Ahogamiento en piscinas y playas
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Hablamos de ahogamiento siempre que el niño sumerge la cabeza debajo de un líquido. Se trata de uno de los accidentes infantiles más peligrosos, porque en ocasiones es causa de muerte y en muchas otras es motivo de lesiones muy graves.  Un niño pequeño no necesita demasiado líquido para sufrir un ahogamiento, sólo con el contenido de un cubo o de un barreño o de una bañera podría ahogarse, por tanto siempre hay que vigilar que los niños pequeños no estén solos cerca de lugares donde haya agua. Los ahogamientos se producen de forma rápida y silenciosa, la mayoría de las veces se había perdido de vista a la víctima durante menos de 5 minutos.

Los ahogamientos en el agua son la segunda causa de muerte infantil por accidente. Según datos de Protección Civil, gran parte de los ahogamientos de menores ocurren en la piscina: un 67%. Un 16%, en la playa, y un 17%, en aguas interiores.

Ahogamiento en piscinas y playas

La mejor prevención para evitar el ahogamiento es la vigilancia

Hay que vigilar a los menores en todo momento cuando estén en el agua o jugando cerca de ella, y enseñarles a que respeten las normas de seguridad evitando las conductas de riesgo. Siempre mantener a los niños más pequeños al alcance de la mano y no delegar esta responsabilidad en otro niño/a más mayor.

La supervisión de un niño o de una niña que está en el agua ha de ser constante y muy cercana, lo que los especialistas llaman el touch control. Si estás demasiado lejos como para darle un abrazo… ya estás demasiado lejos para reaccionar. Ni los brazaletes ni los flotadores sirven para evitar ahogamientos, lo más recomendable es un chaleco salvavidas.

Hay que estar alerta con los grandes flotadores que últimamente se han puesto tan de moda, porque en la playa no son nada seguros. Son muy grandes, hacen resistencia al viento y aumenta el desplazamiento. En breves segundos este tipo de flotadores se desplazan muchísimo, y ese momento de ocio y de diversión se transforma en una situación en que de repente el menor se ve lejos de la costa y entra en pánico, quiere bajar y resbala, no sabe volver a subir… y se produce un ahogamiento a pesar de estar con un objeto flotante de grandes dimensiones. Es por eso que, este tipo de flotadores, se recomienda utilizarlos en la piscina y siempre bajo la supervisión de un adulto.

También hay que insistir en dejar el móvil bien guardado, porque un niño se ahoga en el tiempo que tardamos en escribir un mensaje de texto.

Puedes dar un vistazo con los niños a la guía Disfruta del agua y evita los riesgos, con consejos para evitar toda clase de lesiones y situaciones de peligro en piscinas y playas. El propósito de esta publicación es advertir a los niños y niñas, y adultos responsables de su cuidado, de los peligros que se pueden encontrar durante las actividades de ocio en el agua, y recomendar las conductas de seguridad que se deben adoptar para evitarlos sin dejar de disfrutar de la sensación tan agradable y divertida de darse un buen baño o practicar un deporte acuático.

En el siguiente vídeo el Dr. Jordi Pou, pediatra del Hospital Sant Joan de Déu, explica las principales medidas que debemos tomar para evitar los ahogamientos en niños pequeños y en adolescentes, y nos recuerda que no hay que subestimar los riesgos ya que no es necesaria demasiada agua para que el niño se pueda ahogar:

Ahogamiento en piscinas y playas

Medidas para la prevención de ahogamientos en el agua

El ahogamiento es evitable aplicando unas medidas básicas de prevención:

En relación a las piscinas

Sabemos que los niños se ahogan en la mayoría de ocasiones en una piscina (sobre todo privada). Lo primero que hay que hacer en una piscina privada es tenerla vallada (la valla puede impedir el 80-90% de los ahogamientos en los niños). Ha de ser una valla que el niño no pueda sobrepasar y que pueda cerrarse.

Aparte de esto, es también reconocido por los padres que han sufrido un ahogamiento que éste se ha producido porque han descuidado la vigilancia. Mientras un niño pequeño está en el agua no se le puede quitar la vista de encima.

Es conveniente que el niño aprenda a nadar cuanto antes

Es recomendable que los niños aprendan a nadar lo antes posible. Está demostrado que las clases de natación reducen en un 88 % el riesgo de ahogamiento en bebés y niños de 1 a 4 años, aunque esta no debe ser la única estrategia para evitar estos accidentes.

Respecto a los flotadores

Cuando el niño esté en la piscina tiene que llevar siempre un flotador, aunque esté fuera del agua. No obstante no hay que confiar completamente en flotadores, manguitos, sillas de baño y otros sistemas de protección similares porque no sirven para evitar ahogamientos. Lo más recomendable es un chaleco salvavidas.

