Qué es el apego ansioso ambivalente

El estilo de apego ansioso ambivalente se da aproximadamente en un 10% de la población. Lo que caracteriza este tipo de apego es que los padres se muestran muy impredecibles ante la conducta y necesidades que tienen sus hijos, respondiendo en ocasiones de forma muy exagerada ante esas necesidades, otras veces siendo responsivos, y otras no haciendo caso al niño o la niña.

Los cuidados por parte de estos padres son impredecibles, soliendo depender del estado anímico que tengan y de si sus necesidades básicas las tienen cubiertas. ¿Cómo van a ser capaces de tranquilizar a su hijo o hija si no son capaces de tranquilizarse ellos mismos?

No se trata sólo de que no puedan ver las necesidades de sus hijos, si están pendientes antes de las suyas propias, sino que le van a dar a su hijo o hija lo que ellos necesitan.

Esto se refleja a la perfección en una frase del genial Miguel Gila: «Cuando mi madre tenía frío, me ponía una chaqueta por encima.» (Voy a abrigar a mi hijo porque yo tengo frío, no porque él lo tenga).

¿Cómo se sienten los niños con este tipo de apego?

Para el bebé o niño con apego ansioso ambivalente no hay una conexión entre lo que necesita y la respuesta que obtiene de su padre o madre. Prima el cambio y la inconsistencia, y en la gran mayoría de ocasiones todo es muy cambiante y no hay un patrón que seguir.

El niño es cuidado con pautas muy imprevisibles. Sus padres pueden:

  • responder de manera correcta a lo que él necesita
  • o verse superados por el miedo
  • o ni siquiera hacerle caso.

Son padres que a veces satisfacen la necesidad que su hijo tiene a la primera, pero en otras ocasiones hasta la quinta no lo hacen o se da el caso de que esa necesidad nunca será atendida.

En el tipo de apego ansioso ambivalente las figuras de apego suelen estar más pendientes de sus necesidades y de sus deseos que de los de sus hijos e hijas. Se muestran hiperactivados e intranquilos por sus propios problemas y necesidades y en consecuencia no van a poder atender ni calmar las necesidades de los pequeños. Suelen utilizar a sus hijos para su propia satisfacción y tranquilidad.

A modo de ejemplo, muchas parejas adolescentes o inmaduras, que han sido padres muy pronto, lo que esperan es que sea el pequeño quien «solucione» o «salve» la pareja. Es un tremendo error el que tengan la expectativa de que el niño sea su figura de apego.

El niño no sabe qué le espera ni cómo responderán sus padres a sus necesidades emocionales. Lo que eso provoca en él es una gran ansiedad e inseguridad, ya que no sabe nunca si obtendrá lo que necesita, no favoreciéndose su curiosidad, su exploración y su autonomía. Esto se compensa teniendo una relación con las figuras de apego excesivamente íntima, tan íntima que llega a ser invasiva, a cambio de seguridad y protección. A pesar de esa imprevisibilidad el pequeño ha aprendido que si insiste en su necesidad, tarde o temprano, se la cubrirán.

Qué es el apego ansioso ambivalente

En la mayoría de ocasiones la forma exagerada y sobreprotectora con la que responden estos padres se debe al miedo que ellos mismos tienen. De hecho, un porcentaje elevado de los padres y madres que ejercen sobreprotección con sus hijos tienen un apego ansioso ambivalente, y lo que en realidad los mueve a la acción es su propio miedo. Dado que son adultos que sienten angustia y temor por los diferentes elementos del ambiente, no dejan que sus hijos e hijas entren en contacto con ellos. Son padres que se muestran sobreprotectores e hipervigilantes.

Qué es el apego ansioso ambivalente

Las veces en que estos padres no responden ante las necesidades de sus hijos no es porque no quieran hacerlo, sino que no saben qué hacer o decir ante esas demandas. No tienen mala intención, lo que ocurre es que no saben hacerlo mejor y hacen lo que pueden. Sería cuestión de darles pautas, para que sean conscientes de su situación, y herramientas, para que puedan revertirla.

Son padres y madres que están sobrecargados con muchas emociones y sentimientos que no son capaces de gestionar de manera adecuada. También presentan dificultades para contener dichas emociones, por lo que en ocasiones tienen estallidos de miedo, rabia, tristeza, etc. Estallan cuando llega un momento en el que no pueden más.

Qué es el apego ansioso ambivalente

Dado que son personas que están muy invadidas y dominadas por sus emociones, pueden necesitar ayuda psicológica para aprender a manejarlas y alcanzar cierta distancia respecto a ellas. De esa forma sabrán equilibrar pensamientos y emociones, y entenderán que las emociones se pueden gestionar a través del pensamiento.

El niño con apego ansioso ambivalente en el colegio

El objetivo del niño o la niña con apego ansioso ambivalente es llamar la atención de las personas de las que depende, principalmente de sus padres.

Pero, dado que los profesores son figuras de apego de segundas oportunidades para los niños, los niños con estilos de apego ansioso ambivalente reclaman en clase la atención de sus profesores. Lo hacen mediante conductas disruptivas, siendo agresivos, mostrándose dependientes de sus maestros, aunque, a su vez, de una forma déspota.

¿Qué es lo que por encima de todo quiere conseguir un niño o  niña con apego ansioso ambivalente? Intimidad. El niño o niña busca esa intimidad como sea, llamando la atención de su padre o de su maestro, pero no sabe cómo hacerlo de manera correcta.

Qué es el apego ansioso ambivalente

Los niños con apego ansioso ambivalente son niños a los que en el colegio les suele costar bastante concentrarse y que acostumbran a mostrarse dependientes de sus maestros.

A veces se les confunde con niños con dificultades de aprendizaje porque suelen tener un bajo rendimiento académico. En ocasiones muestran mucha ansiedad, lo que se transforma en impulsividad, problemas para concentrarse en las tareas escolares, hiperactividad, se olvidan de anotar y hacer los deberes, etc. En ocasiones se les puede llegar a confundir con niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)

El niño con apego ansioso ambivalente en el ámbito social

El estilo de apego ansioso ambivalente acostumbra a ir asociado a trastornos de ansiedad, trastornos del estado de ánimo (depresión), etc. Los niños y niñas acostumbran a sentir miedo a ser rechazados por los demás, en parte porque en un elevado porcentaje de los casos sus padres no se muestran responsivos ante sus necesidades, cosa que les genera miedo a que los demás los rechacen y no les den lo que necesitan.

Nos podemos encontrar con dos tipos de niños con apego ansioso ambivalente en lo que respecta al ámbito social:

  • Por un lado están los que constantemente buscan la aprobación de su figura de apego: «Te quiero mucho, mamá», «¿Verdad que me estoy portando bien?».
  • Y por otro lado están los que muestran rivalidad y celos: «Fulanito me está molestando», «Mi hermano no me deja en paz».

Son niños que se muestran temerosos, hipervigilantes, hiperactivados y que constantemente manifiestan su dependencia y deseo de aprobación. Suelen tener muchas contradicciones e inseguridades. El desarrollo de una nula o escasa autonomía es una de las muchas repercusiones que tiene el apego ansioso ambivalente de los padres sobre sus hijos.

Cómo es el comportamiento en «la situación extraña»

En la situación extraña de Mary Ainsworth se observa que el niño con apego ansioso ambivalente no puede explorar todo lo que le rodea, ya que lo que se ve comprometido con este tipo de apego es la autonomía y la curiosidad.

Qué es el apego ansioso ambivalente

El niño, en esa situación desconocida, está más pendiente de que su madre no se aleje de la habitación que de explorar lo que hay en el ambiente:

  • El niño no se separa de su madre cuando ella está.
  • Cuando la madre sale de la habitación el pequeño llora de manera desconsolada y no hay nada ni nadie que pueda tranquilizarlo.
  • Cuando regresa la madre el niño se le acerca, aunque no es calmado. Cierto es que su madre no siempre se muestra responsiva ni le da lo que él necesita, pero mejor es quedarse con su madre que en una situación en la que desconoce los peligros que tiene.

Qué diferencias hay entre el apego evitativo y el ansioso ambivalente

Lo que caracteriza al niño con apego inseguro evitativo es el no tener relaciones íntimas y afectivas tanto con sus iguales como con los adultos. En el apego ansioso ambivalente lo que se ve comprometido es la exploración, la curiosidad y la autonomía del niño.

Mientras que los padres de niños con apego evitativo sacrifican la intimidad para dar paso a una forma exagerada de autonomía, los padres de niños con apego ansioso ambivalente abandonan la posibilidad de autonomía a favor de una forma dependiente de intimidad y seguridad.

Mientras que los niños que han tenido figuras de apego evitativas han recibido poca atención a sus necesidades afectivas o emocionales, los niños con figuras de apego ansiosa ambivalente pueden, o bien haber recibido un exceso de atención (padres sobreprotectores), o bien un déficit en dichas atenciones afectivas (padres negligentes).

Mientras que los padres que tienen un estilo de apego inseguro evitativo tienden a recibir todos los estímulos pero no llegan a ser conscientes de ellos, los padres que tienen un estilo de apego ansioso ambivalente están sobrecargados con tantas emociones que son incapaces de gestionarlas de manera correcta.

Consecuencias de la sobreprotección infantil

La  sobreprotección infantil consiste en eximir de pequeñas responsabilidades en el día a día a los niños y niñas. Hacer nosotros lo que pueden hacer ellos conlleva no entrenarlos en la responsabilidad y en otras habilidades relacionadas.

Y la carencia de habilidades como la autonomía, la fortaleza, la confianza… provoca inseguridad, dependencia y poca tolerancia a la frustración; tiene como resultado el abandono fácil ante una dificultad y un bajo control emocional (rabia o enfado cuando no se consigue lo que se pretende).

© CORBIS. La modelo JANE O’LEARY con su hija de dos años, SHANE, en HAMPSTEAD en 1969

Negarles  las oportunidades diarias que la vida nos brinda para entrenar sus habilidades es una de las principales causas de las carencias emocionales en los jóvenes de hoy en día.

