Educar la autoestima
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Cómo aumentar tu autoestima.  

La autoestima es una actitud hacia uno mismo. Es la forma habitual de pensar, amar, comportarse y sentirse consigo mismo. La autoestima es adquirida y se genera como resultado de la historia de cada persona, es el fruto de una larga secuencia de acciones y pasiones que van configurando al individuo en el transcurso de su existencia. La autoestima constituye el núcleo de nuestra personalidad, y es fundamental que padres y educadores seamos conscientes de ello.

Autoestima en niños

Contenido

Qué es la autoestima.

La autoestima es la imagen que cada uno tiene de sí mismo, y esa misma imagen es además la que proyectamos hacia los demás. Es el concepto que tenemos sobre nuestras debilidades pero también sobre nuestras capacidades, nuestras fortalezas, sobre donde está nuestro talento, sobre lo físicamente atractivos que nos podamos encontrar. La autoestima personal se puede tener alta o baja, y es algo que también depende de la situación. Una persona con alta autoestima no tiene por qué tenerla en el trabajo, en sus relaciones personales y haciendo deporte, pero si puede tenerla en alguna de las áreas. Y una persona con baja autoestima no se encuentra siempre por debajo de los demás o se siente inferior en todas las situaciones.

“Las personas con alta autoestima no se sienten superiores a los demás; no buscan probar su valor comparándose con los demás. Disfrutan siendo quienes son, no siendo mejor que los demás” (Nathaniel Branden)

Autoestima en niños. Fotograma de la película Amelie (2001).

Autoestima alta y autoestima baja, causas. La importancia del autoconocimiento.

Lo cierto es que tener la autoestima alta o tenerla baja nos condiciona muchísimo. La persona que cree que tiene potencial y que se cree capaz seguramente se involucra en objetivos más desafiantes, se presenta a un trabajo porque cree que tiene talento o recursos para conseguirlo. Y a una persona con problemas de autoestima igual alguien le parece atractivo y piensa “para qué me voy a acercar si no valgo nada”, o hay una oferta de trabajo y piensa “para que me voy a presentar si hay gente que se presenta y seguro que está mejor preparada que yo”. Así que el vernos de forma negativa o positiva condiciona mucho el cómo nos relacionamos con la gente y con nosotros mismos.

La autoestima empieza a formarse desde pequeñitos. Por eso es tan importante la manera que tenemos de comunicarnos con los niños. Cualquier persona que tenga un rol de educadora ―entrenadores, maestros, padres, hermanos, amigos― tenemos que tener extremado cuidado con como corregimos, criticamos y reforzamos a los niños.

Autoestima en niños. Fotograma de la película Charlie y la fábrica de chocolate (2005).

En el ámbito infantil o juvenil podemos diferenciar cinco áreas:

  1. Área social: sentimientos del niño o adolescente sobre las relaciones con sus amigos.
  2. Área académica: qué piensa de su faceta como estudiante.
  3. Área familiar: cómo se siente como parte integrante de su familia.
  4. Área individual: la imagen corporal. Cómo ve su aspecto físico o sus capacidades físicas.
  5. Autoestima global: valoración general que hace de sí mismo.

Es evidente la proyección de la autoestima en todo el comportamiento escolar, familiar y social. La baja autoestima en los niños puede hacer que haya menores que sean indisciplinados, payasos, alborotadores, etc. porque esa es la imagen que ellos viven de sí mismos y que muchas veces se ve reforzada por sanciones imprudentes. Esos mismos niños experimentan un cambio sorprendente cuando se consigue reflejar en ellos un autoconcepto elevado. Se pueden observar cambios en niños considerados problemáticos si son tratados teniendo en cuenta sus cualidades y valores positivos: cambian las conductas inadaptadas y se comportan de una manera más madura.

Autoestima en niños. Fotograma de la película Moonrise kingdom (2012).

Realmente, la imagen que los niños tienen de sí mismos es la imagen que los mayores proyectan de ellos. Si a un niño le estamos diciendo continuamente que no a todo: “que no vales”, “que no estás preparado”, “que no lo intentes”, “que no sirves”, “que lo has hecho mal”… el niño va interiorizando un concepto en el que se ve sin recursos: “todo lo hago mal”, “no sirvo para nada”, “no estoy preparado”, “yo no valgo”.

Es importante que el concepto que tenga el niño sea positivo, pero no positivo sobre “eres el más guapo del mundo” sino sobre hechos concretos: “apruebas el examen porque estás estudiando bien”, “tú estás preparado”, “cuando te esfuerzas consigues las cosas”, “yo te quiero”. Hay que transmitir cariño, que la persona se sienta protegida para que vaya afianzando ese concepto.

