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Cuando un niño no sabe calmarse: cómo acompañar sus emociones

Adulto acompañando a una niña para ayudarla a regular sus emociones

Cuando un niño no sabe calmarse: cómo acompañar sus emociones

Tabla de contenidos

Cuando un niño se enfada, llora desconsoladamente o parece incapaz de tranquilizarse, muchas familias sienten desconcierto, cansancio e incluso culpa. No siempre sabemos qué hacer ni cómo ayudar sin empeorar la situación. Sin embargo, estas reacciones no son un fallo ni un problema en sí mismas: forman parte del desarrollo emocional infantil.

Aprender cómo ayudar a los niños a regular sus emociones no consiste en enseñarles a “portarse bien” ni en exigir calma inmediata, sino en acompañar un proceso que se construye poco a poco, con apoyo adulto, tiempo y experiencias repetidas.

¿Por qué a los niños les cuesta regular sus emociones?

Niña mostrando enfado y frustración en una situación cotidiana en casa
Las emociones intensas forman parte del desarrollo emocional infantil y necesitan acompañamiento.

Durante la infancia, el sistema emocional está en pleno desarrollo. Las emociones aparecen con mucha intensidad y los recursos internos para gestionarlas aún son limitados. Por eso, cuando un niño se desborda, no es porque no quiera calmarse, sino porque todavía no puede hacerlo solo.

El desarrollo emocional no va al ritmo que esperamos

Aunque a veces parezca que los niños “ya deberían saber” tranquilizarse, su cerebro emocional madura de forma progresiva. La capacidad de regular lo que sienten se adquiere con la experiencia y la ayuda del entorno.

Emociones intensas no significan mala conducta

Rabietas, llantos o enfados fuertes no son sinónimo de mala educación. Son señales de que el niño está sobrepasado emocionalmente y necesita acompañamiento, no castigo ni reproche.

Qué significa regular las emociones en la infancia

Regular las emociones no es dejar de sentir ni evitar el malestar. Es aprender a reconocer lo que ocurre por dentro y encontrar formas cada vez más ajustadas de expresarlo.

Regular no es reprimir

Decir a un niño “no llores” o “cálmate ya” puede aumentar su tensión interna. La regulación emocional no consiste en tapar lo que siente, sino en ayudarle a atravesarlo de manera segura. Para poder acompañar este proceso, primero es necesario comprender las emociones y sentimientos en la infancia y cómo se manifiestan en cada etapa..

La regulación emocional se aprende con ayuda

Los niños no nacen sabiendo regularse. Primero necesitan que un adulto actúe como sostén emocional, poniendo calma, palabras y límites, hasta que poco a poco puedan hacerlo por sí mismos.

El papel del adulto en la regulación emocional

Adulto acompañando emocionalmente a una niña en un momento de calma
La presencia y la escucha del adulto ayudan a los niños a regular sus emociones.

El adulto es una referencia clave en este proceso. No solo por lo que dice, sino sobre todo por cómo actúa cuando el niño está desbordado.

Validar sin permitir cualquier conducta

Acompañar no significa permitir todo. Un niño puede sentir mucha rabia, pero no es aceptable que haga daño. El mensaje puede ser claro y respetuoso a la vez: “entiendo cómo te sientes y no puedo permitir que pegues”.

El ejemplo como principal herramienta

Los niños aprenden observando. Ver a un adulto que respira, se toma un momento y expresa lo que siente de forma calmada es una de las mejores lecciones de regulación emocional.

Cómo ayudar a un niño a calmarse en el momento

Cuando la emoción está en su punto más alto, no es el momento de razonar ni de explicar largas normas. Primero hay que ayudar a bajar la intensidad emocional.

Qué decir y qué evitar cuando un niño está muy alterado

Frases sencillas y calmadas ayudan más que discursos largos. Validar lo que siente y transmitir presencia suele ser más eficaz que intentar convencer o corregir en caliente.

Primero calmar, después hablar

Una vez que el niño se ha tranquilizado, entonces sí es posible hablar de lo ocurrido, buscar alternativas y aprender de la experiencia. Antes, su sistema emocional no está preparado para escuchar.

Acompañar la regulación emocional en el día a día

Niña en proceso de autorregulación emocional en un entorno escolar
La regulación emocional se construye poco a poco, a través de la experiencia y el acompañamiento diario.

La regulación emocional no se construye solo en los momentos difíciles, sino en la convivencia cotidiana.

La importancia de la repetición y la constancia

Cada experiencia de acompañamiento deja huella. Aunque no se note de inmediato, la repetición va creando recursos internos que el niño usará más adelante.

Cada niño necesita tiempos distintos

No todos los niños regulan sus emociones al mismo ritmo. Compararlos o presionarlos suele generar más frustración. Respetar sus tiempos es parte del acompañamiento.

Beneficios de aprender a regular las emociones desde la infancia

Cuando los niños reciben apoyo para regular sus emociones, desarrollan herramientas que les acompañarán durante toda la vida. Entre otros beneficios:

  • mayor bienestar emocional
  • relaciones más saludables
  • mejor adaptación al entorno escolar
  • mayor capacidad de aprendizaje
  • una autoestima más sólida a largo plazo

No se trata de evitar el malestar, sino de aprender a atravesarlo con seguridad y apoyo.

Preguntas frecuentes sobre regulación emocional en niños

¿Qué hago si mi hijo no se calma nunca?

Es importante recordar que la regulación emocional se aprende con el tiempo. Mantener la calma, validar lo que siente y acompañar de forma constante suele ser más eficaz que buscar soluciones rápidas.

¿A qué edad pueden los niños regular sus emociones?

La capacidad de autorregulación se desarrolla de forma progresiva durante la infancia. Al principio necesitan mucha ayuda adulta y, poco a poco, van adquiriendo más recursos propios.

¿Es normal que un niño tenga rabietas intensas?

Sí. Las rabietas forman parte del desarrollo emocional, especialmente en edades tempranas. Indican dificultad para gestionar emociones intensas, no mala intención.

¿Cómo ayudar a un niño a controlar el enfado?

Acompañándolo primero en la emoción y enseñándole después, con el tiempo, formas más adecuadas de expresar lo que siente.

¿Sirve hablar cuando está muy alterado?

No suele ser eficaz. En momentos de alta intensidad emocional, lo más útil es ayudar a calmarse. El diálogo llega después.

¿La regulación emocional se enseña o se aprende sola?

Se aprende, pero necesita acompañamiento. El entorno y el ejemplo adulto son fundamentales en este proceso.

Para terminar

Aprender a regular las emociones no ocurre de un día para otro, ni depende de aplicar la técnica perfecta. Los niños necesitan tiempo, experiencias repetidas y adultos que puedan sostener la calma cuando ellos aún no pueden hacerlo solos. Este proceso forma parte del desarrollo de la inteligencia emocional en la infancia, y se construye poco a poco a través del acompañamiento, la presencia y el ejemplo cotidiano.

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