‘¿Cuánto pesan las nubes?’

David Calle ha sido considerado uno de los diez mejores profesores del mundo, fue nominado entre los diez finalistas al Global Teacher Prize en 2017. Ha creado Unicoos, una página de Internet gratuita con más de un millón de suscriptores dedicada a la enseñanza de ciencias, y ha conseguido el Botón de Oro de YouTube. Es ingeniero de sistemas de telecomunicación, y ahora también es autor de  ‘¿Cuánto pesan las nubes?‘, un libro de curiosidades científicas publicado por Plaza y Janés y cuyo objetivo principal es promocionar la vocación científica.

David Calle, profesor de matemáticas

David Calle delante de la pizarra que utiliza para resolver ejercicios.

Contenido

¿Por qué un libro como el de David Calle es pertinente hoy en día?

La primera razón es porque vivimos en una sociedad eminentemente científico-tecnológica, cada vez más. Lo de que es tecnológica lo tenemos bastante claro porque cada día utilizamos gadgets, smartphones… y vamos viendo como todo se va automatizando a nuestro alrededor. Los cajeros del supermercado empiezan a ser robots, los coches los fabrican máquinas… Lo tecnológico más o menos lo tenemos asumido, pero no entendemos muy bien que dentro de la tecnología hay mucha ciencia.

El filósofo de la ciencia Bruno Latour decía que muchas cosas tecnológicas son para nosotros cajas negras. Utilizamos un móvil (una caja negra), sabemos usarlo, sabemos recibir mensajes y mandarlos, pero sabemos poco de lo que hay dentro. Y lo que hay dentro viene de la ciencia, y de científicos que están en laboratorios haciendo sus investigaciones. Por ejemplo, los chips de un ordenador o de un teléfono móvil están hechos de silicio que es un material semiconductor, y la física de los semiconductores está basada en la física cuántica. Se puede trazar un hilo desde algo tan abstruso como la física cuántica a nuestros ordenadores, estamos conectados con la ciencia.

Otra razón por la que es importante un libro como el de David Calle es por el problema que tenemos con la falta de vocaciones científicas. Vivimos en un mundo donde cada vez va a haber más tecnología pero faltan vocaciones científicas. Según una estadística de 2017, sólo un 10% de los estudiantes de bachillerato quieren hacer carreras de ciencias. Hay mucha gente que quiere estudiar derecho o administración de empresas, que está muy bien, pero hay muy poca gente que se decanta por ciencias. Y según la Comisión Europea va a haber un montón de puestos de trabajo vacíos en 2020, del orden de un millón en Europa, que no va a haber quien los cubra porque falta gente que sepa de ciencia.

David calle, profesor de matemáticas

David calle, profesor de matemáticas

La ciencia, sobre todo si la leemos en un libro como ‘¿Cuánto pesan las nubes?’, como nos la explica David Calle, nos abre los ojos, nos asombra, nos explica cómo funciona el mundo, nos habla de lo pequeños que somos y lo grandes a la vez (porque podemos entender el Universo, o intentarlo, aún siendo una mota de polvo en un planeta perdido en una galaxia perdida, y aun así conseguimos captar algo de lo que hay en el Universo). También nos hace ver la grandeza y el peligro de la ciencia, es como un cuchillo de cocina (podemos cortar verduras pero también podemos matar con él). Con la ciencia podemos curar enfermedades o podemos destruir el planeta con bombas nucleares.

Y por último, la razón más importante, es que uno se lo pasa muy bien leyendo este libro. En este mundo tecnológico, lleno de estímulos, también está bien que nos sentemos a leer tranquilamente un libro como este. Puede gustar a todo tipo de públicos. A la gente joven porque tiene un lenguaje muy fresco, también a la gente que no sepa de ciencia porque se va a acercar a estas materias, y a la gente que ya sepa de ciencia pero que puede descubrir nuevas cosas que no conocía y pasar un buen rato.

El libro está lleno de cultura pop y de curiosidades científicas. A David calle le encanta la ciencia ficción y el libro está lleno de píldoras de ciencia ficción. Aparecen Los Simpsons, Star Wars por todas partes… Se tocan temas de todo tipo. Desde la ciencia más básica: ¿por qué el cielo es azul? o ¿para qué sirve una palanca?, hasta ciencia de alto nivel como física cuántica o relatividad. Sin dejar de lado cosas muy de ahora como la inteligencia artificial o la robótica.

‘¿Cuánto pesan las nubes?’, un libro para profesores y para alumnos.

Este libro de David Calle puede ser de utilidad a los profesores para que intenten adornar un poca más sus clases e inspiren a sus alumnos. Un profesor no tiene que ser solamente alguien que aporte conocimientos, de hecho cada vez hace falta menos porque gracias a Google cualquier cosa se puede googlear y cualquier cosa la puedes encontrar. Lejos de dar todo el conocimiento a los alumnos, que antes el profesor o la biblioteca eran toda la fuente de conocimiento, lo que deben hacer hoy los profesores con humildad es tratar de inspirar a sus alumnos. Tratar de que sean ellos los que quieran aprender, tratar de que sean ellos los que quieran ser mejores, tratar de que sean ellos los que lleguen a casa con ganas de investigar.

Hay que decirles a los chavales que la ciencia es apasionante y que tienen toda la tecnología a su alcance para poder aprender lo que quieran, y de alguna manera potenciar vocaciones científicas. Porque los trabajos del mañana ni siquiera los conocemos, y lo que los jóvenes tienen que hacer es prepararse lo mejor posible para el mundo que les espera aunque no sepamos que profesiones va a haber. Porque cuanto más preparados estén, sobre todo en la parte de la ciencia, más oportunidades van a tener de adaptarse a los cambios que llegan. Los chavales de hoy tienen dos opciones: o ser espectadores de lo que va a llegar en el futuro o ser protagonistas de ello. Y mola más ser protagonista, sin duda.

Por qué el libro se titula ‘¿Cuánto pesan las nubes?’

Pues porque a la editorial le gustaba mucho este título, aunque había otras opciones. Yo al principio no quería este título porque a mí, como soy de los 80, lo de ‘¿Cuánto pesan las nubes?’ me sonaba a anuncio de Ausonia. Pero luego el título me fue gustando cada vez más, y así se ha quedado.

Me preguntan siempre que cuánto pesan las nubes, y yo les digo que depende de la forma, que tienen una determinada densidad, que tienen un tamaño y que pesarán más o menos. Pero lo realmente chulo es que la ciencia es muy friki, y los científicos decidieron que el peso de las nubes, en lugar de medirse en kilos o en libras (como todas las masas), iba a medirse en elefantes. ¿Cuánto pesa un elefante? Un elefante son seis mil kilos (supongo que pesarían a muchos elefantes para hacer la media, son científicos) y decidieron que las nubes pesan mil, dos mil, tres mil o cinco mil o cien mil elefantes. Con eso a lo mejor consigues captar la atención y despertar a los chavales, que a veces se duermen en clase.

Dumbo en el Magic Kingdom, Disney World Orlando, FL

Dumbo en el Magic Kingdom, Disney World Orlando, FL

De dónde surge tu vocación por la ciencia y la ingeniería.

