Labores de mantenimiento
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En el caso de las máquinas, admitimos sin problemas que hemos de realizar una serie de labores de mantenimiento

Pero la necesidad de esas labores de mantenimiento parece que está menos clara en lo que respecta  a nuestras propias vidas. Demasiadas veces, relegamos lo importante para ocuparnos de lo urgente. Y, en nuestro afán por conseguir nuestras metas, descuidamos aspectos fundamentales, que paradójicamente repercuten en el logro de nuestros ideales.

Había una vez un leñador que empezó a trabajar en una empresa maderera. El primer día el capataz le entregó un hacha y le asignó una zona. El leñador fue al bosque y empezó a trabajar con determinación. En un solo día cortó dieciocho árboles.
Buen trabajo ―dijo el capataz―, sigue así.
Animado por las palabras del capataz, estaba decidido a mejorar el trabajo del día anterior. Así que esa noche se acostó temprano.
A la mañana se levantó antes que nadie y se fue al bosque. A pesar de todo su empeño, ese día solo consiguió cortar quince árboles.
Debe ser el cansancio ―pensó―, y decidió acostarse al ponerse el sol.
Al amanecer, se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, al final del día no había llegado ni a la mitad.
Los siguientes días no dejaron mejores resultados. Inquieto por lo que pudiera pensar el capataz, el leñador se acercó a contarle lo que le estaba ocurriendo, asegurando que se esforzaba al límite.
El capataz le preguntó:
¿Cuándo afilaste tu hacha por última vez?
¿Afilar? No he tenido tiempo de afilar, he estado muy ocupado cortando árboles. (1)

La educación es una de esas labores de preparación y mantenimiento

En las que hay que “perder” muuucho tiempo afilando el hacha.Labores de mantenimiento (1)

No se trata de transmitir de forma eficaz una serie de conocimientos

Se trata de construir, poner a punto y ejercitar las competencias necesarias para participar de una forma cabal en el desarrollo personal y comunitario. Aprendemos en contacto con otras personas y con el entornoA través de experiencias a lo largo de toda la vida.

El aprendizaje, en definitiva, es un proceso que interacciona con la forma de pensar, sentir y actuar de la gente

 

 (1)  Adaptación de una historia que cuenta Abelardo Cruz Beauregard en su libro Cápsulas motivacionales.

Fuente: EL FULGOR DE LA LUCIÉRNAGA. Cuentos para repensar la educación, de Joseba Martínez Huerta /  Imagen de portada: Flickr cesar bojorquez / Imagen interior: Flickr Gordon

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