No hace mucho, ante el aumento de casos de infecciones por Enterovirus, no es de extrañar que se generase una cierta alarma

Con varios niños afectados, algunos de ellos con síntomas neurológicos, los medios de comunicación se hicieron eco (unos de manera más sensacionalista que otros): “Unos 40 niños, uno de ellos en la UCI, afectados por Enterovirus”, “Salud detecta daños neurológicos en niños afectados por Enterovirus”, “El brote de enterovirus de Cataluña ya ha causado tetraplejia a una niña de 3 años”…

En Cadena Ser  han entrevistado a Antoni Trilla, epidemiólogo del Hospital Clinic de Barcelona. El doctor ha explicado el origen y la forma de contagio de este virus. Ha aclarado a qué tipo de virus nos enfrentamos, al tiempo que ha descartado que consecuencias como las que han dejado inmóvil a una menor sean habituales.

¿Qué son los Enterovirus?

Incluye un grupo muy numeroso, más de 100 tipos distintos de virus. La mayoría de ellos llevan muchos años entre nosotros, y algunos son de más reciente aparición. Para situarnos diremos que son primos-hermanos, genéticamente, de los virus de la polio (una enfermedad afortunadamente muy bien controlada gracias a la vacunación).

En la mayoría de casos producen enfermedades muy banales. Los niños apenas notan nada. Puede ser un simple resfriado, algunas enfermedades que producen reacciones en la piel, fiebre, y poca cosa más.

Desafortunadamente, en un porcentaje habitualmente muy pequeño de casos (hablamos de menos del 1%), algunas cepas de Enterovirus pueden causar algunas complicaciones más graves, incluyendo las complicaciones del sistema nervioso.

Nos hemos quedado muy impactados con el caso de la niña que ha quedado tetrapléjica por culpa de un Enterovirus, ¿se trata de algo excepcional?

Absolutamente excepcional desde el punto de vista de las posibilidades de que esto suceda. No conozco los detalles del caso, pero en principio hay que pensar también que, en el contexto de una enfermedad grave a veces se producen situaciones en las cuales fallan otros órganos.

Son niños o personas en situación muy crítica y, a veces, esto condiciona que pueda haber también lesiones cerebrales importantes, no necesariamente provocadas por el virus, sino por un conjunto de una situación muy, muy inestable. El virus puede haber sido la causa desencadenante. Ojalá esta pequeña, aunque es una lesión muy importante, pueda tener esperanzas de recuperarse.

Por tanto hablamos de síntomas parecidos a una gripe o a un resfriado ¿en qué nos tenemos que fijar los padres?

Los padres tienen que UTILIZAR SIEMPRE EL SENTIDO COMÚN. Un niño con fiebre, en el cual la fiebre persiste, o aparece algún síntoma que hace pensar a la madre o al padre que el niño no está bien, que está mas somnoliento, tiene algún tipo de alteración, no respira bien, la fiebre se prolonga más allá de las 24 o 48 horas habituales,… el sentido común dicta consultar con el pediatra.

¿Es contagioso?

Si. Los virus tienen que extenderse para sobrevivir, y se contagian con mucha facilidad.

En este caso, una de las pocas cosas que se pueden hacer para intentar reducir o evitar en lo posible el contagio son medidas de higiene muy básicas: lavarse las manos antes y después de ir al lavabo, lavarse las manos antes y después de comer, lavarse las manos después de estornudar,… mantener estos hábitos de higiene no es una barrera absolutamente protectora pero ayuda mucho a reducir el contagio.

Por otro lado, si al niño lo ha visto el médico y nos ha dicho que no nos preocupemos pero tiene fiebre, en principio no hay que llevarle al colegio o a la guardería mientras persista la fiebre. Es cuando puede contagiar cualquier tipo de virus que sea la causa del cuadro febril.

Hay una conversación muy habitual entre padres y madres: “No voy al médico. Total, me dirá que es un virus”. ¿Por qué ahora todo son virus?

Esto es cierto en el inicio de la mayoría de casos. Para un virus no hay ningún tratamiento específico. Se puede recetar un tratamiento sintomático: para bajar la fiebre o tratar los síntomas.

Evidentemente cualquier médico que se enfrenta a un niño que, pasados dos días, sigue con fiebre y tiene unos síntomas que no son los que corresponden al simple resfriado, catarro o faringitis por virus, lo que hará será pensar en que algo no va del todo bien y hay que mirar más a fondo.

Es cierto que, por cada caso de complicación que se encuentra, hay miles de casos totalmente banales, y esos son los que no nos deben preocupar desde el punto de vista de salud pública. Evidentemente a la familia que le toca el caso complicado, lo único que podemos hacer es ofrecerle lo mejor que tiene el sistema sanitario, y esperar que las cosas vayan los mejor posible.lavarse las manos
Fuente: Hoy por hoy de Cadena Ser (19/05/16) / Imagen portada: TORK

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