¿Hasta qué temperatura podemos decir que nuestro cerebro funciona bien? ¿Son más vulnerables las personas que ya tienen un cuadro de ansiedad? ¿Cómo evitar que los niños sufran un golpe de calor?

Nuestro cerebro funciona bien a unas temperaturas adecuadas, y a partir de los 40 grados empieza a no funcionar correctamente. Cuando el calor es excesivo las enzimas empiezan a no trabajar como tienen que trabajar, y no solamente eso sino que se enlentecen los impulsos nerviosos. Con lo cual nos empezamos a encontrar aturdidos e incluso a veces medio mareados. Nuestra atención, nuestra memoria y nuestro rendimiento no son los adecuados.

Nuestra temperatura corporal tiene que mantenerse entre 36 y 37 grados

No podemos imaginar el esfuerzo que nuestro organismo y nuestro cerebro tienen que hacer para poder mantener esa temperatura cuando las temperaturas externas están alrededor de los 40 grados o más.

Por otro lado las temperaturas extremas propician conductas extremas

En sintomatologías como la ansiedad, el estrés o la angustia nos encontramos más nerviosos, más irritables, con cambios de humor, con dolores de cabeza. Todo eso puede aumentar las conductas impulsivas.

El cómo nos afecta el calor también es fisiológico

Todos somos vulnerables al enorme estrés que sufre el organismo como consecuencia de las altas temperaturas, pero unos lo somos más que otros. En el cerebro tenemos un núcleo cerebral que está en el hipotálamo, que es termorregulador y equilibra nuestra temperatura, y hay personas a las que como todas las cosas les funciona mejor y otras a las que les funciona peor. Igual que alguien puede tener mejor o peor la vista.

La temperatura óptima para dormir es de 21 grados

Por encima de esa temperatura también dormimos bien, pero con 35 o 40 grados por la noche no se duerme bien. Nuestro organismo tiene que hacer un gran esfuerzo para regular nuestra temperatura interior y está hiperexcitado. No sólo nos cuesta quedarnos dormidos, lo cual nos produce insomnio, sino que además se producen muchos despertares a lo largo de la noche y de esa manera no descansamos bien.

No descansamos bien porque el cuerpo trabaja para bajar la temperatura corporal

Lo que el organismo hace es una vasoconstricción interna, central, y una vasodilatación externa (por eso nos ponemos rojos). La sangre se va al exterior (a la piel, a la zona muscular) para refrescarse, y empezamos a sudar. Todo eso hace que no descansemos bien.

Algunas recomendaciones para paliar las altas temperaturas

Sobre todo en los días en que estemos afectados por una ola de calor hay que evitar salir a horas extremas a pleno sol. Es conveniente llevar ropa ligera, hidratarse, usar el aire acondicionado (o los ventiladores, que bajan un poco los grados y son mejores para la salud que el aire acondicionado).

Cómo afecta el calor a nuestro cerebro

Cómo evitar que los niños sufran un golpe de calor

En los días con temperaturas elevadas hay que tener una especial precaución con los menores de cinco años y con la fiebre alta, es la puerta de entrada al golpe de calor. También hay que estar atento a otros síntomas para confirmarlo: el niño puede estar muy llorón, puede estar vomitando, puede tener calambres y dolores musculares, e incluso puede subirle la frecuencia cardiaca.

Una vez confirmado hay que actuar con rapidez

Lo primero es bajarle la temperatura, poniéndole paños o toallas de agua fresquita por todo el cuerpo, e intentar hidratarle. Si es un lactante muy pequeñito puede tomar el pecho o suero oral. Si el niño está inconsciente debemos llamar al servicio de urgencias.

Lo más importante en días de mucho calor es ser precavidos

Aunque el niño no tenga sed se le ha de mantener hidratado, no tiene que ser sólo con agua, puede ser con gelatinas y comidas ligeras. Es muy importante cuidar la alimentación infantil en verano, en general a los niños les apetece más beber que comer, y sobre todo ingerir alimentos frescos.

También hay que evitar que salgan a la calle entre las 12 y las 4 de la tarde y buscar siempre la sombra. Para salir a la calle mejor hacerlo a primera hora de la mañana o a última hora del día.

Cómo afecta el calor a nuestro cerebro

Fuente: Punto de enlace en Radio 5 (21/06/17) / Imágenes: flickr Donnie Ray Jones y Philip Dean

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