el embarazo la piel no quedará con manchas tan difíciles luego de atenuar o eliminar.

La revolución hormonal que vive la mujer embarazada puede hacer que los efectos del sol, ya de por sí nocivos, sean devastadores y lo que es peor aún: que las consecuencias de no protegerse adecuadamente sean irreversibles.

Durante la gestación la piel de la mujer, especialmente en el área de la barriga, está expuesta a cambios. El aumento de melanina hace que el color de lunares, manchas y cicatrices que quizás pasaban desapercibidos en otro momento se oscurezcan y se noten más. El color de la línea que atraviesa la barriga desde el ombligo hasta el pubis también se oscurece.

Las zonas de los pezones, axilas y pliegues del cuello de igual manera se tornan más oscuras. Y, aunque es una manifestación que debería desaparecer tras el parto, la protección solar durante el embarazo puede ayudar a que no permanezca tras este.

En esta etapa se notan más también las manchas que aparecen en el rostro tras una exposición al sol prolongada. No se trata sólo de proteger la piel por estética sino que la insolación, además de generar lesiones y quemaduras, puede producir mareos y fiebre, situaciones que una mujer embarazada debe evitar.

Es también importante proteger la zona de la barriga y los senos durante el período de embarazo, pues estos suelen aumentar su tamaño. Esto último provoca la aparición de marcas y estrías, cosa que se minimiza si la piel está humectada y protegida y puede estirarse sin romperse.

Tras broncearse la piel puede quedar seca y perder flexibilidad, por lo que aumentan las posibilidades de que queden marcas. Además, en caso de que no se puedan evitar las estrías, si estas no se exponen al sol no serán más claras u oscuras que el resto de la piel y podrán disimularse mejor.

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Protección solar para bebés y niños

En los niños el sistema de protección solar natural no está completamente desarrollado y en ellos el daño solar es máximo, y además acumulativo. Una adecuada protección solar desde la infancia disminuirá el riesgo de desarrollar un melanoma en la edad adulta.

Los bebés y los niños durante los primeros años de vida son muy sensibles a los efectos de las radiaciones solares y los golpes de calor, por eso se les debe proteger de la exposición directa al sol y darles agua para que mantengan un buen hidratación.

Estas recomendaciones son válidas tanto si está de vacaciones en la playa como en la montaña:

  • Durante los primeros meses de vida evita exponerlos a las radiaciones directas del sol, aunque esté nublado, y, sobre todo, evita que les dé el sol directamente sobre la cabeza.
  • Nunca debemos exponer directamente al sol a niños menores de tres años. En ellos tenemos que utilizar productos de alta protección solar y resistentes al agua, y, de la misma manera que los adultos, deben protegerse los ojos e ingerir mucha agua para evitar la deshidratación.
  • Evita salir a pasear a las horas de más calor del día, cuando la intensidad de las radiaciones solares es más alta, entre las 11 del mediodía y las 4 de la tarde. Si estás al aire libre busca espacios de sombra.
  • En el coche evita el sol directo utilizando cortinas parasol. Este parasol, por ejemplo, está especialmente pensado para las ventanas traseras y, al no llevar ventosas, evita que se despegue a mitad de camino. Se trata de un sistema que se adapta a la ventanilla del coche como una funda y, al mismo tiempo, permite bajar las ventanas. El tejido es transpirable y bloquea los rayos UVA (equivalente a un factor de protección solar 30+). Se adapta a la mayoría de modelos de coche.
  • Los niños, cuando estén al sol, siempre deben estar protegidos con ropa y llevar la cabeza tapada con un sombrero que les proteja las orejas y la nuca.
  • Hay que utilizar la protección solar adecuada para la edad.

Recuerda también que los niños pequeños, con la llegada del calor y la subida de las temperaturas durante los meses de verano, están especialmente expuestos a sufrir golpes de calor y deshidratación. Los niños tienen una menor capacidad de expresar la sed, es importante tenerlo en cuenta y ofrecerles agua para que estén hidratados.