“La necesidad de hablar mal del otro indica una baja autoestima, es decir, yo me siento tan abajo que en vez de subir bajo al otro”  (Papa Francisco)

Autoestima en niños. Fotograma de la película El club de los poetas muertos (1989).

De qué depende tú autoestima positiva o tu falta de autoestima.

De tu talento.

Cuando tienes un talento natural para hacer algo, da igual que seas feo, guapo, alto o bajo. Tú sabes que para eso tienes una destreza. Y da igual que te digan que no escribes bien, que si tú eres bueno jugando al fútbol tienes ahí una autoestima relacionada con tu talento.

De las experiencias: éxitos y fracasos.

Cada fracaso que vivimos nos marca, y cada éxito también. Cuando una persona va acumulando éxitos en su vida se va sintiendo más segura, y también va a depender de cómo gestionamos el fracaso. Porque si nosotros empezamos a educar para que el fracaso sea una forma de aprendizaje, la gente no se sentirá mal cuando fracasa y no verá que es una forma de que lo desaprueben. La manera en cómo trabajamos el fracaso también va a trabajar nuestra autoestima.

Autoestima en niños. Fotograma de la película Moonrise kingdom (2012).

De la educación recibida.

Aquella gente que ha sido un Pigmalión para nosotros ―que nos ha potenciado, que nos ha dicho que éramos buenos, que podíamos conseguir las cosas, que nos ha inspirado esa confianza para seguir creciendo― nos eleva el autoestima.

Autoestima en niños. Fotograma de la película Pequeña miss Sunshine (2006).

De la manera de interpretar el entorno.

Las emociones que sentimos dependen de lo que pasa alrededor. Cuando yo veo que una situación está complicada y digo “Uf, dificilísimo. No puedo”, baja mi autoestima. Pero si yo digo “Cómo que no. Si se presentan 10, ¡por qué no voy a ir yo! ¡Yo también lo puedo hacer!”. La manera en cómo interpreto lo que hay alrededor afecta a mi autoestima.

De querer ser perfecto.

El perfeccionismo es una bofetada a la autoestima, porque realmente no hay nadie perfecto. Querer ser perfecto es un hándicap para conseguir sentirnos bien con nosotros mismos porque, cada vez que alcanzas un nuevo límite o das un nuevo paso o mejoras algo, siempre quieres algo más. Es una eterna lucha contra más, más y más para al final no alcanzarlo nunca.

La sociedad actual es muy exigente con la belleza, con la competitividad y con estar bien en todos lados. La gente está continuamente queriendo estar más delgada, más fuerte, más joven, vestirse a la última moda… y basa su autoestima y su aprobación por parte de los demás en valores que son materialistas y superficiales.

Autoestima en niños. Fotograma de la película Moonrise kingdom (2012).

La persona tiene que trabajar el interior, el conocimiento, la sabiduría, el sentido del humor, el tener algo que ofrecer a los demás, el sentirse a gusto con uno mismo. Eso no quita para que además nos cuidemos, porque el físico también forma parte de la imagen que proyectamos y de que nos sintamos valorados. Pero nosotros no podemos estar cambiando continuamente para estar a gusto con nosotros, hay una parte de aceptación: “esto es lo que tengo y sobre esto yo puedo trabajar”. Para subir mi autoestima hay una parte que tengo que aceptar, por ejemplo la altura ―por mucho que uno quiera medir 1.80, si mide 1,60 pues no podrá ser―, igual tenemos que trabajar otra serie de valores y de cualidades para poder sentirnos mejor con nosotros mismos.

La autoestima la tendremos muchísimo mejor si aceptamos parte de lo que no podemos cambiar e invertimos esfuerzo en trabajar aquello que nosotros vemos como un potencial. Si tú tienes cinco kilos de más y no los quieres tener no hace falta que te sientas mal, solo hace falta que tengas un plan para poder sentirte mejor. Si tú crees que intelectualmente te has quedado desfasado, porque llevas 20 años en un trabajo en el que no te has puesto al día, no hace falta que te sientas mal y que te digas “no estoy preparado”, lo que hace falta es buscar soluciones para que te formes y te instruyas.

Autoestima en niños. Fotograma de la película La historia interminable (1984).

De la calidad de las relaciones.

