Las humanidades, y más concretamente la filosofía, parece que están en crisis dentro de los planes de estudio

Algunos expertos apuntan a que en la actualidad la enseñanza tiene una finalidad demasiado práctica. Sin embargo estas materias también son útiles para la formación y el desarrollo de los más pequeños. Las humanidades están siendo relegadas a un segundo plano. Parece que aprender una lengua clásica o moderna, adquirir un bagaje de lecturas, conocer y aprender a ver el arte… resultan tareas extrañas a la rapidez exigida por las nuevas tecnologías.

Desde hace un tiempo en diferentes ámbitos intelectuales ha surgido un movimiento para defender la presencia y la vigencia de las humanidades, en especial de la filosofía, en todas las etapas educativas.

Ilustración de Donatien Mary para el libro ‘El fantasma de Karl Marx’

Ilustración de Donatien Mary para el libro ‘El fantasma de Karl Marx’

‘Solo es el principio’ (‘Ce n’est qu’un début’)

En Francia, como en otros países europeos, lo tienen claro. ‘Solo es el principio’ es un documental que refleja la importancia de aprender a pensar y la importancia de las preguntas,  a través de un proyecto educativo en el que se introducen clases de filosofía para niños de 3 y 4 años. Los niños pueden desarrollar así su capacidad de argumentar.

Este es el trailer de la película:

Ce n’est qu’un début’ es una película documental francesa de Jean-Pierre Pozzi y Pierre Barougier que refleja  la  importancia de la educación y de aprender a pensar, a través de un proyecto educativo en el que se introducen clases de Filosofía para niños de 3 y 4 años.

Los niños protagonistas de este curso de filosofía comentan en clase lo que piensan acerca de temas como el amor, la libertad, el pensamiento y la muerte. En su día a día, vemos como van aprendiendo a escucharse unos a otros y a reflexionar cada vez mejor.

Estudiar bachillerato de humanidades

En España existen escuelas donde en la clase de filosofía los alumnos aprenden a ser más hábiles para pensar, aprenden a razonar sobre temas cotidianos, sobre la vida. El objetivo no es que de estas clases salgan grandes filósofos, sino que los alumnos se enamoren de la sabiduría. Una idea que choca con un mundo cada vez más competitivo que se mueve por rentabilidades y números.

Dice Martha Nussbaum, filósofa de la Universidad de Chicago que ha investigado sobre el declive de las humanidades, que tal vez la formación humanística no sirva para ganar dinero, pero sí sirve para generar otro tipo de riqueza: riqueza cultural, riqueza crítica, riqueza emocional y lógica. Sería interesante que pensáramos en ello.

Debate sobre humanidades

Para conocer como es la situación de estas materias en la escuela y que les puede aportar a los más pequeños se realizó un interesante coloquio en el programa Para todos la 2. En el intervenían Fernando García de Cortázar, Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Deusto: Luis María Cifuentes, doctor en filosofía por la Universidad Complutense de Madrid; y Manuel Cruz, Catedrático de Filosofía Contemporánea en la Universidad de Barcelona.

¿Qué está pasando con las humanidades? ¿Están en crisis? ¿No es sólo una cuestión de Europa? ¿Por qué este descrédito hacia el conocimiento?

Ilustración de François Schwoebel para el libro ‘El genio maligno del señor Descartes’

Ilustración de François Schwoebel para el libro ‘El genio maligno del señor Descartes’

Fernando García de Cortázar: La crisis es un poco la propia crisis de la sociedad. Ese sentido de la inmediatez que tiene la sociedad y, por qué no decirlo de la trivialidad y la banalidad, irrumpen también en el mundo de la educación y concretamente en el mundo de las humanidades.

Cuando no se ve directamente la aplicación de un conocimiento quizás por eso se orilla

Han sido los gobiernos, la sociedad, los que en buena medida han privilegiado los conocimientos técnicos y prácticos sobre los conocimientos humanísticos, filosóficos, literarios, de historia… Y eso es algo que estamos pagando. Están saliendo voces que preguntan por qué no volvemos a planes de estudios antiguos en los cuales tenía más presencia la filosofía, la historia, la literatura.