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Ideas, trucos y consejos para ir a la playa con niños en vacaciones

Además de tener en cuenta la protección solar, un día de playa o piscina con niños exige una serie de artilugios para que ellos y vosotros podáis disfrutar cómodamente. Toma nota de los siguientes porque pueden serte muy útiles: protección solar facial que no pica a los ojos, crema solar para niños, pañales para el agua para bebés, fotoprotector labial, chaleco flotador para niños, tienda con protección solar para bebé, camisetas con protección solar para niños, sombrilla, juguetes y bolsa para juguetes de playa para niños y bebés

Fotoprotección solar:

 

 

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Qué es la radiación UVA

Todos estamos expuestos a la radiación UV procedente del sol y de numerosas fuentes artificiales utilizadas en la industria, el comercio y durante el tiempo libre. El sol emite luz, calor y radiación UV. La región UV abarca el intervalo de longitudes de onda de 100 a 400 nm y se divide en tres bandas:

  • UVA (315–400 nm)
  • UVB (280–315 nm)
  • UVC (100–280 nm)

Cuando la luz solar atraviesa la atmósfera, el ozono, el vapor de agua, el oxígeno y el dióxido de carbono absorben toda la radiación UVC y aproximadamente el 90% de la radiación UVB. La atmósfera absorbe la radiación UVA en menor medida. En consecuencia, la radiación UV que alcanza la superficie terrestre se compone en su mayor parte de rayos UVA, con una pequeña parte de rayos UVB.

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De qué depende la intensidad de la radiación UV

La intensidad de la radiación UV depende de varios factores:

  • De la altura del sol. Cuanto más alto esté el sol en el cielo más intensa es la radiación UV. Así, la intensidad de la radiación UV varía según la hora del día y la época del año. Fuera de las zonas tropicales las mayores intensidades de la radiación UV se producen cuando el sol alcanza su máxima altura, alrededor del mediodía solar durante los meses de verano.
  • De la latitud. Cuanto más cerca del ecuador, más intensa es la radiación UV.
  • De la nubosidad. La intensidad de la radiación UV es máxima cuando no hay nubes, pero puede ser alta incluso con nubes. La dispersión puede producir el mismo efecto que la reflexión por diferentes superficies, aumentando la intensidad total de la radiación UV.
  • De la altitud. A mayor altitud la atmósfera es más delgada y absorbe una menor proporción de radiación UV. Con cada 1000 metros de incremento de la altitud, la intensidad de la radiación UV aumenta en un 10 a 12%.
  • Del ozono. El ozono absorbe parte de la radiación UV que podría alcanzar la superficie terrestre. La concentración de ozono varía a lo largo del año e incluso del día.
  • De la reflexión por el suelo. Diferentes tipos de superficies reflejan o dispersan la radiación UV en diversa medida; por ejemplo, la nieve reciente puede reflejar hasta un 80% de la radiación UV; la arena seca de la playa, alrededor de un 15%, y la espuma del agua del mar, alrededor de un 25%.

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Qué es el índice de radiación solar

El Índice Ultravioleta (Índice UV o UV Índex) es una medida que indica la intensidad de la radiación solar registrada o prevista en un lugar concreto a la hora del mediodía.

El objetivo de este índice es servir de guía para conocer cuáles deben ser las precauciones y medidas de protección que se deben tomar antes de exponerse al sol o si es preferible quedarse en casa. En la Agencia Estatal de Meteorología puedes consultar cuál es el índice de radiación solar para hoy en cada parte del territorio.

  • Se considera índice de radiación solar bajo el 01 y el 02.
  • Cuando el índice de radiación solar es moderado (03, 04 y 05) o alto (06 y 07) se necesita protección. Hay que mantenerse en la sombra durante las horas centrales del día y utilizar ropa de trabajo, protección solar y sombrero.
  • Con índices de radiación solar muy altos (08, 09 y 10) o extremos (11 ó más de 11) se necesita protección solar extra. Hay que evitar salir durante las horas centrales del día y buscar la sombra. Y es imprescindible utilizar ropa de trabajo, protección solar y sombrero.

Además, el color o tipo piel de cada persona es determinante para establecer las medidas de protección adecuadas individualmente.