Si quieres que tu hijo tenga la habilidad de la autonomía, aprovecha cada ocasión para que la practique. Llevar la mochila, atarse solo los cordones o abrocharse la chaqueta, prepararse la merienda o hacerse la cama, hacer los deberes o poner la mesa… Son habilidades que algún día nuestros hijos necesitarán tener bien dominadas para caminar por la vida. La autonomía facilita saberse capaz, sentirse válido y por tanto tener confianza.

La sobreprotección infantil incapacita a nuestros hijos. Pero, ¿Cómo podemos empoderar a nuestras hijas e hijos y conseguir que sean autónomos y valientes? ¿Cuáles son los peligros de tener hijos muy dependientes? ¿Qué cosas debemos empezar a dejar que hagan solos, o quizá con ayuda? ¿Cómo podemos gestionar nuestros miedos como madres y padres ante su deseo de ser autónomos? sobreprotección infantil

Cómo evitar la sobreprotección infantil y fomentar la autonomía

¿Qué es la autonomía?

La autonomía es básicamente vivir con el niño como iguales: aunque podemos tener necesidades diferentes, es obvio, respetemos el derecho de cada uno a tomar sus decisiones.

Eso no quiere decir hacer lo que se quiere siempre: no es un descontrol como a veces asusta a la gente, sino que le explicamos los límites, le damos soporte y le orientamos siempre que sea necesario porque pasamos tiempo con él cada día. Dedicamos tiempo a tener esas conversaciones necesarias.

Pero claro, parece una utopía en un mundo en el que para empezar padres y madres no tienen tiempo de calma para dedicar, y que también hacen todo lo posible para asegurar que sus hijos siguen la ruta segura:

  • controlando todo lo que hacen,
  • intentando protegerlos de sentimientos dolorosos
  • y a veces incluso protegiéndolos del fracaso.

Sin darnos cuenta estamos haciendo cosas por nuestros hijos en vez de enseñarles a hacer.

Las consecuencias de esa manera de actuar, de la sobreprotección infantil, son niños inquietos y que presentan muchas carencias, porque equivocarse y fracasar es parte del proceso de aprendizaje. Es a través de esos fracasos como aprendemos a volver a un equilibrio a posteriori. sobreprotección infantil

Sobre la autonomía emocional

Vamos mal si lo primero que hacemos es resolverles a nuestros niños los conflictos. Si cuando tienen un problema en seguida vamos a decirles como lo tienen que resolver, qué se tienen que decir entre ellos, si ya juzgamos quién es el bueno y quién el malo… eso ya es un control, no es un acompañamiento sino un control de la situación.

La autonomía emocional es una competencia compleja, no es fácil. No hemos de confundir la autonomía física con la autonomía emocional, aunque evidentemente están relacionadas.

La autonomía emocional vendría a ser poder estar tú bien aunque aquello que te rodee no lo esté, y es imprescindible para que nuestras hijas e hijos puedan ser libres de presiones externas y que no les afecte el entorno en exceso.

Es esencial que los niños tengan una buena autonomía, confianza… que tengan presente que la motivación personal ha de surgir desde dentro para vivir su propia vida. Deben saber reconocer sus propias emociones, para después tomar las decisiones por ellos mismos.

Eso se consigue dejándolos que experimenten nuevas acciones sin la interacción de los adultos, y después felicitandolos por lo que hacen bien. Y cuando haya algo que no les guste o no les salga redondo explicarles cómo mejorarlo, sin juicios peyorativos ni malas palabras despectivas que les puedan provocar una bajada de la autoestima.

Consecuencias de la sobreprotección infantil

Tenemos que ayudar a nuestros niños a asumir la responsabilidad de sus propios actos, y las consecuencias que se derivan de ellos. Si hacen una actividad y resulta que lo que les vuelve no es agradable, hemos de ver como hacen otra vez esa actividad de otra forma para que no les afecte la respuesta y por tanto ser más fuertes emocionalmente.

Enseñarles que no son los otros quienes deciden de qué humor estaremos, porque así se harán lo suficientemente autónomos emocionalmente y su carácter nacerá desde dentro y no dependiendo de los demás.

A veces, cuando estamos viviendo momentos sociales en los que hay alguna preocupación, eso nos cuesta más. De alguna manera nuestra misión como padres sería preparar a nuestros hijos para que entiendan el mundo, porque algún día les daremos la llave y saldrán de casa; que entonces no se asusten más de la cuenta y no salgan con miedos.

Y, para poder entender el mundo y la vida de fuera, primero hemos de empezar por entender nuestra propia vida: qué pasa con nosotros.

Cuando entendemos cómo somos por dentro: ¿qué pasa?, ¿qué sientes?, ¿para qué sirven las emociones?, ¿por qué las tengo?, ¿por qué las siento?, ¿qué me hacen hacer y qué no?… Entonces es cuando es mucho más fácil entender el mundo de afuera. sobreprotección infantil

¿Cuándo hay que empezar a fomentar la autonomía en los niños?

La autonomía comienza desde que el niño nace. Es en ese momento en el que los dos, el niño y la persona que lo cuida (madre, padre o quien sea), empiezan esta simbiosis de acompañar sin pisar, que es esta sobreprotección. Y esto es a varios niveles:

sA nivel cognitivo: a la hora de tomar decisiones, de analizar situaciones…

tA nivel emocional: que no sea que el niño abre la boca y en seguida alguien lo coge y le responde, sin que ni el mismo niño sepa lo que necesita.

eA nivel social: poder estar con otros y no estar dependiendo exclusivamente de una sola persona.

tA nivel físico: Ser capaz… A veces hay un escalón muy pequeñito y el niño o la niña ya está levantando la mano para que se la cojamos, cuando él puede hacerlo solo (después ves que salta por otro sitio más alto).

Son mensajes que le damos al pequeño: “Tú no puedes. Tú me necesitas”

Se crea una dependencia innecesaria que lo único que hace es que el niño, en vez de tener herramientas y un mapa para ir por la vida…, pues vaya sin rumbo.

Y más adelante, cuando son adolescentes, les decimos: “Ahora ya eres grande. Ya no haces gracia. Espabílate”.

«¿Ahora? ¿Ahora que llevo quince años en los que has estado tomando decisiones por mí? Que antes de que tenga frío me estás diciendo que me ponga la chaqueta…» sobreprotección infantil

Consecuencias de la sobreprotección infantil

¿Cómo los niños se convierten en autónomos?

Cuando nacemos los seres humanos somos totalmente dependientes. Los cuidadores, normalmente el padre y la madre, son imprescindibles para sobrevivir.

Como especie nos convertimos muy poco a poco y con mucha ayuda en individuos capaces de subsistir por nuestra cuenta y ser independientes. Pero, ¿cómo nos convertimos en autónomos?

Durante la primera infancia niños y niñas han de ir adquiriendo, porque lo pueden hacer, todos los hábitos de autonomía que les permiten responsabilizarse y cuidar de su cuerpo y de sus cosas: la alimentación, la higiene, vestirse solos, buscar la ropa… y también pueden empezar a participar en pequeñas tareas domésticas como hacerse la cama o poner la mesa; porque les permite demostrar que son útiles y capaces, aunque se equivoquen, y eso permitirá a la larga afirmar su autonomía y personalidad. sobreprotección infantil

Consecuencias de la sobreprotección infantil

Al principio no se trata de dejarlos completamente solos haciendo las tareas: no tenemos que controlar pero sí acompañar.

En ese momento en que el niño puede empezar a poner la mesa, puede empezar a vestirse solo… no se trata de decirle: “¡Venga, hazlo!”, y desaparecer… Sino que doy el tiempo, el espacio. Estoy acompañando ese momento.

¡Sí, claro!, dirás, ¡pero cuando lo que nos falta es tiempo!… ¿Cómo hacemos a las ocho de la mañana para conseguir que nuestros hijos se vistan solos y poder salir a tiempo hacia el cole?

Puedes hacerlo como un juego: “¡Venga, vamos! ¡A ver quién se pone los zapatos en 10 segundos! ¡Diez, nueve, ocho…!”, eso puede ayudar a que por ejemplo vestirse sea un reto divertido.

En el libro Crecer con valentía, Cristina Gutiérrez dice: “Los niños sobreprotegidos, a los que los padres y madres han hecho cosas que podían haber hecho ellos, cuando llegan a la ESO sufren una baja autoestima, poca seguridad en sí mismos y desconfianza y más miedos.

Son chicos y chicas que no se sienten los suficientemente valientes para ser sus dignos protectores y necesitan a alguien que lo sea por ellos, padres y madres cuando son pequeños y otra persona cuando son mayores”.

Cómo hacer niños autónomos y responsables

Para que los niños comiencen a practicar su autonomía buscad como padres un sitio donde os sintáis a gusto, donde os sintáis cómodos dejando que vuestra hija o hijo pruebe una actividad por su cuenta. Puede ser jugando en un riachuelo en verano, o subiendo y bajando una pequeña montaña… es una muy buena manera para ellos de ver que está bien equivocarse.

Pero sobre todo, padres y madres, la autonomía no es nada si no se combina con pasar tiempo con vuestros hijos a diario: dejar que te imiten, dejar que jueguen como niños, estando presentes… Haciendo cosas con ellos pero no para ellos.

Se empieza poco a poco, desde el trabajo más dirigido y acompañado hasta el trabajo más auto dirigido y autosuficiente.

Cuando le das espacio a los niños para explorar y aprender por su cuenta pasan cosas sorprendentes: encuentran respuestas por su cuenta, aprenden a compartir e inventan nuevas maneras de hacer las cosas entre otras muchas. La autonomía contribuye a un futuro exitoso.

