Ready Player One‘ es una película de aventuras, realidad virtual y videojuegos. Está basada en el ‘best seller’ de Ernest Cline y es el regreso de Steven Spielberg a la ciencia ficción. La película está ambientada en el año 2045. Es un mundo sombrío, distópico, con mucha pobreza y todo el mundo enganchado a un juego de realidad virtual creado por un excéntrico millonario que acaba de morir, una especie de Steve Jobs. Un grupo de adolescentes trata de jugar a este juego, tratan de ganar para heredar su fortuna y controlar el juego. La película está protagonizada por Tye Sheridan, Olivia Cooke, y Mark Rylance (el actor fetiche de Spielberg).

Ready Player One (2018)

Una película entretenida de ciencia ficción.

Siempre apetece ver una nueva película de Steven Spielberg, y más cuando hemos visto hace pocos meses ‘Los archivos del Pentágono‘ que dejó muy buen sabor de boca. ‘Ready Player One‘ tiene muchos homenajes al cine de los ochenta y al mundo de la música y de los videojuegos de esos años, pero está orientada hacia la gente más joven que es el consumidor de videojuegos de ahora porque te introduce en un videojuego y a un ritmo frenético.

La película está muy bien hecha, y es de admirar de Steven Spielberg la capacidad a sus setenta y un años de meterse en historias tan distintas y siempre dotarlas de algo muy personal suyo. Quizás la historia no atrape sentimentalmente como otras del director porque es algo más fría A ‘Ready player one‘ le falta ese sentimiento, esa manipulación sentimental que Spielberg acostumbra a hacer en sus películas y en la que el espectador cae y se deja llevar. Porque Spielberg es el gran manipulador, el gran brujo pero sin que nos demos cuenta.

A ‘Ready player one‘ le falta emoción, la emoción de este niño con sus padres fallecidos y sus tíos. Le falta la emoción incluso de la amistad. Falta ese calor y esa pasión que hay en otras de sus películas; es todo muy frío para ser un film de Steven Spielberg. Pero el director sí que deja su huella, su impronta, sí que deja lo que él quiere reflejar que es que vamos a vivir una realidad paralela si no la estamos viviendo ya en muchos casos.

Es una película entretenida y sorprende que alguien con setenta y un años sea capaz de hacer visualmente esta película de jugar, que sea capaz de adaptar una novela así, de seguir inventando historias, de seguir teniendo un pulso en la dirección de no aburrir y de conectar con muchas generaciones distintas a la vez.

Steven Spielberg, en el rodaje de 'Ready player one', junto a los actores Tye Sheridan y Olivia Cooke. JAAP BUITENDIJK

Steven Spielberg, en el rodaje de ‘Ready player one’, junto a los actores Tye Sheridan y Olivia Cooke. JAAP BUITENDIJK

El libro ‘Ready player one’ de Ernest Cline.

La película de Steven Spielberg está basada en un superventas de la nostalgia ochentera y por supuesto tiene un huérfano como protagonista, tiene enfoque de cuento tradicional pero ambientado en el año 2045.

En un ambiente distópico, con la Tierra empobrecida y sin recursos, el chaval protagonista es el narrador de su propia historia:

“Me llamo Wade Watts. Mi padre me puso ese nombre porque sonaba a identidad secreta de superhéroe, como Peter Parker o Bruce Banner. Murió cuando yo era pequeño, y mi madre también. Y, he acabado aquí. En un pequeño rincón en ninguna parte. No hay ningún sitio al que ir, ninguno excepto ‘Oasis‘.”

El actor Tye Sheridan, a quien vimos en ‘Mud‘ y haciendo de Cíclope en los X-men, es un adolescente solitario que vive entre chatarra y duerme encima de una lavadora en un cuartucho. De la misma manera que ahora lo normal es estar enganchado al móvil, en ese momento ―dentro de treinta años― la humanidad vivirá dentro de un videojuego gigante creado por un empresario a lo Steve Jobs ―que interpreta Mark Rylance―  que al morir deja este testamento:

“Hola, si estáis viendo esto es que he muerto. He creado un objeto oculto, un huevo de Pascua. El primero que encuentre el huevo heredara quinientos mil millones de dólares y tendrá el control absoluto de ‘Oasis‘.”

