Anorexia nerviosa restrictiva y bulimia
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La cruel selección por sexos de algunas enfermedades hace de la anorexia un trastorno alimentario que tiene una especial incidencia en las mujeres. De los jóvenes que entre 15 y 29 años padecen anorexia, un 70% son mujeres. ¿Cómo abordar una enfermedad que, en los casos más graves, puede acabar en la muerte?

Los trastornos de la conducta alimentaria (anorexia, bulimia, trastorno por atracón…) constituyen un grupo de trastornos mentales que se caracterizan por conductas y pensamientos alterados para con la alimentación, el peso o la figura. Afectan, mayoritariamente, a niños, niñas, mujeres jóvenes y, cada vez más, a los adultos. Se producen por diversos factores considerados de riesgo que pueden estar presentes en personas sanas o en personas que presentan otras enfermedades, y tienen graves consecuencias nutricionales, biológicas, psicológicas y sociales.

Contenido

Trastornos de la conducta alimentaria (TCA)

La autoimposición de dietas de alimentación restrictivas o peculiares, así como el seguimiento excesivo de los modelos culturales y del estereotipo físico de estar delgado son un grave peligro para la salud y una puerta de entrada a los TCA.

Para evitar el riesgo de los trastornos de la conducta alimentaria son muy importantes los hábitos saludables en la alimentación de la familia: dietas completas, equilibradas y en compañía.

Al menos una vez al día, para comer o para cenar, la familia se reunirá para compartir la comida. También hay que fomentar el espíritu crítico frente a las exigencias de la moda y de la exagerada valoración de la apariencia física.

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¿A quién afectan?

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) afectan a más del 5% de los adolescentes y jóvenes, pero también se producen en adultos. Están causados ​​por una combinación de factores (biológicos, psicológicos, sociales y culturales) que hacen que la persona llegue a perder el control sobre el cuerpo, la mente y la conducta. Las personas que los padecen tienen el objetivo de adelgazar pero nunca se ven suficientemente delgadas; se aíslan, se convierten en inseguras y tienen la autoestima baja, pero no reconocen que algo va mal.

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¿Qué son y qué consecuencias tienen?

La anorexia nerviosa se caracteriza por hacer una dieta restrictiva con el deseo de llegar a un peso por debajo de lo normal y mantenerlo. Esta pérdida de peso en un inicio es voluntaria, pero luego la persona enferma pierde el control sobre su cuerpo.

Entre bulimia y anorexia la diferencia es que la bulimia nerviosa se distingue por la adopción de conductas de purga (vómitos, ejercicio en exceso, utilización de laxantes, etc.) después de los atracones, con el único fin de no aumentar de peso o de disminuirlo.

El trastorno por atracón, en que se ingieren grandes cantidades de comida, tiene como consecuencia inmediata el sobrepeso, la obesidad y todos los riesgos asociados (diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia, etc.).

Todos estos TCA producen alteraciones biológicas y psicológicas importantes en las personas enfermas, y también les ocasionan un grave proceso de desadaptación del entorno, que los aísla de los amigos y amigas y altera seriamente las relaciones con la familia.

La familia, que ve modificados sus hábitos y relaciones, sufre intensamente la enfermedad y como consecuencia tiende a la desorganización. En la gran mayoría de casos es necesaria la ayuda terapéutica.

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¿Cómo se manifiestan?

La anorexia o bulimia nerviosas y el trastorno por atracón son enfermedades que se caracterizan por la adopción de conductas anómalas ante la alimentación y por la insatisfacción ante la propia imagen corporal.

La persona que las padece come muy poco o impulsivamente hasta hartarse, vomita, hace ejercicio de forma exagerada, abusa de los laxantes o toma diuréticos, siempre con el deseo insatisfecho de estar delgada.

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¿Cómo se tratan?

El tratamiento de los TCA lo llevará a cabo un equipo multidisciplinar de profesionales, especializados en atender las complicaciones médicas, psicológicas, sociales y familiares que surgen.

No hay un tratamiento único estándar de la enfermedad, sino que debe adaptarse a las características de cada persona. El apoyo de la familia y de los amigos es esencial en la evolución de la enfermedad.

Entendemos que la superación de un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) no se limita a la mejora del estado físico y del peso, ni siquiera de los hábitos alimentarios alterados por la enfermedad. Aunque este objetivo es primordial, y, en casos graves, prioritario y vital, en la base de todo proceso terapéutico se deben considerar y trabajar en particular los aspectos motivacionales vinculados a la conciencia de enfermedad, así como la actitud del individuo hacia su tratamiento y el cumplimiento que hace.

A lo largo del proceso de tratamiento se han de poder trabajar los factores causales que influyeron en la aparición del trastorno, pero es necesario abordar los factores mantenedores actuales.

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El papel de la familia

La familia adquiere una gran importancia en el momento de iniciar un proceso de tratamiento con pacientes con trastorno de la conducta alimentaria (TCA), sobre todo si se tiene en cuenta, desde un punto de vista más sistémico, que a veces el paciente identificado puede ser la señal de un funcionamiento familiar patológico. El trastorno no sólo lo sufre la persona afectada, sino todo el núcleo familiar. La terapia debe incluir necesariamente a familiares cercanos.

Los familiares deben entender el trastorno desde una vertiente de reeducación alimentaria (de la que los familiares deben convertirse en referentes saludables) y desde la vertiente más emocional.

Se les debe ayudar a descentralizar el problema de la parte más física y a reforzar otros aspectos tales como la comunicación, la capacidad de poner límites y las emociones entre padres e hijos.

El exceso de críticas, de hostilidad, o la sobreimplicación, pueden mantener el problema alimentario, y el paciente difícilmente lo podrá resolver sin una intervención familiar. Los miembros de la familia tienen que recuperar sus vidas y aprender a potenciar la autonomía de las personas afectadas.

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Objetivos

Físicos
– Recuperación y normalización del peso.
– Recuperación de las complicaciones físicas.

Conductuales
– Normalización de la conducta de ingesta.
– Eliminación del uso de conductas purgativas.
– Normalización de la práctica de actividad física.
– Control de las conductas impulsivas.

Cognitivos
– Modificación de los pensamientos disfuncionales en relación con el cuerpo y la valoración estética que se hace.
– Incremento de la autoestima.
– Mejora de la imagen personal.
– Corrección de las alteraciones perceptivas.

Emocionales
– Control de la ansiedad hacia la comida y la imagen corporal.
– Identificación y manejo de las emociones.
– Mejora del estado de ánimo.
– Control de los otros trastornos psicológicos asociados.

Familiares
– Resolución de los conflictos familiares.
– Consecución de un apoyo familiar adecuado.
– Aumento de la independencia de la familia.

Sociales
– Mejora de las habilidades sociales.
– Reducción de la ansiedad social.
– Superación del aislamiento social.
– Adaptación social: relacional.

Sociolaborales
– Mejora de la autonomía personal y económica.
– Inserción laboral.
– Orientación formativa, ocupacional y académica.
– Mejora de la capacidad para la intendencia del propio hogar.
– Mejora de la calidad del tiempo de ocio.

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Tipos de Tratamiento

El tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) lo ha de llevar a cabo un equipo multidisciplinar especializado que dé respuesta a todas las necesidades de las personas afectadas (médicas, psicológicas, sociales y familiares), con carácter integral y con una orientación a la prevención de recaídas.

Una detección, un diagnóstico y un tratamiento precoces son factores de buen pronóstico para la recuperación. Las líneas de intervención son:

– Psicoterapia individual.
– Psicoterapia de grupo.
– Intervención psicoeducativa y psicoterapéutica con las familias.
– Reeducación alimentaria.
– Control y seguimiento psiquiátrico y farmacológico.
– Control y seguimiento médico y farmacológico.
– Programa rehabilitador y de inclusión social.

Hospitalización

La hospitalización debe ofrecer la atención continuada e intensiva durante las 24 horas en los casos más graves que requieren una contención física y psicológica más importante, para reestructurar las conductas más patológicas en un contexto terapéutico, constructivo y facilitador del cambio.

Los criterios de recomendación de hospitalización son: el bajo peso, la existencia de riesgos de complicaciones físicas graves, las alteraciones de conducta asociadas al trastorno alimentario, la ausencia de motivación para iniciar y seguir de forma continuada las exigencias del tratamiento y la confluencia con otros trastornos psiquiátricos (comorbilidad).

Recordemos que para la hospitalización completa será necesaria la autorización del paciente. Si éste no deseara el ingreso a pesar de la gravedad del trastorno, será necesaria la autorización judicial. En el caso de los menores es aconsejable, pero no imprescindible, la de los padres y sí se requiere la del juez. En caso de urgencia, hay que ir directamente al hospital y este será el que agilice los procedimientos legales.

Hospital de día

El hospital de día es una hospitalización parcial intensiva, que permite que la persona pueda mantener parte de sus rutinas y hábitos de vida normalizados. Implica una estancia de tratamiento con un máximo de entre 8 y 12 horas diarias.

El hospital de día está indicado para aquellos pacientes con más conciencia de la enfermedad y más motivación para el tratamiento. Permite trabajar terapéuticamente con la familia y con la misma persona afectada que, a medida que adquiere autonomía, se entrena y puede enfrentarse a las situaciones personales conflictivas que pueden desencadenar una recaída.

Ambulatorio

El tratamiento ambulatorio está indicado cuando el inicio de la enfermedad es reciente, la persona afectada está motivada y es consciente de que necesita un tratamiento, y la familia puede ofrecer el apoyo y la contención necesarios para el buen desarrollo del proceso.

La persona presenta un trastorno leve y es suficiente con un tratamiento ambulatorio aunque se atiendan de manera individual los aspectos psicológicos, psiquiátricos y médicos.

Pisos terapéuticos

Los pisos terapéuticos son un tratamiento residencial de inclusión social para personas con trastornos alimentarios tuteladas por un equipo multidisciplinar de profesionales del ámbito sanitario y social. Tiene como objetivo consolidar una conducta alimentaria correcta, conseguir la autonomía personal y económica, prevenir las recaídas y mejorar la calidad de vida.

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Factores de buen pronóstico

Hay unas variables sociales, familiares y personales que hacen que el proceso de la enfermedad tenga una evolución favorable.

Factores personales
– Ausencia de alteraciones previas en la personalidad.
– Edad de inicio temprana.
– Poco tiempo transcurrido entre el inicio del trastorno y el primer diagnóstico.
– Poco tiempo de evolución.
– Existencia de un único factor desencadenante claro.
– Ausencia de otras patologías psiquiátricas asociadas.
– Menstruación conservada.
– Conciencia del trastorno.

Factores sociales y familiares
– Buenas relaciones familiares, incluida la familia de origen y la pareja.
– Buen nivel sociocultural.
– Red social amplia.
– Autonomía personal conservada: economía, acceso a los servicios, formación, etc.

Variables relativas al tratamiento
– Al inicio de uno nuevo, cuantos menos tratamientos previos se hayan llevado a cabo mejor será el pronóstico.
– Más duración e intensidad del tratamiento.
– Objetivos de tratamiento que no se limiten al restablecimiento del estado físico y que incluyan la intervención en los aspectos psicológicos y sociales de la persona afectada.
– Tratamientos llevados a cabo en un entorno clínico especializado.

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Hay que estar alerta si…

Determinados tipos de comportamientos o signos pueden hacer sospechar de la presencia de un TCA. Hay que estar alerta, ya que si se diagnostica y se trata precozmente la recuperación es más fácil y rápida.