En Estados Unidos se publicó el libro titulado ‘El cierre de la mente humana’, de Alan Bloom, que fue traducido al español. En él se decía que eran muy importantes las humanidades, y concretamente la historia, porque en una sociedad que cambia hay que preparar a los alumnos para sociedades que cambian. Hay que preparar a los alumnos para el cambio, y que mejor que la historia que nos describe sociedades que han cambiado, sociedades que han tenido distintos ideales. El conocimiento sólo de las técnicas, de la informática… no sirve para explicar cómo la sociedad está cambiando.

Ilustración de Laurent Moreau para el libro ‘Un día loco en la vida del profesor Kant’

Ilustración de Laurent Moreau para el libro ‘Un día loco en la vida del profesor Kant’

Luis María Cifuentes: Martha Nussbaum en uno de sus últimos libros, ‘Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades’, dice “Distraídos por la búsqueda de la riqueza, nos inclinamos cada vez más por esperar de nuestras escuelas que formen personas aptas para generar renta en lugar de ciudadanos reflexivos”.

Siempre que hay reformas la filosofía paga las consecuencias

O se elimina la ética, o se opone a la religión, o la historia de la filosofía pasa a ser un ornato puramente de lujo para segundo de bachillerato. Hay una tradición filosófica en occidente, desde los sofistas hasta nuestros días, en que los filósofos han intentado ayudar a formar estas personas críticas y reflexivas. Todas las habilidades argumentativas y críticas se quieren reducir, como dice la LOMCE, a “la función de la filosofía en el mundo empresarial y organizativo”. Una de las funciones es que la aplicabilidad de las disciplinas y habilidades filosóficas sean para el mundo empresarial.

Ilustración de Laurent Moreau para el libro ‘Un día loco en la vida del profesor Kant’

Ilustración de Laurent Moreau para el libro ‘Un día loco en la vida del profesor Kant’

Manuel Cruz: No es el desprestigio del conocimiento. Un cierto tipo de conocimiento, el conocimiento científico o lo que se suele llamar el complejo científico-técnico, no está teniendo problemas. Es al revés, está siendo muy potenciado. Es la enseñanza humanística la que se ve relegada con el argumento de que o no es productiva o no es útil. Ahí hay un doble tipo de argumentación reivindicando la filosofía:

Primero: que el concepto de utilidad que se está manejando cuando se dice que la filosofía o las humanidades no son útiles es un concepto de utilidad realmente muy insuficiente. ¿Es útil no saber escribir?, como hay mucha gente que no sabe escribir (hay altos ejecutivos que no saben escribir una carta). ¿Es útil no saber argumentar?, como hay mucha gente que no sabe argumentar (sabe vender pero no sabe argumentar). ¿Es útil no tener ese sano escepticismo que transmite la filosofía? ¿Es útil no saber dudar? Es lo más inútil que hay.

Segundo: a largo plazo relegar lo que se suele llamar la formación humanística al estatuto de inútil, improductiva y lenta (ciertas administraciones dicen que no se prepara a los alumnos para un mundo real)… ¿Es útil ser un buen ciudadano? ¿O es algo completamente inútil? ¿Es útil haber pensado sobre en qué consiste ser buena persona? ¿O es una tontería? Es algo en lo que se debería pensar.

¿Qué es filosofía?

¿Qué es filosofía?

Frente a esto el modelo que estamos viendo

Y no sólo en España. El modelo de algunos países de Extremo Oriente es inquietante, la situación de los estudiantes de primaria o de secundaria en un país como Corea es algo aterrador. Y ese es el modelo perfecto de la productividad.