Oasis‘ es un juego lleno de referencias a la cultura popular de los ochenta ―un festín para los fans de Spielberg, Kubrick y Zemeckis― y por supuesto a esos videojuegos que ahora se consideran primitivos.

La pregunta que muchos se hacen es qué tenía ese libro para que Spielberg, a sus setenta y un años, dedicara tanto tiempo y energía para adaptarlo. En el Comic-Con de San Diego (Convención Internacional de Cómics de San Diego) el director lo explicaba así:

“Fue la mirada más alucinante al futuro, y también el rebobinado más increíble que yo he visto de los ochenta que es una década de la que sé mucho. Pero sobre todo lo que me interesa es el futuro que está ahí, esperando, nos guste o no. La creación del mundo virtual nos llevó dos años de trabajo.”

La película apunta a cuestiones políticas muy de pasada. En realidad lo más interesante es la exploración de un mundo futuro donde los pobres ya no pueden emigrar ni resistirse, sólo se pueden refugiar en unas gafas de realidad virtual.

“Lo que me hizo contar esta historia fue crear el mundo en el que la gente va a vivir en el año 2045. La gente abandonará definitivamente el campo. Será un mundo distópico y la realidad virtual será la única posibilidad de hacer lo que quieras, todo lo que puedas imaginar. Esos trajes que describimos, y que todavía no están comercializados, te darán los estímulos reales ―el tacto, la sensualidad―. Esa interacción entre vida real y virtual que plantea el tercer acto de nuestra película todavía no existe, y es lo que me impulsó a hacerla.”

De esquema convencional y mucho más fría, sin ese toque sentimental Spielberg, ‘Ready player one‘ confirma la inquietante certeza de que la cultura americana de los ochenta forma parte ahora de la memoria colectiva global. Una nostalgia añorada por millones de jóvenes y adultos que no vivieron en esa década y que, sin embargo, se saben de memoria los diálogos de ‘Regreso al futuro‘:

“―Marty: ¡Por Dios, Doc! ¡Has desintegrado a Einstein!
Doc: ¡Cálmate Marty, no he desintegrado nada! ¡La estructura molecular de Einstein como la del coche está completamente intacta!
Marty: ¡¿Entonces dónde demonios está?!
Doc: La pregunta apropiada es ¿cuándo demonios está?”

Ese futuro comprimido en unas gafas es lo que mejor explica ‘Ready player one‘. Una clase práctica de lo divertido que puede ser jugar a un videojuego eterno. O quizá no lo sea tanto, quizá sea una broma comparada con la manipulación de las redes sociales de hoy.

Lo que no dijo Spielberg en ‘Ready player one’.

Después de una tendencia en que la ciencia ficción apuesta por la lectura política ―ahí tenemos la defensa del medio ambiente anticapitalista de ‘Elysium‘ o en las últimas entregas de Star Wars, buscando un mundo diverso y la subversión del proletariado― había crecido la expectación ante la nueva cinta de Spielberg, un director que ha compaginado en su carrera el entretenimiento, el género y las películas de corte histórico político, revisando así la historia a su manera. Por ejemplo en ‘Munich‘ o en el biopic ‘Lincoln‘ o en ‘El puente de los espías‘.

La curiosidad estaba en si dejaría la dimensión política de la novela original en su versión cinematográfica de ‘Ready player one‘. La respuesta es que, aunque apunta muchos de los temas del libro, no profundiza ni realiza una lectura crítica. Por ejemplo con los peligros de la tecnología y con su poder para aislar a las personas. En la novela sí hay mucho de esta reflexión, en como a través de un mundo virtual la gente se oculta detrás de un avatar y cómo se conecta más allá de los píxeles, algo que si profundiza la serie ‘Black Mirror‘:

“¿Qué es eso? ¿A las 8:40 de la mañana ya está en las redes sociales? Es un pico muy bueno. Veamos su esfera de influencia, ampliaré esto. Gusta a los desconocidos, eso suma. Gran círculo interior. Es bueno.”