Siempre me han encantado las películas de ciencia ficción. En mi caso, yo cuando era pequeño no tenía Internet (no ha habido Internet siempre) y en mi casa lo que había era un montón de libros de Julio Verne, y me compraba todas las novelas que podía o si no me bajaba a la biblioteca. Julio Verne me apasionaba, que alguien hace tantos años contara cosas que no habían ocurrido todavía me parecía realmente sorprendente. ‘De la Tierra a la Luna‘ o ‘Viaje al centro de la Tierra‘ o ‘La vuelta al mundo en ochenta días‘… Me fascinaban los cálculos que podía llegar a hacer.

Y luego están las películas. Toda mi vida he sido muy fan de las películas de ciencia ficción y siempre me he hecho preguntas según las iba viendo. Aparte de pensar en cómo habrían hecho esos efectos especiales, que antes no eran tan buenos como ahora, yo me preguntaba que de verdad tenía lo que yo veía en las películas en relación con el mundo real, para ver si era posible. Yo me dormía emocionado pensando en si podía venir E.T. a mi casa.

Fotograma de E.T.,el extraterrestre,

Fotograma de E.T.,el extraterrestre,

Hay películas de ciencia ficción que son más rigurosas científicamente que otras, también se explica en el libro. Por ejemplo ‘Star Wars‘, que es muy fascinante, tiene muchas mentiras científicas. El sonido por ejemplo no se propaga en el espacio, porque no tiene un medio material por el que propagarse, y por tanto en el espacio no se pueden oír los disparos. Eso se lo explicas a los chavales y es algo que les llama la atención. Tampoco puede haber explosiones porque no hay oxígeno por el que pueda producirse una explosión. Pero claro, le quitas a ‘Star Wars‘ las explosiones y el sonido y lo dejas todo bastante cojo.

Pero sí que es cierto que hay otras películas de ciencia ficción, ‘Interstellar‘ o ‘2001: Una odisea del espacio‘ o ‘Gravity‘, que sí que muestran realmente el silencio brutal que se produce en el espacio. ‘Interstellar‘ cuenta con el asesoramiento de Kip Thorne, que es el científico que ganó en 2017 el Premio Nobel de Física y el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica también. Todo lo que se ve en ‘Interstellar‘, que parece muy loco, es posible.

Kip Thorne en el Instituto de Tecnología de California en 2007

Kip Thorne en el Instituto de Tecnología de California en 2007

Hablando de ‘Interstellar’, hay un capítulo en el libro que tiene que ver con la paradoja de los gemelos ―yo tengo una hermana melliza―, y es algo muy curioso porque, aunque no se puede viajar en el tiempo, sí que es cierto que el tiempo puede discurrir diferente según a la velocidad a la que te muevas. Si te vas en un caza, posiblemente el tiempo pase más despacio para ti pero es infinitamente pequeña la diferencia. Pero si viajas a velocidades muy próximas a la velocidad de la luz el tiempo cambia. La paradoja de los gemelos lo que dice básicamente es que si dos gemelos viven en la Tierra y uno de ellos viaja a la estrella más cercana a velocidades próximas a la velocidad de la luz, y regresa seis o siete años después, su hermano habrá celebrado diez o quince fiestas de cumpleaños más que él. También será más mayor, pero el tiempo, decía Einstein ―y eso tiene que ver con la teoría de la relatividad―, es relativo.

¿Por qué estudiaste telecos?

Pues yo no quería ser ingeniero de telecomunicaciones. Yo quería ser piloto, pero como era miope no pude entrar. Quería ser médico. Quería ser astrofísico, me encantaba. Quería ser profe, pero mi profesor de filosofía me dijo que no me hiciera profesor porque iba a tener menor reconocimiento social del que debería. Es triste, cuando la profesión de profesor debería ser la profesión más valorada, junto con la de medicina. Pero por desgracia los profesores no tienen el prestigio social que se merecen. También me decían que iba a ganar menos dinero, y además en esa época no estaba de moda ser profesor. En esa época estaba de moda hacerte ingeniero de telecomunicaciones o aeronáutico, por ejemplo.

Aunque yo suspendía matemáticas en el instituto, mi madre me apuntó a una academia y conseguí en ese año ponerme las pilas ―porque yo era muy perezoso― y sacar luego un diez en selectividad en matemáticas. Y parece ser que lo de las matemáticas no se me daba tan mal, pero yo suspendía matemáticas en el instituto, en la primera evaluación. Suspendí cinco veces física en la carrera, que casi me echan de la universidad por no aprobar ―tenía seis convocatorias nada más―. El caso es que se lo pregunté a mi profesor de filosofía, que se llamaba Pedro, y me dijo que me hiciera ingeniero de telecomunicaciones, que su mujer era ingeniera de telecomunicaciones y que me la presentaba para que hablase con ella. Y como en aquella época estaba de moda, y además podías encontrar un trabajo fijo para toda la vida en una gran multinacional, pues hice telecos.

Pero al año siguiente me contrataron en la misma academia en la que había asistido a clases como alumno. Me contrataron como profesor y descubrí que me encantaba dar clase, me lo pasé bomba dando clase a chavales casi igual de jóvenes que yo. Terminé la carrera, me hice ingeniero, dejé la academia… Pero tuve la suerte de quedarme en el paro con treinta años.

Me quedé en paro y fue un disgusto. Mi hija estaba a punto de nacer… Imagina el problema con hipoteca y con hija. Pero volví otra vez a trabajar a esa academia, me dijeron que volviese mientras me salía otro trabajo mejor de ingeniero. Pero me encantaba dar clases y dos años después monté mi propia academia en las afueras de Madrid, donde vivo, y estoy encantado de dar clases y no cambiaría el dar clases por nada del mundo.

Gracias al Global Teacher Prize estoy teniendo la posibilidad de participar en muchos eventos y dar charlas, y me está dando la oportunidad de por fin poder decir ―aunque yo no he buscado esa responsabilidad ni mucho menos, pero me ha tocado― que los profesores son importantes. Y también me está dando la oportunidad de decirles a los profesores que se pongan las pilas. Que lo más importante del mundo son nuestros alumnos y que sean todo lo mejor que puedan llegar a ser. Y que por mucho que les falte un montón de prestigio, sueldo, oportunidades, formación, etcétera, está bien que se quejen por ello pero que se pongan las pilas, porque tenemos una gran responsabilidad que además es la más bonita de todas. Igual que les digo a mis chavales que no se rindan nunca, a los profesores también. Yo nunca deseo suerte, siempre digo “que la fuerza te acompañe”.

¿Cuándo das el salto a dar las clases en vídeo, por You Tube?

Fue hace siete años. Como profe de la academia ya llevo quince o así. Llegaba todos los días muy frustrado a casa porque no me daba tiempo de explicarles a mis chavales todo lo que necesitaban. Esta generación ―yo la conozco porque tengo una hija de quince años, y además doy clases― tiene un montón de valores ―sociales, tienen más asertividad, son gente que respeta mucho a los demás―. Tienen un montón de valores muy buenos, más sociales sin duda, pero carecen en la gran mayoría de los casos de espíritu de sacrificio y se rinden muy rápido ante el fracaso. Siempre me encuentro a chavales que no se esfuerzan lo suficiente, y van acumulando un montón de carencias año tras año en el instituto ―ocurre sobre todo en secundaria―. Y llega un momento en el que todas esas carencias de base y esas cosas que se les olvidan y que no han fijado bien les causan un problema muy grande.