Comportamientos que pueden hacer sospechar de un TCA

▷ Preocupación extrema por la figura y el peso.
▷ Fijación por la moda y los valores que se asocian.
▷ Autoimposición de dietas bajas en calorías sin necesidad y sin control médico.
▷ Rechazo a una dieta normal; preferencia por las dietas atípicas, peculiares o extrañas.
▷ Rechazo a tener un peso normal.
▷ Aumento del ejercicio para perder peso, cuando éste es normal.
▷ Comer a escondidas.
▷ Atracones.
▷ Vómitos y uso de laxantes o diuréticos.

Signos de alarma que pueden indicar que se sufre un TCA

▷ Pérdida de peso o parada del incremento de peso que correspondería por la edad.
▷ Ausencia inexplicable de menstruación.
▷ Parada del crecimiento.
▷ Complicaciones por el ejercicio excesivo.
▷ Pertenencia a grupos de riesgo (atletas, bailarines, modelos, etc.).
▷ Complicaciones físicas de las conductas de purga (vómitos, laxantes, diuréticos, etc.).
▷ Tristeza, aislamiento, perfeccionismo.
▷ Descontrol emocional o de conducta.
▷ Abandono de tareas y responsabilidades.

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¿Qué hacer ante la sospecha de enfermedad?

La variedad de síntomas y de conductas relacionadas con la alimentación y la percepción del propio cuerpo, nos ponen en alerta ante la posibilidad de sufrir un trastorno de la conducta alimentaria (TCA). Todos estamos implicados en la posible detección y en la demanda de ayuda especializada.

¿Qué puede hacer la familia?

Pensar que es una enfermedad psíquica. Todavía hay mucha gente que tiende a pensar que son manías y que se puede resolver con “mano dura” o dejando que el tiempo ayudará.

▷ Para conseguir que el adolescente reconozca que puede tener algún problema, es muy importante hacer uso de un buen clima de confianza. Hay que hablar con el afectado con serenidad, pero de manera convincente, que quede claro que sólo se le quiere ayudar.

Ponerse en marcha sin dramatizar. El diagnóstico no es difícil pero el tratamiento es complejo y el pronóstico es serio; pero se puede superar con la ayuda profesional adecuada.

Contactar con el médico de familia, pediatra o psiquiatra. Este tipo de problemas deben ser atendidos por un especialista. Pero, si no estamos seguros de lo que pasa, o el paciente se niega a ir al especialista, el médico de cabecera nos puede orientar y ayudar.

Tener una actitud y conducta lo más normal posible. Tenemos que intentar que el ritmo de vida de la familia se altere lo menos posible. Evidentemente, nunca podrá ser absolutamente normal, pero tenemos que intentar respetar tanto como podamos. De esta manera evitaremos que otros miembros de la familia (hermanos, etc.) puedan tener problemas psicológicos secundarios. También le haremos las cosas más fáciles al paciente.

Tener paciencia y constancia. El tratamiento es largo y hay que mantener una serie de pautas bastante tiempo, no se deben gastar todas las energías al principio.

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¿Qué pueden hacer los amigos y los compañeros?

Es importante hablar directamente con la persona afectada y hacerle ver que han visto conductas extrañas que los hacen pensar que tiene algún tipo de problema. Con suerte, si la persona se encuentra en el límite, puede abrirse un camino para pedir ayuda. Desgraciadamente, la respuesta suele ser una negación y minimización de la situación; por tanto, no se consigue la demanda de ayuda.

Si después de esta primera conversación no se ven cambios en la conducta, es recomendable volver a hablar con la persona para comunicarle la intención de hacer saber a sus familiares que se han detectado estas conductas y poder encontrar una solución. Es posible que no lo entienda, pero a la larga lo agradecerá. Aunque la familia probablemente ya habrá advertido cambios en los hábitos alimenticios de su hijo o hija, es conveniente que reciba esta información de los amigos con los que habitualmente se relaciona para poder buscar ayuda profesional.

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¿Qué puede hacer la escuela?

Hablar con el adolescente para averiguar si entiende que la situación que está viviendo es un problema. Hay que incidir en la vertiente del sentimiento («¿lo estás pasando mal?», «¿Qué es esto que parece que te preocupe desde hace unos días?» …) y no tanto en la vertiente racional (así evitamos entrar en juegos de  manipulación o engaños). ¿Cómo se puede conseguir? Hay que mostrar interés por todo lo que para él puede ser una preocupación y facilitar el diálogo para que, remarcando la garantía de confidencialidad, pueda expresar sus miedos o dificultades.

Incidir en la necesidad de pedir ayuda profesional para poder detener la difícil situación que seguramente está viviendo. Hay que resaltar el papel del terapeuta como alguien que le puede ayudar a hacerlo sentir mucho mejor consigo mismo y esto mejorará su relación con los demás.

Favorecer que sea el propio alumno quien se lo pueda comunicar a los padres. El papel del educador debe estar más enfocado a que el adolescente tome conciencia del problema y sea capaz de pedir ayuda y no debe tener exclusivamente el papel de mensajero.

En caso de que el joven presente signos importantes de la enfermedad y que se niegue a comunicarlo a los padres, hay que informarle de que en este caso habrá una entrevista con los padres. Hay que explicitar que se romperá el pacto de confidencialidad ya que su vida puede correr peligro y que se le está ofreciendo la posibilidad de recibir ayuda profesional para dejar de sufrir.

Facilitar a los padres los recursos de los que pueden disponer. Es importante una derivación adecuada.

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¿Qué pueden hacer los profesionales?

▷ Informar de manera clara a los pacientes y familiares.
▷ Comprometer a las familias en la prevención y el tratamiento.
▷ Hacer un diagnóstico y una evaluación física precoz.
▷ Adoptar la decisión del tratamiento in situ o de la derivación.
▷ Instaurar un tratamiento nutricional o farmacológico.
▷ Efectuar un control de las complicaciones físicas.
▷ Hacer el seguimiento del caso y la prevención de las recaídas.
▷ Coordinarse con el resto de recursos médicos, sociales, educativos, etc.

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¿Qué pueden hacer las asociaciones?

Las asociaciones de familias y pacientes con trastornos de la conducta alimentaria (TCA) velan por la salud y por los derechos de los enfermos y para dotarlos de herramientas para comprender e implicarse positivamente en el proceso terapéutico.

El primer objetivo de las asociaciones es la acogida de la familia y del enfermo, el conocimiento de la estructura y la dinámica familiar, con el fin de orientarlos y acompañarlos; todo esto se hace a través de entrevistas.

Durante el tratamiento se presta atención a:
▷ La comprensión de la enfermedad por parte de la familia.
▷ El proceso emocional ante las intervenciones terapéuticas.
▷ La aceptación de la enfermedad y, si es necesario, de la cronicidad.
▷ El cuidado del entorno familiar y de las situaciones de riesgo.
▷ Las necesidades de la salud familiar.
▷ La ayuda ante las necesidades sociales y comunitarias.

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¿Qué puede hacer la justicia?

Las personas afectadas de un trastorno de la conducta alimentaria pueden no tener conciencia de la enfermedad. Esta ausencia es un síntoma de los más graves de la enfermedad: no se dan cuenta de su trastorno y de la gravedad que tiene. Por lo tanto, a menudo, es necesaria la intervención de la justicia para autorizar un ingreso involuntario por el bien del enfermo y de su tratamiento.

Para poder recibir un tratamiento médico es necesario que el paciente dé su consentimiento tras ser informado tal como marca la legislación vigente. El consentimiento debe emitirlo una persona con la capacidad mental conservada y, en caso de no ser así, admite la excepción.

Las leyes permiten excepcionalmente la intervención médica sin consentimiento del afectado si el enfermo está en situación de riesgo grave inmediato para su salud física y psíquica.

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Patologías asociadas

La anorexia y la bulimia se presentan muy a menudo asociadas con otras patologías mentales. Las más importantes son las relacionadas con sustancias: el abuso y la dependencia de sustancias ilegales en los trastornos de la conducta alimentaria es alto. Al principio, el uso de estimulantes (anfetaminas y cocaína) está relacionado con los intentos de reducir el apetito; después, se vincula a los cuadros de bulimia nerviosa asociada a la impulsividad. Hasta el 40% de las personas diagnosticadas (de anorexia o bulimia nerviosas) reconocen que abusan o dependen del alcohol o de otras sustancias ilegales.

Trastornos de ansiedad
En los TCA se presentan cuadros fóbicos específicos (fobia a ciertos alimentos, fobia social, etc.) y otros como la claustrofobia o las fobias simples no relacionadas. Lo mismo podemos decir de las crisis de pánico o crisis de angustia.

Trastornos obsesivo-compulsivos (TOC)
Las personas con TCA, especialmente con anorexia nerviosa, presentan una prevalencia importante de rasgos de personalidad obsesivos. Muchas son personas rígidas, estrictas, ordenadas, responsables, constantes, intransigentes y poco tolerantes, rasgos de personalidad que predisponen y acompañan a los TCA.

Trastornos de la personalidad
Alrededor del 30% de casos de trastornos de la conducta alimentaria presentan trastornos de la personalidad.

Trastornos del estado de ánimo
La depresión está también íntimamente relacionada con los TCA. Es difícil plantear la existencia de una anorexia o bulimia nerviosas sin asociar un cuadro de depresión.

Trastornos del control de los impulsos
Algunas de las conductas perturbadas de los trastornos de la conducta alimentaria suponen una pérdida del autocontrol (conducta de sobreingesta, conductas de purga, autoagresiones, etc.), pero también hay otros trastornos del control de los impulsos como pueden ser la cleptomanía o la tricotilomanía.

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Factores de riesgo o vulnerabilidad

La anorexia nerviosa y la bulimia son trastornos llamados multicausales, en los que hay diferentes factores de riesgo descritos que interaccionan y dan más predisposición a la persona de padecerlos. Muchos de estos factores se convierten en signos de alarma y marcan el posible inicio de un trastorno de la conducta alimentaria.

Vulnerabilidad constitucional

Por razones constitucionales puede haber una cierta vulnerabilidad, pero estos factores por sí mismos no determinan de manera inflexible la aparición de la enfermedad. Son:

Factores genéticos. El riesgo de padecer un TCA se incrementa por encima de los valores de la población general si hay antecedente de un familiar con un TCA, y el sexo femenino tiene claramente más riesgo de sufrir uno (hay 1 caso de chico por cada 9-10 casos de chicas).

Pubertad/adolescencia. La mayor incidencia y prevalencia de estos TCA se sitúa entre los adolescentes. El desarrollo puberal supone cambios corporales, hormonales y psicológicos que facilitan la preocupación excesiva por la imagen y el cuerpo. Además, la pubertad precoz y su relación con la obesidad prepuberal conllevan aún más riesgo.

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Vulnerabilidad por carencias personales

Factores psicológicos. Elevados niveles de perfeccionismo, obsesión y ansiedad, introversión, inseguridad y baja autoestima han sido descritos como precursores de estos TCA. Algunos de estos rasgos de personalidad son también determinados, en parte, genéticamente. La insatisfacción por la imagen corporal, muy frecuente entre la población adolescente, suele ser el antecedente inmediato de las conductas anómalas con la comida.

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Vulnerabilidad por influencias sociofamiliares

Algunos acontecimientos vitales, tanto por la especificidad como por la intensidad, pueden ser factores que propicien la aparición de una anorexia nerviosa:

  • Factores perinatales (una mala vinculación madre-hijo), familias desestructuradas, sobreprotectoras o rígidas y exigentes. También familias con poca o mala expresividad emocional, o si tienen antecedentes de anorexia nerviosa y no hacen dietas saludables.
  • Experiencias vitales negativas, como el duelo por un familiar cercano, los antecedentes de abusos sexuales o las rupturas sentimentales.
  • Las dificultades de socialización con los iguales (amigos, compañeros), los cambios de domicilio y de escuela, los problemas emocionales y sentimentales.