RESPONSABILIDAD es la palabra mágica, porque siempre estamos entrenando a nuestros hijos tanto en la responsabilidad como en la irresponsabilidad:

  • Cuando yo hago o ayudo más de la cuenta a hacer los deberes a mi hijo lo estoy entrenando en la irresponsabilidad: “No respondo yo, responde mi padre o mi madre”.
  • O al revés, cuando le digo: “Mira, a esta hora ya no te ayudo porque llevas toda la tarde jugando a la Play. Mañana, con la profesora, te espabilas tú”, entonces estás entrenando la responsabilidad, que consiste en que él responde. sobreprotección infantil

Consecuencias de la sobreprotección infantil

¿Qué grado de autonomía tienen hoy los niños?

En general los hermanos pequeños o las hermanas pequeñas acostumbran a tener un grado de autonomía más alto que los hermanos mayores o que los hijos únicos.

Hay un abanico muy amplio: desde los niños que piden la mano para bajar un escalón, a niños que se tiran por las escaleras y saben bajar perfectamente. Depende también de los miedos de los padres y las madres, pero lo habitual es que estén más espabilados los hijos pequeños que los hijos únicos o los hijos mayores.

Lo que muchas veces hay detrás de esta dificultad para dejar que nuestros hijos sean más autónomos es el miedo:

  • el miedo a que no pueda,
  • el miedo a que no sea feliz,
  • el miedo a que se haga daño,
  • el miedo a que no le guste la comida,
  • el miedo a que nos encuentre a faltar…

Miedo, miedo, miedo. ¡Incluso el miedo nos da miedo!

Hoy hay muchos padres y madres asustados; y cuando tú estás asustado lo que ocurre es que tienes el miedo enganchado a la piel… Cuando tienes el miedo enganchado en la piel es muy difícil que no sobreprotejas, es muy difícil que no eduques en el miedo… Y un niño con miedo difícilmente podrá ser autónomo.

Los humanos estamos diseñados para ser autónomos prácticamente a partir de los tres o cuatro años.

Muchas veces nuestros hijos nos dicen: “¡Mira mama! ¡Mira papa! ¡Mira que hago!” Cada vez que un niño o niña dice “¡Mira que hago!”, lo que en realidad está diciendo es: “Mira como avanzo con mi autonomía, y quiero que tú me lo reconozcas”…

Si en ese momento le haces callar… y le abrochas la chaqueta o le atas tú los cordones de los zapatos. ¿Qué ocurre? Estás haciendo a tu hijo dependiente. De manera inconsciente, claro. No tenemos esa intención los padres y madres… Pero cada vez que ejercemos la sobreprotección infantil, cada vez que hacemos algo cuando ellos pueden hacerlo, los estamos debilitando. sobreprotección infantil

Consecuencias de la sobreprotección infantil

¿Por qué los hijos pequeños son más autónomos que sus hermanos mayores?

Los hijos pequeños acostumbran a ser más autónomos porque ya han visto lo que pasa con su hermana o hermano mayor. Ya han visto que son capaces de bajar escaleras, que son capaces de ir en bici, que son capaces de vestirse o desvestirse…, y entonces ya no tienen tanto miedo a que aquello les frustre. sobreprotección infantil

¿En qué momento podemos dejar que los niños hagan según qué cosas solos?

Aprender a hacer pequeñas tareas… A los niños les gusta mucho ver que son capaces de hacer cosas ellos solos… pero muchas veces a los adultos nos da miedo. ¿Cómo podemos saber en qué momento pueden y en cuál no, y hacerlo con seguridad y con tranquilidad?

Es algo que se ha de hacer paso a paso. Lo primero que nos hemos de preguntar es: ¿Puede solo?, ¿puede acompañado?

Al  margen del miedo de los padres en ocasiones hay desconocimiento de la etapa, de las competencias, y también en ocasiones creencias erróneas: ser buena madre o buen padre es vestirlo, darle de comer… es algo que tenemos muy interiorizado cuando no es así.

Por otro lado, a veces hay niños que son capaces de hacer algo solos y, de repente, vuelven a querer que se les ayude a lavarse los dientes. ¿Qué mensaje encriptado hay ahí?

Quizá el niño o la niña necesita que le prestemos más atención, quizá estamos muy tensos por las situaciones que vivimos… y nos está reclamando, con cosas sencillas, que estemos por él o ella. Pero no porque no estemos por ellos, sino porque quizá están más angustiados o tienen más miedos. A veces esta demanda de que hagamos las cosas por ellos es un mensaje que va más allá de lo que están pidiendo.

Si por ejemplo el niño pide que le ates los zapatos cuando ya es grande y sabe solo… ahí hay que vigilar el vínculo: lo que tu hijo te está pidiendo es que le hagas un poquito de caso porque hoy no os habéis visto, y eso no tiene nada que ver con que se sepa o no atar los zapatos.

En ese caso es importante que nos lo digan, que nos lo pidan, porque muchas veces en expresar eso hay dificultad, por ejemplo cuando hay celos.

Pregúntale a tu hijo directamente: “¿Necesitas que te ate los zapatos  o necesitas mimos?”. Y si necesita mimos… pues le das mimos y que él se ate los cordones.

Es una manera de que la niña o el niño pueda entender cuando necesita pedir ayuda o pedir un abrazo porque se siente ese día algo más bajo (es algo que también nos ocurre a los adultos).

Para que esto sea algo normal tenemos que ser los adultos los primeros en darles ejemplo: “¡Hoy necesito abrazos, que he tenido un mal día!”, y nuestros hijos aprenderán con nuestro modelo. sobreprotección infantil

Hay niños a los que les cuesta más hacer cosas por sí solos

Cuando un niño es autónomo y se siente autónomo se siente útil para la comunidad, que es para lo que estamos diseñados; se siente digno de sí mismo y eso hace que le aumente la autoestima.

Por eso hay que empujar un poco al que no quiere para que conquiste sus miedos, porque los miedos se han de conquistar, porque todos tenemos la valentía para atrevernos por ejemplo a ir solos a comprar el pan.

“¿Y si le pasa algo de camino de la escuela?”. También los padres y madres hemos de sacar esa valentía para afrontar esos miedos respecto a nuestros hijos. Por supuesto no le dejes ir solo a la escuela si antes el niño no sabe que para cruzar la calle el semáforo tiene que estar en verde.

También podemos pasear con el pequeño antes de que haga el trayecto solo, entrar en algunas tiendas por las que pase en su recorrido y presentarle al comerciante: “Mira, a partir de mañana mi hijo irá solo al colegio”. Decirle a nuestro hijo que si le pasa cualquier cosa entre y pida ayuda.

Por supuesto también depende del lugar en el que vives. Una opción para los padres, para vencer ese miedo, puede ser seguir de lejos al niño o la niña cuando empiece a ir solo al cole, sin que nos vean… Quizá necesitas hacer ese ejercicio para darte cuenta de que puede ir solo perfectamente.

El miedo siempre es falta de información, o porque no la tengo o porque me falta una parte de esa información. Si vemos con nuestros propios ojos que son capaces de hacer el recorrido sin que ocurra nada… nos quedaremos más tranquilos, de esa forma tenemos la información que nos faltaba: vemos que realmente nuestros hijos son capaces de hacerlo y que no harán ninguna tontería.

Cuanto antes empecemos a ofrecerles oportunidades de desarrollarse solos y auto gestionarse, más les estamos ofreciendo la oportunidad de crecer en todos los sentidos. sobreprotección infantil

“El primer paso para devolver la autonomía a los niños es pedir que vayan al colegio y vuelvan a casa sin ser acompañados por las personas adultas”. Francesco Tonucci

¿Se han de felicitar siempre los nuevos logros?

Por supuesto que hay que felicitar. Ahora hay como miedo a decirles a los niños: “¡Muy bien!”… porque entonces el niño va a depender de ti que todo el día le tengas que estar diciendo “¡Muy bien!”.

Cuando un niño hace algo que es una conquista… si no lo celebramos los de alrededor…

Alguien le ha de decir al niño: “¡Qué bien! ¡Ya eres capaz de…!”. Alguien ha de ver al pequeño.

Quizá no hemos de hacer un ritual, pero si decirle: “¡He visto que ya eres capaz de subir esta escalera!”…

No hace falta exagerar y decirle: “¡Bravo, bravo!”, ni celebrarlo con una pancarta, pero sí que hemos de ver cada conquista que hace nuestro hijo y hacerla evidente. sobreprotección infantil

¿Eran los niños de generaciones anteriores más autónomos?

Cristina Gutiérrez habla en su libro, Crecer con valentía, de que nuestros antepasados hacían pequeños rituales para hacer evidente que una criatura ya era autónoma.

Quizá ahora no damos el valor que se le daba en otros momentos al hecho de tener niñas y niños autónomos, y en cambio los sobreprotegemos hasta mucho después.

Si algunas tribus, como los sioux o algunas tribus africanas, levantasen la cabeza… no entenderían por qué estamos creando hijas e hijos dependientes y frágiles, y con muchos miedos, en vez de personas autónomas, valientes y con fuerza. Porque algún día estos jóvenes tendrán que tirar del carro de la tribu que somos todos nosotros.

Estrategias para fomentar la autonomía

Confía en tus hijos

Es importante que los niños empiecen a hacer tareas de casa y que se ocupen de ellos mismos: de la higiene, del orden, de su ropa, de sus cosas… dicho de otro modo: que se espabilen y que los padres les dejemos un poco en paz…

¡Que es que además nos lo dicen ellos!, que los padres somos muy pesados… Tenemos que confiar en nuestros hijos.

Es cierto que no tenemos la seguridad de que igual nos la lían, pero es que la confianza se trata de eso, de tener fe, de creer que sí que pueden. Porque cuando yo creo que tú puedes, lo acabo reflejando en la mirada y él niño puede verlo.

También es importante demostrar la confianza y que crees en él en momentos en los que tu hijo te la ha liado. Porque cuando todo va bien (cuando el niño saca buenas notas y todo es paz y gloria) todo es fácil y todos educamos estupendamente, pero es en ese momento en el que te la ha liado cuando tú tienes dos caminos:

  • O dignificar: “¡Ostras!, eso que has hecho no corresponde a quien eres. Eres mucho más que ese comportamiento que has tenido, y me gustaría que algún día te atrevieras a ser tú mismo».
  • O humillar : “¡Siempre igual! ¡Es que no cambiarás nunca!”.