No me daba tiempo a explicar por ejemplo a los chicos y chicas sus dudas en bachillerato, porque había muchísimas cosas de la ESO que no recordaban. Y todos los días tenía que volver a explicar una y otra vez lo mismo. Pensé que lo de grabar vídeos en You Tube sería una solución, para que en lugar de tener que volver a explicar otra vez lo mismo pudieran verlo en sus casas. Pero me daba mucha vergüenza, no tenía ni idea de Internet ni de redes sociales. Mi única experiencia en You Tube era que había creado un canal para que mi madre viera un vídeo de mi hija contando un cuento porque pesaba mucho para podérselo enviar, esa era mi única experiencia en You Tube.

Me daba mucha vergüenza y no lo hice, no lo hice porque no encontré la motivación suficiente para hacerlo. Pero empezó el curso, la mitad de mis alumnos de la academia se borraron. Preocupado les llamé a todos preguntándoles si tan mal lo había hecho como para que se borrasen, y me contestaron que no. Simplemente es que se habían quedado en el paro, o ellos o sus mujeres o ambos, y no podían seguir pagando las clases de la academia. Y eso no me ocurrió con uno sino que me ocurrió con un montón. Si eso me hubiese ocurrido con un alumno se lo hubiese regalado, pero es que eran más de la mitad de los chavales. Y toda esa vergüenza decidí que no importaba ―de hecho a los profes les digo que abandonen la vergüenza, que más importante que nuestra vergüenza es lo que podamos aportar. Que cualquier cosa por muy insignificante que sea que hagamos es muy importante que la hagamos, eso ya lo decía Mahatma Gandhi―, y pensando en esas familias, no sabía que iba a llegar a lo que ha llegado después, empecé a grabar vídeos en You Tube con toda la pasión del mundo aunque eran muy malos técnicamente.

Me tiré cuatro meses aprendiendo. La gente pensará que como soy ingeniero de telecomunicaciones hice unos vídeos maravillosos, y que va. Los vídeos son horrorosos, además empezaba muy serio, ni saludaba. Quería ser serio, y no se trata de ser serio o importante. De hecho si te confundes es bueno, porque los chavales te dejan de ver como a alguien que no se equivoca nunca, y abandonas esa imagen de grandiosidad que no deberían tener los profesores. Pensé que los vídeos los iban a ver 40 o 50 de mis alumnos. Al principio tuve un montón de “me gusta”, supongo que serían mi madre y mi hermano haciendo click desde casa, pero han llegado a muchísimas visualizaciones más y gracias a eso estoy aquí y he escrito un libro y ha ocurrido lo del Global Teacher Prize.

¿Cómo fue lo del Global Teacher Prize?

No me considero ni siquiera el mejor profe de mi barrio. Es imposible valorar en un ranking la pasión, la energía y lo que hace un profesor en el aula. Probablemente muchos profes guays no se hayan presentado. Esto es como lo de las misses, yo cuando era pequeño le preguntaba a mi padre si esa chica era la más guapa de Lugo… porque será la más guapa de todas las que se hayan presentado, porque guapa, guapa no es. Y con lo del Global Teacher Prize pasa lo mismo.

A mí me nominaron tres alumnos que no conozco, anónimamente. Rellené un formulario y pensé que nunca me nominarían. Dejé la mitad del formulario de la nominación en blanco porque no podía contestarlo, yo no tengo compañeros, estoy solo en una buhardilla, no tengo director, no tengo alumnos con notas que pueda enseñar… Dejé un montón de cosas en blanco.

Los 10 docentes finalistas al Global Teacher Prize 2017 que aspiraban al premio de un millón de dólares y el reconocimiento de todo el mundo, entre los que se encontraba David Calle.

Los 10 docentes finalistas al Global Teacher Prize 2017 que aspiraban al premio de un millón de dólares y el reconocimiento de todo el mundo, entre los que se encontraba David Calle.

Pero me acuerdo que al responder la última pregunta, “¿qué harías tú con el millón de dólares del premio?“, conté todo lo que pensaba hacer con ese millón de dólares, que lo tengo clarísimo ―contratar profesores, nuevas asignaturas, mejorar la web…― un montón de cosas euro por euro. Y añadí una frase: “si desde una buhardilla ayudamos gratis a millones de alumnos en el mundo, sin recursos, sin apoyo público ni privado de ningún tipo, imaginaos lo que podría hacer con un millón de dólares”. Parece que les gustó, y de los cincuenta luego llegué a los diez finalistas. En mi casa montamos una fiesta. Y llegué y perdí, yo siempre digo que a veces se gana y a veces se aprende. Conocí a un montón de profesores espectaculares allí y vine con la energía cargada para los próximos veinte años.


¿Por qué crees que los alumnos de hoy se rinden con facilidad?

Yo tengo mi propia y humilde teoría, soy padre. Creo que tenemos excesivamente protegidos a nuestros hijos, superprotegidos. Tienen todo lo que necesitan antes de pedirlo. No paramos de decirles lo guapos, lo maravillosos y lo listos que son, lo bien que corren, lo bien que saltan y lo perfectos que son. Que no es el caso, nadie es perfecto. Y luego, en redes sociales, están acostumbrados a un “me gusta” instantáneo y son muy impacientes. Están todos acostumbrados a cosas muy inmediatas. Y no entienden que la vida y todo lo que nos ocurre es una carrera de fondo y las cosas no pasan así como así, hay un proceso de por medio y hay que trabajar muy duro para conseguir prácticamente todo en la vida. Eso los chavales no lo entienden y encima los tenemos muy protegidos.

Hay padres que dicen que se tiran hasta las 12 de la noche haciendo los deberes con los niños en casa. Tú no tienes que hacer los deberes con tus hijos, es lo último que debes hacer. Yo no los hago con mi hija, yo la ayudo y la corrijo, y anteayer estuve con ella estudiando tres horas porque tenía un examen al día siguiente. Pero los deberes son responsabilidad de los chavales. Si no los llevan hechos que se atengan a las consecuencias. Y esa sobreprotección hace que sean muy impacientes y lo quieren todo ya.

¿Estás a favor de poner deberes a los niños?

Yo estoy a favor de que en casa se trabaje para afianzar conceptos que no se han entendido en clase. Estoy a favor de que curren en casa, sobre todo si no han aprovechado el tiempo en clase. Lo que no estoy a favor es en la forma en que se ponen muchos de esos deberes.

Creo que los deberes para un niño de once años no pueden ser hacer cincuenta raíces cuadradas en un folio. Porque además creo que ya no hace falta convertir a todo el mundo en máquinas de calcular, porque los ordenadores calculan por nosotros. Está bien que les enseñemos cosas básicas de cálculo, pero aprovechemos los ordenadores que están ahí y pueden hacer integrales complejísimas en un segundo. Yo creo que les debemos enseñar para que sirven las raíces cuadradas, para que sirven las integrales, para que sirven las derivadas… es lo que yo intento en los vídeos también. Hay que tratar de mecanizar menos a nuestros alumnos e inspirarles más.

Hay que cambiar la forma de poner los deberes y a lo mejor una de ellas puede ser con vídeos, no tienen por qué ser los míos. Pero que un alumno pueda ver como deberes para casa un vídeo o dos, a su ritmo, y trate de afianzar determinados conceptos para que luego el profe en el aula pueda experimentar o pueda hacer otras cosas, a mí me parece genial.