Factores socioculturales. En las últimas décadas y en las sociedades occidentales ha aparecido un culto marcado a la delgadez con un ideal de figura femenina excesivamente delgada. Estas características culturales, especialmente la moda, marcan unos valores no siempre asumibles por todos los jóvenes y genera creencias personales y particulares sobre el peso, la dieta, la figura y la belleza:

  • Las dietas sin control y por razones estéticas son peligrosas, deben estar recomendadas por profesionales y siempre dentro del ámbito de la salud. Gran parte de la población se siente atraída por “dietas milagrosas” que a menudo siguen sin justificación médica. Además, tener un entorno en el que alguien hace dieta puede representar que este familiar sea el “modelo a seguir”.
  • Recibir críticas y burlas en relación con el peso o la imagen corporal. Esto puede ocurrir dentro de la familia o en el grupo de edad. Este último es un factor muy influyente en las edades de la adolescencia, en la que se diagnostican la mayor parte de los TCA.
  • Deportes o profesiones con la necesidad de un control muy estricto del peso o de las ingestas (ballet, gimnasia rítmica, modelos, etc.).
  • Medios de comunicación. Ciertos medios de comunicación pueden recomendar medidas, algunas peligrosas, para bajar el peso o modificar el cuerpo. Indirectamente pueden difundir pensamientos y creencias erróneas como que la delgadez es sinónimo de belleza y la belleza es la clave del éxito y la popularidad.
  • Otros factores de riesgo, tales como los antecedentes de abusos sexuales, el abuso de sustancias ilegales y de alcohol, los trastornos por ansiedad, etc.

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Prevención

En sanidad no hay mejor inversión que la aplicada en la prevención y promoción de la salud mental. En el caso de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), el sufrimiento, la desorganización de la vida personal y familiar y la repercusión de la anorexia y la bulimia nerviosas en el entramado social hacen de la prevención una necesidad difícil, pero ineludible.

  • La prevención primaria es la política de salud que establece programas para reducir la incidencia o la aparición de casos nuevos de una determinada patología.
  • Se denomina prevención secundaria al conjunto de intervenciones asistenciales que proporcionan un diagnóstico rápido y preciso y un tratamiento eficaz.
  • La prevención terciaria, conceptualmente más inconcreta, no es más que la suma de medidas que mejoran la calidad de vida de las personas enfermas crónicas y que no son de buen pronóstico.

Los TCA, por su incidencia, por la población a la que afectan, por las características y por la alarma social que generan, han creado una gran polémica. Por ello, a pesar de ser trastornos de aparición relativamente reciente, la necesidad de aplicar programas preventivos se planteó desde un principio.

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Anorexia nerviosa

Anorexia qué es

La anorexia nerviosa se caracteriza y manifiesta esencialmente por la pérdida de peso debido al deseo irrefrenable de estar delgado, cada vez más delgado, y esa delgadez es el resultado de prácticas voluntarias como son las dietas restrictivas estrictas, las conductas purgativas (vómitos autoinducidos, abuso de laxantes y el uso de diuréticos).

A pesar de la pérdida de peso objetiva, las personas afectadas presentan un temor intenso de llegar a ser obesas. Hay una distorsión importante de la imagen corporal, con preocupación extrema por la dieta, figura y peso. Presentan conductas de evitación hacia la comida con acciones compensatorias para contrarrestar lo que ingieren como son la hiperactividad física desmesurada y las conductas de purga. No suelen tener conciencia de enfermedad ni del riesgo físico para la malnutrición, el abuso de los laxantes y diuréticos o de otros productos que (pretendidamente o supuestamente) reducen el apetito o adelgazan.

Las anorexias crónicas pueden dejar secuelas permanentes. Las hay físicas: parada del crecimiento, amenorrea (falta de menstruación), descalcificación, etc. Y las hay psicológicas y conductuales: trastornos de personalidad, adicciones, deterioro laboral, etc.

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Tipos de anorexia nerviosa

La anorexia nerviosa puede ser de dos tipos:

Anorexia nerviosa de tipo restrictivo

Durante el episodio de anorexia nerviosa, la persona afectada no recurre regularmente a atracones o a purgas (por ejemplo, vómito autoinducido, abuso de laxantes, uso de diuréticos o enemas).

Anorexia nerviosa de tipo compulsivo/purgativo

Durante el episodio de anorexia nerviosa, la persona afectada recurre regularmente a atracones o a purgas (por ejemplo, vómito autoinducido, abuso de laxantes, uso de diuréticos o enemas).

Anorexia nerviosa restrictiva y bulimia

Signos de alarma

Asociados al peso

▷ Preocupación extrema por la figura, la dieta y el peso.
▷ Miedo y rechazo exagerados a tener un peso normal o a la posibilidad de tener sobrepeso.
▷ Práctica del ayuno exagerado y uso de laxantes o de diuréticos para controlar el peso.
▷ Compra y consumo de productos para adelgazar.
▷ Pérdida importante de peso en poco tiempo.
▷ Obsesión por pesarse continuamente.

Asociados a los hábitos alimentarios

▷ Seguimiento injustificado de dietas restrictivas.
▷ Estado de preocupación constante, que puede llegar a la obsesión por todo lo relacionado con la alimentación.
▷ Interés exagerado y anormal por recetas de cocina, dietas, tablas de calorías, etc.
▷ Cambio de hábitos alimenticios (volverse vegetariano, crudista, etc.).
▷ Preferencia por comer sin compañía.
▷ Interés en cocinar para los demás y hábito de encontrar excusas para no comer.
▷ Sentimiento de culpabilidad por haber comido.
▷ Comportamiento alimentario extraño (comer de pie, desmenuzar la comida en trozos muy pequeños, jugar, esconderla, comer con un ritmo excesivamente rápido, etc.).
▷ Tirar comida o mentir sobre las comidas (cumplimiento, tipos, cantidades, etc.).

Asociados a la percepción corporal

▷ Percepción errónea de tener un cuerpo con sobrepeso o bien no percibirlo tan delgado como es en realidad.
▷ Intentos de esconder el cuerpo con ropa oscura o ancha.
▷ Excesiva satisfacción, e incluso exhibición, del cuerpo muy delgado.
▷ Comentarios despectivos sobre el propio cuerpo.

Asociados al ejercicio físico

▷ Hacer ejercicio físico en exceso y mostrar nerviosismo si no se hace.
▷ Utilización del ejercicio físico para adelgazar o controlar el peso.

Asociados a los cambios de actitud

▷ Insatisfacción personal constante.
▷ Estado depresivo e irritable, con cambios de humor frecuentes.
▷ Aumento de la rigidez y la obsesión.
▷ Disminución de las relaciones sociales, con tendencia al aislamiento.
▷ Aumento aparente de las horas de estudio.
▷ Dificultades de concentración.

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Diagnóstico

El médico realizará una exploración física. Las personas afectadas son extremadamente delgadas, pálidas, desnutridas y con la piel seca y fría. Tienen los cabellos frágiles y las uñas quebradizas y con tendencia a deformarse. Pueden presentar alteraciones en los dientes. Una exploración elemental detecta la bradicardia y probablemente niveles bajos de tensión arterial y de temperatura.

Otros criterios para el diagnóstico son:

▷ Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal, considerando la edad y la talla (por ejemplo, pérdida de peso que da lugar a un peso inferior al 85% de lo que se espera o fracaso a la hora de conseguir el aumento de peso normal durante el periodo de crecimiento, que da como resultado un peso corporal inferior al 85% de lo que se espera).

▷ Miedo intenso a ganar peso o a convertirse en una persona obesa, incluso encontrándose por debajo del peso normal.

▷ Alteración de la percepción del peso o la silueta corporal, exageración de su importancia en la autoevaluación o negación del peligro que comporta el bajo peso corporal.

▷ En mujeres postpuberales, presencia de amenorrea; por ejemplo, ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos. Se considera que una mujer sufre amenorrea cuando sus menstruaciones aparecen únicamente con tratamientos hormonales (por ejemplo, con la administración de estrógenos).

Anorexia nerviosa restrictiva y bulimia

Anorexia cura y tratamiento

La anorexia tiene tratamiento y cada vez es más efectivo, pero no se curan todos los casos ni, desgraciadamente, todos evolucionan bien. Por eso es bueno un diagnóstico precoz y un tratamiento correcto, que la paciente tenga una buena actitud y que la familia colabore. Según todos los estudios, el porcentaje de evolución satisfactoria de la anorexia nerviosa es inferior.

El tratamiento psicológico es adecuado para cambiar los pensamientos distorsionados de las personas afectadas por otros más adecuados con la realidad.

El tratamiento farmacológico sólo es necesario cuando la anorexia convive con otras patologías: ansiedad, depresión, obsesiones, etc.

Anorexia nerviosa restrictiva y bulimia

Complicaciones

Cualquier situación de malnutrición puede conllevar una serie de consecuencias físicas de intensidad y gravedad variadas. La mayor parte de estas complicaciones son consecuencia de las restricciones dietéticas y de la pérdida de peso. Las personas con anorexia pueden presentar:

▷ Cambios menstruales y la alteración de las hormonas reproductoras. Los trastornos menstruales van desde ciclos irregulares hasta la amenorrea primaria o secundaria, según la edad de inicio del trastorno.

▷ Alteraciones cardiovasculares, como son la bradicardia, la hipotensión y la hipercolesterolemia. Estas complicaciones pueden desencadenar una muerte súbita.

▷ Molestias gastrointestinales, tales como quejas de inapetencia, estreñimiento, náuseas y vómitos (casi siempre provocados). Es habitual la sensación de plenitud e hinchazón después de las comidas. Son frecuentes las hemorroides y el prolapso rectal. El abdomen está hundido. La lengua se suele presentar normal, pero no los dientes, a menudo con lesiones importantes. Las glándulas salivales pueden quedar afectadas, sobre todo las parótidas.

▷ Alteraciones esqueléticas, como la osteoporosis durante los primeros años de la enfermedad.

Anorexia nerviosa restrictiva y bulimia

Bulimia nerviosa

Bulimia qué es

La bulimia nerviosa se caracteriza por la presencia de episodios de ingesta voraz: comer una cantidad importante de alimentos en un corto período de tiempo, generalmente en secreto y con sentimientos de pérdida de autocontrol ante estos alimentos, que suelen ser de contenido calórico alto.

La aparición y la frecuencia de los atracones varía dependiendo del estado de ánimo, del apetito de la persona afectada y de la disponibilidad de comida: en situaciones o estados de ánimo de aburrimiento, soledad, frustración, depresión, etc., o bien después de un período más o menos amplio de alimentación restrictiva y ante la presencia de comida o la posibilidad de adquirir, aparecen los llamados atracones.

Las personas afectadas de bulimia nerviosa intentan neutralizar los efectos de los atracones sobre el peso mediante conductas de purga, especialmente los vómitos, aunque también pueden abusar de los laxantes y utilizar los diuréticos. Pueden también hacer ejercicio físico para controlar el peso aunque generalmente manifiestan poca constancia, lo que hace inútil esta actividad.

Al inicio del trastorno estas personas pueden mostrar una gran preocupación por el peso y figura pero, si la enfermedad se prolonga, la preocupación puede desaparecer y la persona puede tener un peso normal o incluso alto. Ahora bien, la persistencia del descontrol alimentario hace que las conductas de atracón y vómitos sean muy parecidas a las conductas adictivas: el hartazgo y el vómito se mantiene oculto, se vive con sentimientos de vergüenza y culpa y la persona afectada suele pedir ayuda cuando ya ha pasado mucho tiempo desde el inicio del problema.