Las relaciones personales, el sentirte a gusto con la gente, sentirte integrado, tener el sentimiento de pertenencia y que los demás te aprueben también modifica nuestra autoestima.

Las redes sociales afectan a la autoestima en la adolescencia, está cambiando el concepto de aprobación. Los jóvenes se están acostumbrando a que la forma en que sus compañeros tienen de aprobarles sea a través de los “me gusta”, y esto se convierte en una obsesión. ¿Qué hacen? Manipular la imagen, colgar fotos provocativas, enseñar caritas con morritos o fotos sin camiseta. O poner a veces frases que ni siquiera saben de donde las sacan y que son de autores consagrados que ni siquiera citan, con tal de recibir muchísimos likes por parte de sus compañeros.

La gente joven que despierta con su cuerpo y que ve esos cambios, es normal y genial que se aprueben, que se vistan y que se arreglen. Pero no podemos olvidar la parte que tenemos de educación en valores, de trabajar el sentido del humor, que seamos personas con un tema de conversación, que tengamos un hobby, que tengamos cosas que compartir, que seamos gente altruista y generosa y que nos aprueben también por esos valores más interiores con los que vamos a vivir toda la vida.

Porque la juventud tarde o temprano la vas a perder, si esa es la forma en que los demás te adoren siempre querrás ser eternamente joven y estarás sometido a la esclavitud de operaciones y retoques.

Autoestima en niños. Fotograma de la película Amelie (2001).

Cómo recuperar, reforzar y mejorar la autoestima.

Háblate en términos positivos.

Hay gente que va a un examen diciéndose: “no puedo”, “no sé”, “¿estaré preparado?”… Mejora tu autoestima diciéndote: “He estudiado”, “me lo he preparado”, “puedo hacerlo”, nos tenemos que hablar en términos positivos, en términos de soluciones y no de problemas.

Trabaja la visión de ti mismo. Lo que eres y lo que puedes llegar a ser.

“Ahora, ¿yo qué soy?”. A veces la gente está tan enredada con lo que compra y con los bienes materiales que tiene que ni siquiera sabe definirse. Si le preguntamos a alguien “tú, qué eres”, probablemente no tenga manera de acabar la frase. Y no solamente lo que somos sino lo que podemos llegar a ser, dónde está nuestro potencial, qué cosas nos interesan en la vida, en qué nos podemos esforzar, en qué más yo podría trabajar y formarme para llegar a ser algo que yo deseo.

¡No te compares!

Si cómo mejorar tu autoestima y tu aprobación de ti misma por parte de los demás depende de lo rubia, morena, alta, el puesto, el dinero, el estatus o el nivel socio económico de otra persona, nunca vas a estar satisfecha contigo misma. Vamos a dejar de compararnos y a aceptar lo que nosotros tenemos.

Corre riesgos y aprende de tus fracasos.

En las personas con baja autoestima uno de los síntomas es que necesitan tenerlo todo controlado. Como tienen miedo a fracasar y a que la gente las desapruebe no son capaces de correr un riesgo por miedo a meter la pata o a equivocarse, porque el fracaso diría de ellos lo que ya piensan de sí mismos: “no eres lo suficientemente bueno”. Pero tenemos que aprender que el fracaso no es una forma de bajarnos un peldaño, sino que es una forma de aprendizaje y que siempre podemos sacar de él una lectura para seguir creciendo.

Autoestima en niños. Fotograma de la película Los chicos del coro (2004).

La única aprobación que necesitas es la tuya.

Hay muchas personas que están esperando a ver qué opinan los demás sobre la decisión que tienen que tomar: “¿Y tú qué harías?”, “¿Tú qué decisión tomarías?”, “¿Crees que me voy a equivocar?”. Y al final responsabilizan a los demás de su éxito o de su fracaso. Está genial que, ante una decisión importante en nuestra vida, pidamos opinión a las demás personas. Porque tienen otro punto de vista que igual a nosotros no se nos ocurre, pero nosotros tenemos que ser capaces de ―con ese abanico que nos den― tomar las decisiones por nosotros mismos.

Tus pensamientos no son siempre ciertos. No escuches lo negativo.

Los pensamientos son pensamientos, lo realmente válido son los hechos. Si nosotros atendemos y escuchamos todo el día al mensaje negativo que tenemos ahí dentro: “no eres guapo”, “¡dónde vas con esta pinta!”, “¿cómo te vas a presentar ahí si no estás preparado?”, “si lo que tienes que decir no es importante”… al final nos consumimos y nos vemos como personas mediocres. No tenemos que hacer caso a todo lo que dice la mente.