Consecuencias de la sobreprotección infantil

Cómo les transmites a tus hijos tu aprobación

Es muy diferente que les digamos el “¡Muy bien!” para todo:

  • por un dibujo,
  • por poner la mesa,
  • por colgar el abrigo,
  • por hacer los deberes de manera autónoma…

que el poder concretar cosas.

No es lo mismo decirle al niño, después de que toque o cante una canción: “¡Ah, muy bien!”, e irte a hacer otra cosa, que decirle: “¡Me ha encantado el tono!” o “Esta canción es muy alegre. ¡Ahora ya te la sabes entera!”.

Poder concretar es algo que empodera muchísimo, porque además da pistas de hacia dónde hemos de ir.

Hay familias que empoderan mucho a sus hijos a nivel cognitivo: son capaces de hacer juicios de valor, de argumentar, de discutir… pero después son incapaces de dormir solos, o cualquier pequeño conflicto si ellos no tienen la razón les produce una frustración brutal. Hay que equilibrar también esta parte más emocional que a veces les cuesta más.

Ten las cosas que los niños puedan utilizar a su alcance

Si tienes un armario que está muy alto, ¿cómo pueden los niños coger las cosas? ¿Cómo pueden ayudar a poner la mesa si los platos están allá arriba?

Una de las primeras cosas que podemos hacer en casa es poner las cosas al alcance de los niños. Revisa que es lo que te da miedo:

  • Si te da miedo que coja un vaso de vidrio, quizá puedes comprar otro de metal o de otro material que no te dé tanto miedo que utilice.
  • O si te da miedo el cuchillo, le puedes dejar un cuchillo que casi no corte. El niño, si el cuchillo casi no corta, no podrá hacerlo todo por sí solo, pero puedes decirle: “yo empiezo y tú acabas”, o al revés, “tú empiezas y cuando estés cansado yo sigo”. Pero de esa manera, si desde que tienen dos años utilizan un cuchillo aunque casi no corte, después, con cuatro o cinco años ya podrán utilizar un cuchillo que sí que corte. sobreprotección infantil

Libros para educar con autonomía

Lecturas que pueden ayudarnos en la crianza de nuestros hijos:

¡Atrévete con su infancia! Edúcales de 0 a 6 años | 224 páginas | Este práctico manual, escrito por la pedagoga Maite Vallet, nos ofrece una serie de pautas para ayudarnos con la educación de nuestros hijos para que crezcan felices y seguros.

¿Quieres saber cómo afianzan su autoestima tus hijos? ¿Les quieres ayudar a crecer autónomos y seguros, disfrutando al máximo su infancia? ¿Te gustaría saber cómo aprenden a comer y dormir sin conflictos, a controlar sus esfínteres y todos sus hábitos de higiene, a vestirse y a ser ordenados?

¿Les quieres enseñar a jugar solos y con otros niños, a compartir y a resolver sus primeros conflictos de convivencia? ¿Quisieras saber cómo superan el déficit de atención, la hiperactividad, la adaptación al centro escolar, las rabietas, los celos y otras situaciones propias de la infancia?

Si quieres dar pasos seguros, resolver dudas y disfrutar a tus hijos, siendo una persona no autoritaria ni permisiva, ¡este es el libro que necesitas! ¡Imprescindible para padres y educadores de la etapa infantil!

 Lo puedes encontrar en Amazon por 18,00 euros.

¡Atrévete con su infancia! Edúcales de 0 a 6 años | 224 páginas

100 actividades Montessori | 224 páginas | ¡Actividades para realizar conjuntamente padres e hijos!

La pedagogía Montessori, reconocida internacionalmente, promueve la independencia, la confianza en uno mismo y la concentración del niño. Este libro expone las ideas esenciales de la pedagogía Montessori y propone actividades para:

  • Acompañar y despertar en el niño la comprensión del mundo.
  • Ayudar al niño a cuidar de sí mismo y de su entorno.

 Lo puedes encontrar en Amazon por 12,30 euros.

100 actividades Montessori | 224 páginas

Cómo fomentar la responsabilidad | 91 páginas | Este es un manual dirigido a todos los padres que quieren que sus hijos sean responsables y autónomos en el devenir diario.

Este libro, escrito por el pedagogo Jesús Jarque García y que pertenece a la colección «Escuela de Padres”, nos enseña que es necesario fomentar la responsabilidad en los niños desde pequeños.

Los contenidos incluyen los hábitos de autonomía personal que debe tener el niño en cada edad, cómo se enseñan, así como las responsabilidades que debe ir asumiendo.

Es especialmente interesante la tabla de hábitos de autonomía y responsabilidades que el niño debe ir consiguiendo desde los tres años, y que ayudará a los padres a ir controlando las adquisiciones de su hijo. sobreprotección infantil

 Lo puedes encontrar en Amazon por 14,77 euros.

Cómo fomentar la responsabilidad | 91 páginas

Crecer con valentía. Un libro para que niños y jóvenes conquisten sus miedos y desarrollen su potencial | 256 páginas | «»¡Soy valiente y no lo sabía!», me dijo orgulloso Eloy, de 7 años, cuando descubrió hasta qué punto era capaz de hacer un montón de cosas por sí solo que hasta entonces le habían hecho sus padres. Nunca se había creído capaz de superar un miedo con la única ayuda de su valentía.»

Las emociones pueden ser nuestras mejores aliadas, pero también nuestros peores enemigos. Conquistar el miedo es, probablemente, una de las principales misiones de los padres.

Educar es una responsabilidad social porque, algún día, estos chicos y chicas deberán salir al mundo para convertirlo, si es posible, en un lugar mejor. Pero para ello, nuestros hijos necesitarán valentía, fortaleza, confianza y seguridad.

¿Les estamos educando para que desarrollen estas habilidades? Porque si los sobreprotegemos, logramos todo lo contrario: aumentar sus miedos y su dependencia y alimentar la baja autoestima en la adolescencia.

Este libro ofrece consejos muy concretos para poner en práctica la educación emocional y conseguir que los chicos y las chicas se conviertan en personas fuertes y valientes para que puedan afrontar los retos de la vida con seguridad y autoestima. Solo si saben quiénes son, qué quieren y adónde van podrán BRILLAR en el futuro.

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Crecer con valentía. Un libro para que niños y jóvenes conquisten sus miedos y desarrollen su potencial | 256 páginas

Descubriendo a Matías. Coaching para padres y niños | 224 páginas | Pasamos un tercio de nuestra vida formándonos para ser unos buenos profesionales pero nadie nos enseña el trabajo más importante de nuestra vida: ser padres.

Para ser padres no hay mejor receta que el conocimiento profundo de uno mismo y de sus hijos, y el coaching es una excelente disciplina para alcanzar este objetivo.

Esta es una guía de entrenamiento para ir generando, poco a poco, nuevos hábitos en la relación con los hijos. Está pensada para niños de todas las edades.

A través de sus numerosos y variados ejercicios, se ponen en práctica las distintas habilidades y herramientas de coaching que se usan para conectar con los niños y descubrir sus capacidades y talentos. Ofrece un mapa con pautas claras para que los padres amplíen la mirada hacia sus hijos y sepan ver todo el potencial que hay en ellos.

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Descubriendo a Matías. Coaching para padres y niños | 224 páginas

Educar con sentido común. Todo lo que hay que saber para que tus hijos y tú seáis felices | 472 páginas | La llegada de los hijos plantea para los futuros padres miedos e inseguridades.

A los temores propios de los primerizos «¿qué cuidados hay que seguir durante el embarazo?», «¿qué nombre le pondremos?», «¿por qué llora?», se une la eterna cuestión: «¿lo estamos haciendo bien?».

Deja de temer por todo, por la comida, por su rendimiento escolar, porque es muy callado, porque está siempre jugando a la consola, en Internet o con el móvil, porque empieza a salir los fines de semana… Ha llegado el momento de aprender a educar a tus hijos con sentido común.

Javier Urra, psicólogo y pedagogo terapeuta, te da las claves necesarias para formar a tus hijos con inteligencia, equilibrio emocional y valores, y describe de manera sencilla sus necesidades en cada momento: salud, conducta, miedos, juegos, sexualidad; además te ofrece criterios útiles para cada una de las etapas de su desarrollo, con la opinión de profesionales del sistema educativo. sobreprotección infantil

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Educar con sentido común. Todo lo que hay que saber para que tus hijos y tú seáis felices | 472 páginas

Educar sin gritos | 184 páginas | No es raro que padres y madres se sientan frustrados porque la cama de su hijo sigue sin hacer, la agenda escolar de la niña sólo se rellenó el primer día del curso, pasa uno de los niños por enésima vez delante de un juguete que está tirado en medio del salón y, como mucho, le da una patada con cierto disimulo para abrirse camino, o estallan llenos de ira cada dos por tres sin razón aparente…

Está claro que los ejemplos citados, son situaciones complicadas que con frecuencia agotan y desesperan a los padres. Sin embargo, es importante convertir esa frustración en oportunidad; aprender a ver el conflicto como una ocasión para aprender y superarse.

Este libro viene cargado de muchísimas alternativas mucho más eficaces que el socorrido grito, tan resultón a corto plazo pero del que poco provecho podremos sacar para un futuro.

Ideas que van a permitir a los niños crecer en autonomía, seguridad y libertad. Planes para guiar y acompañar conscientemente a los más pequeños mientras crecen, así como transmitirles y enseñarles valores de forma serena.

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Educar sin gritos | 184 páginas

Educar sin ira. Un manual de autocontrol emocional para padres e hijos de todas las edades | 248 páginas | A mayor implicación emocional, más dificultades existen para actuar de manera estable.

De ahí que los padres necesiten controlar sus propias emociones en todas las etapas educativas, sobre todo porque los niños irán adquiriendo sus mismas tendencias a hacer las cosas deprisa y muchas veces mal, a ser impacientes e intransigentes y a sentirse frustrados por no saber detenerse a tiempo.