Ilustración de Vincent Sorel para el libro ‘El filósofo-perro frente al sabio Platón’

Ilustración de Vincent Sorel para el libro ‘El filósofo-perro frente al sabio Platón’

Fernando García de Cortázar: Aterrador por los niveles que exige. Continuamente hay evaluaciones y niveles establecidos por las autoridades académicas en Corea. Allí aplican la lógica de la productividad y de la rentabilidad a la enseñanza, al rendimiento escolar. Pero aquí algo también tendríamos que aplicar cuando se discute sobre los exámenes y las evaluaciones, habría que poner niveles e igualar a todos por arriba y no por abajo. Hemos hecho de la enseñanza algo universal, pero realmente quizás a base de rebajar los niveles.

Manuel Cruz: El problema no sería exigir o no exigir que haya cultura del esfuerzo o no. La cultura del esfuerzo no debería ser la bandera de un sólo sector ideológico, es un profundo error. Si ha habido sectores progresistas que se han puesto nerviosos con la cultura del esfuerzo se han equivocado. El problema es qué esfuerzo estamos pidiendo, qué rendimiento estamos pidiendo.

Fernando García de Cortázar: Quizás en estos años nos hemos acogido demasiado a eso, el todo vale. Hemos confundido la autoridad en los colegios con el autoritarismo, y a veces con la falta de democracia. Habría que dar una gran vuelta sobre todo en las enseñanzas medias, y también en la Universidad. Antes los padres inmediatamente daban la razón al profesor, ahora dicen en los colegios e institutos que dan la razón siempre a los alumnos. Los profesores están completamente devaluados y su autoridad está impedida en su ejercicio.

¿Qué es la democracia?

¿Qué es la democracia?

Luis María Cifuentes: Cierto lo que decía Fernando García de Cortázar de los niveles, y como Manuel Cruz le ha aplicado muy bien como el esfuerzo no es monopolio sólo de la escuela privada o de la escuela pública. Todo profesor es consciente de los cambios que se han producido en la sociedad española. Pensemos en los años 60 en quienes llegaban a la universidad, la situación ha cambiado mucho.

La cultura del esfuerzo tiene que ser patrimonio de cualquier educador

Cuando se plantea cualquier reforma como la LOMCE, uno de los grandes problemas (pero que ya si uno estudia la historia de la educación y ve lo que fue la ley general en el 70, lo que fue la LOGSE en los 90 o lo que ha sido la LOE en el 2006), los que nos dedicamos a estar en el aula todos estos años, nos damos cuenta de que el cambio de mentalidad, el cambio de modelo económico y modelo cultural es tremendo. Esos libros que se citaban antes indicaban ya en Estados Unidos un cambio de ciclo importantísimo en los 90, que significaba que los niños debían aprender cosas diferentes a las que se habían aprendido hasta entonces. ¿Cómo se produce ese encaje de bolillos entre las diferentes materias?

Ilustración de Donatien Mary para el libro ‘El fantasma de Karl Marx’

Ilustración de Donatien Mary para el libro ‘El fantasma de Karl Marx’

Las humanidades no dan esos beneficios económicos que ahora priman sobre cualquier cosa

Manuel Cruz: Que la universidad pública, que ofrece un servicio público con el dinero de los ciudadanos, exija a los ciudadanos estudiantes un rendimiento por algo que está pagando toda la sociedad es absolutamente razonable. Que el Estado exija a sus profesores que mantengan un nivel investigador es perfectamente razonable.

Ahora bien ¿Cuál es el problema? El problema es que por ejemplo las administraciones (porque no se ha visto una gran diferencia entre administraciones de uno u otro signo) aplican unos criterios de excelencia copiados de las investigaciones científico-técnicas. De tal manera que se puede dar el caso de que un investigador en humanidades, que hace lo que suelen hacer los investigadores en humanidades (escribir libros, traducir a los clásicos…), se encuentre con que eso no es valorado positivamente. Porque el Ministerio o la autonomía correspondiente consideran que la gente que trabaja en humanidades tiene que trabajar con el modelo de los científicos, y por tanto publicar artículos en revistas especializadas de impacto. Esa traslación del modelo productivista cientificista a las humanidades está haciendo un flaquísimo favor.