Plantéate objetivos que puedas alcanzar. Sé flexible y vuélvelo a intentar.

La gente con seguridad y ambiciosa se plantea objetivos desafiantes. Pero para una persona con autoestima negativa un objetivo muy desafiante puede ser algo que le bloquee. Vamos a empezar por pequeños pasos y si fracasamos no pasa nada, podemos ser flexibles y volverlo otra vez a intentar replanteándolo de forma distinta.

Trabaja sobre la memoria de tus éxitos.

Mira para atrás: “¿qué hice bien?”, “¿cómo aprobé ese examen?”, “¿cómo conseguí salir con aquella persona?”. Algo hiciste bueno. Si sacamos las conclusiones y revivimos esas emociones que sentimos tiempo atrás nos sentiremos fuertes.

Haz atribuciones internas sobre lo que vas logrando.

Cuando apruebo un examen ¿por qué es, por qué era fácil?, eso no ayuda a mejorar mi autoestima. Apruebo el examen porque me he esforzado o porque lo he resuelto de una forma clara y lógica, con ese pensamiento estoy aumentando mi autoestima. Cuando consigues enamorar a la persona que te gusta ¿por qué es, por qué no quedaba ninguna otra? No, es porque tienes algo atractivo que le ha gustado a esa persona. Hagamos atribuciones sobre qué tenemos en el interior que nos permite ser exitosos.

Acepta lo que no se puede cambiar y esfuérzate con lo que sí.

Hay una parte de ti que es tuya ―y sobre la que seguramente por temas de biología o condiciones físicas no vas a poder modificar― y otra parte sobre la que podemos trabajar, y ahí es donde tenemos todo el potencial.

Autoestima en niños. Fotograma de la película Charlie y la fábrica de chocolate (2005).

Por qué una autoestima infantil alta es importante. Por qué hemos de poner interés en cómo aumentar la autoestima de un niño.

Porque condiciona el aprendizaje.

La autoestima condiciona el aprendizaje y lo hace hasta límites insospechados. Influye en que los umbrales de la percepción estén abiertos o cerrados, que una red interna dificulte o favorezca la integración de la estructura mental o que se generen energías más intensas de atención y concentración. Aquí reside, en buena parte, la causa del elevado fracaso escolar. Es habitual la impotencia y decepción en sus estudios de los niños o adolescentes con un nivel bajo de autoestima. A su vez, si tengo baja autoestima, las nuevas experiencias negativas refuerzan el autodesprecio cayendo así en un círculo vicioso autodestructor. Las bajas calificaciones, los comentarios negativos de los padres, los profesores y los propios compañeros determinan un autoconcepto negativo que aplasta al estudiante como una pesada losa.

Porque sirve para superar las dificultades personales.

Cuando un alumno o cualquier persona gozan de autoestima son capaces de afrontar los problemas que le sobrevengan. Dispone dentro de sí de la fuerza necesaria para reaccionar y superar los obstáculos.

Porque fundamenta la responsabilidad.

Sólo se compromete el que tiene confianza en sí mismo, el que cree en sus aptitudes; y, normalmente, encuentra en su interior los recursos necesarios para superar las dificultades inherentes a su compromiso.

Porque apoya la creatividad.

Las personas creativas sólo pueden seguir siéndolo si tienen fe en sí mismas, en su originalidad y en sus capacidades.

Porque determina la autonomía personal.

Es necesario desarrollar una autoestima positiva para alcanzar los principales objetivos de la educación: formar alumnos felices, autónomos, autosuficientes, seguros de sí mismos, capaces de tomar decisiones y de aceptarse, es decir, que se sientan a gusto consigo mismos, encuentren su propia identidad en la crisis de independencia de la adolescencia y sepan autoorientarse en medio de una sociedad en permanente mutación.

Porque posibilita una relación saludable.

El respeto y el aprecio hacia uno mismo constituyen la plataforma adecuada para relacionarse con las demás personas. Todos los que se acerquen a nosotros se sentirán cómodos, porque irradiaremos un ambiente positivo en nuestro entorno.

Autoestima en niños. Fotograma de la película Los chicos del coro (2004).

Porque garantiza la proyección futura de la persona.

Ante los fantasmas de una Tierra que marcha hacia su agotamiento, de un abismo creciente entre los países desarrollados y los subdesarrollados, de un racismo que destila conductas de odio, de una civilización de masas manipuladas… es necesario educar una juventud portadora de esperanzas.