Este manual enseña autocontrol emocional para educar sin ira y a no tirar la toalla cuando surgen los problemas. Su autor ofrece numerosas estrategias y técnicas para saber cómo favorecer la seguridad, la confianza y el optimismo en nuestros hijos. sobreprotección infantil

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El cerebro afirmativo del niño. Ayuda a tu hijo a ser más resiliente, autónomo y creativo | 256 páginas | ¿Cómo podemos potenciar la resiliencia, la compasión y la creatividad esenciales en nuestros hijos?

Tras vender más de 350.000 ejemplares en Estados Unidos de El cerebro del niño, y permanecer, cinco años después de su primera edición, en un lugar destacado en la lista de parenting de The New York Times, Siegel y Bryson nos brindan en esta ocasión una serie de instrucciones, consejos y actividades para «resetear» el cerebro en desarrollo del niño con el fin de fomentar su curiosidad por el entorno, sus capacidades intelectuales, su equilibrio emocional, su potencial de resiliencia y su empatía; todo ello con una importante consecuencia, que no es otra que la de alcanzar la felicidad personal y familiar. sobreprotección infantil

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Entrénalo para la vida | 165 páginas | Hay padres que preparan el camino para sus hijos y padres que preparan a sus hijos para el camino.

En los últimos treinta años los niños han cambiado tanto como la sociedad, y las herramientas que siempre nos habían servido para educarlos ya no dan el mismo resultado.

Nuestros niños son ahora más inseguros, están sobreprotegidos y tienen muchos más miedos. Pero cuando un niño entiende alguna de las cosas que siente, o lo que le sucede por dentro, percibes cómo le cambia la mirada de golpe, y cómo por fin modifica dócilmente su comportamiento.

Este libro habla de multitud de situaciones reales que la autora ha vivido en un centro de colonias por donde pasan miles de niños y niñas y donde no faltan recursos para transformar sus carencias emocionales.

No es un libro de teoría, sino surgido desde la privilegiada «trinchera» de la autora, y ofrece formas muy concretas de poner en práctica la educación emocional, que muchas veces se queda en la teoría y resulta imprescindible si queremos entrenar a nuestros hijos para que sepan qué hacer con su vida. sobreprotección infantil

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Entrénalo para la vida | 165 páginas

Una cesta de cerezas. Siete cuentos para crecer | A partir de 3 años | 96 páginas | 7 cuentos cortos para educar en la autonomía y la responsabilidad.

Los mayores hacemos cuanto podemos pero los pequeños, a veces… a veces lo quieren todo, no les apetece esforzarse demasiado, hacen lo que no deberían, pasarían mucho tiempo ante las pantallas, tenemos que repetirles varias veces lo mismo… Son lo mejor que tenemos, pero educarles puede ser un gran reto.

Estos cuentos, que a través de sus historias tratan temas como la autonomía, la autoestima, el esfuerzo, la frustración, el ocio electrónico y otros, nos sirven para hablar con niños y niñas sobre todo ello.

El objetivo: que pequeños y mayores disfrutemos juntos de los cuentos a la vez que educamos en autonomía y la responsabilidad. sobreprotección infantil

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Una cesta de cerezas. Siete cuentos para crecer | A partir de 3 años | 96 páginas

Fuente: “L’ofici d’educar”, de Catalunya Ràdio (02/08/2020) | Ilustraciones de Amaia Vidart para la guía “Desarrollo de conductas responsables de 3 a 12 años” del Departamento de Educación y Cultura del Gobierno de Navarra sobreprotección infantil

Qué es el apego seguro

Un niño que tiene un apego seguro es porque sus padres y cuidadores principales han respondido de forma empática y con responsabilidad a las expresiones emocionales de su hijo o hija, fuesen estas de tipo positivo o negativas.

Los progenitores han respondido de manera cercana y con empatía, independientemente de que su hijo o hija experimentara emociones agradables o desagradables. Han ayudado al menor a identificar las emociones y a ponerles nombre, de ese modo han hecho que se sienta aceptado de manera incondicional.

Los niños y niñas que desarrollen un apego seguro tendrán mayor probabilidad en un futuro, cuando sean adolescentes y luego adultos, de tolerar el estrés y la frustración, sabrán tomar mejores decisiones en sus estudios y su trabajo, aprenderán a autorregularse emocionalmente y serán adultos mejor adaptados a sus diferentes ámbitos (académico, laboral, social, familiar, emocional, etc.).

Padres y madres que generan un apego seguro

Son madres y padres que se muestran sensibles a las necesidades de sus hijos, sintonizan fácilmente con sus emociones y sensaciones y son responsivos. Muestran preocupación e interés de manera sincera por el cuidado y la expresión de las emociones de sus hijos e hijas.

Son madres y padres cálidos, afectuosos y que se muestran disponibles y receptivos ante las necesidades de sus pequeños. Son empáticos.

Los padres que presentan estas características ofrecen a sus hijos la posibilidad de explorar el ambiente y ser autónomos. Y no sólo es que les permitan ser autónomos sino que les animan a que lo sean, sintiéndose orgullosos con sus pequeños o grandes logros.

Uno de los rasgos que más sobresalen de los padres de niños con apego seguro es la capacidad de reflexión que tienen (su función reflexiva).

La función reflexiva es la capacidad para poder empatizar con sus hijos y verlos como diferentes a ellos, con maneras de pensar y emociones distintas a las suyas. Aunque es algo que puede parecer evidente, no todos los padres ven con buenos ojos que sus hijos piensen de manera diferente o tengan emociones y sentimientos opuestos a ellos.

Qué es el apego seguro

Hijos e hijas con un apego seguro

Es sinónimo de apego seguro y de buena salud mental en los  niños la actitud positiva hacia la exploración y la curiosidad. También las interacciones sanas y recíprocas, protestar de manera adecuada cuando la figura de apego se marcha o no está presente y la capacidad de reflexión.

Los niños que han desarrollado un apego seguro se adaptan mejor  a las situaciones estresantes y desagradables de la vida que los niños con un apego inseguro.

El niño, en los primeros meses y años de vida, establece una base segura con un cuidador comprensivo y protector gracias a su presencia física (generalmente con la madre).

A medida que pasan los años, el niño o el adulto no necesitan esa proximidad física para sentir esa seguridad o saber cómo actuar ante una determinada situación, ya que le es suficiente con la proximidad emocional.

Piensa en alguna persona que fuese significativa para ti pero que, desgraciadamente, ya no esté. No es necesario que tu abuelo o tu madre esté contigo hoy aquí  para saber cómo actuar en determinada situación porque no han dejado de ser figuras de apego seguro.

Cada vez que nos vinculamos emocionalmente con nuestras figuras de apego, a nivel cerebral se liberan opiáceos endógenos que produce nuestro cerebro de forma natural. La liberación cerebral de estos opiáceos provoca en el niño una sensación de relajación, protección y seguridad.

El apego seguro es por tanto un factor de protección para el niño o el adulto que lo tiene. Imagina que caes de una silla. Si en el suelo hay algo que amortigüe el golpe, este será menos doloroso, ¿no crees?

Pues con el apego ocurre tres cuartos de lo mismo. No podemos evitar que la vida tenga situaciones que son estresantes y dolorosas, pero sí podemos conseguir que esos «golpes» o «caídas» sean más leves gracias al poder de amortiguación del apego seguro.

Como observó Mary Ainsworth, cuando desarrolló la situación extraña para poder estudiar el tipo de apego que manifestaban los niños de aproximadamente un año de edad, los niños con apego seguro solían llorar cuando su madre abandonaba la sala de investigación, ya que era su figura de protección ante una situación que era novedosa y desconocida para ellos.

Pasados unos minutos, cuando la madre regresaba a la sala, los niños acudían a recibirla y eran calmados por su madre de una manera efectiva. Enseguida se calmaban, y volvían otra vez a recobrar el equilibrio y a retomar la exploración y el juego.

Para Mary Ainsworth esa era una de las características básicas de las relaciones de apego seguro: la respuesta sensible por parte de la madre hacia su hijo o hija.

Qué es el apego seguro

Qué características tiene la figura de apego seguro

¿Cómo es un padre o una madre que tienen un estilo de apego seguro con sus hijos e hijas? ¿Cómo debe actuar un maestro para establecer un buen clima con sus alumnos en clase?

Para aquellos niños y niñas que no tienen en casa un ambiente óptimo, los profesores son las figuras de apego de segunda oportunidad. Estas serían las características más sobresalientes de una persona que establece relaciones vinculares seguras, sea madre, padre, maestra o maestro:

Qué es el apego seguro

Protección, cuidado y seguridad

Esta es sin duda la principal característica del apego seguro.

Piensa por un momento en cómo vienen los bebés al mundo. Llegan muy desprotegidos, dependientes y con poca o nula capacidad de decisión. Su supervivencia depende de sus cuidadores principales, que en la mayoría de casos son sus padres.

Cuando un bebé o un niño tienen una necesidad (puede ser hambre o que alguien les calme su miedo) es momento de ponerse en marcha. Un bebé no es consciente de las necesidades que tiene (hambre, sed, sueño, frío, calor…) pero las manifiesta a través del llanto o de sus expresiones faciales.

Sin la protección, el resto de las características del apego seguro no tienen ningún sentido. Cuando a un bebé o a un niño se le proporciona protección conseguimos en él que se sienta seguro, cuidado y especial.

Qué es el apego seguro

Autonomía

La autonomía consiste en dejar a la niña o al niño que haga las cosas por sí solo. No solamente consiste en permitírselo, sino en fomentarlo y en confiar en ella o en él. Con ello estaremos estimulando y reforzando la curiosidad de nuestros hijos y alumnos.

La autonomía de los niños la podemos ir favoreciendo desde bien pequeños. Cuando dejas a tu hijo de 9 meses que gatee por el salón de la casa de una amiga le estás permitiendo y motivando a que sea autónomo. Entiendes que es una necesidad cognitiva para él poder recorrer todo el salón observando y manipulando todo lo que encuentra.