Ilustración de Yann Le Bras para el libro ‘Las cien vidas del filósofo Sócrates’

Ilustración de Yann Le Bras para el libro ‘Las cien vidas del filósofo Sócrates’

Fernando García de Cortázar: Yo creo que la culpa es también muy nuestra, de los que nos dedicamos a transmitir esos conocimientos de historia y de filosofía que quizás no lo hacemos bien, tenemos que entonar el mea culpa. Yo no entiendo, hablando de historia, como es una asignatura que puede tener fama de ser un auténtico rollo, de ser un truño. De eso la culpa es nuestra en buena medida, que no hemos transmitido la historia como la crónica de una gran aventura. Se nos exige saber mucha historia y eso me parece muy bien, pero al mismo tiempo se nos debería exigir que sepamos contarla bien.

Por ejemplo centrándonos en cosas concretas, en el gran momento de nuestra universidad que es la defensa de una tesis doctoral. Normalmente (y yo he dirigido 60 tesis doctorales, que no son pocas) en nuestro terreno valoramos lo abstruso, no entramos en si se entiende bien, en la belleza del lenguaje. En cambio en otros países (si se va por ejemplo a Oxford de jurado de una tesis) se ha de calificar también sobre el estilo afortunado o desafortunado en que está escrita. Y así debe ser si somos humanidades y si la historia, con perdón de los filósofos, aparece como la reina de las humanidades. Tiene que ser una reina bella, no zarrapastrosa. Y al contrario muchas veces se abusa de esa oscuridad no haciendo caso a lo que decía Ortega: “la claridad es la cortesía del filósofo”.

Ilustración de Laurent Moreau para el libro ‘Un día loco en la vida del profesor Kant’

Ilustración de Laurent Moreau para el libro ‘Un día loco en la vida del profesor Kant’

Luis María Cifuentes: El problema ha sido en gran parte que en algunas de las leyes educativas se ha concedido demasiado poder político sólo a los pedagogos. Darles todo el poder para hacer una reforma educativa es algo exagerado.

Por otro lado lo de tener que hacer una autocrítica de cómo enseñamos es muy interesante. Los profesores de secundaria en su momento, con la LOGSE en los 90, tuvimos que cambiar la forma de enseñar filosofía. No se enseña ahora filosofía como se enseñaba en los años 60 ni en los 70, nos hemos ido reconvirtiendo lentamente y con muchas dificultades, porque hay que combinar como enseñar Aristóteles pero también hacerlo a través de los ordenadores. Las TIC, las famosas Tecnologías de la Información y la Comunicación, deberían ser un medio apto para poder enseñar filosofía. Es algo que aparentemente es contradictorio (¿qué tiene que ver la filosofía con los ordenadores?). Sí que hay programas de lógica y programas de audiovisuales que pueden favorecer y ayudar, no sustituir la lectura de los textos de los clásicos.

Fernando García de Cortázar: A los profesores de humanidades nos tienen que medir en la forma en que nos expresamos, tenemos que hablar bien. Sería importante que en estas carreras, incluso en las carreras científicas, técnicas o de business administration, ahora que están tan de moda las escuelas de negocios, se les enseñara a escribir bien y se tuviera en cuenta la oratoria.

Ilustración de Vincent Sorel para el libro ‘El filósofo-perro frente al sabio Platón’

Ilustración de Vincent Sorel para el libro ‘El filósofo-perro frente al sabio Platón’

Las humanidades desarrollan el pensamiento crítico ¿Puede ser eso algo que no interese?

Manuel Cruz: Durante muchos años la enseñanza de la historia (la caricatura o no caricatura de la lista de los reyes godos), la enseñanza de la filosofía, la enseñanza de la historia del arte…  todo  era un rollo… Pero es que en la época en que se enseñaba así, se enseñaba así todo. Todo era un rollo. Pero en cambio ahora sólo se penaliza por el rollo a las humanidades. Porque también era un rollo la física (se estudiaba la tabla periódica y cosas de memoria) o las matemáticas.