Es desde la consciencia de sus propias cualidades desde donde la persona se proyecta hacia el futuro. Se autoimpone unas aspiraciones y unas expectativas de realización, se siente capaz de perseguir metas superiores, surgen en ella la esperanza y la fortaleza necesarias para alcanzar unos bienes difíciles. Además, puede conjurar la desesperanza y transmitir convicción en el porvenir de cuantos la rodean.

Autoestima en niños. Fotograma de la película Pequeña miss Sunshine (2006).

Cómo los padres podemos fomentar, reforzar, mejorar y aumentar la autoestima en los niños.

Si la participación de la familia en la enseñanza es necesaria, lo es mucho más en la educación de actitudes como la autoestima. La familia es la primera responsable de esta tarea y, de hecho, es la principal configuradora del niño. Muchas son las razones que la sitúan como fundamento de toda la estructura actitudinal de la persona, pero ello no significa que la formación de las actitudes básicas sea privativa del ámbito familiar. Maestros expertos y preparados deben suplir y complementar las limitaciones familiares. Las siguientes directrices nos pueden servir a los padres de orientación para fortalecer la autoestima de nuestros hijos:

  1. Un niño o adolescente ha de sentirse un miembro importante dentro de su familia, por la forma en que se le escucha, se le consulta, se le responsabiliza, se valoran sus opiniones y aportaciones.
  2. Un niño ha de percibir una comunicación fluida y profunda con sus padres, no sólo porque lo escuchen, sino también porque comparten con él sus vivencias y experiencias como adultos, su vida pasada, sus expectativas, etc.
  3. Un niño necesita estar orgulloso de su familia para sentirse seguro.
  4. Un niño necesita ser respetado y tratado con delicadeza y atendido en sus pequeños problemas.
  5. Los padres deben valorar positivamente las características singulares, diferentes, raras e inconformistas de sus hijos. Éstos necesitan sentirse felices de ser únicos e irrepetibles. Nos referimos a las singularidades positivas. Si el niño no se percibe diferente por sus cualidades, buscará identificarse con actitudes y conductas negativas, que lo distingan de los demás.
  6. Los padres que desaprueban frecuentemente a sus hijos, les introyectan una imagen pesimista de sí mismos que es contraproducente. Es mucho mejor elogiarlos en todas las conductas buenas que observen, aunque estas sean pequeñas e insignificantes.
  7. Los padres deben celebrar los éxitos de sus hijos por pequeños que parezcan y en cualquier terreno en que se produzcan. Esto es importantísimo para arraigar su autovalía personal.
  8. Es preciso que los padres dejen de ser superprotectores. Han de aceptar que vale la pena pagar el precio de pequeños errores a cambio de la maduración en la responsabilidad, la libertad y la conciencia de las capacidades de sus hijos.
  9. Los padres deben confiar a sus hijos las tareas domésticas que estén a su alcance. Así se sentirán importantes y necesarios.
  10. Es decisivo que los padres sean buenos modelos de autoestima. La influencia del modelo en el niño es honda y duradera. Más que las palabras son los comportamientos paternos los que configuran y marcan su impronta.
  11. Los hijos deben sentirse animados a expresar las ideas, aunque sean diferentes o contrarias a las de sus padres, y éstos han de demostrarles que se les valora y acepta con el mismo respeto y cariño.
  12. Si el niño realiza un trabajo los padres no deben dirigirlo minuciosamente, sino permitir que lo haga a su manera.
  13. Los padres no deben ridiculizarlo, ni avergonzarlo. Los niños malos no existen, cuando un niño haya obrado mal y merezca una corrección, hay que salvar siempre la buena fama de la persona al mismo tiempo que se condena su mal comportamiento en concreto.
  14. El orden, la limpieza y la disciplina familiares deben ser flexibles y ceder el paso cuando chocan con las expresiones de creatividad de los hijos. Demasiada rigidez aplasta la iniciativa y la inventiva creadora.
  15. Hay que demostrarles a los niños el afecto con palabras y gestos oportunamente. Con frecuencia olvidamos el lenguaje mágico de las caricias adaptadas a la edad del hijo. “Te quiero”, “eres maravilloso”, la sonrisa, guiñarle un ojo, darle un abrazo, los besos, etc. infunden seguridad y valor.
  16. Los padres deberían hacer lo posible por conocer a los amigos de sus hijos y permitir que le visiten y se reúnan en casa, manifestando que se les aprecia. Los amigos son muy importantes para los niños.
  17. Los padres deben dejar que los hijos organicen y decoren su habitación y sus pertenencias a su gusto.
  18. Los padres deben procurar que sus hijos conozcan y traten a personas valiosas. Que se relacionen con modelos estimables. Hay que hacer lo posible por acercarlos a buenos maestros, científicos, artistas, benefactores sociales, etc., y estimular la lectura de las grandes figuras históricas. Si alguna vez se proyecta una película sobre alguno de esos personajes es interesante verla, como, por ejemplo, la vida de Gandhi, de Mozart, de Martin Luther King, etc.