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Cómo te ve el sol: revelando la piel humana a la luz ultravioleta

El artista Thomas Leveritt instaló una cámara ultravioleta y un monitor de visualización en el Prospect Park de Brooklyn para mostrar a las personas cómo se ve su piel con luz ultravioleta: así es como te ve el sol. Las pecas que se revelan y las manchas de edad al acecho son el resultado aún no visible del daño sufrido por la piel por la exposición al sol.

La verdadera magia (¡y ciencia!) de este vídeo ocurre cuando vemos cómo se ve el protector solar con luz UV: como un campo de fuerza visible de crema negra que bloquea los rayos UV.

Es una demostración impresionante de cómo el protector solar protege nuestra piel de los rayos dañinos del sol, y nos demuestra por qué es importante usarlo a diario.

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Cómo saber mi fototipo de piel. Qué es la escala Fitzpatrick

Los fototipos de piel varían en función de la raza y procedencia de las personas. El color o tipo de piel de cada persona es un factor determinante para establecer las medidas de protección solar adecuadas de forma individual.

El fototipo de piel de una persona es el rango que determina la capacidad de la piel para reaccionar ante situaciones de exposición solar, define la capacidad que tiene la piel para broncearse. Para medirlo se utilizan unos valores del 1 al 6 a través de una clasificación denominada Fitzpatrick. Si tienes dudas sobre cuál es tu fototipo de piel, el resultado que obtengas de este test será una buena estimación.

  • Fototipo I. Se corresponde a las pieles muy claras que normalmente van acompañadas con pecas. Su tonalidad es de un color blanco lechoso. Es de tipo céltico e incluso podría llegar a ser albino. El cabello normalmente es el pelirrojo y los ojos son azules. Son pieles muy propensas a quemarse con facilidad al exponerse a los rayos solares, no se pigmentan y su bronceado es nulo. Después de quemaduras la piel se descama. El factor de protección solar que se recomienda utilizar es el de 50.
  • Fototipo II. Son pieles claras de color blanco que pueden o no llevar pecas. Después de mucho tiempo de exposición al sol pueden adquirir un tono de café con leche. El cabello de las personas con este tipo de piel es rubio o pelirrojo y los ojos verdes o azules. Estas pieles se queman también con facilidad de forma bastante intensa, pero tienen un ligero bronceado. Se recomienda que para este tipo de fototipo se utilice un factor de 50.
  • Fototipo III. En este caso las pieles tienen un color bronceado y al tomar el sol se tuestan con facilidad, aunque en las primeras exposiciones pueden quemarse. Son pieles caucasianas (europeas) y las acompaña un cabello castaño. Pueden quemarse con cierta facilidad, pero con algo de cuidado solo se tuestan. El bronceado es claro y se produce de forma moderada. Se recomienda un factor de protección 30-50.
  • Fototipo IV. Estas pieles son de un tono amarronado, similar al del grupo III pero que se broncea con mayor facilidad. El tono del cabello es castaño oscuro. Para adquirir quemaduras hay que exponerse durante mucho tiempo y a una gran intensidad bajo los rayos solares. El bronceado es oscuro y el factor adecuado para su protección es de 30-50.
  • Fototipo V. Son pieles muy amarronadas y oscuras que se pigmentan con mucha facilidad, de forma prácticamente inmediata. Suele corresponder a hindúes, indios americanos… El pelo de las personas que la tienen es un castaño muy oscuro. Para quemarse tienen que pasar por una exposición solar muy intensa. Factor de protección solar necesario 15-20.
  • Fototipo VI. Son pieles negras, con cabello negro también. Estas pieles no se queman nunca y su bronceado es siempre de ese tono. Aun así resulta indispensable utilización de factor solar protector.

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Cuáles son los efectos de la exposición excesiva a la radiación UV

Efectos cutáneos

Quemaduras solares, bronceado y envejecimiento de la piel

El efecto agudo más conocido de la exposición excesiva a la radiación UV es el eritema, el familiar enrojecimiento de la piel que se conoce como quemadura solar. Además, la mayoría de las personas adquirirán un bronceado como resultado de la estimulación de la producción de melanina que tiene lugar tras unos pocos días de exposición a la radiación UV.

Otro efecto de adaptación menos evidente es el engrosamiento de las capas más externas de la piel, que atenúa la penetración de la radiación UV a las capas más profundas. Ambos efectos son señal de que la piel ha sufrido daños. El tiempo de eritema y la capacidad de adaptación a la exposición a la radiación UV varían mucho de unas personas a otras, dependiendo de su tipo de piel.