Anorexia nerviosa restrictiva y bulimia

Tipos de bulimia nerviosa

La bulimia nerviosa puede ser:

Bulimia nerviosa de tipo purgativo

Durante el episodio de bulimia nerviosa, la persona afectada se provoca regularmente el vómito o usa en exceso laxantes, diuréticos o enemas.

Bulimia nerviosa de tipo no purgativo

Durante el episodio de bulimia nerviosa, la persona afectada utiliza otras conductas compensatorias inapropiadas como, por ejemplo, el ayuno o el ejercicio intenso, pero no recurre a provocarse el vómito, ni abusa de laxantes, ni usa en exceso diuréticos o enemas.

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Signos de alarma

Asociados al peso

▷ Preocupación extrema por la figura, la dieta y el peso.
▷ Miedo y rechazo exagerados a tener un peso normal o a la posibilidad de tener sobrepeso.
▷ Práctica del vómito autoinducido y uso de laxantes o de diuréticos para controlar el peso.
▷ Cambios de peso bruscos.
▷ Obsesión por pesarse continuamente.

Asociados a los hábitos alimentarios

▷ Atracones con vómitos o sin.
▷ Seguimiento injustificado de dietas restrictivas.
▷ Estado de preocupación constante, que puede llegar a la obsesión, por todo lo relacionado con la alimentación.
▷ Interés exagerado y anormal por recetas de cocina, dietas, tablas de calorías, etc.
▷ Cambio de hábitos alimenticios (volverse vegetariano, crudista, etc.).
▷ Preferencia por comer sin compañía.
▷ Interés en cocinar para los demás y hábito de encontrar excusas para no comer.
▷ Sentimiento de culpabilidad por haber comido.
▷ Comportamiento alimentario extraño (comer de pie, desmenuzar la comida en trozos muy pequeños, jugar, esconderla, comer con un ritmo excesivamente rápido, etc.).
▷ Tirar comida o mentir sobre las comidas (cumplimiento, tipos, cantidades, etc.).
▷ Levantarse de la mesa y encerrarse en el lavabo después de cada comida

Asociados a la percepción corporal

▷ Percepción errónea de tener un cuerpo con sobrepeso o bien no percibirlo tan delgado como es en realidad.
▷ Intentos de esconder el cuerpo con ropa oscura o ancha.
▷ Excesiva satisfacción, e incluso exhibición, del cuerpo muy delgado.
▷ Comentarios despectivos sobre el propio cuerpo.

Asociados al ejercicio físico

▷ Hacer ejercicio físico en exceso y mostrar nerviosismo si no se hace.
▷ Utilización del ejercicio físico para adelgazar o controlar el peso.

Asociados a los cambios de actitud

▷ Insatisfacción personal constante.
▷ Estado depresivo e irritable, con cambios de humor frecuentes.
▷ Tendencia a actuar de manera impulsiva y descontrolada.
▷ Disminución de las relaciones sociales, con tendencia al aislamiento.
▷ Aumento aparente de las horas de estudio.
▷ Dificultades de concentración.
▷ Gastos excesivos no justificados (posible compra de comida).

Hay una sintomatología general que se puede presentar en la mayoría de los pacientes bulímicos. Pero es una sintomatología inespecífica y a priori no permite la identificación del trastorno. La apatía, la fatiga, la irritabilidad y el cambio del ritmo del sueño se pueden añadir a la pérdida del rendimiento laboral o escolar y a un cierto abandono de los cuidados personales.

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Diagnóstico

El médico realizará una exploración física. Las personas afectadas presentan una ligera distensión abdominal con estreñimiento, hipertrofia de glándulas parótidas, pérdida del esmalte dental, edemas en extremidades inferiores y abrasiones en el dorso de las manos (debido a la autoprovocación del vómito).

Otros criterios para el diagnóstico son:

▷  Presencia de atracones recurrentes. Un atracón se caracteriza por: ingesta de alimentos en un corto período de tiempo (por ejemplo, en dos horas) en una cantidad superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un periodo similar y en unas circunstancias similares.

▷  Sensación de pérdida de control sobre la ingesta del alimento (sensación de no poder parar de comer o de no poder controlar el tipo de alimento o la cantidad que se está ingiriendo).

▷ Conductas compensatorias inapropiadas, de manera repetida, con el fin de perder peso, como el vómito autoinducido, el abuso de laxantes, el uso de diuréticos, enemas u otros fármacos, ayuno y ejercicio excesivo.

Los atracones y las conductas compensatorias inapropiadas tienen lugar dos veces por semana de media durante un periodo de tres meses.

La autoevaluación está exageradamente influida por el peso y la silueta corporal.

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Bulimia nerviosa tratamiento. ¿La bulimia se cura?

Se debe hacer un tratamiento orientado a la normalización biológica, el abandono de las conductas de riesgo y la sustitución de pensamientos anómalos por otros más reales. Siempre son aconsejables las técnicas cognitivas y conductuales, el tratamiento farmacológico y el aprendizaje de técnicas para prevenir riesgos y recaídas. Se requiere una cierta voluntad del paciente para curarse.

El tratamiento farmacológico ocupa un lugar importante en el programa terapéutico. Los antidepresivos IRSS se han manifestado como unos eficaces reductores de la frecuencia de los atracones y los vómitos; también la utilización de algunos antiimpulsivos ha demostrado buena eficacia.

Se puede decir que el enfermo se ha curado del todo cuando después de un cierto tiempo prudencial, y acabados los controles y el seguimiento, la persona afectada se encuentra físicamente normal y psicológicamente estable.

No se puede calcular el tiempo medio de curación, si bien se sabe que el período de tratamiento y seguimiento no es inferior a dos años.

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¿Cuándo es conveniente hospitalizar a una persona bulímica?

Los criterios de hospitalización son:

▷ Riesgo físico severo por los vómitos o los laxantes.
▷ Fracaso del tratamiento ambulatorio.
▷ Crisis familiar.
▷ Adicciones a sustancias ilegales.
▷ Autoagresiones.
▷ Amenazas de suicidio.

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Bulimia consecuencias, problemas y complicaciones

Las complicaciones médicas de la bulimia nerviosa se deben al resultado del complejo sintomático “atracón-purga” y se relacionan con el uso indiscriminado de laxantes y diuréticos y la provocación frecuente de vómitos. Muchas de las complicaciones aparecidas en la anorexia nerviosa también pueden aparecer en la bulimia, sobre todo las causadas por la malnutrición.

Las personas con bulimia pueden presentar:

Complicaciones digestivas. Se pueden deber o bien al abuso de hidratos de carbono (que pueden causar hipertrofia de las glándulas parótidas y salivales), o bien a los vómitos (que pueden causar esofagitis o perforación esofágica y estreñimiento, por la deshidratación crónica) con episodios diarreicos. Además, también puede aparecer vaciado ralentizado del estómago, dilatación gástrica y riesgo de muerte por rotura del estómago. El uso continuo de laxantes también puede causar alteraciones gastrointestinales, que pueden ser leves (alternancia entre diarreas y estreñimiento, dispepsia funcional) o graves (atonía intestinal, estreñimiento pertinaz, obstrucción intestinal).

Alteraciones renales. Surgen en un 70% de los pacientes vomitadores o que abusan de laxantes y diuréticos, y manifiestan desde alteraciones leves de la función renal hasta cuadros de fallo renal. No son raros edemas periféricos. Estas complicaciones pueden dejar secuelas permanentes o alteraciones persistentes del funcionamiento renal.

Lesiones dentales. El esmalte queda destruido y puede haber caries dentales y erosiones en la boca. Se da en pacientes vomitadores y regurgitadores, dado que el ácido clorhídrico del estómago entra en contacto con la cavidad bucal.

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Trastorno por atracón

Los trastornos por atracón son los episodios de ingesta voraz, similares a los de pacientes bulímicos, de manera recurrente pero sin conductas compensatorias. La diferencia más notable con la bulimia nerviosa es la ausencia de mecanismos compensatorios de los atracones, por lo que con el tiempo el paciente se encamina inexorablemente hacia un problema de exceso de peso u obesidad.

Un episodio de atracón se caracteriza por las dos condiciones siguientes:

▷ Ingesta, en un corto periodo de tiempo, de una cantidad de comida definitivamente superior a la que la mayoría de personas podrían consumir en el mismo tiempo y bajo circunstancias similares.

▷ Sensación de pérdida de control sobre la ingesta durante el episodio (por ejemplo, sensación que no se puede parar de comer o controlar qué y cuánto se está comiendo).

Los episodios de atracón se asocian a tres o más de los siguientes síntomas:

▷ Ingesta mucho más rápida de lo normal.
▷ Comer hasta sentirse desagradablemente lleno.
▷ Ingesta de grandes cantidades de comida a pesar de no tener hambre.
▷ Comida a escondidas para ocultar la propia voracidad.
▷ Sentirse a disgusto con uno mismo, deprimido, o sentirse muy culpable después del atracón.
▷ Malestar profundo al recordar el atracón.
▷ Los atracones tienen lugar al menos dos días a la semana durante seis meses.
▷ Los atracones se asocian a estrategias compensatorias inadecuadas (por ejemplo: purgas, ayuno, ejercicio físico excesivo) y no sólo aparecen en el transcurso de una anorexia o bulimia nerviosas.

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Trastornos de Comportamiento Alimentario no Especificados, atípicos o incompletos (TCANE)

Denominamos TCANE (Trastornos de Comportamiento Alimentario no Especificados, atípicos o incompletos) a los cuadros de anorexia nerviosa o bulimia nerviosa que no cumplen todos los criterios diagnósticos y, por tanto, son incompletos.

Se considera que existe un trastorno de la conducta alimentaria no especificado, por ejemplo, en los casos siguientes:

▷ Mujeres que cumplen criterios para la anorexia, pero tienen una menstruación regular.
▷ Anorexia, pero con un peso dentro de la normalidad (típico de pacientes obesos).
▷ Bulimia, pero con una frecuencia de atracones y/o conductas compensatorias menor a dos veces por semana o durante menos de tres meses.
▷ Uso regular de conductas compensatorias después de ingerir pequeñas cantidades de alimentos.
▷ Trastorno por atracón con ausencia de conductas compensatorias.
▷ Fobia a la mayoría de alimentos y/o conductas de vómito que justifican el bajo peso y la escasa ingesta de alimentos, pero sin un miedo intenso a aumentar de peso.

Por tanto, en los TCANE veremos síntomas similares a la anorexia o a la bulimia nerviosas pero no llegarán a configurar un cuadro completo. Sin embargo, no son trastornos menos graves ni tienen menos necesidad de tratamiento.

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Obesidad infantil

La obesidad infantil de causa conductual, por adquisición de malos hábitos alimenticios y por ausencia de una educación alimentaria correcta en los adultos, se incluye entre los trastornos de la conducta alimentaria, porque las pautas de prevención de la anorexia y la bulimia nerviosas son semejantes a las pautas de prevención de este tipo de obesidad infantil. Por otro lado, es el trastorno alimentario más frecuente entre los niños.

Las consecuencias de la obesidad infantil son graves: dificultad para respirar, ahogo, somnolencia, problemas ortopédicos, transpiración excesiva, hinchazón de los pies y los tobillos. A todos estos trastornos físicos, hay que sumar los problemas psicológicos provocados en la infancia por la discriminación social y las dificultades para relacionarse con los demás, la angustia que provoca en el niño la discriminación de los compañeros de la escuela y amigos. Todo esto genera baja autoestima, aislamiento, introversión, insatisfacción corporal, rendimiento escolar malo y discriminación en juegos y deportes por lo que el problema del peso se incrementa.