Autoestima en niños. Fotograma de la película Amelie (2001).

Comunicación no verbal. Gestos que aumentan la autoestima.

Las experiencias que tenemos con la familia, en la escuela o en la calle forjan desde pequeños los grandes rasgos de nuestra personalidad. Aparte de los comentarios positivos de elogio o de ánimo tenemos también otra herramienta muy poderosa: el lenguaje no verbal, que transmite tanto o más que las propias palabras.

Si los padres son personas con una confianza en sí mismos correcta y adecuada lo transmiten, aunque no se quiera es algo que se transmite porque lo refleja la forma de comportarse. Pero además a los niños y a los adolescentes les podemos transmitir esta confianza a través de nuestra actitud, que se refleja en nuestro cuerpo, en nuestra mirada y en nuestros gestos.

Autoestima en niños. Fotograma de la película Pequeña miss Sunshine (2006).

Se trata sobre todo de transmitirles cariño, afecto, comprensión y atención pero sin sobreproteger. Es decir, que no estemos excesivamente pendientes de ellos. O por ejemplo no indicarles que algo que van a realizar puede salir mal sino confiar más en sus capacidades y en sus habilidades. Animarles a asumir retos en lugar de ponerles límites y barreras, para cosas que realmente puedan asumir.

Demostrarles cariño les va a hacer estar más arropados y más seguros, es algo fundamental. El cariño se debe mostrar desde el mismo momento del nacimiento y hasta que los hijos se van de casa, e incluso más tarde. El cariño se muestra a través del tono de voz ―es muy importante el tono de voz cariñoso, afectuoso y dulce―, a través de la expresión del rostro y a través del tacto. Estamos diciéndoles a nuestros hijos que les queremos y que son importantes para nosotros.

Si no hay este cariño, si no hay abrazos, si no hay caricias, si no hay juegos… parece como que no nos importan mucho. Tenemos que transmitir esta especie de admiración también por ellos. Ellos nos admiran normalmente, cuando los niños son pequeños admiran a sus padres. Pero también nosotros tenemos que demostrar a través de estos gestos que también queremos estar con ellos y que les queremos muchísimo.

Evidentemente también hay momentos complicados con los hijos, cuando hay que hacer deberes con ellos, convencerlos para que cumplan con sus obligaciones… Hay momentos de tensión y surgen conflictos, pero también podemos ver como tratamos ese conflicto. El conflicto es inevitable, seguramente, pero el cómo tratamos a este niño en ese momento también le va a dar herramientas para superarlo y para reforzarse o para todo lo contrario.

Si estamos hablando con el niño y le perdemos el respeto, no podremos ni pensar que el nos vaya a respetar a nosotros ni que él después se tenga respeto a sí mismo. Porque estará aprendiendo una forma de relacionarse. Por lo tanto vamos a buscar miradas de comprensión y de atención, pero también miradas a veces de serenidad para decir “hasta aquí, a partir de aquí no puedes seguir, estos son los límites”, o decir las cosas de una forma firme y contundente pero sin gestos de desprecio o de desdén.

Autoestima en niños. Fotograma de la película Los chicos del coro (2004).

La mirada es uno de los canales principales de comunicación que los padres tenemos con nuestros hijos. Nosotros miramos a nuestros hijos para saber qué les pasa, para saber cómo se sienten ―muchas veces no hablan, cuando son pequeños porque no pueden y cuando son mayores porque no quieren―. Nosotros tenemos que saber qué es exactamente lo que está pasando y más allá de las palabras que nos dicen tenemos que descifrar su lenguaje corporal.

Pero aparte de esto es que, si nos miramos y abrimos el canal de comunicación, estamos facilitando esta relación y además estamos mostrando confianza. Esto es escuchar activamente en lugar de a veces hablar demasiado, porque tenemos los padres la tendencia a dar nuestra opinión con demasiada facilidad. Primero escuchar, y sobre todo a través de la mirada.

Comunicación no verbal. Gestos que minimizan la autoestima.