La exposición crónica a la radiación UV ocasiona también varios cambios de tipo degenerativo en las células, el tejido fibroso y los vasos sanguíneos de la piel, como las pecas y nevos (zonas pigmentadas de la piel), y los lentigos (pigmentación parda difusa). La radiación UV acelera el envejecimiento de la piel y, la pérdida gradual de su elasticidad, produce arrugas y una piel seca y áspera.

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Qué produce realmente una quemadura solar

¿Por qué la piel se enrojece y se pela cuando se quema con el sol?  En este episodio de Gross Science, Anna Rothschild explica lo que sucede en nuestra piel cuando se quema por la exposición al sol:

Seguro que en alguna ocasión te ha ocurrido que te has quemado con el sol y, en unos días, la piel comienza a desprenderse (te estás pelando). Es bastante asqueroso, no es exactamente el efecto que la mayoría de las personas buscan cuando toman el sol. Pero, ¿qué sucede realmente cuando te quemas?

La mayoría de quemaduras se producen si nuestra piel entra en contacto con algo caliente, como por ejemplo cuando nos quemamos la boca al comer algo que tenemos la sensación de que nos abrasa. Pero en el caso de las quemaduras solares en realidad no son causadas por el calor.

La luz solar está compuesta por un montón de diferentes tipos de radiación:

  • Uno de ellos es la radiación infrarroja, que es principalmente lo que hace que la luz solar caliente.
  • También hay luz visible, que nos permite ver la luz solar,
  • y luego está la luz ultravioleta.

La radiación ultravioleta o UV es la que causa una quemadura solar, y puede causar estragos en las células de la piel al alterar moléculas importantes como el ADN. Cuando eso ocurre tu cuerpo hace todo lo posible para protegerte de ella.

Cuando la radiación UV llega a tu piel, los pigmentos llamados melanina la absorben y protegen tu ADN del daño. La melanina está presente en nuestras células de la piel todo el tiempo (es lo que le da a tu piel su color particular), y está creada por células especiales llamadas melanocitos que luego distribuyen la melanina a otras células llamadas queratinocitos (esas son las células más comunes en la capa más externa de la piel).

Cuando tu piel está expuesta a los rayos UV los melanocitos aumentan su producción de melanina, y también transfieren más melanina a los queratinocitos. Esto ocurre en diversos grados según tu composición genética, pero es por ello que tu piel podría oscurecerse, o broncearse, si permanece al sol un tiempo.

Pero la defensa de la melanina está lejos de ser infalible, independientemente de cuán oscura sea tu piel o cuán bronceada esté, algunos rayos UV pueden pasar a escondidas. Y cuando lo hacen pueden dañar tu ADN.

En realidad esto puede suceder de diferentes maneras:

  • A veces la radiación destruirá directamente tu ADN y lo dañará en una billonésima parte de un segundo.
  • Otras veces los rayos UV pueden hacer algo más siniestro: pueden hacer que tu melanina se vuelva en contra tuyo. La radiación puede hacer que tus células produzcan esas moléculas dañinas llamadas radicales libres.

Resulta un poco complicado de explicar, pero lo que ocurre esencialmente es que los radicales libres excitan un electrón en tu melanina. La melanina luego choca con tu ADN y excita un electrón allí, lo que puede hacer que el ADN se enrosque.

Independientemente de cómo ocurra, una vez que tus células están dañadas comienzan a producir moléculas de advertencia señalando que algo malo está sucediendo. Si suficientes células producen la señal tu cuerpo generará una respuesta inflamatoria, enviando muchos tipos diferentes de células sanguíneas a esa área para reparar y detener el daño. Y es esa afluencia de sangre la que causa el enrojecimiento que normalmente se ve con una quemadura solar, dependiendo de lo clara que sea tu piel.