En el contexto de los trastornos de la conducta alimentaria, la imagen psicosocial de la obesidad presenta una doble dimensión: la imagen social de la obesidad y la imagen que el obeso tiene de sí mismo en el ámbito de esta sociedad. En ambas circunstancias, la presión social actúa como un factor de riesgo de descompensación psicológica vinculada a la insatisfacción corporal, situación que en definitiva incrementa las posibilidades de desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria.

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Mitos sobre la alimentación

“Los alimentos light e integrales adelgazan”

Muchos de los alimentos light contienen edulcorantes en lugar de azúcar, pero su composición en grasas o harinas no varía, lo que hace que sigan engordando si se consumen en exceso. En cuanto a los alimentos integrales, aportan una mayor cantidad de fibra, que es beneficiosa para el organismo, pero su aporte calórico es similar al de los alimentos no integrales.

“Beber agua durante las comidas engorda”

El agua no tiene calorías y, por tanto, no puede engordar, independientemente del momento en que se beba. Al contrario, beber agua durante las comidas aumenta la sensación de saciedad.

“Saltarse comidas adelgaza”

Saltarse comidas aumenta la sensación de hambre, y la ansiedad hace que se acabe picando entre horas o que se coma en exceso al sentarse en la mesa. Es más adecuado repartir las comidas en varias ingestas a lo largo del día (no menos de cuatro).

“El pan, el arroz y la pasta engordan”

Los hidratos de carbono son la principal fuente de energía para el organismo y deben representar el 50% de la alimentación diaria. Eliminarlos de la dieta drásticamente altera el metabolismo y puede causar daños.

“Comer fruta después de la comida engorda”

El orden de los alimentos no varía el contenido calórico. La fruta tiene las mismas calorías si se come sola, antes o después de las comidas.

“No se deben juntar hidratos de carbono y proteínas en la misma comida”

Además de que no existe una base científica para esta afirmación, resulta casi imposible separarlos completamente, ya que muchos alimentos contienen una mezcla de hidratos, proteínas y grasas.

“Los suplementos vitamínicos son necesarios para cubrir las necesidades nutricionales”

Una alimentación variada y equilibrada cubre los requerimientos diarios de vitaminas. Si no hay deficiencias reales, administrar suplementos vitamínicos sin prescripción médica puede tener consecuencias negativas para la salud, como la aparición de nuevas enfermedades.

“Los frutos secos engordan”

Los frutos secos no engordan por sí mismos, de hecho, tienen un efecto saciante que puede ayudar a controlar el peso. Pero si se consumen en grandes cantidades y como suplementos de la alimentación sí pueden hacer ganar peso.

“Las grasas vegetales son más sanas que las grasas animales”

Las grasas vegetales o aceites sí son más saludables que las grasas animales, excepto los de coco o palma, que son saturados y, por tanto, perjudiciales.

“Comer de forma rápida y de manera precipitada engorda”

No, es el consumo de calorías en exceso lo que produce un aumento del peso corporal. Lo que sí es cierto es que las personas que comen rápidamente suelen ingerir más cantidad de comida.

“El consumo de sal engorda”

La sal es un mineral y, por tanto, no tiene calorías. Ahora bien, su ingesta puede producir retención de líquidos en personas que padecen trastornos cardíacos, renales o hepáticos, pero retener líquidos no significa engordar.

“Los laxantes adelgazan”

El punto de acción de los laxantes es en el intestino grueso, y la absorción de nutrientes se produce en el intestino delgado; por tanto, no contribuyen a perder peso y el hecho de utilizarlos para ello pone en peligro el estado de salud.

“Las tostadas o la corteza del pan aportan menos calorías que la miga”

La composición tanto de las tostadas como de la corteza o la miga es la misma. Sólo cambia el contenido de agua, ya que la corteza y las tostadas contienen menos.

Otros mitos

▷ “Cada uno puede tener el peso que desee”. No es cierto. El peso es una constante biológica, como la presión arterial, la frecuencia cardíaca, el nivel de glucosa o colesterol, etc. Está correlacionado con la estatura y es el resultado de factores biológicos, genéticos y ambientales. Al igual que en el caso de otras constantes, hay tablas que marcan los límites entre normalidad y anormalidad: delgadez o sobrepeso y obesidad.
▷ Cualquier grasa del cuerpo es mala.
▷ La delgadez es saludable.
▷ El sobrepeso y la grasa se pueden perder “rápidamente” y sin peligro para la salud.
▷ Existe en las mujeres una grasa especial que se llama celulitis.
▷ La grasa de la celulitis está producida por toxinas.
▷ Se puede reducir el grosor de una parte concreta del cuerpo especialmente caderas y muslos.
▷ Ciertos alimentos o su combinación pueden activar el metabolismo y acelerar la pérdida de peso.
▷ Las grasas son perjudiciales e innecesarias.
▷ Desde la infancia se debe restringir radicalmente el consumo de grasas para prevenir enfermedades cardíacas.
▷ Hacer dieta hipocalórica es saludable.

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Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre la anorexia nerviosa

¿Cuál sería el perfil de la paciente anoréxica?

El perfil de la paciente anoréxica se decantaría hacia una introversión, un autocontrol y un perfeccionismo mayores, con trastorno obsesivo compulsivo y de evitación como personalidades anómalas más características.

¿Qué debemos hacer los padres para detectar rápidamente la enfermedad?

Hay que observar si el adolescente:

  • Vincula su autoestima con la figura.
  • Pierde peso voluntariamente.
  • Hace dieta restrictiva sin necesidad.
  • Practica mucho ejercicio para perder peso.
  • Vomita o laxa para controlar el peso.
  • Presenta amenorrea sin causa fisiológica.
  • Presenta un proceso de descalcificación sin motivo.
  • Tiene una parada del crecimiento.
  • Muestra una excesiva sumisión a los criterios de la moda o las revistas dietéticas.

¿Cómo se diferencia una chica anoréxica de una chica que sólo quiere controlar su peso?

Las chicas anoréxicas traspasan los límites de la salud: restricción exagerada de la alimentación, peso muy bajo, vómito, hiperactividad, etc. Las chicas sanas que quieren controlar su peso, lo mantienen dentro de los límites saludables y no presentan conductas anormales en relación con el peso y la alimentación.

¿Se debe visitar al especialista en contra de su voluntad?

Es difícil hacer algo en contra de la voluntad de una paciente, pero si su situación es severa y hay riesgo para su vida, naturalmente se deberá intentar el tratamiento y que tenga éxito. La legislación actual permite el tratamiento forzoso, mediante una autorización judicial.

¿Qué nos podemos encontrar en la exploración física de una paciente anoréxica?

Son pacientes extremadamente delgadas, pálidas, desnutridas, con la piel seca y fría, y que presentan con frecuencia edemas maleolares. Tienen los cabellos frágiles y las uñas quebradizas y con tendencia a deformarse. Pueden presentar lanugo y alteraciones en los dientes. Una exploración elemental detectaría la bradicardia y probablemente niveles bajos de tensión arterial y de temperatura.

Anorexia consecuencias ¿Puede tener complicaciones médicas la anorexia nerviosa?

Sí, lógicamente cualquier situación de malnutrición puede conllevar una serie de consecuencias físicas de intensidad y gravedad variadas. La mayor parte de estas complicaciones son consecuencia de las restricciones dietéticas y de la pérdida de peso.

Se pueden presentar cifras bajas de tensión arterial, bradicardia, hipotermia y edemas periféricos. Las molestias gastrointestinales y las alteraciones hematológicas también son frecuentes. Nos podemos encontrar con hipoglucemias y hipercolesterolemias. Las complicaciones cardíacas pueden desencadenar una muerte súbita. La desregulación hormonal explica la amenorrea, las alteraciones menstruales y algunas alteraciones neuroendocrinas.

¿Qué molestias gastrointestinales presentan las chicas anoréxicas?

La clínica gastrointestinal es muy variada en cuanto a síntomas en la anorexia nerviosa. Son frecuentes las quejas de inapetencia, estreñimiento, pesadez postprandial, disfagia, náuseas y vómitos (casi siempre provocados). Es habitual la sensación de plenitud e hinchazón después de las comidas. Son frecuentes las hemorroides y el prolapso rectal. El abdomen está excavado, hundido y se palpan con facilidad los fecalomas favorecidos por el estreñimiento. La lengua se suele presentar normal, pero no los dientes, a menudo con lesiones importantes. Las glándulas salivales pueden quedar afectadas, sobre todo las parótidas.

¿Cuáles son las alteraciones cardiovasculares más frecuentes de la anorexia nerviosa?

Las alteraciones más frecuentes son la bradicardia y la hipotensión, que se pueden encontrar hasta en casi un 90% de los casos.

¿Como es el corazón de una anoréxica?

Las exploraciones ponen de manifiesto una progresiva disminución del tamaño cardíaco: el corazón se hace pequeño y se sitúa en una posición más vertical. Hay menos respuesta al ejercicio y nos podemos encontrar derrames pericárdicos. La hipotensión, los déficits alimentarios y las alteraciones electrolíticas pueden disminuir la eficiencia miocárdica y comportar, asimismo, lesiones por alteraciones estructurales.

¿Se han encontrado alteraciones en las hormonas reproductoras o en el ciclo menstrual de pacientes anoréxicas?

Entre los múltiples trastornos endocrinológicos descritos en la anorexia nerviosa, son hechos prominentes los cambios menstruales y la alteración de las hormonas reproductoras. Los trastornos menstruales van desde ciclos irregulares hasta la amenorrea primaria o secundaria, según la edad de inicio del trastorno. La mayoría de estudios confirman una disminución de niveles basales de gonadotrofinas: hormona ‘luteinizante ‘ (LH o HL) y hormona foliculoestimulante (FSH por sus siglas en inglés).

¿Pueden tener alteraciones esqueléticas?

La amenorrea prolongada se asocia con la osteopenia, con el correspondiente riesgo de fracturas patológicas. La osteoporosis puede estar presente en los primeros años de la enfermedad. No es extraño encontrar pacientes con parada del crecimiento que no llegan a alcanzar la talla previsible.

  ¿Por qué las pacientes anoréxicas tienen un nivel elevado de colesterol?

Se considera que estas tasas altas de colesterol son el resultado de la movilización de las grasas del propio cuerpo para proveer la energía necesaria; una energía que la paciente no proporciona con su alimentación hipocalórica. Lógicamente este hallazgo no justifica, de ninguna manera, la realización de una alimentación baja en grasas.

¿Por qué las pacientes con anorexia nerviosa se mueven tanto?

La hiperactividad es una alteración de la conducta que se da en la mayoría de las personas con anorexia. Con la hiperactividad pretenden consumir más calorías y así reducir peso. A veces se quedan de pie porque cuando se sientan se ven los muslos y las caderas más anchas. Además, el seguimiento de una alimentación restrictiva es causa de un aumento de la actividad motora para mantener la temperatura corporal.

¿Qué comportamientos son susceptibles de ser considerados hiperactivos?

Cualquier aumento de la actividad que hasta entonces no se daba. Las jóvenes con anorexia dejan de utilizar los medios de transporte, van a trabajar o a la escuela a pie a pesar de que se encuentren a unos cuantos kilómetros de distancia, no usan el ascensor, pasan la mayor parte del día sin sentarse o se levantan continuamente, incluso cuando leen, miran la TV, estudian, etc. Van con frecuencia a gimnasios y se multiplican en muchas tareas en casa y en el trabajo.

¿Por qué las pacientes con anorexia nerviosa tienen problemas para dormir?

Los problemas de insomnio pueden ser causados ​​por la alimentación restrictiva, pero también las pacientes con anorexia reducen horas de sueño porque permanecen más tiempo activas y despiertas: no se acuestan, pasan frío abriendo ventanas, duermen sin ropa, se mojan o adoptan posiciones incómodas.

¿Se puede curar la anorexia?