O mezclar asignaturas cuando hacemos deberes: de inglés, de historia, de latín y matemáticas, se pueden juntar a la vez. A veces, sobre todo en primaria, se les carga demasiado de ejercicios a los chavales. Cuando yo creo que en primaria es cuando menos deberes deberían hacer, deberían estar jugando en la calle, y teniendo problemas en la calle o teniendo problemas con sus compañeros, porque eso al fin y al cabo es lo que forja el carácter. Jugando, experimentando, disfrutando, cayéndose… más que estar haciendo deberes cuatro horas de matemáticas o de inglés o de lengua.

¿Por qué pusiste el nombre de UNICOOS a tu proyecto?

Podría decir que queda muy bien lo de somos UNICOOS, da sentido de permanencia a algo y lo utilizo por eso. Creo que ser diferentes es lo que realmente nos da valor.

Yo buscaba mogollón de nombres que tuvieran dominios .com que estuvieran libres en Internet. Buscaba nombres científicos: Tesla, Copérnico, Galileo, también nombres en latín como Universia… Pero todos los dominios estaban cogidos. Me estaba comiendo una bolsa de gusanitos, creo recordar, y ponía “sabores únicoooos” con un montón de “oes”. Me vino la inspiración y vi lo de “somos únicoos” rápido. Y las dos “oes” (que parece el infinito) es porque tenía un amigo que decía que todo lo que tiene dos “oes” en Internet triunfa: Google, Facebook, Yahoo. Vi que el dominio estaba libre y lo cogí rápido. Eso es una serendipia, algo de lo que por cierto también se habla en el libro.

¿Qué es la serendipia?

Básicamente es cuando se descubre algo por casualidad, y en ese sentido hay cosas muy curiosas. El microondas, por ejemplo, fue un físico haciendo una prueba con un aparato que llevaba en el bolsillo, descubrió que el chocolate que tenía en el bolsillo se le había derretido por completo. Otro caso de serendipia es la penicilina, que surgió por error en el laboratorio.

Evidentemente si a ese científico que le ocurre no le pilla con la formación suficiente es imposible que descubra determinadas cosas.

El cometa Shoemaker-Levy 9 se descubrió en 1993 gracias a una serendipia.

El cometa Shoemaker-Levy 9 se descubrió en 1993 gracias a una serendipia.

Dices de tus vídeos que son eminentemente prácticos, que pasas un poco de la teoría…

La teoría está en Google. Si enseñamos a los chavales a distinguir lo que es bueno de lo que es malo en Internet, la teoría la pueden encontrar ahí. El principio de Arquímedes es el que es y hay que sabérselo de memoria: «Un cuerpo total o parcialmente sumergido en un fluido en reposo, experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al peso de la masa del volumen del fluido que desaloja», pero poca teoría les doy. Será también porque soy ingeniero, voy al grano e intento explicar el ejercicio, pongo ejemplos divertidos cuando puedo (una integral es una integral), y trato de ir al grano y explicárselo de todas las formas  posibles o de la que yo creo que les va a venir mejor o con la que yo realmente lo entendí. Es lo que intento, y la teoría se la dejo a sus profesores o a los libros o a Google. O cuando llegan a la universidad, que tampoco hay que obsesionarse con determinados conceptos teóricos.

Mi libro por eso tiene muy poca teoría, lo que tiene son datos muy rigurosos, por supuesto, pero trata de que los chavales, y los no tan chavales, la gente que lea el libro, encuentre divertida, fascinante y apasionante la ciencia, y que sobre todo se haga preguntas.

Los profes nunca vamos a poder dar todas las respuestas del mundo, es imposible. Un profe no tiene que dar respuestas. Lo que tiene que hacer un profesor es dejar que sus alumnos se pregunten cosas y sientan ganas de preguntarse cosas, y es lo que intento en el libro también. Habría que hacer un  libro, o diez, para cada uno de los capitulitos que componen ‘¿Cuánto pesan las nubes?‘ para explicar las cosas bien: ¿qué es la luz? o ¿qué es la materia oscura? Habría que hacer libros y libros. Pero si en ese capítulo cuentas un poco qué es la materia oscura y les dejas preguntas para que ellos mismos investiguen en sus casas… es genial.

Una idea de Cristina, la editora, fue que pusiéramos en Twitter las preguntas que iba a haber en el libro, para que cada uno respondiera lo que le apeteciera. Las respuestas más originales están incluidas en ‘¿Cuánto pesan las nubes?‘, y hay algunas que son increíbles. Algunas muy rigurosas, pero hay algunas que eran geniales. Por ejemplo a la pregunta ¿Qué pasaría si nos abandonara la luna?,  contestaba alguien: “ya no podré regalársela”. Y a la pregunta ¿Por qué se calienta la Tierra?… no te quiero decir lo que contestaba la gente.

¿Crees que es posible que alguien se forme por Internet, sin ir por ejemplo a la universidad?

Sí. De hecho, una de las cosas que a mí me movió para empezar a grabar fue un vídeo de un discurso de Steve Jobs, el fundador de Apple, en una graduación de alumnos en Stanford. En ese discurso Steve Jobs termina diciendo: “Permaneced hambrientos. Permaneced alocados”.

Lo que explica es su historia en la universidad, y él la dejó en el primer curso porque no le gustaba nada lo que estaba dando en la universidad… y se apasionó por la caligrafía. ¿Para qué? No creo que sea casualidad que el primer ordenador que tuvo letras bonitas, no las típicas letras de ordenador, fuera el ordenador personal Apple Lisa. Las primeras tipografías chulas fueron de Steve Jobs.

Apple Lisa de 1983

Apple Lisa de 1983

Pero es que Bill Gates tampoco terminó la universidad, a Mark Zuckerberg le han dado el título hace poco, y hay muchísima gente que ha dejado los estudios y se ha formado por su cuenta. Aunque yo les digo a los chavales que se formen en la universidad y que vayan a la universidad, porque ya no sólo van a poder aprender muchas cosas sino que van a conocer gente diferente y salir de sus casas. La formación online, en tu casa y autodidacta, está genial pero es muy solitaria. Y para mí es fundamental que los chicos y chicas sean buenas personas y que se relacionen con los demás.

Yo en la universidad conocí a auténticos genios. A mí me llamaban mis compañeros “San 5.0”, porque sólo sacaba cincos. Pero he conocido a gente que sacaba unas notas fantásticas y en cambio luego no tenían muchas habilidades sociales, y para mí son claves a la hora de llegar a ser más feliz. Y por eso yo les digo a todos los chavales que lo intenten, que si tienen la oportunidad de llegar a la universidad vayan porque van a crecer como personas. Y luego ya que decidan si quieren seguir o no. Pero claro que te puedes formar sin ir a la universidad. Albert Einstein tampoco creo que fuera mucho, y de hecho sus profesores no creo que le hicieran mucho caso porque sabía más él que sus profesores. Einstein estaba en la Oficina de Patentes de Berna, no estaba en la universidad, cuando hizo sus descubrimientos.

El otro día descubrí, viendo la nueva serie de Cosmos, en un capítulo que ya había visto pero que no me acordaba, que Michael Faraday por ejemplo nunca fue al colegio. Faraday dejó el cole con once años porque no pronunciaba la letra “r” y todos sus compañeros se reían de él, y como consecuencia de ello su madre le sacó del colegio y le puso a trabajar con once años en una imprenta. Faraday se pasó diez años en una imprenta leyendo por las noches todos los libros que llegaban a sus manos. Y sin haber estudiado nunca en la universidad, sólo con los libros que leía, terminó siendo uno de los mayores expertos en electricidad del mundo.