El penalizar sólo el rollo de las humanidades es una trampa bastante clara. Si hablamos de las humanidades en el lenguaje cotidiano se utiliza una expresión que es muy fiel: “pararse a pensar”.

Ilustración de Junko Shibuya para el libro ‘¿Por qué tienen nombre las cosas?’

Ilustración de Junko Shibuya para el libro ‘¿Por qué tienen nombre las cosas?’

Cuando alguien se para a pensar…

“¡Espérate! ¿Seguro que esto es así? ¿Seguro que tienes razón? ¿Seguro que esto es obvio?”. Eso es el comienzo de la crítica. E interesa que vayamos por el raíl, que aceptemos un tipo de lógica que nunca se cuestiona. Y eso es algo que vemos cada día. Si nos parásemos a pensar en muchas de las cosas que pasan, y muchas de las cosas que dicen por ejemplo nuestros responsables políticos, diríamos “¡¿Pero cómo puede decir esta incoherencia esta persona?!” o “¡¿Cómo puede ser que esta persona que ayer me decía A ahora, sin cambiar el gesto, me diga B?!”.

Ser ciudadanos críticos tiene que ver con eso, con que nos paremos a pensar

Luis María Cifuentes: Además hay otro elemento que antes lo citaba Manuel. Se arma un gran debate político con una asignatura que se llamó educación para la ciudadanía. Luego resulta que esa asignatura se enfrenta a la enseñanza de religión en todos los niveles y en todos los cursos. Cómo se puede pretender que un país donde el pluralismo moral, el pluralismo religioso, el pluralismo político, es la base de nuestra democracia, se pretenda otra vez volver a épocas anteriores. Eso es volver al año 1980, cuando se oponía la ética a la religión, es algo que va en contra de la construcción de ciudadanos no solamente críticos y reflexivos, sino tolerantes y capaces de convivir dentro de una pluralidad.

Sin cultura o sin vestidos

Sin cultura o sin vestidos

Manuel Cruz: Un ejemplo sobre lo de pararse a pensar. Es bastante chocante que a veces escuchemos en labios de las mismas personas que hablan de la utilidad, de la productividad… que esas mismas personas estén reintroduciendo una asignatura que es tan poco productiva y tan poco útil como la religión. Y a veces son exactamente las mismas personas las que defienden una cosa y otra. No se trata de cuestionar la religión, eso sería otra asunto, pero que alguien pueda en la misma rueda de prensa defender un modelo productivo y utilitarista, y al mismo tiempo defender la religión… Si alguna gracia tiene la religión es que no es útil.

Luis María Cifuentes: Todo esto es curioso, porque además Martha Nussbaum y todos estos pensadores norteamericanos insisten en que hay que conectar la democracia y la filosofía. Y que la enseñanza de la filosofía (igual que el arte, la historia o la literatura) nos plantea que tipo de hombre queremos ser, hacia donde queremos que vaya la humanidad. Además, en el informe de la UNESCO de los últimos años, que se llama ‘La filosofía una escuela de libertad’ y que ha sido traducido a todos los idiomas, se le da una clave a la filosofía que otras materias no la tienen: la clave intercultural. Estamos en un mundo donde el hecho multicultural es obvio, en cualquier ciudad hay una mezcla de culturas, de opciones morales, religiosas

Ilustración de Laurent Moreau para el libro ‘Un día loco en la vida del profesor Kant’

Ilustración de Laurent Moreau para el libro ‘Un día loco en la vida del profesor Kant’

¿Cómo se presenta el futuro de las humanidades en el sistema educativo?