La anorexia tiene tratamiento y cada vez es más efectivo, pero no se curan todos los casos ni desgraciadamente todos evolucionan bien. Por eso es bueno un diagnóstico precoz y un tratamiento correcto, que la paciente tenga una buena actitud y que la familia colabore. Según todos los estudios, el porcentaje de evolución satisfactoria de la anorexia nerviosa es inferior.

¿Es posible modificar el pensamiento distorsionado de estas chicas?

En la mayoría de los casos se observa que una gran parte de los pensamientos distorsionados se deben al bajo peso, porque se reducen significativamente cuando aumenta. El tratamiento psicológico es adecuado para cambiar estos pensamientos anómalos por otros más adecuados con la realidad.

¿Se deben medicar?

Las pacientes anoréxicas, a grandes rasgos, sólo necesitan tratamiento farmacológico cuando presentan comorbilidad con otras patologías: ansiedad, depresión, obsesiones, etc. En el caso de la bulimia sí parece que tiene un tratamiento específico: algunos medicamentos, antidepresivos e inhibidores de la recaptación de la serotina son eficaces en la reducción de los atracones y vómitos.

¿Deja secuelas la anorexia? ¿Cuáles?

Las anorexias crónicas pueden dejar secuelas permanentes. Las hay físicas: parada del crecimiento, amenorrea, descalcificación, etc. Y las hay psicológicas y conductuales: trastornos de personalidad, adicciones, deterioro laboral, etc.

¿Siempre queda la preocupación por el peso o por la comida?

Los estudios de seguimiento confirman que muchas de las pacientes recuperadas tienen, a pesar del tiempo pasado, más preocupación por la figura, la alimentación y el peso que el resto de la población.

Anorexia nerviosa restrictiva y bulimia

Preguntas frecuentes sobre la bulimia nerviosa

¿Cuáles son las características comunes de las personas que tienen bulimia y anorexia?

Los elementos nucleares de la patología son el rechazo a la posibilidad de ser o de llegar a ser obesas, un deseo de mejorar la figura a través de la intervención alimentaria y una importante sumisión a los estereotipos culturales.

¿Se puede identificar a una bulímica precozmente, mediante síntomas específicos?

Es difícil. Hay una sintomatología general que se puede presentar en la mayoría de las pacientes bulímicas. Pero es una sintomatología inespecífica y a priori no permite la identificación del trastorno. La apatía, la fatiga, la irritabilidad y el cambio del ritmo del sueño se pueden añadir a la pérdida del rendimiento laboral o escolar y a un cierto abandono de los cuidados personales.

Bulimia causas ¿A qué obedece la aparición y la frecuencia de los atracones en pacientes con bulimia nerviosa?

La aparición y la frecuencia de los atracones varía dependiendo del estado de ánimo, del hambre de la paciente y de la disponibilidad de comida: en situaciones o estados de ánimo de aburrimiento, soledad, frustración, depresión, etc.,  o bien después de un período más o menos amplio de alimentación restrictiva y ante la presencia de comida o la posibilidad de adquirirla, aparecen los llamados atracones.

¿Dónde y cuándo suelen suceder los atracones?

Generalmente los atracones no coinciden con la hora de las comidas, durante las que se mantiene una alimentación restrictiva, sino que se dan en momentos y lugares en los que nadie les ve: a media mañana, a media tarde o por la noche, cuando todo el mundo descansa. A veces también se compran comida o la roban y la consumen fuera de casa, en la calle: después vomitan.

  ¿La bulimia nerviosa es una “adicción a la comida”?

La semejanza entre las conductas bulímicas y las adictivas es notable, porque en ambas patologías las personas sienten una “urgente necesidad” de poner en práctica estas conductas, se viven como una pérdida de control y también en ambas aparecen sentimientos posteriores de culpabilidad y minusvaloración. Sin embargo, en la patología bulímica no hay una dependencia física real. Se considera que podría describirse como una adicción “sin sustancia”, aunque en la actualidad esta patología también se incluye en el espectro de los trastornos por pérdida del control de los impulsos.

¿Las pacientes bulímicas tienden a presentar conductas adictivas?

Sí. Las pacientes bulímicas presentan conductas similares a las de los adictos y, como ellos, asocian más de una conducta potencialmente adictiva: tabaco, alcohol, fármacos y drogas.

  ¿Como sería la exploración física de una paciente bulímica?

Si exploramos a la paciente durante los primeros estadios de la enfermedad podremos apreciar una ligera distensión abdominal con estreñimiento, hipertrofia de glándulas parótidas, pérdida del esmalte dental, edemas en extremidades inferiores y abrasiones en el dorso de las manos (debidas a la  autoprovocación del vómito).

¿Son importantes las complicaciones médicas de la bulimia nerviosa?

Las complicaciones médicas de la bulimia nerviosa no son tan importantes como en la anorexia nerviosa, pero aún así algunas se asocian a un cierto grado de mortalidad. Estas complicaciones se deben al resultado del complejo sintomático “hartazgo-purga” y se relacionan con el uso indiscriminado de laxantes y diuréticos y la provocación frecuente de vómitos. Muchas de las complicaciones aparecidas en la anorexia nerviosa también pueden aparecer en la bulimia, sobre todo las causadas por la malnutrición.

¿Qué complicaciones digestivas pueden tener las pacientes bulímicas?

Las complicaciones digestivas pueden deberse o bien al abuso de hidratos de carbono (que pueden causar hipertrofia de las glándulas parótidas y salivales), o bien a los vómitos (que pueden causar esofagitis o perforación esofágica y estreñimiento, por la deshidratación crónica) con episodios diarreicos. Además, pueden presentar vaciado ralentizado del estómago, dilatación gástrica y riesgo de muerte por rotura del estómago.

  ¿Son frecuentes las complicaciones renales en las bulímicas?

Surgen en un 70% de las pacientes vomitadoras o que abusan de laxantes y diuréticos, y manifiestan desde alteraciones leves de la función renal hasta trastornos del equilibrio hidroelectrolítico producidos por cuadros de fallo renal. No son raros edemas periféricos. Estas complicaciones pueden dejar secuelas permanentes o alteraciones persistentes del funcionamiento renal.

  ¿Los vómitos repetidos pueden causar alteraciones?

Sí, como esofagitis por reflujo, úlceras, hemorragias por laceración e incluso perforación con mediastinitis o perforación. Las alteraciones electrolíticas y la pérdida del ión potasio también pueden causar complicaciones severas, incluida la muerte.

¿Qué complicaciones dentales causan los vómitos en pacientes anoréxicas y bulímicas?

Los dientes presentan lesiones importantes: el esmalte queda destruido y puede haber caries dentales y erosiones en la boca. Se da en pacientes vomitadores y regurgitadores, dado que el ácido clorhídrico del estómago entra en contacto con la cavidad bucal.

  ¿Es común la afectación de las glándulas salivales?

Sí. Suelen presentar una hipertrofia moderada de las glándulas parótidas, acompañada de sequedad de boca, dolor y náuseas. Y, todo ello, asociado a conductas de vómitos, deshidratación y hipopotasemia. Esto no conlleva alteraciones estructurales y se puede modificar con la recuperación física y el abandono de las conductas de vómito.

¿Qué complicaciones físicas pueden presentar las pacientes que abusan de laxantes?

Las pacientes que recurren a los laxantes como medida purgativa pueden presentar complicaciones electrolíticas, así como alteraciones del contenido y ritmo de las deposiciones, estreñimiento y pérdidas proteicas importantes.

  ¿El uso continuo de laxantes puede causar alteraciones gastrointestinales?

Sí, estas alteraciones pueden variar entre las más leves (alternancia entre diarreas y estreñimiento, dispepsia funcional) y las más graves (atonía intestinal, estreñimiento pertinaz, obstrucción intestinal). Incluso pueden causar cuadros muy graves, por hipopotasemia, con resultado fatal.

  Bulimia cómo ayudar y cómo tratarla ¿Cuándo es conveniente hospitalizar a una persona bulímica?

Los criterios de hospitalización son:

  • Riesgo físico severo por los vómitos o los laxantes.
  • Fracaso del tratamiento ambulatorio.
  • Crisis familiar.
  • Adicciones a sustancias ilegales.
  • Autoagresiones.
  • Amenazas de suicidio.

¿Cómo se cura la enfermedad?

Es un proceso largo y dificultoso, se requiere una cierta voluntad de la paciente para curarse y se debe hacer un tratamiento orientado a la normalización biológica, el abandono de las conductas de riesgo y la sustitución de pensamientos anómalos por otros más reales. Siempre son aconsejables las técnicas cognitivas y conductuales, el tratamiento farmacológico y el aprendizaje de técnicas para prevenir riesgos y recaídas.

¿Cuándo se puede decir que una enferma se ha curado del todo?

Cuando después de un cierto tiempo prudencial, y acabados los controles y el seguimiento, la paciente se encuentra físicamente normal y psicológicamente estable.

  ¿Qué tiempo medio se calcula que es necesario para curar la bulimia nerviosa?

No se puede calcular el tiempo medio de curación, si bien se sabe que el período de tratamiento y seguimiento no es inferior a dos años.

  Una vez solucionado el problema alimentario, ¿se resuelve el problema de personalidad?

Si las alteraciones de la conducta son secundarias al problema alimentario, sí que mejora la conducta. Si, por el contrario, la personalidad alterada es previa, es más difícil y a veces imposible.

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Preguntas frecuentes sobre la imagen corporal

¿Qué se entiende por imagen corporal?

La imagen del cuerpo constituye una parte muy importante de la autoestima de muchas personas. Por tanto, es importante definirla.

La imagen corporal es la representación mental del cuerpo. Esta representación puede ser de todo el cuerpo como una unidad o también de cada una de las partes que lo componen. A través de los sentidos (vista, oído, tacto…) llegamos a formarnos una imagen mental de todas las características físicas.

Esta imagen se va gestando por la influencia de factores que interactúan entre sí:

  • El cuerpo (datos objetivos sobre sí mismo).
  • La percepción de algunas características del cuerpo.
  • Los pensamientos y las actitudes sobre el cuerpo.
  • Las emociones que desencadena.
  • Los comportamientos en relación con el cuerpo.
  • La no-consciencia de la percepción incompleta.

 ¿Podemos hablar de la existencia de un trastorno de la imagen corporal en pacientes con anorexia nerviosa y bulimia nerviosa?

Efectivamente, podemos hablar de un trastorno de la imagen corporal en pacientes con anorexia nerviosa y bulimia nerviosa, entendido como un trastorno del propio concepto corporal, un trastorno en la percepción (valoración, evaluación, emoción) e interpretación cognitiva de los propios estímulos interoceptivos y de una sensación de no-control respecto a las funciones corporales.

 ¿Cómo se expresa este trastorno de la imagen corporal en una paciente con un trastorno de la alimentación?

Tiene dos vías de expresión diferentes. La primera es perceptual y se refiere al grado de exactitud, o en este caso de inexactitud, con la que la paciente estima subjetivamente sus dimensiones corporales. La segunda, llamada componente afectivo o emocional, se refiere a cogniciones y actitudes respecto al propio cuerpo e, indirectamente, al grado de satisfacción o de insatisfacción con este.

¿Sólo las personas con un trastorno de la alimentación presentan insatisfacción respecto a su imagen corporal?

No, numerosos estudios han evidenciado que tanto la población general como las personas afectadas por un trastorno de la alimentación presentan insatisfacción por su imagen corporal. Lo que diferenciaría ambos grupos sería una actitud negativa extrema respecto al propio cuerpo.

¿Sólo las mujeres presentan distorsiones respecto a su imagen corporal?