Internet ayuda a difundir la ciencia, pero también la pseudociencia y los bulos ¿qué tiene más fuerza?

Sí claro, que los extraterrestes son los responsables de todo o que la Tierra es plana. Ese tipo de pseudociencia también te inspira para hacerte preguntas y averiguar qué hay de cierto en todo lo que cuentan. Por ejemplo del planeta Tierra hay muchas mentiras. Que si la Tierra es plana, que si la Tierra está hueca por dentro (lo cual es imposible)… O cosas mucho más alocadas como que estamos rodeados de extraterrestres por todas partes, o que la mitad de la gente somos extraterrestres pero no lo decimos… hay cosas muy fuertes. Pero aun siendo pseudociencia, puede servir para hacernos nuestras propias preguntas.

Afortunadamente hay mucha gente divulgando ciencia de forma rigurosa, que cuando alguien le venga con que la Tierra es plana podrá rebatírselo y podrá decirle que no es cierto y demostrárselo. Los terraplanistas, que dicen que la Tierra es plana, llegan a decir que las fotografías desde el espacio son montajes.

¿Por qué las matemáticas, que tú enseñas tan bien, tienen tanto estigma?

Las matemáticas no son difíciles. Yo suspendía matemáticas en lo que antes era el COU. Luego en la carrera ya no tanto. Pero no son difíciles, lo que creo es que hay que dar matemáticas de otra forma. Creo que hay que explicarlas de manera diferente, y tenemos que llegar a los chavales de otra forma. Y pienso lo mismo en lo que respecta a la física. Para mí la física es la asignatura más divertida de explicar. Es imposible que un profesor de física pueda aburrir a sus alumnos en una clase de física, y ocurre.

A los alumnos no se les explica por qué vuelan los aviones, ni siquiera en segundo de bachillerato. Saben un montón de fórmulas físicas, pero no saben realmente lo bonito que tiene la física. Que por ejemplo el tiro parabólico influye en el tiro parabólico de falta de Cristiano Ronaldo en el FIFA. O que cuando juegan a videojuegos y las balas siguen una trayectoria, cuando juegan por ejemplo al Call of Duty, es gracias a ecuaciones físicas y matemáticas.

Es importantísimo que les intentemos apasionar como sea con matemáticas y con física, porque son de las asignaturas más bonitas al menos para mí. Y además es que se pierden por el camino muchas vocaciones científicas, que podrían ser increíbles, por culpa de que un año no entendieron bien las ecuaciones o no tuvieron suerte con sus profesores. Tengo que decir de los profesores de ciencias que yo tuve que hubo muy pocos que me inspiraran en el instituto, a mí me inspiraba mi profesor de filosofía. Me inspiraba mi profesor de biología, pero de matemáticas y de química no tuve ninguno que me inspirara. Para mí las clases eran un rollo, y es curioso cuando a mí me encantaba la ciencia.

Creo que a los alumnos tenemos que tratar de motivarles como sea y tratar de contarles cosas apasionantes de ciencia, que las hay, y centrarles menos en la teoría y más en la práctica. Es que es imposible aburrir a un alumno. Hay chavales en clase de física en bachillerato que, después de cinco años dando física, no saben quién es Nikola Tesla, cuando es una de las mentes más privilegiadas de la historia de la humanidad y gracias a él tenemos corriente alterna en las ciudades, lo cuento en el libro. Tesla llegó a decir que algún día nos comunicaríamos a distancia de un lado a otro del mundo con dispositivos pequeños en nuestras muñecas… estaba prediciendo Internet y los móviles.

Fotografía de Nikola Tesla en 1895 a los 39 años de edad.

Fotografía de Nikola Tesla en 1895 a los 39 años de edad.

Y es imposible aburrir a los chavales si les cuentas que Thomas Alva Edison, que defendía la corriente continua y tenía muchos intereses económicos al respecto, inventó la silla eléctrica, y se dedicó a matar  a todo tipo de animales por Estados Unidos, para demostrar que Nikola Tesla era muy malo y que la corriente alterna era dañina. Si tu explicas eso a un alumno en tu clase, si un alumno que estaba dormido escucha “matar elefantes” en una clase de física, seguro que levanta la vista y empieza a prestarte atención, que al fin y al cabo es de lo que se trata. Luego ya le meterás la corriente alterna o le explicas que es la corriente continua.

Edison, en su taller de Nueva Jersey, en 1901.

Edison, en su taller de Nueva Jersey, en 1901.

Tenemos que explicarles a los alumnos cómo funcionan las centrales eólicas o las centrales hidroeléctricas, que no se lo contamos. Les contamos fórmulas, pero no les contamos para que sirven. Y la física está por todas partes. Sin física, sin química y sin matemáticas no podríamos estar hablando, no nos verían en Internet y no podríamos hacer muchísimas cosas. Y las matemáticas en el fondo son fáciles. Es cierto que llega un momento en el que son complicadas y cada uno tiene un determinado límite al que puede llegar, y la física también. A mí me costó muchísimo aprobar física en la universidad. Pero si las explicas bien, y si los chavales se inspiran y se ponen las pilas, las matemáticas son increíblemente divertidas y no son tan difíciles. Hay que estudiar menos que en historia por ejemplo, y hay que hincar menos codos que en biología, que en medicina o que en derecho. Además casi todas las carreras tienen matemáticas: psicología, turismo… carreras que parece que no deberían tenerlas las tienen.

¿Crees que en la sociedad hay cultura científica?

Va mejorando. De hecho hay estudios que dicen que va mejorando, que preguntan a la gente y que tiene un poco más de formación científica que antes. Lo que ocurre es que es difícil que tengan esa información científica porque no llega a los medios, no se publican tantos libros de divulgación científica (por eso también lo de publicar mi libro), no hay tantos documentales como a mí me gustaría en la televisión pública o en los canales privados.

No llega tanto la ciencia como a mí me gustaría que llegara a la sociedad, y por eso la gente tiene luego ideas preconcebidas de un montón de cosas. Hay mucha gente (que no pasa nada y que por eso está el libro ahí, para que se enteren) que cree que hay estaciones ―primavera, verano, otoño e invierno― dependiendo de lo lejos o cerca que estemos del Sol. Y no es cierto, aquí a día de hoy podemos estar en primavera y en Argentina es otoño, tiene que ver con el grado de inclinación de la Tierra. Y ese tipo de cosas la gente no las sabe: “es verano porque el Sol está muy cerca y hace mucho calor” (pues no, porque en Argentina se estarán muriendo de frío).

Pero poco a poco… Ojalá hubiera más documentales, ojalá hubiera más programas, más libros de divulgación científica. También esta You Tube, ojalá se apoyará más a los canales educativos (aunque yo estoy encantado con You Tube, que me ha dado la oportunidad de llegar a millones de personas en todo el mundo). Pero ojalá se apoyara más en todos los ámbitos a la ciencia. Porque está bien que sepamos cosas, y probablemente cuando a un alumno o a alguien que no ha estudiado nunca ciencia le empiezas a contar cosas que tienen que ver con…, realmente se inspiran para querer aprender más. Sin desprestigiar a las artes que para mí son vitales. Ahora está de moda lo de STEM (es el acrónimo de los términos en inglés Science, Technology, Engineering and Mathematics. Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), pero yo siempre le pongo una “A” de arte. Para mí la ciencia sin el arte es imposible, y tienen muchísimo que ver. La arquitectura es arte, pero también es ciencia.