Fernando García de Cortázar: Quizás las humanidades las hemos dejado un poco a la intemperie los propios que las ejercemos. ¿Por qué no peleamos más por tener presencia en los medios? ¿Por qué no hacemos más presente el pensamiento filosófico y los conocimientos de la historia? Hemos abandonado nuestro terreno y no hemos hecho ese esfuerzo de comunicar bien.

Ilustración de Junko Shibuya para el libro ‘¿Por qué tienen nombre las cosas?’

Ilustración de Junko Shibuya para el libro ‘¿Por qué tienen nombre las cosas?’

Manuel Cruz: Hay una disyuntiva que se ha planteado durante demasiado tiempo y que creo que ya no funciona. En el caso de la filosofía la distinción entre filosofía académica y filosofía mundana. Es una contraposición que no lleva a ninguna parte. Creo que los mejores académicos, además de hacer bien su trabajo académico y no desdeñarlo, deberían dirigirse a la sociedad. Dicho con otras palabras: hay que buscar a nuestros interlocutores donde quiera que estén, y nuestros interlocutores no solamente están en las aulas, que también.

Ilustración de François Schwoebel para el libro ‘El genio maligno del señor Descartes’

Ilustración de François Schwoebel para el libro ‘El genio maligno del señor Descartes’

Luis María Cifuentes: La filosofía tiene que hacer un esfuerzo de comunicación. En realidad hoy en día para ser profesor, tanto en la universidad como en secundaria o bachillerato, hay que comunicar y saber transmitir. En democracias tenemos que acercarnos más a la popularización de la filosofía, a la democratización de la filosofía. No tiene que haber esa diferenciación entre filosofía académica y filosofía mundana, cambiar esa idea de que cuanto más oscuro el lenguaje del filósofo es más sabio y más profundo. No, cuanto más claros mejor llegaremos a más gente.

Estudiar bachillerato de humanidades

Las Ilustraciones que aparecen en este post son viñetas de Mafalda, una pequeña filósofa, y de los libros pertenecientes a la colección Los Pequeños Platones de la editorial Errata Naturae

Se trata de un proyecto formidable e innovador, que se ha traducido al castellano tras ser publicado con gran éxito en más de una veintena de países. Su objetivo es iniciar a los niños en la filosofía a través de una serie de libros fantásticamente ilustrados, divertidos e inteligentes. La colección está pensada para niños y adolescentes de entre 9 y 13 años: los más jóvenes adoran las historias, divertidas e intrigantes, así́ como las ilustraciones, mientras que los más maduros pueden entrar además plenamente en la dimensión filosófica que subyace bajo las palabras y las imágenes.

Ilustración de Donatien Mary para el libro ‘El fantasma de Karl Marx’

Ilustración de Donatien Mary para el libro ‘El fantasma de Karl Marx’

Los niños comparten muy pronto una serie de preocupaciones con la filosofía. Se enfrentan al mundo por primera vez, no hay evidencias para ellos y todo es susceptible de sorprenderles, de llamar la atención de su siempre curioso y activo cerebro. Se preguntan sobre todo aquello que tiene una relación más estrecha con los fundamentos de la vida humana, cuestiones que algunos adultos prefieren dar por definitivamente resueltas, aunque en realidad a menudo nos persiguen, pero sordamente, porque algunas nos dan miedo: ¿qué es el tiempo? ¿Qué es un hombre? ¿Qué nos separa de los animales? ¿Qué nos une a ellos? ¿Qué es ser bueno? ¿Y ser justo? ¿Se puede vivir de otra manera a como lo hacemos? ¿Qué significa morir y por qué lo hacemos? ¿Por qué hay guerras? ¿Qué significa “bonito”, “bello”? ¿Somos libres? ¿Por qué bailamos? ¿Por qué existe el arte? ¿Por qué nos reímos?…

Ilustración de Laurent Moreau para el libro ‘Un día loco en la vida del profesor Kant’

Ilustración de Laurent Moreau para el libro ‘Un día loco en la vida del profesor Kant’

Fuente: Para todos la 2 de RTVE (6/02/14)

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