También hay gestos que minimizan la autoestima. Hay gestos que son muy dolorosos y más punzantes que determinadas palabras. Por ejemplo una mirada de desdén, de desprecio. O ese gesto de mirar hacia arriba como diciendo “otra vez”, es algo que nos da mucha rabia cuando nos lo hacen a nosotros pero que a veces también hacemos casi sin darnos cuenta. O el típico chasquido con la lengua, “si ya lo sabía yo”. Todos estos gestos indican que no valoramos lo que ha dicho o lo que ha hecho ese niño, o que no esperamos mucho de él. Y toda esta comunicación no verbal queda grabada en la memoria del pequeño.

Ese niño en el futuro, cuando se tenga que enfrentar a situaciones en las que necesite una autoestima elevada, recordará de manera inconsciente estas expresiones de sus padres de crítica, de burla o de desprecio.

Autoestima en niños. Fotograma de la película Los chicos del coro (2004).

Cómo ayudar a un niño con baja autoestima. Qué ejercicios hacer.

Es válida cualquier actividad que se pueda hacer en casa o fuera de casa, haciendo deporte por ejemplo. Cualquier actividad física o cultural de relación con la familia. Porque no importa tanto el qué sino el cómo. Importa el compartir, especialmente el compartir emociones positivas y el compartir retos también. Trabajar en colaboración y compartir objetivos ayudará al niño a crecer y sobre todo vera como el padre o la madre constantemente le van animando con su expresión corporal.

Autoestima en niños. Fotograma de la película Charlie y la fábrica de chocolate (2005).

Películas motivadoras para ayudar a los niños a ganar autoestima.

Las imágenes que ilustran este post corresponden a películas de motivación sobre valores para niños. Todas ellas nos pueden servir para reflexionar sobre la importancia de creer en uno mismo y tener una autoestima positiva

Para trabajar la autoestima en niños de 6 a 12 años.

Matilda (1996).

Matilda es una niña muy curiosa e inteligente, todo lo contrario que sus padres, que no suelen hacerle caso y no se preocupan por sus ganas de aprender. Tampoco lo hace la directora de su colegio, la señorita Trunchbull, a la que no le gustan nada los niños. Un día Matilda descubre que tiene poderes, puede mover objetos con la mente. La pequeña tiene que confiar en sí misma para triunfar. Con su capacidad de superación, su inteligencia y la gran ayuda de su dulce profesora ―la señorita Honey― Matilda llega a la conclusión de que puede usar sus poderes para conseguir sus objetivos.

Kung fu Panda (2008).

El protagonista es un oso panda llamado Po que trabaja con su padre en una tienda de fideos, es el más vago de todas las criaturas del Valle de la Paz. Con poderosos enemigos acercándose, la esperanza es depositada en una antigua profecía que dice que un héroe se alzará para salvarlos. Po descubrirá todo su potencial cuando es escogido Guerrero del Dragón y debe defender a su pueblo de un poderoso enemigo. La confianza que tiene en sí mismo y las enseñanzas de sus maestros serán clave para su éxito.

La historia interminable (1984).

Bastian es un niño de 11 años. Escondido en el desván de su colegio devora durante las horas de clase un libro enigmático: ”La historia interminable”. El libro relata la paulatina destrucción del Reino de Fantasía. A medida que avanza en la lectura, Bastian se da cuenta de que la salvación de Fantasía depende de él; de que consiga entrar dentro del libro… se convierte en un personaje más del libro ―junto a otros inolvidables como Fújur o La Vetusta Morla― y deberá creer en sí mismo para salvar al Reino de Fantasía de una especie de “Nada” misteriosa que destruye el país y a las criaturas que lo habitan

Charlie y la fábrica de chocolate (2005).

Charlie Buckett, un niño muy bueno de una familia muy pobre, se convierte en ganador de un concurso para visitar la gigantesca fábrica de chocolate de Willy Wonka y su equipo de Oompa-Loompas, los mejores empleados del señor Wonka a los que les gusta mucho cantar y bailar. Otros cuatro niños muy diferentes entre ellos ―pero que tienen en común un sentimiento de superioridad y egoísmo―, y que también han conseguido un billete dorado, le acompañan a través de un mundo fantástico y mágico. En la fábrica de chocolate Charlie aprenderá muchas cosas, entre ellas la fuerza de una adecuada confianza en uno mismo y la importancia de los valores.

Para trabajar la autoestima en niños mayores de 12 años.

Moonrise kingdom (2012).