Representación visual de las áreas de conocimiento involucradas en Educación STEM. Imagen de Gabriel Ocaña

Representación visual de las áreas de conocimiento involucradas en Educación STEM. Imagen de Gabriel Ocaña

¿Eres de ciencias o de letras? ¿Qué opinas de esa división?

En el libro hay un capítulo dedicado a eso. En el fondo lo ideal sería que fuéramos de ambas cosas a la vez y que tratáramos de mezclar un poco más todo.

¿Cómo ves el futuro con la robótica y la inteligencia artificial?

Yo veo lo que nos espera fascinante, y además estoy con mucha intriga. Yo ya más o menos soy mayor y espero no tener que enfrentarme a más cambios laborales, pero lo que nos espera en los próximos veinte años es increíble. La inteligencia artificial, el machine learning y el análisis de datos están cambiando prácticamente todas las cosas que nos rodean.

Amazon está cambiando la forma en que se distribuyen productos gracias a que tiene los mejores almacenes robotizados del mundo. Y como ese hay montones de ejemplos más. Google está haciendo avances increíbles, ahora mismo podrían incluso ya que todos tuviéramos un chip para que pudiéramos entender cualquier idioma más o menos.

almacén de Amazon en Castellbisbal

En el almacén de Amazon en Castellbisbal, en una superficie que ocupa 17.148 metros cuadrados (algo equivalente a dos campos de fútbol), trabajan 350 robots moviendo más de 2.000 Pods (estanterías especiales) llenos de productos a una velocidad de 1,7 metros por segundo (poco más de seis kilómetros por hora).

Dentro de años los avances de la ciencia van a ser imparables y van a cambiar la forma en la que nos comportamos. El otro día me decían que por ejemplo prácticamente no habrá mecánicos de coches, porque los coches serán todos eléctricos. Porque un coche eléctrico sólo tiene cincuenta partes móviles mientras que un coche mecánico tiene tres mil, y lo único que habrá que hacer es cambiar piezas. No harán falta tantos mecánicos ni tampoco tantos conductores, porque un camión irá de aquí a Alemania y tendrá veinte camiones detrás todos siguiendo una fila recta, porque podrán seguir filas rectas y frenar cuando llegue el momento.

Cambiará la forma en que interactuamos. Y a todos esos trabajadores que antes hacían esas tareas habrá que reciclarlos y formarlos para que hagan otra cosa. Probablemente haya que construir esos camiones, probablemente haya que construir esos sistemas, probablemente se podrán hacer muchas cosas.

Hace días leía que no nos asustemos con todos los cambios laborales que llegarán en el futuro, porque aunque los cambios tecnológicos van a destruir muchos puestos de trabajo también van a crear muchísimos más. Lo único que habrá que hacer es tratar de formarse, y por eso yo les digo a mis alumnos que no se lo piensen y que se formen todo lo que puedan, porque así van a poder estar mejor preparados para lo que les espera y van a poder ser protagonistas de esos cambios.

You Tube es un claro ejemplo. Los chavales creen que You Tube lleva aquí toda la vida, y en realidad sólo tiene trece años. Hace veinte años nadie podía pensar que alguien se pudiera ganar la vida (aunque yo en You Tube no gano mucho dinero) grabando vídeos en You Tube o haciendo formación online, lo de profesor online o profesor youtuber no existía.

El 23 de abril de 2005, Jawed, que no es otro que Jawed Karim, uno de los tres fundadores de la plataforma (que no ha vuelto a publicar con su nombre desde entonces), fue quien inauguró la publicación de vídeos en el canal con el vídeo Me at de zoo (Yo en el zoo). Ese primer vídeo sólo fueron 18 segundos de grabación frente al recinto de los elefantes de un zoo. El usuario Jawed marcó un hito en la historia: fue el primer clip publicado en esta plataforma, que a día de hoy tiene más de “mil millones de usuarios”, según fuentes de la propia compañía.

Y los videojuegos, hace veinte años no tenían el nivel que hay ahora. Ahora los equipos que hacen videojuegos tienen más producción y más medios y más personas trabajando que muchas películas de Hollywood. Todo está cambiando muy rápido, hay que estar muy atentos y con los ojos muy abiertos. Y a las nuevas generaciones decirles que tienen la mayor cantidad de oportunidades a su alcance, y que si las aprovechan bien se lo pueden pasar bomba. Pero tienen que aprovecharlo y estudiar mucho.

Eres un divulgador digital y has acabado haciendo un libro físico ¿crees que aprendemos mejor cuando tocamos aquello que estudiamos?

En el caso de los libros… yo soy un enamorado del papel. No me veo con un eBook leyendo un libro que me apetece leer. A mí me gusta el libro en papel por una cuestión de romanticismo. Sin embargo, como profesor, yo suprimiría todos los libros de texto. Para mí son un gasto brutal para las familias que no tiene sentido a día de hoy, que todos los años se tengan que gastar los padres trescientos euros por niño (y hay padres que tienen dos, tres y cuatro hijos).

Además los libros de texto van cambiando continuamente. Cuando yo era pequeño tus libros de texto, si eras el mayor de todo el bloque, los aprovechaba todo el bloque. Los aprovechaban todos tus vecinos o todos tus hermanos “cuídalo, no lo pintes mucho que el año que viene le sirve a tu hermano”. Ahora no, ahora los libros ya no valen al año siguiente. Es un gasto brutal y un peso en las mochilas increíble.

Creo que se puede hacer mucho con un móvil o con una tablet. No todos los niños tienen que tener una tablet, pero si le compras al niño una tablet en el colegio y la tiene allí, todo lo que consulta en el aula en libros de texto lo puede consultar en la tablet, sin ningún problema. Y luego lápiz y papel, como realmente se aprende y como realmente puedes enseñar a tus alumnos es con una pizarra y un rotulador (o con una tiza) y ellos con lápiz y papel y haciendo cosas.

Los libros están muy bien para recurrir a ellos, para encontrar ejercicios o en el caso de exámenes. Pero en lo que respecta a la ciencia, que es lo que a  mí me ocupa, o en lo que respecta al arte, ¿para qué un libro de arte o un libro de ciencia? (se entiende libro escolar) si en vez de una foto de una explosión puedes ponerles a tus alumnos un vídeo de una explosión que mola más. ¿O qué es mejor, una foto de la Capilla Sixtina o les coges a tus alumnos unas gafas de cartón que valen un euro y los metes en la Capilla Sixtina de verdad? O los llevas al Museo del Prado sin moverlos de clase. No tienen hoy sentido los libros de texto. Yo tengo libros de arte en mi casa con fotos preciosas, pero porque yo me los he querido comprar. Pero un libro de historia o de arte en cuarto de la ESO o en segundo de la ESO no tiene sentido, y además es un gasto para las familias.

A partir de ahí, cuando ya eres adulto se puede mezclar. Yo ha aprendido muchísimas cosas en Internet, en You Tube fundamentalmente y también en la tele viendo documentales, pero los libros también molan. Y cuando puedo y me gusta mucho un libro, pues me lo compro. Como la música, si te gusta mucho el grupo musical te compras el CD pero si no te bajas la canción del Spotify o la escuchas en You Tube, es algo parecido.