Pero fomentar la autonomía en tus hijos no es lo mismo que dejarles hacer todo lo que ellos quieran. Si tu hijo de 9 meses, en la exploración del salón, quiere meter los dedos en el enchufe, evidentemente no se lo vas a permitir, como tampoco le vas a dejar jugar con una figura a la que tu amiga le tenga mucho cariño.

Se trata de fomentar su autonomía pero con sentido común, poniendo límites y alertando de los diferentes peligros potenciales.

De la misma manera los padres demuestran que entienden la autonomía cuando su hija adolescente les dice que le gustaría ir a cursar sus estudios de ESO o Bachillerato a Estados Unidos, y entienden que, al igual que un bebé se siente atraído por conocer las diferentes cosas que tiene un salón novedoso para él, la adolescente tiene deseos de conocer a gente nueva, mejorar su inglés y probarse en un nuevo contexto.

Qué es el apego seguro

Protección y autonomía son las dos caras de una misma moneda, no se entiende la una sin la otra. Ambas se dan en un apego seguro. Cuando alguna de las dos falta, probablemente estemos en presencia de algún tipo de apego inseguro.

¿Cuántas veces les dices a tus hijos o hijas «no hagas esto» a lo largo del día? Es necesario poner límites firmes, pero sin llegar al extremo de no dejarles hacer nada.

Con frases como «no hagas esto» o «cuidado con aquello» sólo consigues limitar su autonomía, su curiosidad y su espíritu investigador.

Decodificación

La decodificación es explicarle a tu hijo o hija, con un lenguaje adecuado a su edad, lo que le pasa o siente, lo que ocurre a su alrededor o lo que ocurre en el mundo.

A todas y cada una de las dudas o confusiones que tienen los niños es imprescindible que les demos respuesta y se las expliquemos.

Los niños están muy atentos a todo lo que ven, oyen y perciben, pero no suelen interpretar nada bien la realidad. Son grandes captadores de información pero muy malos intérpretes. Por eso hay que ayudarles.

A veces nos preguntan el porqué de un suceso, qué ha pasado en algún sitio o cómo ha ocurrido aquello. Preguntas como «¿Por qué la abuela está triste?» o «¿Por qué esos dos chicos se están peleando?» tienen que ser resueltas por las figuras vinculares de manera satisfactoria.

Qué es el apego seguro

Si nuestra respuesta a preguntas comprometidas o que no sabemos es «eso ya lo sabrás cuando seas mayor», «eso son cosas de mayores» o, peor aún, «no, no ha pasado nada», lo que conseguimos es que el niño no confíe en nosotros. Le transmitimos que esos son temas que no debe hablar con sus padres (son un tabú).

La decodificación se puede hacer por hechos referidos al presente, pasado o al futuro. Además, se puede referir tanto al propio niño o niña como a los demás.

Los niños y niñas necesitan respuestas concretas y coherentes para entender el mundo. Los prejuicios y los tabús son del mundo de los adultos, no de nuestros hijos.

Qué es el apego seguro

Ser visto

El hecho de que nuestros hijos e hijas sean vistos implica varias cosas.

Nuestros hijos e hijas son vistos cuando les dedicamos el cien por cien del tiempo a estar con ellos, es una dedicación plena. Necesitan periodos de dedicación exclusiva por nuestra parte, para ello tenemos que dejar de hacer lo que estamos haciendo en ese momento.

Podemos destacar tres aspectos relevantes. Si cumplimos con estas tres características es que nuestros hijos o alumnos están siendo vistos por nosotros:

  • Atención: se trata de dedicarle tiempo de calidad al niño para interesarse por sus juegos, por sus estudios, por quiénes son sus amigos, por las dificultades y problemas que pueda presentar en algunos ámbitos, etc. Y en ese momento nuestro hijo es lo más importante para nosotros y le estamos prestando atención con todos nuestros sentidos. Es tiempo de calidad.

  • Afecto: debemos tratar a nuestros hijos de manera cariñosa, con mucho afecto y tacto. No es sólo lo que les decimos y lo que hacemos sino, sobre todo, cómo lo decimos y cómo lo hacemos. Debemos abrazar a nuestros hijos, tocarlos, ser cariñosos y divertidos con ellos, reírnos juntos, jugar, usar el sentido del humor, etc.

  • Normas y límites claros: a los niños y niñas debemos ofrecerles contextos seguros y positivos, y, en caso de que no sea así, debemos ser claros con nuestras normas. Cada vez que les decimos no a nuestros hijos les estamos diciendo implícitamente: «Te quiero. No vas a ir a este parque porque me parece un lugar peligroso.»

Qué es el apego seguro

Responsividad

Hablamos de ser responsivos (que no es lo mismo que ser responsables).

La responsividad es un elemento muy importante para tener una base segura, y consiste en dar respuesta a cada una de las necesidades de nuestros hijos o alumnos (dar respuesta a las necesidades de los niños no es lo mismo que dar respuesta a sus deseos y caprichos).

Una madre o una maestra responsiva es aquella que da respuestas certeras y coherentes a las necesidades de sus hijos y alumnos.

Por ejemplo, un padre está siendo responsivo cuando su bebé llora porque está incómodo al llevar el pañal llenos de pis y él se lo cambia por uno nuevo.

Cabe recordar que la relación de apego es unidireccional, son los padres o los profesores los que satisfacen las necesidades de sus hijos o alumnos y no al revés.

El hecho de que unos padres decidan tener un hijo para que este les satisfaga sus necesidades es un factor de riesgo. El apego siempre es a favor del dependiente y del necesitado, o sea,  el niño.

No es que los adultos no tengamos necesidades, por supuesto que las tenemos. Somos humanos. Pero no les podemos pedir a nuestros hijos o alumnos que nos las satisfagan porque no depende de ellos y no es su función.

Los adultos tenemos parejas, amigos, actividades, terapeutas, etc., que cumplen esa función de satisfacer las necesidades que tenemos y que no podemos obtener por nosotros mismos. Si nuestros hijos son quienes cubren nuestras necesidades, se están invirtiendo los roles, y aumentan considerablemente las probabilidades de psicopatología tanto en el menor como en el adulto.

Primeros auxilios

Con el fin de mostrar a los ciudadanos cómo realizar primeros auxilios, el SEM (Sistema d’Emergències Mèdiques) puso en marcha una campaña con 15 vídeos didácticos protagonizados por sus profesionales, que intervinieron de manera voluntaria ya sea explicando cómo realizar los primeros auxilios o haciendo de figurantes que sufren las situaciones descritas.

Estos breves vídeos ―tienen una duración aproximada de dos minutos― enseñan las pautas para la realización de una primera intervención en caso de emergencia. Cómo detectar un ictus, o qué hacer ante una convulsión o un atragantamiento, son algunas de las temáticas que se resuelven con los audiovisuales a través de indicaciones sencillas y pautas de actuación básicas.

Asimismo se pretende acabar con falsos mitos, como por ejemplo aplicar aceite en una quemadura o dar leche ante una intoxicación.

Algunos de estos vídeos tratan temáticas estacionales, como qué hacer en caso de sufrir un golpe de calor, una picadura de insecto o de medusa o, incluso, cómo se administra correctamente un broncodilatador.

Qué son primeros auxilios

Los primeros auxilios son la atención más inmediata y provisional que se da a una persona accidentada o enferma antes de ser atendida en un centro sanitario o por profesionales expertos de los equipos de emergencias.

Ante una situación de emergencia de cualquier tipo siempre hay que seguir tres pasos, sin alterar el orden:

  • Protegerse, proteger el entorno y proteger a la víctima en el lugar donde se ha producido el accidente.
  • Alertar a los servicios de emergencias mediante una llamada telefónica.
  • Socorrer a las víctimas accidentadas o enfermas, siempre teniendo en cuenta que ante la duda es mejor no actuar.

¿Qué es la cadena de supervivencia? Es aquella serie de actuaciones que facilitan la activación de los sistemas de emergencias y las urgencias hospitalarias para atender de la mejor manera y en el menor tiempo posible las emergencias.

Esta cadena comienza por la alerta a los sistemas de emergencias mediante llamada telefónica, sigue con la aplicación de las medidas iniciales o los primeros auxilios y termina con el traslado especializado y la atención en los servicios de urgencias.

¿Cuáles son las medidas iniciales que tenemos que realizar? Servirán para valorar rápidamente y sin medios técnicos la gravedad de la persona accidentada o enferma. Se trata de valorar la vía aérea, comprobar la respiración y ver si hay una correcta circulación sanguínea.

Esta sistemática puede aportar una información muy valiosa a los centros coordinadores de las emergencias, de forma que por teléfono pueden hacer una primera valoración de la gravedad de la persona accidentada o enferma y saber cuál es la mejor manera de actuar.

Administración de broncodilatadores

Los broncodilatadores son fármacos que abren los bronquios y permiten respirar mejor a personas que sufren enfermedades respiratorias. Se pueden administrar con inhaladores para adultos o con cámara para niños.

Sujeta el inhalador entre los dedos índice y pulgar y agítalo. Retira la cubierta protectora. Expulsa lentamente el aire de los pulmones. Coloca el inhalador en la boca, presiona una vez e inspira hasta llenar los pulmones. Finalmente retira el inhalador de la boca y aguanta la respiración al menos durante 10 segundos.

En el caso de los niños utilizaremos la cámara para inhalar. Primeramente agita el inhalador y luego quita la tapa protectora. Introduce el inhalador en la parte posterior de la cámara. Aplica la mascarilla de la cámara sobre la boca y nariz del niño. Presiona el inhalador una vez y deja respirar al pequeño 6 ó 7 respiraciones.

Es importante que la persona esté incorporada para facilitar al máximo la expansión torácica. En caso de necesitar otra dosis de la cámara o directamente del inhalador, se ha de esperar al menos 1 minuto.

Cómo actuar ante un golpe de calor

El golpe de calor es la situación en la que el cuerpo ya no puede regular la temperatura: ya sea porque fuera hace mucho calor, porque la persona ha hecho un esfuerzo físico muy importante o porque se tiene fiebre y no se ha bebido el suficiente líquido.