Años 60. Familiares y amigos buscan a dos jóvenes amantes que han huido de su pueblo natal. Se trata de Suzy y Sam, dos niños de 10 años que se enamoran y deciden escapar juntos y vivir aventuras. Mientras van quedando de manifiesto viejos rencores y ocultas relaciones románticas entre algunos de los personajes que participan en la búsqueda, Sam y Suzy demuestran una gran autoestima y diseñan un plan elaborado para poder vivir su amor.

Pequeña miss Sunshine (2006).

Los Hoover son una familia peculiar: el abuelo esnifa cocaína y dice palabrotas, el padre fracasa de forma estrepitosa dando cursos para alcanzar el éxito, la madre no da abasto, el tío se está recuperando de un suicidio frustrado después de ser abandonado por su novio, el hijo adolescente lee a Nietzsche y guarda un mutismo total.

Olive Hoover, la más pequeña de esta extravagante familia, es una niña gafotas y más bien gordita que quiere ser una reina de la belleza. Gracias a un golpe de suerte la invitan a participar en el concurso de ‘Pequeña Miss Sunshine‘, un certamen de belleza para niñas que se celebra en California. Allí la acompañará toda su familia en un loco viaje.

Hacinados en una destartalada furgoneta Volkswagen, se dirigen hacia el Oeste en un trágicómico periplo de tres días lleno de inesperadas sorpresas. El debut de Olive será el detonante de un cambio profundo en esta familia de inadaptados. Olive descubrirá durante los días previos al certamen que no solo el aspecto físico muestra la belleza de una persona.

Los chicos del coro (2004).

En 1948 Clément Mathieu, profesor de música desempleado, acepta un puesto como profesor vigilante en un internado de reeducación de menores. El sistema represivo y los métodos de castigo aplicados por el director del centro horrorizan a Mathieu. Enseñándoles música y canto coral a estos niños tan difíciles, el recién llegado profesor tratará de conseguir que sus alumnos crean en sí mismos y que tengan un futuro.

El club de los poetas muertos (1989).

En un estricto y elitista colegio privado de Nueva Inglaterra, un grupo de alumnos descubrirá la poesía, el significado del “carpe diem” ―aprovechar el momento― y la vital importancia de luchar por alcanzar los sueños. Todo ello gracias al Sr. John Keating, un excéntrico profesor de literatura que despierta sus mentes por medio de métodos de enseñanza revolucionarios y poco convencionales. Los jóvenes alumnos se empezarán a reunir para desarrollar su pasión por la lectura, desarrollarán la confianza en sí mismos y aprenderán a tomar sus propias decisiones.

Karate Kid (1984).

Daniel Larusso es un joven que llega a Los Ángeles con su madre, procedente de la costa Este de Estados Unidos. Viene dispuesto a hacer nuevos amigos y trata de adaptarse a la ciudad, pero se convierte en el blanco de los ataques de los Cobras, un hostil grupo de estudiantes de kárate que le hacen la vida imposible cuando comienza a salir con Ali, la antigua novia del cabecilla del grupo. En tal situación no le queda otra que pedirle ayuda a Miyagi, un maestro de artes marciales, para que le enseñe kárate. Bajo su tutela Daniel aprenderá a pelear y a confiar en sí mismo, desarrollando no sólo sus aptitudes físicas sino también la seguridad que necesita para superar todos los obstáculos.

Amelie (2001).

Amelie es un ejemplo de superación, una chica tímida que no ha tenido una vida fácil. Ha visto a su pez de colores deslizarse hacia las alcantarillas municipales, a su madre morir en la plaza de Nôtre-Dame y a su padre dedicando todo su afecto a un gnomo de jardín. A los veintidós años descubre de repente su objetivo en la vida: arreglar la vida de los demás. A partir de ese momento inventa toda clase de estrategias para intervenir en los asuntos de los demás: su portera, que se pasa los días bebiendo vino de Oporto; Georgette, una estanquera hipocondríaca, o “el hombre de cristal”, un vecino que sólo ve el mundo a través de la reproducción de un cuadro de Renoir. A medida que se va desarrollando el argumento Amelie va adquiriendo confianza en sí misma, enfrentándose a sus miedos y comprendiendo que no puede dedicar su vida a salvar el mundo cuando no se ha salvado aún a ella misma.

Fuente: Libro Educar la autoestima de José Antonio Alcántara (Ediciones CEAC) / Para todos la 2 de RTVE (9/10/2014) y (3/06/2013) /  Imágenes: flickr DorkyMum y Philip Dean.

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