No, en los hombres también se producen distorsiones, pero en menor medida y frecuencia; además, el objetivo de distorsión suele ser más diverso. En ellos la distorsión puede tener un signo opuesto al de las mujeres porque presenten una tendencia a subestimar algunas dimensiones de su cuerpo (anchura de la espalda o el abdomen, caja torácica…).

¿Qué hace que las pacientes con anorexia nerviosa y bulimia nerviosa no acepten su propia imagen y figura?

Es una pregunta que actualmente aún se plantea y se investiga. Sin embargo, se puede decir que algunas variables como el ideal social de belleza, la exigencia social, la utilización del cuerpo como vehículo de comunicación importante, el grado de autoestima y la autoimagen, entre más factores psicopatológicos, tienen sin duda un papel importante en la alteración de la imagen corporal.

¿Hay que tratar el trastorno de la imagen corporal en estas pacientes?

Las opciones son diversas porque se pueden encontrar desde autores que defienden su dependencia del peso y, por lo tanto, el no-tratamiento, hasta autores que postulen la necesidad.

¿Por qué es tan importante la influencia de los factores socioculturales en la génesis de la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa?

Porque la existencia de un modelo, un ideal de belleza establecido y compartido socialmente, representa una presión altamente significativa sobre todos los miembros de la población en cuestión. Quienes tienen las características del modelo tienen razones para autovalorarse positivamente, y los que se alejan suelen sufrir una baja autoestima. Y esto es así en toda sociedad, en cualquier época y sea cual sea el modelo.

  ¿Las dimensiones corporales femeninas o los ideales de belleza se han mantenido estables en los diferentes periodos o épocas de la historia del mundo occidental?

No, en absoluto. Las “dimensiones femeninas” se han valorado de manera muy diferente según cada época histórica. Por ejemplo, existen notables diferencias entre el modelo de belleza corporal femenino predominante en la época del pintor Peter Paul Rubens y la actual. Los cambios históricos conllevan cambios culturales que, entre otras cosas, conllevan modificaciones en los patrones estéticos corporales.

¿Por qué el ideal de delgadez se da con más frecuencia en las sociedades donde la obtención del alimento no implica ningún problema?

Es probable que los valores asociados antiguamente a la comida y el alimento, especialmente por lo que se experimentaba cuando faltaban o por el esfuerzo que exigía obtenerlos, han quedado relegados y han dejado en su lugar otros valores de carácter estético, mucho más “culturizados” y más alejados de los estrictamente biológicos.

¿Cómo se generan estos modelos estéticos corporales en el mundo occidental?

A través de la influencia de los medios de comunicación de masas, porque son de vital importancia en la difusión y la aceptación del modelo estético vigente.

¿Por qué no todas las personas que reciben continuamente mensajes destinados a promover el adelgazamiento y el cambio estético desarrollan un trastorno de la alimentación?

Porque junto con los factores socioculturales, y más factores de riesgo, hay toda una serie de factores personales, relacionales y familiares que son protectores e incidirían en la aparición del trastorno o no.

¿Cómo influye la moda en la aparición de un trastorno de la alimentación?

La moda tiende a presentar modelos con dimensiones corporales bastante reducidas, casi esqueléticas y, además, también influye la dificultad para encontrar tallas más grandes de la ropa que gusta ahora mismo. La tendencia actual entre muchas jóvenes es que el cuerpo se adapte a la pieza de moda y, en realidad, es la ropa, la que debe adaptarse al cuerpo.

¿Qué otros factores socioculturales pueden intervenir en la aparición de los trastornos de alimentación?

Aparte de los mencionados hasta ahora (medios de comunicación y moda), los intereses económicos y la gran presión ejercida por los laboratorios y las industrias que se dedican a la fabricación de productos “light”, de dietética o para adelgazar de forma milagrosa, influyen enormemente en nuestra sociedad actual.

¿Los deportes son, en general, un factor de riesgo?

El deporte en general no debe considerarse un factor sociocultural de riesgo. Sin embargo, hay ciertos deportes como la danza, la gimnasia rítmica femenina y el patinaje, en los que el cuerpo delgado se ha ido ligando al concepto de rendimiento. Por eso quienes practican este tipo de deportes tienen más riesgo de sufrir un trastorno de la alimentación.

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Preguntas frecuentes sobre los trastornos de la conducta alimentaria y la personalidad

¿Qué entendemos por personalidad?

El término personalidad se utiliza para designar el conjunto de características o rasgos de un sujeto que determinan pautas estables de comportamiento en su interacción con el medio.

Bulimia y anorexia diferencia ¿La impulsividad es un rasgo diferenciador entre anoréxicas y bulímicas?

La impulsividad, ya sea considerada una dimensión independiente o ya sea incluida en los conceptos de búsqueda de novedades o extroversión, es un rasgo importante diferenciador entre la anorexia y la bulimia. Mientras las pacientes anoréxicas muestran un gran autocontrol y otros rasgos obsesivos (orden, rigidez, meticulosidad y perfeccionismo), las bulímicas suelen tomar decisiones rápidas y actúan de manera impredecible, poco meditada y, en definitiva, poco controlada.

¿Cuándo podemos hablar de un trastorno de la personalidad?

Se puede hablar de trastorno de personalidad cuando los rasgos de personalidad se convierten en rígidos y desadaptativos, y producen malestar subjetivo o deterioro en el funcionamiento social o laboral. Tiene su inicio en la adolescencia o el principio de la edad adulta y es estable a lo largo del tiempo.

¿Cuál es el porcentaje de trastornos de la personalidad asociado a trastornos de la alimentación?

La presencia de alteraciones de la personalidad en pacientes con conducta alimentaria anómala parece oscilar, según varios estudios, entre un 53% y 59%. Del mismo modo, la manifestación simultánea de más de un trastorno de personalidad tiene lugar con una frecuencia muy superior a la de la población general.

¿Qué tipo de trastorno de la personalidad se asocia con frecuencia a la bulimia nerviosa?

Los trastornos del grupo B, sobre todo el trastorno límite e histriónico de la personalidad, se asocian con frecuencia a alteraciones de la conducta alimentaria y de manera más específica con la bulimia.

¿Qué rasgos de personalidad caracterizan la paciente bulímica?

La paciente bulímica se caracterizaría por su sociabilidad más grande y por la tendencia a actuar de manera impulsiva y descontrolada y, en congruencia con estos rasgos, presentaría con más frecuencia trastornos de personalidad límite e histriónico.

¿Los trastornos de personalidad se pueden considerar un factor de mal pronóstico respecto al tratamiento y pronóstico de un trastorno de alimentación?

Efectivamente, considerados de entrada como un factor de mal pronóstico por sí mismo, su efecto podría quedar mediado por la depresión y el bajo peso. En todo caso, dada su posible acción cronificadora, el abordaje parece fundamental para conseguir una evolución clínica satisfactoria.

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Preguntas frecuentes sobre generalidades médicas

¿Qué es la alimentación?

La alimentación es el proceso, generalmente voluntario, de selección de productos naturales o transformados que contienen una serie de elementos que permiten mantener la vida y las actividades normales. Comer es una necesidad primaria para el individuo.

¿Qué es la nutrición?

Es el conjunto de procesos involuntarios que empiezan después de la ingesta de alimentos, mediante los cuales el organismo transforma e incorpora toda una serie de sustancias químicas y elimina los productos de transformación. Tiene la finalidad de suministrar la energía necesaria para mantener las funciones del organismo y constituir una de las acciones fundamentales de nuestra fisiología.

¿Cómo se valora el estado nutricional de un individuo?

Se realiza mediante varias medidas: básicamente antropométricas o bioquímicas. Entre las primeras está el índice de masa corporal, el peso ideal (estandarizado en tablas), la medición de pliegues cutáneos y la cuantificación de la circunferencia del brazo. Entre las medidas bioquímicas se destacan la determinación de proteínas plasmáticas, la excreción de creatinina en orina y la valoración del estado inmunológico.

¿Qué es el índice de masa corporal?

También llamado índice de Quetelet, consiste en una medida indirecta que nos permite detectar con rapidez posibles situaciones de malnutrición. Se calcula mediante el cociente del peso (en kilogramos) y la altura al cuadrado (en centímetros). Los valores de normalidad se encuentran en un intervalo entre 20 y 25.

¿En qué consiste el equilibrio metabólico-energético?

El equilibrio metabólico-calórico o energético es la diferencia entre las calorías aportadas por la ingesta y el gasto. Cuando el gasto supera la ingesta se produce un déficit en el equilibrio y, por tanto, una pérdida de peso. Un descenso del 1% en la ingesta de calorías conlleva una pérdida de un kilo de peso o dos al año.

¿Como gasta las calorías del organismo?

Algunos factores intervienen en el gasto calórico. El gasto energético basal constituye la energía necesaria para el mantenimiento básico de las células del organismo (representa el 60% -70% del gasto energético total). En la realización de actividades físicas se consume un 15% -20%, pero hay una gran variabilidad interpersonal. El 10% restante de la energía ingerida se utiliza en la termogénesis inducida por los alimentos, conocida como respuesta térmica a los alimentos (es el gasto de energía necesaria para absorber, metabolizar y almacenar los alimentos).

¿Cómo influye la actividad física sobre el apetito y la ingesta?

El efecto del ejercicio sobre la ingesta es complejo y no hay consenso en los estudios publicados. Parece que hay una asociación entre el aumento del gasto energético por ejercicio con un aumento de la ingesta en sujetos normales, pero esta regulación no se observa en obesos.

¿Todos los sujetos tienen el mismo metabolismo basal?

No, el metabolismo basal es diferente según los sujetos. Depende de unos cuantos factores. Los hay que dependen de la masa corporal total, como el peso y la estatura. Otros no se relacionan con la masa corporal, como la edad, el sexo, la carga genética y la actividad del sistema nervioso simpático. La masa corporal magra también influye, en mayor medida que  la masa corporal con grasa.

¿Qué factores intervienen en la regulación de la conducta alimentaria?

La capacidad para controlar la ingesta de nutrientes requiere mecanismos que armonicen la información fisiológica del medio interno con la nutricional del medio externo. Son numerosos los factores que intervienen en la regulación de la ingesta y de la nutrición de los sujetos.

Hay factores biológicos (genéticos, núcleos cerebrales y sistemas de neurotransmisión), psicosociales, culturales y familiares. Todos participan en la regulación de la conducta alimentaria y hacen que no sea un fenómeno aislado o independiente, sino más bien el resultado de la interacción del estado fisiológico del organismo y de las condiciones ambientales.

El resultado es una conducta compleja en la que intervienen varios mecanismos que intentan asegurar una ingesta adecuada que permita la supervivencia del individuo y que, secundariamente, sirva a otros intereses.

¿Qué factores genéticos intervienen en la regulación de la ingesta?

Los núcleos neuronales más directamente relacionados con el control de la ingesta están situados en el hipotálamo, un control hipotalámico determinado genéticamente. También hay factores genéticos en determinadas enfermedades relacionadas con la alimentación (como la diabetes o algún tipo de obesidad). No hay que olvidar que no es extraño encontrar antecedentes hereditarios en trastornos de la alimentación, como ocurre en la bulimia, la anorexia y la obesidad.

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Ver documentales online

‘El peso de la vida’ | 2015

El peso de la vida‘ es un documental del año 2015 producido íntegramente por TVE y emitido en DOCUMENTOS TV.

Los trastornos alimentarios son mucho más que una moda o una enfermedad nutricional, constituyen una enfermedad psiquiátrica clasificada como tal en el manual de trastornos mentales. Además tienen un alto riesgo de cronificación, una cuarta parte de quienes los padecen puede mantener los síntomas durante muchos años o, incluso, el resto de su vida. Afecta a un 6% de la población joven y la bulimia tiene el doble de incidencia de la anorexia.