En el primer capítulo de la tercera temporada la serie reflexionaba sobre como las redes sociales hacen que finjamos una identidad. Justo lo que hacen los personajes de Spielberg cuando juegan a ‘Oasis‘, crearse un avatar con el que pueden modificar su estatura, su masa corporal, los rasgos de su cara… es básicamente el primer medio de la humanidad ―con perdón de Instagram― que te permite controlar como te verán los demás.

Dice el filósofo Santiago Alba Rico que “no es tanto lo que nos permiten hacer sino como lo que nos obligan a hacer o lo que nos impiden hacer, en esto pensamos poco. Pensamos en lo que nos permiten hacer y entonces imaginamos siempre la tecnología como algo claramente emancipatorio, positivo y desde luego progresista.” La tecnología como algo progresista, esa es la apuesta de Spielberg que tímidamente habla en su película de los peligros de la vigilancia extrema que también ha traído Internet y las redes sociales.

Con el escándalo de Facebook vendiendo datos de ususarios para que Trump gane las elecciones, con el escándalo de la NSA (la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense), con Snowden, con Assange… La realidad virtual ―en eso consiste ‘Oasis‘― es el gran tema de la película, que es real, que es imaginado, que es una simulación. Un tema interesante en la época de la posverdad y las fake news que nos remite a la caverna de Platón. Un mito que ya utilizó una de las cintas más revolucionarias de la ciencia ficción:

Matrix nos rodea. Está por todas partes, incluso ahora en esta misma habitación. Puedes verla si miras por la ventana, o al encender la televisión. Puedes sentirla cuando vas a trabajar, cuando pagas tus impuestos. Es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad.”

La primera visión que tenemos en ‘Ready player one‘ es la de una sociedad agotada en 2045, cuyos habitantes tienen poco que hacer más allá de jugar a ese videojuego, evadirse de la realidad y ser mejores versiones de sí mismos. El entretenimiento como catalizador de cualquier protesta juvenil, de cualquier descontento. Eso no es nuevo, ya lo inventaron los romanos. Es la política del pan y circo:

“―Gladiador, el emperador quiere conocerte.
―Yo sirvo al emperador.”

Simplemente se cambian los gladiadores por el fútbol de masas o los programas televisivos que duran veinticuatro horas  que hacen que durante ese tiempo no haya más que alienación de la realidad de uno mismo. Una sociedad en la que hay una industria del entretenimiento que te está constantemente ofreciendo gadgets y pantallas y películas, y en la que está prohibido literalmente aburrirse.

Por supuesto al inicio de la historia nos da mucha pena ver cómo vive el protagonista y los de su clase, la clase trabajadora: en chabolas, sin posibilidad de salir de su situación económica. Pero lo que podría ser una crítica a un neoliberalismo salvaje, creador de grandes desigualdades, se queda en un ligero cambio. Los malos se van y los buenos ocupan la jerarquía, aunque poco cambie la situación de los desfavorecidos. Una crítica al sistema sin cuestionar el sistema.

La cinta se inserta muy bien en un halo generacional, una defensa de la cultura pop, en algo así como una revancha de los friquis frente a las élites intelectuales. Es decir, los fans ―según Spielberg― son los únicos que salvarán el mundo aunque no lo cambien, tan solo ejerzan lo que ya vimos en ‘El gatopardo‘:

“Si queremos que todo quede como está, es preciso que cambie todo. ¿Me explico?”

Ready Player One (2018)

Ficha de la película.

Título original: Ready Player One
Año: 2018
Duración: 140 min.
País: Estados Unidos Estados Unidos
Dirección: Steven Spielberg
Guion: Ernest Cline, Zak Penn (Novela: Ernest Cline)
Música: Alan Silvestri
Fotografía: Janusz Kaminski
Reparto: Tye Sheridan, Olivia Cooke, Ben Mendelsohn, Mark Rylance, Simon Pegg,T.J. Miller, Hannah John-Kamen, Win Morisaki, Philip Zhao, Julia Nickson,Kae Alexander, Lena Waithe, Ralph Ineson, David Barrera, Michael Wildman,Lynne Wilmot, Carter Hastings, Daniel Eghan.
Productora: Warner Bros / Amblin Entertainment / De Line Pictures / Village Roadshow Pictures / Reliance Entertainment
Género: Ciencia ficción. Aventuras. Acción | Distopía. Internet. Informática
Clasificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.

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