Entonces, ¿qué ocurre con el peeling? Lo cierto es que las células de tu piel se desprenden todo el tiempo, sin que te des cuenta. En realidad tienes células madre en tu piel que viven durante décadas. Las células madre producen capas de queratinocitos, que se caen y se reemplazan con el tiempo. Pero esos queratinocitos no maduran adecuadamente cuando están dañados por los rayos UV. Entonces ocurre que, en lugar de descamarse discretamente, todos se agrupan y se despegan juntos (es cuando la piel se nos pela).

Ahora bien, tu cuerpo tiene enzimas que reparan gran parte del daño al ADN causado por los rayos UV. Pero, no siempre pueden repararlo todo. Y si el daño no se repara en una de tus células madre, es posible que tengas un problema real. Cuando esas células se replican pueden crear una mutación en el sitio del daño. Y dependiendo de donde ocurra la mutación, esto podría hacer que la célula se vuelva cancerosa en algún momento por el camino.

Recuerda, incluso si no tiendes a quemarte, la radiación UV puede dañar tu ADN. Si sabes que vas a estar expuesto al sol durante un tiempo, asegúrate de estar cubierto o de usar protector solar.

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Tratamiento de quemaduras solares en la cara y el cuerpo. Crema y remedios caseros

A pesar de las recomendaciones que se dan en verano la quemadura solar es uno de los trastornos más frecuentes en esa época. Si no hemos sido capaces de prevenirla, sepamos al menos cómo tratarla.

La quemadura solar es una lesión aguda de la piel producida por la exposición excesiva a la radiación solar ultravioleta. Esto provoca alteraciones en la epidermis causando inflamación.

Los síntomas de la quemadura solar aparecen a las pocas horas de exposición al sol: aparece un enrojecimiento de la piel, dolor en la zona de la quemadura, molestias al mover la zona y un ligero hinchazón. Pero los síntomas más intensos aparecen a las 24 horas tras la exposición. El tratamiento principal es la rehidratación y el alivio del dolor.

  • Un primer remedio casero consiste en disolver una cucharada de vinagre blanco en medio litro de agua fría, y aplicar compresas de esta mezcla durante varios minutos. Por supuesto en la quemadura solar es fundamental el aftersun, que no sólo rehidrata sino que también tiene efecto calmante. Además, si el dolor o el picor persisten, puede administrarse un analgésico como el ácido acetil salicílico, que suele ir bien porque además tiene un efecto antiinflamatorio.
  • La ducha con agua fría reconforta, pero hemos de evitar que el chorro caiga directamente sobre la zona irritada.
  • Y desde luego es fundamental hidratarse también por dentro, así que hay que beber mucha agua para recuperar los líquidos perdidos.
  • No se deben utilizar cosméticos, lacas o perfumes, e incluso es conveniente prescindir del jabón. Esto no quiere decir que haya que descuidar la higiene, todo lo contrario. Es fundamental llevar una higiene cuidadosa, procurando que las zonas afectadas estén siempre limpias y muy hidratadas para evitar la formación de costras. El agua como vemos es imprescindible.
  • Ni que decir tiene que tras una quemadura solar hay que evitar la exposición al sol durante unos cuantos días, así que hay que proveerse de una buena crema protectora y un buen sombrero.

En ocasiones las quemaduras solares pueden ser realmente graves y hay que acudir al médico. Los signos de alarma en estos casos son fiebre alta y la aparición de ampollas.

Proteccion solar en niños

Qué sabemos sobre el cáncer de piel

Se ha demostrado que la exposición excesiva al sol es el factor de riesgo más importante de padecer cáncer de piel, tanto del melanoma como del no melanoma. Más del 80% de los casos de cáncer de piel se podrían prevenir evitando una exposición excesiva al sol y las quemaduras cutáneas, especialmente durante la infancia y la adolescencia.

Las quemaduras solares aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de piel. Ahora bien, el hecho de utilizar fotoprotector solar no debe considerarse una manera segura de prolongar la exposición al sol.

Los efectos de las radiaciones ultravioletas en la piel son acumulativos y progresivos: la suma de horas de exposición al sol a lo largo de la vida también aumenta la predisposición a padecer cáncer de piel. Por ello evitar estar al sol mucho tiempo y buscar la sombra es tan importante como aplicar un protector solar adecuado al tipo de piel de manera correcta.