La persona que sufre un golpe de calor puede quejarse de dolor de cabeza, de malestar o mareo. Y característicamente tendrá la piel muy caliente sin estar sudada.

¿Qué puedes hacer ante un golpe de calor? Intenta alejar a la persona de la fuente de calor. Por ejemplo si está al sol colócala en la sombra. Baja la temperatura y, si estás en casa, abre las ventanas o enciende un ventilador. Quítale el exceso de ropa o moja a la persona con agua.

Recuerda que si pierde la consciencia la tendrás que colocar en posición lateral de seguridad. Y si deja de respirar deberás comenzar las maniobras de reanimación cardiopulmonar.

Lo más importante ante el golpe de calor es la prevención. Bebe líquidos a menudo sobre todo si hace calor o si realizas esfuerzos físicos.

Dolor torácico

Cuando se habla de dolor torácico hace referencia a dolor en el pecho. El origen de este dolor puede ser muy variado, pero las causas más importantes son aquellas que se originan en el corazón y los pulmones.

La persona que lo sufre puede notar diferentes tipos de dolor: como un peso, como un pinchazo o ardor, y puede acompañarse de sudor o de dificultad para respirar.

¿Qué has de hacer delante de una situación como esta? Si la persona tiene dolor en el pecho alerta a emergencias médicas. Siéntala en un lugar seguro y evita que se mueva o que haga esfuerzos. Tranquilízala y ayúdala en aquello que pida hasta que llegue la ambulancia.

Maniobras de reanimación cardiopulmonar

La parada cardiorespiratoria es un proceso repentino y brusco potencialmente reversible. Se caracteriza por la ausencia de respiración y de latido cardíaco.

Las maniobras de reanimación cardiopulmonar van dirigidas a mantener una mínima oxigenación de los tejidos mientras llega la ayuda. La colaboración ciudadana, hasta la llegada del equipo profesional, es vital para la supervivencia del paciente.

Si encuentras a una persona en el suelo, o si la ves caer de forma brusca, primero valora si está consciente preguntándole si se encuentra bien y sacudiéndola por los hombros. Si no responde chilla pidiendo ayuda, por si alguien cerca te escucha.

Seguidamente valora si respira con normalidad. Para ello primero abre la vía aérea colocando una mano en la frente y otra en el mentón y acerca tu cabeza a su boca. Escucha su respiración. Siente su aliento en tu mejilla y mira cómo se eleva el pecho durante un máximo de 10 segundos. Si en ese rato no ves, sientes y escuchas la respiración, es que la persona no respira. Inmediatamente ponte en contacto con emergencias médicas, y no cuelgues el teléfono para así mantener abierta la comunicación con un médico o enfermero que te dará soporte.

Inicia las maniobras de respiración cardiopulmonar. Para ello colócate de rodillas al lado de la persona. Coloca el talón de una mano en el centro de su tórax. Pon la otra mano encima y entrecruza los dedos. Mantén tus brazos totalmente rectos y los hombros perpendiculares al tórax de la persona. Haz una compresión ―deja caer tu peso para deprimir el tórax de la persona― e inmediatamente levanta el peso de tu cuerpo. Haz 30 compresiones, a un ritmo de 100 por minuto. Haz compresiones hasta que llegue la ayuda, hasta que la persona comience a respirar o hasta que estés extenuado.

Picaduras de insectos y medusas

Las picaduras son pequeñas heridas punzantes producidas por insectos o animales marinos.

¿Cómo actuar ante la picadura de un insecto? Primero retira el aguijón, procurando no hundirlo más ni extender el veneno. A continuación lava bien la zona afectada con agua y un jabón neutro. Finalmente aplica agua fría.

¿Y en el caso de una picadura de medusa? Primero elimina los restos de tentáculos si son visibles. A continuación lava la herida con agua salada, nunca dulce. Y finalmente aplica agua fría o una bolsa de hielo.

Recuerda que no has de rascar nunca las zonas afectadas por las picaduras. Si las molestias continúan o la persona se marea llama a emergencias médicas.

Posición lateral de seguridad

Cuando nos encontramos delante de una persona inconsciente que respira la colocaremos en posición lateral de seguridad. Esta posición mantiene la vía aérea abierta y evita el ahogamiento en caso de vómito.

Primero colócate de rodillas al lado de la persona. Asegúrate de que respira aunque esté inconsciente. Estírale el brazo que te quede más cerca hacia arriba, y su otro brazo lo llevas de manera que la mano toque la mejilla contraria al brazo. Como la persona está inconsciente esta mano la tendrás que aguantar tú.

Con la mano que te queda libre sujetas a la persona a la altura de la cadera y la haces girar hacia ti. Es un movimiento fácil y que no requiere de una gran fuerza, ya que utilizas tu propio peso para realizarlo.

Coloca la pierna que queda en la parte superior cruzada por delante, de forma que la persona quede bien posicionada y no se mueva.

Recuerda que ante una persona que ha perdido el conocimiento nunca has de intentar darle nada por vía oral, ya sea comida, líquidos o algún tipo de medicación. La posición lateral de seguridad garantiza que la persona respire con normalidad. Una vez la hayas colocado en esta posición, alerta a emergencias médicas e informa que tienes a una persona inconsciente que respira.

Qué hacer ante un atragantamiento

El atragantamiento es la obstrucción parcial o total de la vía aérea, ya sea por un objeto o por comida. En el atragantamiento total el cuerpo extraño obstruye de forma completa la vía aérea. La persona no puede hablar, no puede toser ni puede respirar. Es una situación crítica en la que hemos de actuar con la mayor rapidez posible.

¿Qué has de hacer ante un atragantamiento? Si el atragantamiento es parcial simplemente has de animar a la persona a toser, y vigilarla para que no derive a una obstrucción total de la vía aérea.

Si el atragantamiento es total, y te encuentras a la víctima consciente, rodéala con un brazo colocando la palma de la mano en la parte alta del tórax, inclínala un poco hacia adelante y con el talón de la otra mano dale cinco golpes enérgicos interescapulares (entre los omoplatos).

Si el objeto no ha salido una vez finalizados estos cinco golpes, rodea a la persona con tus brazos y colócale un puño en la boca del estómago. Con la otra mano empuja hacia arriba y hacia adentro de forma enérgica. Esta es la maniobra de Heimlich. Repítela cinco veces si no ha salido el cuerpo extraño.

Alterna estas dos maniobras ―los golpes enérgicos interescapulares y la maniobra de Heimlich― hasta que el cuerpo extraño se movilice y la persona respire con normalidad.

En caso de que la persona quede inconsciente has de iniciar las maniobras de reanimación cardiopulmonar. Recuerda que es importante alertar a emergencias médicas mientras actúas de forma rápida y eficaz.

Qué hacer ante una convulsión

Las convulsiones son contracciones involuntarias y violentas de los músculos del cuerpo. Ante estas reacciones, muy presentes por ejemplo en los epilépticos, es necesario actuar de forma correcta.

¿Qué has de hacer ante una convulsión? Primero alertar telefónicamente a emergencias médicas, es tan importante actuar rápido como alertar a los profesionales.

Luego evita que la persona se haga daño. Retira cualquier objeto con el que se pueda golpear, y coloca un cojín o un elemento blando debajo de la cabeza para evitar los golpes.

Observa los síntomas, y una vez finalizada la convulsión la persona quedará inconsciente. Es el momento de colocarla en posición lateral de seguridad, para mantener la vía aérea abierta y evitar el ahogamiento en caso de vómito.

Recuerda que no le has de abrir la boca ni con los dedos ni con ningún objeto. También es muy importante no intentar sujetar a la persona durante la convulsión.

Qué hacer ante una hemorragia

Cuando nos damos un golpe o nos hacemos una herida podemos lesionar los vasos sanguíneos que hay en la piel.

Si el golpe o la herida no son muy importantes el cuerpo los cura y enseguida dejarán de sangrar. Pero si son más importantes podemos necesitar ayuda externa para controlar la salida de sangre. Estaremos delante de una hemorragia.

Coloca a la persona en una zona segura, sentada o estirada en el suelo. Coge un trapo, una toalla o una camiseta y presiona directamente sobre la herida. En el caso que el trapo se empape no lo retires y coloca otro encima. Si la herida es en un brazo o una pierna eleva la extremidad. Si la persona se marea estírala en el suelo y levántale las piernas.

Si no se controla la hemorragia alerta a emergencias médicas. Es importante que no limpies la herida hasta que ésta haya dejado de sangrar. No retires objetos clavados, porque podrían estar conteniendo la hemorragia.

Qué hacer ante una hipoglucemia

Una hipoglucemia es la bajada del azúcar que hay en la sangre. La persona que la sufre puede notar mareo y sudor, o por el contrario no notar nada. Quizás la notarás más agresiva o enfadada o que dice frases sin sentido.

¿Qué has de hacer ante una hipoglucemia? Si la persona está consciente dale alimentos que contengan azúcar, como zumos de fruta o leche azucarada, y vigila su evolución. Si no mejora o no colabora contacta con emergencias médicas.

Si la persona está inconsciente, es decir que no responde pero sí respira, colócala en posición lateral de seguridad, o de lado colocando cojines en la espalda, y llama a emergencias.

Recuerda que si la persona no colabora no has de forzarla a ingerir nada.

Qué hacer ante una intoxicación

Las intoxicaciones se producen por la ingesta de alimentos en mal estado o sustancias tóxicas.

Intoxicación alimentaria

Las intoxicaciones alimentarias se producen cuando una persona consume un alimento en mal estado, contaminado o tóxico.