Hay que estar alerta con los grandes flotadores que últimamente se han puesto tan de moda, porque en la playa no son nada seguros. Son muy grandes, hacen resistencia al viento y aumenta el desplazamiento. En breves segundos este tipo de flotadores se desplazan muchísimo, y ese momento de ocio y de diversión se transforma en una situación en que de repente el menor se ve lejos de la costa, entra en pánico, quiere bajar y resbala, no sabe volver a subir… y se produce un ahogamiento a pesar de estar con un objeto flotante de grandes dimensiones. Es por eso que, este tipo de flotadores, se recomienda utilizarlos en la piscina y siempre bajo la supervisión de un adulto.

Impedir que los niños jueguen en el borde de la piscina

Es muy peligroso correr por el borde de la piscina, los niños podrían resbalar, caer al agua y lesionarse o lesionar a otros.

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En el mar

Aunque el mar esté en calma siempre hay que respetar las indicaciones de las banderas:

■ Bandera verde: El baño está permitido. El mar está tranquilo y la calidad del agua es buena.
■ Bandera amarilla: Hay que bañarse con precaución. Se forman olas que pueden causar problemas a los bañistas, hay suciedad en el agua o en la arena o hay medusas.
■ Bandera roja: Está prohibido bañarse. El mar está muy agitado o el agua o la arena están contaminadas.

Además hay que tener en cuenta que en el mar las condiciones meteorológicas pueden cambiar con rapidez, hay que prestar atención a los cambios de bandera y a los mensajes de los servicios de protección civil.

Si hablamos de adolescentes

En este caso la mayoría de ahogamientos se producen en relación al alcohol y a las drogas, y al hecho de bañarse en lugares en que está prohibido. El consumo de alcohol y drogas son factores que contribuyen a adoptar conductas de riesgo, por tanto hay que educar a los jóvenes para que no tengan estas actitudes altamente peligrosas.

Ahogamiento en piscinas y playas

El riesgo de ahogamiento persiste después de salir del agua

¿Sabías que aun después de haber sido sacado del agua existe riesgo de que el niño pueda ahogarse? Dos de los motivos que pueden causar el ahogamiento de los niños después de bañarse son el ahogamiento seco y el secundario. Ambos pueden producirse después de que el niño haya sido sacado del agua. Algunas de las consecuencias de estos ahogos pueden ser daños cerebrales, problemas respiratorios e incluso la muerte. Es por ello que siempre que un niño cae en el agua o sufre una situación de ahogamiento debe ser trasladado a urgencias de forma inmediata.

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Qué es el ahogamiento seco

El ahogamiento seco se podría describir como el proceso en el que la laringe se contrae como protección, no se introduce nada de agua en el cuerpo pero tampoco aire. Mientras que en un ahogamiento común la laringe del nadador no solo no se contrae sino que el agua se introduce hasta los pulmones.

Este fenómeno se llama laringoespasmo, es decir, una contracción de los músculos en la vía respiratoria. Cuanto más tiempo tarde en relajarse la laringe, más tardará el cuerpo en recuperar oxigeno. El hecho de estar sin oxigeno aunque solo sea unos pocos minutos es muy negativo. Los niños con dificultades respiratorias como asma o problemas de corazón están mucho más expuestos a este riesgo.

Ahogamiento en piscinas y playas

Qué es el ahogamiento secundario o derivado

El ahogamiento secundario o derivado se produce cuando el agua se introduce en los pulmones y se queda estancada. Esta acumulación de líquido en los pulmones se llama edema pulmonar, y causa dificultad para respirar o una respiración acelerada y que puede derivar en un sonido “crujiente o crepitante”. El niño puede empezar a tener estas dificultades respiratorias una hora después, y puede ser suficientemente grave como para que necesite un respirador.

Cuanto más joven sea el niño más atención debe recibir cuando se bañe, los bebés o niños que empiezan a caminar se pueden llegar a ahogar con la poca agua que sus padres utilizan para bañarles.

Lo más importante es vigilar desde muy cerca a nuestros hijos cuando se bañen y socorrerles rápidamente. Según un estudio del Hospital Sant Joan de Déu, una mejor vigilancia evitaria 8 de cada 10 ahogamientos en niños. Aunque los niños hayan estado sumergidos durante uno o dos minutos se debe ir de inmediato al hospital.

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Qué hacer en caso de ahogamiento. Primeros auxilios

Por desgracia cada año ocurren casos de ahogamiento en niños. Con la formación de padres y familiares en reanimación cardiopulmonar (RCP) se pueden prevenir accidentes y salvar vidas.

Los cinco primeros minutos después del ahogamiento son vitales para el pequeño, reanimar bien al niño en este momento puede salvarle la vida. La supervivencia en un casi ahogamiento depende de la rapidez del rescate y del tiempo que se tarde en restaurar la respiración.

La falta de oxígeno durante más de 4 minutos puede producir lesiones irreversibles en el cerebro, por lo que es esencial iniciar las maniobras de reanimación lo antes posible. Esperar a la llegada de los servicios de emergencias o al ingreso en el hospital podría ser demasiado tarde.

Imágenes: flickr noemi jariod y pixabay

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