Por otro lado hay que tener en cuenta que el “sol artificial” no es más seguro que el sol. El efecto de las luces para broncearse, que también emiten radiaciones ultravioletas, es el mismo que el del sol de mediodía en cuanto al riesgo de padecer cáncer de piel.

  • Cáncer de piel melanoma: es el cáncer de piel más agresivo y está asociado a episodios de quemaduras solares. Es una enfermedad poco frecuente pero con una mortalidad elevada. En Cataluña se diagnostican unos 740 casos (510 mujeres y 230 hombres) cada año, y representa el 1,2% de todos los tumores en los hombres y el 1,6% en las mujeres. Desde hace unos años se observa un incremento continuado en el número casos que se diagnostican cada año.
  • Cáncer de piel no melanoma: está asociado a la exposición solar acumulada a lo largo de la vida y aparece en los lugares del cuerpo más expuestos. Representa el 95% de todos los cánceres de piel si bien presenta poca mortalidad.

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Efectos oculares

Los ojos están hundidos en las órbitas y protegidos por el arco superciliar, las cejas y las pestañas. La luz intensa activa la constricción pupilar y el reflejo de cierre parcial de los párpados para minimizar la penetración de los rayos del sol en el ojo. Sin embargo, en condiciones extremas, como las de una cama solar o una gran reflexión por la arena, el agua o la nieve, la eficacia de estas defensas naturales contra los peligros de la radiación UV es limitada.

La fotoqueratitis y la fotoconjuntivitis son efectos agudos de la exposición a la radiación UV. Estas reacciones inflamatorias de los tejidos “seudocutáneos” extremadamente sensibles del globo ocular y de los párpados son parecidas a las de una quemadura solar y habitualmente aparecen pocas horas después de la exposición. Ambas reacciones pueden ser muy dolorosas, pero son reversibles y no ocasionan daños a largo plazo en el ojo ni en la visión.

La “queratitis por soldadura al arco” y la “ceguera de la nieve” son formas extremas de fotoqueratitis. Las cataratas son la principal causa de ceguera en todo el mundo. Se produce una desnaturalización de las proteínas del cristalino, que se disgregan y acumulan pigmentos, aumentando la opacidad del cristalino y acabando por producir ceguera. Aunque la mayoría de las personas presentan un mayor o menor grado de cataratas al envejecer, la exposición al sol, particularmente la exposición a la radiación UVB, es al parecer uno de los principales factores de riesgo de padecer cataratas.

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Efectos sobre el sistema inmunológico

El sistema inmunitario es el mecanismo de defensa del organismo contra las infecciones y el cáncer, y, normalmente, reconoce y responde de forma muy eficaz a los microorganismos invasores o a la aparición de un tumor. Aunque los datos son aún preliminares hay cada vez más pruebas de la existencia de un efecto inmunodepresor sistemático por la exposición a la radiación UV, tanto aguda como de dosis baja.

Experimentos con animales han demostrado que la radiación UV puede modificar el curso y la gravedad de los tumores cutáneos. Además, las personas tratadas con medicamentos inmunodepresores presentan una mayor incidencia de carcinoma de células escamosas que la población normal. En consecuencia, además de su papel iniciador del cáncer de piel, la exposición al sol puede reducir las defensas del organismo que normalmente limitan el desarrollo progresivo de los tumores cutáneos.

Varios estudios han demostrado que la exposición a niveles medioambientales de radiación UV altera la actividad y distribución de algunas de las células responsables de desencadenar las respuestas inmunitarias en el ser humano. En consecuencia, la exposición al sol puede aumentar el riesgo de infecciones víricas, bacterianas, parasitarias o fúngicas, según se ha comprobado en diversos experimentos con animales.

Asimismo, especialmente en los países en desarrollo, niveles altos de radiación UV pueden reducir la eficacia de las vacunas. Dado que muchas enfermedades prevenibles por vacunación son extremadamente infecciosas, cualquier factor que disminuya, aunque sea levemente, la eficacia de las vacunas puede tener un gran impacto en la salud pública.

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Verdades y mentiras sobre el Sol y la protección solar

Preguntas y respuestas sobre la fotoprotección:

No te puedes quemar en un día cubierto. FALSO: Aunque las nubes tapen el sol y atenúen la radiación UV, la radiación difusa es suficientemente intensa como para quemarte, a no ser que las nubes sean bajas y gruesas.