Cómo podemos los padres y profesores ayudar y orientar a nuestros hijos o alumnos.

Desde que nosotros estudiábamos al momento actual se ha transformado el mundo. Han cambiado los libros de texto, se ha transformado el soporte y también el canal. La diferencia es abismal. Los profesores y los padres en el fondo debemos ser guías, facilitadores. Debemos estar ahí acompañándolos en el proceso de crecer en el caso de los padres, y de aprender en el caso de los profesores. Y debemos estar atentos a sus pasiones, a sus vocaciones. Y escuchar, para ayudar a encontrar cuál es la vocación o la pasión de cada alumno.

Probablemente si a mí me hubieran escuchado, y se hubieran dado cuenta que a mí cuando iba al cole me encantaba explicar los deberes a mis compañeros cuando no les salía bien algo que yo sí sabía, el profesor hubiera podido descubrir que yo quería ser profesor. A lo mejor hubiera estudiado magisterio. Pero no pasa nada, a lo mejor el profesor que soy es gracias a que fui ingeniero antes. Pero con esto lo que quiero decir es que si les escuchamos, tanto en casa como en el colegio, y los dejamos fluir, y tratamos de encontrar cuál es su pasión, cuál es su vocación o cuál es su capacidad que les hace diferentes, y apostamos por ella, probablemente podremos ayudarles más.

Pero lo que tenemos que hacer es enseñarles a que sean capaces de superar sus fracasos cuando los tengan, decirles que estamos siempre ahí si tienen un problema, y hacerles ver que la vida es caerse, y equivocarse y confundirse, y aprender de ello y levantarse.

Entrevista a David Calle en el programa “La aventura del saber”.

¿Cuánto pesan las nubes? ¿Por qué has llamado así al libro y cuánto pesan de verdad?

Hombre, el peso no se puede calcular porque todo depende del volumen que ocupen. Sabiendo más o menos la densidad se puede calcular. Lo que realmente me sorprendió, aparte de que hablo de las nubes, es que la Unión Meteorológica Internacional decidió que el peso de las nubes, en lugar de kilos, lo iban a medir en elefantes. Es como muy curioso y muy friki. Supongo que si a un niño en clase le dices que las nubes se miden en elefantes conseguirás captar su atención, que es de lo que se trata. Captar la atención de los chavales hacia la ciencia.

Hablemos de las preguntas. ¿Esa ha sido la guía, captar la atención?

Sí, el objetivo básicamente ha sido ese. También inspirar a los profesores a que encuentren historias diferentes. Y básicamente son las cosas que se me han ocurrido desde pequeño, cuando salía del cine de ver alguna película de ciencia ficción o veía algún documental tipo “Cosmos” o leía libros de Julio Verne. Todo lo que leía o veía cuando era pequeño siempre me dejaba alguna pregunta. Y todas esas preguntas, algunas las he ido pudiendo averiguar yo y otras las he preguntado a gente que sabe mucho más que yo. Y las he ido apuntando. Y como no las puedo subir a YouTube, porque los chavales lo que quieren es que les ayudes con sus deberes… Pues esas historias que no puedo contar en los vídeos o que no me da tiempo a explicar, pues ahí están en el libro.

Julio Verne con 25 años

Julio Verne con 25 años

¿Tiene el libro alguna lógica interna? ¿Va de una cosa a otra y hay algo subterráneo que guía? ¿O no?

No, hemos intentado mezclar un poquito. Que no fueran todas las preguntas de física seguidas ni todas las de matemáticas seguidas, sino ir mezclando un poco. Y algunos capítulos sí que están secuenciados, porque no puedes hablar del avance de la informática por ejemplo sin haber hablado de los informáticos que nos precedieron, etcétera. Pero vamos, puedes leerlo capítulo a capítulo suelto y no hay problema.

¿Cuál es tu pregunta preferida? ¿Son muchas?

Hay muchas. La que más me sorprendió siempre y la que más me gustó investigar fue la que tiene que ver con los viajes en el tiempo. Desde el punto de vista de la física teórica se puede viajar al futuro pero no se puede viajar al pasado. Y eso me tocó bastante cuando era pequeñito cuando me enteré, porque me destrozó todo el argumento de “Regreso al futuro“, “Terminator“, y de tantas películas más. No por ejemplo de “Interstellar“. “Interstellar“, desde el punto de vista científico, es prácticamente impecable.

Pero lo que más me gustó investigar fue sobre las mujeres de ciencia. La historia de tantas y tantas mujeres que han tenido importancia en la física pero cuyo nombre desconocemos, y hay casos realmente alucinantes. Hedy Lamarr, por ejemplo, la coinventora del wifi es un ejemplo excepcional. Y Vera Rubin, que codescubrió la materia oscura y que no se llevó nunca el Premio Nobel de Física. Hay muchos casos de mujeres en ciencia que han sido importantísimas.

Hedy Lamarr, inventora y actriz.

Hedy Lamarr, inventora y actriz.

Volviendo a “Interstellar“, es una película en la que se habla de alguien que sale del planeta Tierra cuando está muy amenazado, y luego vuelve cuando ya ha pasado mucho tiempo y él está joven y su hija ya es una abuela. Esto lo explico en el libro. Tiene que ver con una paradoja, la paradoja de los gemelos, que básicamente dice que eran dos gemelos, que uno viaja a la estrella más cercana a velocidades próximas a la luz o incluso superando la velocidad de la luz. Y la idea es que cuando más cerca de la velocidad de la luz viajas más despacio pasa el tiempo. Entonces, esos dos gemelos, cuando se vuelven a encontrar otra vez, uno ha celebrado ocho o nueve cumpleaños menos. Con lo cual, ha tenido menos fiestas de cumpleaños y es más joven.

También en esta película hay una secuencia en la que el padre ayuda desde la cuarta dimensión o desde vete a saber dónde… Ahí está la parte romántica del film y la parte bonita, y lo que realmente lo hace diferente. Christopher Nolan, el director, es muy bueno en eso. Y es la parte que menos física y rigor científico tiene. Pero ¿quién sabe? De hecho Christopher Nolan dice que esa dimensión es el amor.

Hay una ecuación en el libro que es la ecuación de Dirac, que no es mía evidentemente, es de Dirac, que la llaman “la ecuación del amor”. Básicamente dice que dos partículas que han estado alguna vez unidas da igual lo separadas que estén en el espacio, van a estar unidas para siempre. Y es algo como muy bonito.

Vera Rubin

Vera Rubin, astrónoma, en 2009.

Algunas preguntas curiosas del libro.

¿Cuántos megapíxeles tiene el ojo humano?

Desde que se inventó la fotografía digital todo se mide en puntitos. Realmente el título de esa pregunta es para llamar la atención, porque no puedes comparar una cámara con un ojo. Los bastones o los receptores que tenemos en los ojos no pueden equipararse a los píxeles de una cámara. Pero sí que podría decirte que si fuera una cámara sería la más cara de todas, porque la resolución que tiene el ojo humano es genial.