Los primeros síntomas son diarrea, vómito, debilidad y fiebre, y pueden aparecer desde los 30 minutos después de la ingestión del alimento contaminado hasta un período comprendido entre las 6, 24 o 48 horas o incluso más, dependiendo también del tipo de microorganismo y de la cantidad ingerida. Las recomendaciones en caso de intoxicación alimentaria son:

  • Evita la deshidratación y comprueba si hay una mejora progresiva. La recuperación de los tipos más comunes de intoxicación alimentaria, con vómitos y mareo, tarda un par de días.
  • Durante esta recuperación, no consumir alimentos sólidos hasta que la diarrea no haya pasado, y evitar los productos lácteos, porque podrían retrasar la recuperación.
  • Bebe líquidos, que no sean leche ni bebidas con cafeína, para reponer el líquido perdido en la diarrea y los vómitos. Son útiles las bebidas isotónicas como las que se toman durante la práctica del deporte.
  • Si no toleras ningún tipo de líquido, conviene que te vea un médico. Si tienes fiebre o si la diarrea presenta sangre también has de acudir al médico.
  • Para calmar el mareo puede ir bien tumbarse.

Intoxicación por ingestión de setas

Síntomas

Los síntomas de intoxicación varían según la especie que la ha producido. Se pueden presentar uno o algunos de estos síntomas: fuertes dolores de estómago, sudor frío, vómitos dolorosos y continuados, diarreas fétidas y abundantes, vértigo, postración total, delirios y periodos alternativos de crisis y de calma.

Los primeros síntomas se pueden presentar al poco rato de haber comido las setas (normalmente entre media hora y tres horas) o aparecer pasadas algunas horas. Las intoxicaciones más graves, en particular la causada por la Amanita phalloides, se manifiestan después de unas 8 o 10 horas, a veces más; por tanto, el hecho de que los síntomas tarden en presentarse es un indicio de que la intoxicación puede ser muy peligrosa.

Diagnóstico

Ante los primeros síntomas de intoxicación, por poco importantes que parezcan, se debe acudir inmediatamente a un centro sanitario para que la persona afectada reciba el tratamiento adecuado. La eficacia del tratamiento depende, en buena medida, de la rapidez con que se actúe.

Conviene llevar los restos que se tengan de las setas, ya sea los trozos que se han eliminado al limpiarlas o las setas cocinadas que hayan sobrado. Esto permitirá a los especialistas identificar la especie que ha provocado la intoxicación y facilitará la aplicación del tratamiento más eficaz. Si no se guardaron restos de las setas se puede guardar una muestra del vómito para que los médicos identifiquen con mayor precisión el tóxico ingerido.

Cuando son varias personas las que han comido las setas, las que no presentan síntomas de intoxicación también deben recibir asistencia médica, ya que es probable que también hayan ingerido setas tóxicas.

Consejos para prevenir intoxicaciones

La mejor medida contra la ingestión de setas tóxicas es la prevención: no cojas ni comas setas no conocidas o de dudosa procedencia. A la hora de recogerlas y consumirlas sigue los siguientes consejos, y no está de más llevar una buena guía en la mochila:

  • Coge sólo las setas de especies comestibles conocidas, que presenten un buen estado de conservación y que sepas identificar a ciencia cierta. Ante cualquier duda no las cojas, y menos aún las comas.
  • Desecha los ejemplares rotos, los que ya se han empezado a descomponer o los que estén en flor, empapados de agua o que se han helado durante la noche.
  • Hay que tener en cuenta que, después de la lluvia, las setas se pueden decolorar o, contrariamente, pueden estar demasiado coloreadas por haber absorbido humedad. También pueden haber perdido parte de la ornamentación y esto puede dar lugar a confusión.
  • Transportarlas en un cesto rígido y aireado, para evitar su fermentación.
  • Conservarlas preferentemente en el frigorífico.
  • Se han de consumir los antes posible, ya que la mayoría se alteran rápidamente, y con moderación, preferentemente como acompañamiento.
  • Mejor consumirlas cocinadas, ya que algunas setas son comestibles cuando se han cocinado y, en cambio, pueden resultar tóxicas si se comen crudas o poco cocidas.

Falsos mitos

  • No existen reglas seguras para distinguir las setas tóxicas de las comestibles. La única manera de asegurarse de que una seta es comestible o no es identificar correctamente la especie, y esto sólo se consigue gracias al conocimiento y la experiencia en el campo micológico.
  • Las pruebas caseras para comprobar la toxicidad de las setas, como el ennegrecimiento del diente de ajo o la patata, o de las cucharillas de plata, son falsas.
  • No es cierto que las setas comidas por caracoles, babosas u otros animales no son tóxicas; las setas, como otros vegetales, pueden resultar tóxicas para las personas y no serlo para los caracoles u otros animales.

 

Intoxicación por medicamentos y otros productos tóxicos

La mejor manera de evitar las intoxicaciones es la prevención. Se han de mantener los productos de limpieza y medicamentos fuera del alcance. Si la intoxicación se ha producido sigue estas indicaciones:

  • En primer lugar, conserva la tranquilidad.
  • Si la ingestión ha sido muy pequeña, llama rápidamente al Servicio de Información Toxicológica (al teléfono 91 562 04 20, que funciona las 24 horas del día) y sigue las instrucciones.
  • Si es un niño que ha ingerido una sustancia altamente tóxica o bien una gran cantidad de medicamento, es importante que acudas directamente al servicio de urgencias del hospital más cercano.
  • Identifica la sustancia, haz una estimación de la cantidad ingerida, guarda el sobre o el recipiente donde estaba almacenada y recuerda la hora aproximada de la ingestión.
  • En caso de que la persona afectada vomite, guarda la sustancia del vómito, ya que podría ayudar a identificar el agente causal.
  • Si el tóxico ha entrado en contacto con la piel o las mucosas, lavar inmediatamente la zona con agua abundante durante unos diez o veinte minutos, para arrastrar el producto.
  • No has de intentar provocar el vómito (sobre todo en casos de cáusticos o corrosivos: lejía, salfumán), ni administrar líquidos, como por ejemplo leche, sin instrucciones del médico.
  • Si el tóxico ha entrado en contacto con los ojos, no coloques colirios o pomadas. Lavar inmediatamente los ojos con agua abundante y con los párpados abiertos para que el agua arrastre el producto, durante unos diez o quince minutos.

Qué hacer ante una quemadura

Una quemadura es una lesión en la piel normalmente producida por fuego directo o por contacto con una fuente de calor.

Para proceder de forma correcta aleja a la persona de la fuente de calor:

  • Retírale todos los objetos que puedan molestar como anillos o relojes.
  • Baja la temperatura de la zona afectada, si puede ser aplicando agua fría directamente.
  • Si no es posible humedece trapos limpios y colócalos sobre la quemadura.
  • Puedes sujetar los trapos con una venda o bien pedirle a la persona que los aguante.

Una vez realizadas estas acciones, es importante que la persona acuda a un centro sanitario para que se pueda valorar la quemadura, sobre todo si aparecen ampollas o heridas. También si la quemadura tiene lugar en zonas sensibles como la cara, las manos o la zona genital. Y con más motivo si se trata de gente mayor o de niños.

Reconocimiento del ictus

El ictus es un taponamiento o rotura de una arteria que impide que llegue sangre al cerebro. Suele aparecer de forma repentina y hay que actuar con rapidez para garantizar una buena recuperación.

¿Cómo puedes reconocer un ictus? Le has de pedir a la persona que realice estas tres acciones:

1. Ríe.
2. Levanta los dos brazos.
3. Habla.

Si la persona tiene problemas para realizar alguna de estas tres acciones, llama inmediatamente a emergencias médicas. Mientras llega la ambulancia no le des nada, ni para comer ni para beber. Y si la persona perdiese el conocimiento ponla en posición lateral de seguridad.

Si ves un accidente

Ante una persona accidentada, hay que aplicar el PAS: Proteger, alertar y socorrer.

Primero PROTEGER. Antes de nada has de velar por tu seguridad protegiéndote, después tu entorno y después la persona accidentada.

Segundo ALERTAR. Alerta a emergencias médicas e informa de la ubicación del suceso y del número de heridos.

Tercero SOCORRER. Haciendo una primera evaluación del estado de la persona. Primero comprueba si está consciente sacudiéndola, y a continuación comprueba si respira.

El PAS permitirá no agravar la situación y que la persona pueda ser atendida en las mejores condiciones posibles por emergencias médicas.

Uso del desfibrilador

Cuando alguien sufre una parada cardiaca, lo más frecuente es que su corazón haya hecho una arritmia denominada fibrilación ventricular.

El desfibrilador, o DEA, es un aparato diseñado para reconocer esta arritmia y administrar al corazón una descarga eléctrica controlada para restaurar su ritmo normal.

Para recuperar a un paciente con parada cardiaca lo importante es iniciar lo antes posible las compresiones torácicas y, en el caso de disponer, utilizar un DEA para comprobar si el paciente se puede beneficiar de la desfibrilación.

Una vez hayas comprobado que el paciente está inconsciente y no respira con normalidad llama a emergencias. Si dispones de un desfibrilador cerca envía a alguien a buscarlo. Inicia las compresiones torácicas mientras mantienes la conversación con el servicio de emergencias con el teléfono en modo “manos libres”. El médico de emergencias te ayudará guiando tus acciones.

Cuando llegue el desfibrilador ponlo en marcha. Coloca los parches sobre el pecho desnudo del paciente, uno bajo la axila izquierda y el otro bajo la clavícula derecha. El DEA te guiará durante todo el proceso con indicaciones lumínicas y de voz. Analizará el ritmo del paciente y te pedirá no tocarlo.

Una vez realizado el análisis dirá si está indicado hacer una descarga. No hemos de demorar la descarga, pero deberemos comprobar que nadie toque a la víctima en el momento de darla. Inmediatamente después de hacer la descarga continúa con las maniobras de reanimación cardiopulmonar.

En el caso que el DEA indique que no es necesario hacer una descarga, continúa inmediatamente con las maniobras.

Cada dos minutos el DEA te pedirá parar para hacer un análisis del ritmo cardiaco y dar otra descarga si es necesario.

Si alguien te puede ayudar alternaos en las compresiones torácicas y continuad hasta la llegada del equipo de emergencias médicas que se hará cargo de la víctima. Recuerda que el uso del DEA en los primeros minutos de la parada es vital para intentar salvar a estos pacientes.