🌞 Demasiado sol es peligroso, independientemente de la edad. VERDADERO: La piel humana y el sistema inmunológico son sensibles a la radiación UV durante todo el ciclo vital.

🌞 Las cremas solares me protegen, así que puedo tomar el sol mucho más tiempo. FALSO: Las cremas solares protegen, pero su eficacia decrece después de la aplicación. No se debe estar al sol más tiempo del indicado por el “Factor de Protección Solar” (SPF).

🌞 Deberías evitar el sol en verano entre las 12 y las 17 horas (una hora menos en Canarias). VERDADERO: Debido a la mayor elevación solar, la radiación solar UV es muy alta en las horas centrales del día.

🌞 Si no siento calor cuando estoy al sol, no me quemaré. FALSO: La radiación UV no se siente porque es absorbida por las capas más externas de la piel. La sensación de calor procede de la radiación infrarroja, no de la UV.

👓 La radiación UV no afecta solamente a la piel, sino también a los ojos. VERDADERO: Las quemaduras de piel son posiblemente el efecto más conocido, pero la radiación UV puede dar lugar al desarrollo de cataratas y a ceguera transitoria en lugares nevados.

🌞 Simplemente vuelve a aplicarte crema solar para estar más tiempo al sol. FALSO: Las cremas solares sólo protegen durante algún tiempo, después del cual la exposición a la radiación UV es dañina.

🌞 La gente con piel clara y pelirroja es especialmente sensible a la radiación UV. VERDADERO: La gente con esta combinación de piel y pelo es el grupo de población más sensible.

🌞 El bronceado te protege de quemaduras por el sol. FALSO: El bronceado es una reacción de la piel a la exposición a la radiación UV y sólo protege parcialmente.

🌞 Los efectos negativos de las quemaduras por el sol son acumulativos. VERDADERO: La capacidad del cuerpo humano de proteger y reparar daños producidos por la radiación UV decrece a lo largo de la vida.

🌞 El sol en invierno y primavera no es peligroso. FALSO: La intensidad UV depende también de la latitud, de la altitud y de la reflexión del suelo, como por ejemplo la nieve.

👶 Se debe proteger especialmente a los niños. VERDADERO: Debido a la mayor sensibilidad de su piel y a los efectos acumulativos de las quemaduras, siempre hay que evitar la sobreexposición solar.

🌞 Cuanto más oscura es tu piel más atractivo eres. FALSO: Esta actitud social está cambiando. Hace un siglo se era más atractivo cuanto más clara se tenía la piel.

Se debe tener en cuenta la reflexión de la radiación UV por parte del agua y la arena. VERDADERO: La radiación solar directa y la radiación difusa reflejada por el suelo son igualmente importantes.

🌞 Es necesario estar al sol debido a que la vitamina D se sintetiza con ayuda de la radiación UV. FALSO: El tiempo de exposición necesario para la producción de vitamina D es tan corto, que es suficiente con la radiación UV recibida durante nuestras actividades diarias al aire libre.

🌞 Cuanto más cortas son las sombras, más peligroso es el sol. VERDADERO: Cuando las sombras son cortas la elevación solar es alta y la radiación solar es más intensa.

🏊 No te puedes quemar mientras estás en el agua. FALSO: El agua atenúa la radiación UV, pero te puedes quemar más fácilmente nadando.

🌞 A mayor altitud, es más fácil quemarse. VERDADERO: Cuanto mayor es la altitud, la atenuación de la radiación UV por la atmósfera es menor.

🌞 No es importante cambiar los hábitos con respecto al sol. FALSO: Un cambio en los hábitos personales es un primer paso en la protección activa contra la radiación UV.

🌞 La protección contra el sol más económica y efectiva es la sombra. VERDADERO: La sombra protege de los rayos directos del sol, pero de todos modos hay que protegerse de la radiación difusa.

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Fuente: FAROS  y Asociación Española de Pediatría  | Índice UVA solar mundial. Guía práctica | Imagen de portada: Flickr juantiagues / Imagen interior: Ilustración de Adriana Juárez para su cuento Si yo fuera el sol

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