Es probablemente uno de los síntomas más comunes en los niños

La razón es que viene asociada a patologías muy habituales en la edad pediátrica, como el catarro o la gripe. En realidad la tos es un mecanismo de defensa de nuestro organismo ante determinadas agresiones o situaciones.

¿Qué función tiene?

Su función es la de eliminar secreciones y cuerpos extraños para mantener la vía aérea limpia y abierta. Fisiológicamente consiste en una repentina inspiración, que inmediatamente va seguida de una brusca expiración explosiva, que lleva aparejado un estremecimiento del cuerpo.

El mecanismo se inicia en unas terminaciones nerviosas conocidas como receptores de la tos. Estos se encuentran tanto en las vías respiratorias superiores como en las inferiores, y se concentran especialmente dentro de la garganta y los puntos de ramificaciones más importantes de las vías respiratorias.

¿Qué provoca la tos?

Puede ser provocada por la exposición al frío, a la humedad, a las corrientes de aire, al aire acondicionado, a la presencia de polvo, de pólenes, o de contaminación en la atmósfera. Pero quizás la causa más frecuente de tos aguda son las infecciones de las vías respiratorias superiores, como la gripe o los catarros. Catarros que pueden ser producidos por centenares de virus diferentes.

Tos en los niños

Los virus pueden dar lugar a infecciones como el catarro común, laringitis o traqueítis, que llevan aparejadas la tos

En realidad es un mecanismo de defensa de las vías, ya que las protege contra intrusos peligrosos o enemigos internos. Esto tiene sus pros y sus contras:

■ Por un lado ayuda a eliminar el exceso de moco, las materias extrañas o las sustancias nocivas. Por tanto, si se quitara la tos, habría más retención de mocos, menos oxigenación y más obstrucción de la vía aérea. También habría más riesgo de otitis y neumonía.
■ Pero por otro lado la tos también ayuda a propagar infecciones.

¿Qué tipos de tos hay?

Puede ser blanda o seca. Llamamos tos blanda o productiva a la que genera flemas, en contraposición a la tos seca o irritativa. Cuando se trata de esta última, si debemos intentar calmarla y limitar la irritación. De todas formas, lo más frecuente es que al principio sea seca y, al cabo de dos o tres días, se vuelva productiva.

Qué hacer en el caso de los niños

Para empezar, la tos aguda no debe tratarse con calmantes de la tos, mucolíticos, expectorantes, antihistamínicos o descongestivos nasales, especialmente en menores de seis años. En niños no está demostrado que estos medicamentos sean eficaces para el tratamiento de la tos, y los riesgos superan a los posibles beneficios. Si se usan siempre deben estar bajo control médico.

Por otro lado recordar que los antibióticos no son eficaces en el tratamiento de los catarros y están contraindicados

Además es muy importante que el niño con catarro esté bien hidratado, hay que darle líquidos con frecuencia. En este sentido se recomienda hacer lavados nasales y humidificar el ambiente. Ni que decir tiene que hay que evitar la exposición del niño al humo del tabaco.

El lavado de manos disminuye el riesgo de contagio

Por último, conviene vigilar y consultar con el pediatra si aparece una importante dificultad para respirar, o fiebre que dura más de tres días, o dolor o supuración en los oídos, o cuando la tos y los mocos duran más de 10 o 15 días.

La tos es un mecanismo de defensa, no una enfermedad en sí. Corresponde al pediatra valorar cuando es necesario poner los medios para cortarla y qué tratamiento utilizar

Tos en los niños

Fuente: A su salud de Radio 5 (3/03/17) / Imagen de portada: Flickr Jose M. Romero

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