En los trastornos de conducta alimentaria el porcentaje de mortalidad está en torno al 8 o 10%, el más alto dentro de las enfermedades psiquiátricas. Para prevenirlas hay que plantear tratamientos de entre 4 ó 5 años con el fin de hacer un seguimiento prolongado.

Documentos TV hace un acercamiento a un mundo de miedos ocultos, de soledad y de profundo dolor, en el que el peso y la delgadez extrema son sólo la punta del iceberg de una enfermedad mental que causa estragos en quienes la sufren y en sus familias, especialmente en el caso de los crónicos.

Guión: Concha Inza Romea
Realización: Ana Mazuecos y Luis Miguel González Cruz
Imagen: Sergio Alfaro, Sergio Casas, Elena Guerrero y Rafael Córdoba
Sonido: Jesús Negrón, Juan Cabrera, Carlos Aparicio y Sergio Rodríguez
Producción: Santiago Muñoz y Silvia Leiro
Montaje: Rafael Pinar
Postproducción: Marta Garabatos
Sonorización: Jesús Negrón
Ambientación musical: Noelia Romero

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‘Més enllà dels límits’ |  ‘Over the Limit’ | 2017

La exigencia de un cuerpo delgado y perfecto es especialmente dura en algunos ámbitos como el de la gimnasia rítmica femenina.

Margarita Mamun, con solo 20 años y heroína nacional gracias a sus éxitos, se enfrenta a su máximo reto: conseguir el oro en unos Juegos Olímpicos. Se está preparando para representar a Rusia en la categoría de gimnasia rítmica en los Juegos Olímpicos de Brasil. El entrenamiento es duro, especialmente en el apartado mental. Por muy bien que lo haga Rita, sus entrenadores siempre esperan más de ella, una y otra vez. Será sometida a una presión física y mental brutal: “No eres un ser humano. Eres una atleta”, le dice su cruel entrenadora.

Para conseguir llegar a la perfección en sus movimientos, Rita aguantará estoicamente insultos y jornadas extenuantes. La prueba de fuego será afrontar la grave enfermedad de su padre poco antes de las olimpiadas. ¿Hasta dónde llegará para conseguir el éxito? ¿Más allá de los límites?

El documental hace una mirada desde el interior de los entrenamientos y la vida de esta gimnasta rusa que fue medalla de oro de gimnasia rítmica en los Juegos Olímpicos de 2016, entre otros. La dureza de sus entrenamientos y de la relación con sus entrenadores. Como la afectó la enfermedad terminal de su padre durante los Juegos Olímpicos y su vida privada.

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‘La meva vida com una pel·lícula’ | 2018

La meva vida com una pel·lícula‘ es una producción de DE-DE-EMA VISUAL SL con la colaboración de Televisió de Catalunya y con el soporte del ICEC (Institut Català de les Empreses Culturals).

Esta película forma parte de un conjunto de acciones que pretenden utilizar las múltiples posibilidades de la producción audiovisual para contribuir a mejorar la situación de pacientes con anorexia nerviosa y, a la vez, dar a conocer esta enfermedad en la población, para desestigmatizarla.

Una sociedad cada vez más exigente, con un nivel de competencia muy elevado y que a menudo nos lleva a querer aparentar lo que no somos hace que todos podamos ser posibles enfermos. Los adultos también, a pesar de que los adolescentes sean más vulnerables.

Un grupo de jóvenes y terapeutas de Girona han participado en el proceso de creación y rodaje de esta película de ficción, rodada con pacientes reales y con un guión basado en sus propias experiencias. De esta experiencia sale el documental ‘La meva vida com una pel·lícula

Dirección, guión y realización: Pere Solés y David Gimbernat
Productor: Pere Solés, David Gimbernat y Pau Marqués
Productor ejecutivo TVC: Jordi Ambrosio
Productor delegado TVC: Elisa Plaza
Director fotografía: Diego Dussuel y David Gimbernat
Montaje: David Gimbernat
Director de producción: Pau Marqués
Música: Carlos Peñafiel
Lingüista: Marta Prats Geli
Grafismo: Naseem Garcia

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Apología de la anorexia

El grave problema de las páginas webs que hacen apología de la anorexia

Las asociaciones que luchan contra los trastornos alimentarios alertan de que las webs que hacen proselitismo de estas enfermedades dificultan su cura. El 25% de los adolescentes las ha visitado en algún momento.

Marga Serra es docente de la UOC (Universitat Oberta de Catalunya) y experta en educación nutricional y trastornos del comportamiento alimentario. En SER Catalunya habló de anorexia y bulimia, y de uno de los escenarios de la lucha: INTERNET.

Se trata de webs con una estética plagada de hadas, princesas, mariposas… Todas presentan contenidos más o menos similares: carreras de pérdida de kilos, consejos prácticos para adelgazar mejor, para vomitar sin que se den cuenta los padres, para ir al baño, dietas restrictivas e incluso «oraciones» a Ana (anorexia) y a Mia (bulimia) o apartados con fotos de artistas y famosos que, como Adam Richman, han logrado perder muchos kilos en muy poco tiempo.

La anorexia y la bulimia son trastornos muy graves. Una de cada cuatro personas que desarrollan estas enfermedades (que afectan al 6 % de la población joven, con el doble de incidencia de la bulimia respecto a la anorexia) se convierte en enferma crónica y puede padecer este mal el resto de su vida. El sexo femenino es más vulnerable. Esta enfermedad la padecen 9 mujeres frente a un hombre. Por ejemplo, en una clase de tercero de ESO tendríamos 2 adolescentes en riesgo.

En muchas ocasiones estas enfermedades no están diagnosticadas. Quizás no son anorexias o bulimias muy claras, pero sí que pueden ser trastornos de comportamiento no especificados que los jóvenes asumen como si fuese un estilo de vida: pueden tirar el almuerzo, tirar la comida, estar haciendo dietas muy estrictas, vomitar una vez cada quince días… No son trastornos ya diagnosticados por un médico pero si comportamientos que van pasando de un adolescente a otro: “yo hago esto y he adelgazado un kilo”. Estas conductas de restricción de alimentos están bastante presentes entre los jóvenes.

Hay que pensar que hacer restricción alimentaria en unas edades en que se tienen muchos requerimientos nutritivos es muy difícil. Muchas de las chicas afectadas por trastornos de comportamiento alimentario comen solas, por cuestión de horario de sus padres. A lo mejor, de la comida que tienen preparada, o que se han de preparar ellas, comen solo una ensalada, dejando de lado las proteínas y los hidratos. A veces, a la hora de cenar: “ya he cenado” o “no tengo hambre”.  A la hora de almorzar en muchos institutos aparecen las papeleras llenas de bocadillos. En ocasiones también comienzan diciendo: “me he vuelto vegetariana y no quiero comer carne”,  empiezan a no comer todos los grupos de alimentos.

En cuanto a los motivos que hacen que se inicien estos hábitos, decir que hay una parte que es genética, se hereda una predisposición, y un 40% que es social. Todos los inputs a que estamos expuestos (imágenes de delgadez, desfiles de modelos extremadamente delgadas en pasarelas, no encontrar la talla de un vestido, que en casa se viva en un ambiente de dieta permanente…), sumados a la adolescencia, etapa en que se tiene una vulnerabilidad especial,  la autoestima baja en picado, el cuerpo cambia bruscamente… el concepto de la imagen corporal que tenían de niñas se transforma y no se aceptan los cambios, no se acepta el tener unas caderas más desarrolladas, tener más celulitis… aún estando en un peso saludable.

Esta baja autoestima, en este entorno social, y teniendo las páginas webs citadas tan accesibles… Es tan fácil ponerse a las 12 de la noche, cuando los padres duermen, a buscar en Google: “como vomitar mejor”  “como engañar a tus padres” “delgadez”… y llegar a alguna de estas páginas.

Al problema de páginas web que cierran y abren con sorprendente facilidad hay que añadir otro: mediante estos blogs y sitios los adolescentes que los siguen contactan entre sí, y crean grupos de Whatsapp totalmente privados en los que se animan mutuamente a seguir dietas muy estrictas, dándose apoyo mutuo. En la mayoría de los casos, la persona que realiza el blog o la página web tiene una fuerte personalidad y da órdenes muy severas a sus seguidores, lo cual agrava un problema que es ya global, pues muchas chicas españolas interactúan con chicas colombianas, chilenas o mexicanas. Algunas son incluso menores de edad.

Según Marga Serra no avanzamos en este tema. Tendría que haber una ley muy estricta que regulase esta situación, que hiciera disminuir todas estas páginas webs y blogs.

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La educación es fundamental.

Destinar más recursos a la prevención empezando desde edades muy tempranas.  La prevención se debería hacer con los padres y con los niños, y de una forma positiva: técnicas de autoestima, de cómo afrontar un problema con los compañeros…  Que los niños y adolescentes tengan herramientas. Hay que vacunarlos contra todo esto. Enseñarles a que miren críticamente, que vean que  la mayoría de fotos a las que se quieren parecer son falsas,  son retocadas con photoshop.

Es terrible saber que estos trastornos se dan en niñas cada vez más pequeñas, en quinto curso ya empiezan a decir que no se gustan, que no quieren verse gordas.

Es necesario educar en el uso de Internet y redes sociales, que los padres y madres se pongan al día de las nuevas tecnologías que frecuentan sus hijos. Es esencial que antes de que el niño sea adolescente, el padre y la madre lo inicien en Internet: que empiecen a navegar juntos y lo eduquen para utilizar las nuevas tecnologías. Lo que no se puede hacer es regalar a los hijos adolescentes un móvil inteligente a una edad en la que son susceptibles de investigar contenidos que pueden ser nocivos para ellos, sin una formación previa. Es necesario que en las escuelas se realicen formaciones a los maestros para que estos formen, a su vez, a sus alumnos.

Se trata de trabajar en las aulas y en el núcleo familiar la autoestima y el autoconcepto de los niños, advertirles del peligro de realizar dietas para adelgazar sin control profesional, educarlos para que sean críticos ante la publicidad peligrosa y agresiva relacionada con estos temas, para que se acepten tal como son y valoren otras cualidades más allá de lo meramente físico.

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Impunidad y contenidos denunciables

Hay países, como Italia, que ya han legislado ad hoc para prohibir este tipo de páginas. En España no existe aún una ley que las prohíba, pero pueden denunciarse a cuerpos de seguridad, debido a que su contenido atenta contra la salud de las personas, algo que Marga Serra considera un paliativo ante situaciones como la escasa información que plataformas como Google o Twitter ofrecen sobre el control de los contenidos de las páginas pro Ana y pro Mia, cosa que brinda una enorme impunidad a los creadores de páginas de esa clase.

Los contenidos denunciables en España son aquellos que pueden ser nocivos para los menores; invitaciones a los adolescentes para que se autolesionen («algunos sitios publican fotos de brazos con cortes o lesiones como victorias personales», advierte Serra); si los textos que escriben enaltecen una delgadez patológica; si los blogs, webs, perfiles de Facebook o Instagram tienen un apartado con una serie de normas, guías, decálogos que incitan a practicar conductas nocivas para la salud como laxarse, hacer carreras de kilos o dietas con una restricción alimentaria severa, o incluyen contenidos relativos a cómo engañar a los padres y a los psicólogos.

Idealmente, razona Marga Serra, «se debería aprobar una ley no solo orientada a penalizar este tipo de contenidos sino que regule la edad y el índice de masa corporal de las modelos que salen en los anuncios de televisión y en las revistas, o que se penalice los desfiles de moda que no cumplan las normativas».

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Fuente: canalsalut.gencat.cat | SER Catalunya (01/12/15) | UOC Universitat Oberta de Catalunya (26/11/15)

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