Y ya no solo eso, es que el cerebro todo lo que no vemos ―porque vemos muchas cosas, pero muchas de las partes… yo te estoy mirando a ti y hay muchas partes que no veo― mi cerebro lo está componiendo según te estoy mirando. Y cómo funciona el ojo junto con el cerebro humano es algo increíble. Pero era la excusa para poder hablar del ojo, de cómo funciona, de casos curiosos de la naturaleza…

Por ejemplo se habla en el libro del caso de una gamba que es genial. Es uno de mis animales favoritos, el camarón mantis. Tiene la visión más prodigiosa de la naturaleza. Es capaz de ver luz polarizada, tiene cuatro pupilas diferentes, tiene 16 receptores de color, nosotros solo tenemos tres: el rojo, el verde y el azul, como bien saben los técnicos de la tele. Y es que puede ver una presa de tres formas diferentes. Y tiene una visión prodigiosa. La están investigando muchas empresas de DVD y televisiones para tratar de mejorar sus dispositivos ópticos porque es increíble. Y luego encima… tiene muy mala uva. Tiene unas patitas que cuando las mueve generan una onda en el agua que alcanza temperaturas próximas a la de la superficie del sol. Claro, destroza cangrejos, conchas… Hasta los pulpos huyen de ella. Y eso que es una gambita pequeña y los pulpos son mucho más grandes. Para estudiarla hay que tener cuidado. Los científicos que trabajan con ella la llaman “la rompededos” o “la rasgadedos“. De hecho las paredes de los acuarios son de plástico, si fueran de cristal los reventaría. Es alucinante. Y es una gambita pequeñita. Hay animales maravillosos en la Naturaleza.

La gamba mantis (Gonodactylus smithii) es un crustáceo malacostráceo del orden Stomatopoda que habita en el gran arrecife de coral de Australia

La gamba mantis (Gonodactylus smithii) es un crustáceo malacostráceo del orden Stomatopoda que habita en el gran arrecife de coral de Australia

¿Cómo es que los colores no existen?

No es que los colores no existan. Hay una parte de la luz, del espectro electromagnético, que nosotros asociamos a diferentes colores. Y dependiendo de la longitud de onda vemos el rojo, el naranja, el verde, el azul. Pero las cosas no son del color que las vemos. Las cosas son amarillas o naranjas o verdes porque es la longitud de onda de ese color la que refleja en mayor proporción. Entonces, si una manzana refleja en mayor proporción la longitud de onda que tiene que ver con el verde, la percibimos verde. Pero, en el fondo, no es de ningún color. Además, en cada persona, sus receptores son diferentes. Y también en las especies, porque estamos hablando de la gamba esta que ves a saber cómo ve la manzana, la ve como en las películas de ciencia ficción.

Y hay muchos animales que no perciben determinados colores. Yo soy un poquito daltónico o tengo menos receptores del azul, y para mí el azul marino y el negro son prácticamente indistinguibles. Es algo que me causa muchos problemas.

¿Qué ley física incumplen las naves de “Star Wars”?

Un par de ellas, pero la más curiosa  ―lo que pasa es que si eliminaran eso la película no sería tan chula― es que el sonido no se propaga en el espacio, porque el sonido necesita un medio material por el propagarse. En el espacio no hay sonido, las naves no hace “fiu, fiu”. Pero sería menos divertido jugar en el pasillo de casa con una nave de “Star Wars” sin sonido. Tampoco habría explosiones porque en el espacio no hay oxígeno con lo cual las cosas no pueden arder. Pero es fundamentalmente el sonido.

Hay una película muy buena de Alfonso Cuarón, “Gravity”, y “Odisea en el espacio” de Stanley Kubrick, que son muy buenas en ese sentido porque te transmiten el silencio del espacio.

Hay ahora una serie que presenta Will Smith muy buena. Se llama “One strange rock” (una roca extraña) y es un muy buen documental. Además habla con los nueve astronautas que han estado mucho tiempo fuera, y ellos tienen una visión de la Tierra diferente a quienes no hemos salido nunca. Ese tipo de documentales, que son los que me encantaría que vieran mis alumnos, son muchos de ellos los que me han dado la inspiración para muchas de las preguntas. También “Cosmos” es una serie muy buena, tanto la de ahora como la de Carl Sagan.

¿Por qué no podemos viajar en el tiempo?

Una de las cosas que para mi supuso un mayor disgusto cuando empecé a investigar para hacer el libro es que no se puede viajar al pasado según la física teórica. Eso me destrozó “Regreso al futuro“, “Terminator” y un montón de películas más. Sí teóricamente se puede viajar al futuro.

Pero luego la ciencia también tiene su parte romántica, y es que cuando vemos el cielo por la noche y vemos las estrellas en el fondo estamos viajando en el tiempo. Porque las estrellas que vemos  probablemente ya no existan y lo que estamos viendo es el pasado, que es algo que ocurrió hace millones de años. Es una estrella que hace millones de años probablemente desapareció pero sin embargo seguimos viendo su luz. La forma de viajar al pasado es mirar al cielo por la noche. La ciencia es muy romántica.

De hecho en el libro hay una ecuación, la del entrelazamiento cuántico, la ecuación de Dirac, que dice algo precioso. La ecuación de Dirac dice que si dos partículas han estado juntas alguna vez, pase lo que pase y tengan la distancia de separación entre ellas que tengan, van a estar siempre conectadas.

¿Cuánto pesa el martillo de Thor?

Se supone que está hecho con la materia de una estrella masiva, que es una enana oscura, y pesa millones y millones de kilos. Evidentemente sólo lo puede levantar él porque es el Dios del Trueno (no sé quien más en los cómics también lo levanta). Lo de que pesa millones y millones de kilos no es del todo riguroso, porque si fuera así tendría un campo gravitatorio propio tan grande como para que todo lo que hubiera a su alrededor impactara a velocidades de vértigo contra el propio martillo. Con lo cual no haría falta ni tocar el martillo. Lo pondrías en un sitio y todo el mundo se mataría contra él porque se estamparían contra el martillo.

¿Cuánto pesa el martillo de Thor?

¿Cuánto pesa el martillo de Thor?

Hay que promover la curiosidad científica en los niños.

Hay que promover eso, curiosidad científica en los chavales. Porque encuentran en YouTube y en Google la solución a todas las preguntas, que a veces no es la adecuada, y entonces han perdido la curiosidad porque saben que cualquier duda que tengan la van a poder resolver en el acto,  y no investigan y no curiosean. Y la única forma de aprender es tener curiosidad. Es vital, a ver si conseguimos despertarla e inspirar a sus profesores para que cuenten cosas chulas a sus alumnos. Ese es el objetivo del libro.

¿Nos dominarán los robots?

Espero que no, pero ya dominan muchas de las cosas que hacemos habitualmente: la forma de producir, la logística y un montón de tareas más. Gracias al “machine learning“, por ejemplo, ya han cambiado la forma en la que el mundo se comporta. Y Amazon ha cambiado la forma de distribuir gracias a que tiene unos sistemas de inteligencia artificial y robots en los almacenes que se escapan a nuestro control. Espero que no nos dominen. Además a los robots les falta empatía, aunque precisamente por eso a lo mejor nunca consiguen empatizar con nosotros e intentan acabar con nosotros. Pero no quiero ser apocalíptico.

Dos ingenieros de Amazon Robotics supervisan el centro logístico.

Dos ingenieros de Amazon Robotics supervisan el centro logístico.

Fuente: La aventura del saber de RTVE (07/05/2018) y Espacio Fundación Telefónica / Imagen de portada: Flickr theaucitron, charlene mcbride y Henry Mestre.

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