Filosofía para niños
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Según el filósofo y educador Matthew Lipman, inspirador del proyecto “Filosofía para niños”, el no ayudar a los niños a pensar sobre las cosas que les preocupen no hace otra cosa que preocuparles más. Los niños y los filósofos comparten la inagotable curiosidad por todo lo que les rodea y el no dar nada por sentado. Niños y filósofos se preguntan constantemente por qué, por qué y por qué. Esta actitud característica de una determinada etapa del desarrollo del niño se convierte en modo de vida del filósofo. Hacer filosofía para niños y adolescentes ¿significa presentarles los contenidos de la filosofía en miniatura? ¿O más bien la filosofía para los niños tiene que ver con la formación en el pensamiento lógico y la reflexión crítica? ¿Qué tipo de filosofía debería entrar en las aulas?

Contenido

¿Qué es la filosofía? ¿Qué es un filosofo?  ¿Qué es filosofar?

La filosofía se ocupa del conocimiento de la realidad y del sentido de la existencia. Se basa en el buen uso del lenguaje y de la mente racional, y por esta razón es una buena forma de enseñar a los niños a pensar correctamente. Los niños son pequeños grandes pensadores porque su afán por conocer y preguntarse por las cosas es connatural a ellos, sólo necesitamos la sorpresa. Somos nosotros, los adultos, quienes vamos perdiendo con el paso del tiempo la capacidad de indagar y cuestionarnos las cosas más allá de lo que es puramente utilitarista y productivo.

La palabra filosofía puede sonar grandilocuente, ya que probablemente la relacionamos con la carrera que se estudia en la facultad de filosofía ―en el fondo significa amor a la sabiduría―, y esto hace que se piense que la filosofía es una cosa difícil propia de gente grande y sabia.

Pero cualquier niño, cualquier persona puede hacer filosofía y no tiene por qué ser difícil. Matthew Lipman fue el iniciador, el teórico y dinamizador del movimiento conocido como “Filosofía para niños”. Su objetivo era promover la capacidad de pensar de los niños, sobre todo desarrollar el pensamiento crítico y potenciar aspectos como el pensamiento reflexivo, libertad, democracia, bien común, intercambio de ideas, respeto, escucha, etc.

La filosofía surge a partir de formularse preguntas. Los niños hacen preguntas desde bien pequeños, a veces nos molestan sus preguntas y no las respondemos ―o las respondemos con evasivas― y ellos aprenden que mejor no preguntar. Lástima, es algo que tendríamos que evitar.

Filosofía para niños

Ilustración de Vincent Sorel para el libro ‘El filósofo-perro frente al sabio Platón’

Preguntas abiertas y preguntas cerradas.

Hay que distinguir entre preguntas abiertas y preguntas cerradas. Las preguntas cerradas tienen una respuesta correcta que suele ser breve, por ejemplo: “¿Cuánto son 2 + 2?” “¿Cuál es la capital de Austria?” “¿Quién descubrió América?” “¿Qué has comido hoy en la escuela?”… son preguntas que todos podemos responder, que tienen una respuesta correcta e incorrecta y son las preguntas que normalmente se hacen en la escuela.

Las preguntas abiertas se tienen que pensar y a veces no tienen una respuesta clara. Por ejemplo: “¿De dónde vienen los niños?” “¿Dónde se acaba el mundo?” “¿Adónde vamos cuando nos morimos?” “¿Por qué estás tan enfadado?” “¿Qué puedo hacer para que te sientas mejor?” “¿Los payasos también se enfadan?”… Las preguntas abiertas inducen a la reflexión y al pensamiento crítico, y eso es algo muy importante. Cada vez se ve más claramente la importancia de formularse preguntas abiertas, que es lo que estudia la filosofía, más que responder preguntas cerradas.

La reflexión conjunta entre padres e hijos a partir de preguntas abiertas, tal vez formuladas por ellos mismos, es una manera de iniciarse en la filosofía, de aprender a pensar y de estimular el pensamiento crítico en los niños y en las niñas.

Filosofía para niños

Ilustración de Laurent Moreau para el libro ‘Un día loco en la vida del profesor Kant’

Matthew Lipman y su proyecto “Filosofía para niños”.

El proyecto “Filosofía para niños”, inspirado por Matthew Lipman, tiene como voluntad enseñar a adultos y a niños a dialogar, razonar, buscar e indagar en el pensamiento. Este proyecto ha sido considerado por el Consejo de Europa como una herramienta para una educación democrática, basada en el diálogo y la resolución no violenta de los problemas.

La filosofía es amor al conocimiento. Hacer filosofía en la escuela con los niños, que no estudiar filosofía, puede ser un elemento que ayude a mantener el espíritu del aprendizaje. El niño se coloca en la actitud ingenua del filósofo, la contraria a la actitud que hay detrás de la frase “eso ya lo sé”.

Filosofía para niños

Matthew Lipman (24 de agosto 1923 – 26 de diciembre 2010) fue un filósofo, lógico e investigador sobre pedagogía estadounidense.

La filosofía para niños puede crear espíritu de investigación desde la constatación de que no sabemos y queremos saber. De hecho según este programa se proponen unas clases de filosofía en las que los protagonistas son los mismos alumnos, no un temario lleno de contenidos que tienen que estudiar. Porque lo que se pretende es desvelarles el gusto por la investigación colectiva.

Se hace filosofía en el aula para intentar que los alumnos, todos y cada uno de ellos, se conviertan en personas más razonables, en ciudadanos y ciudadanas participativos con capacidad de formarse opiniones propias basadas en criterios consistentes. Para que sepan afrontar los retos de la vida de forma creativa.

Filosofía para niños

Ilustración de Donatien Mary para el libro ‘El fantasma de Karl Marx’

¿Por qué es importante para el desarrollo infantil estudiar filosofía?

Primeramente porque los niños tienen la capacidad de pensar, de preguntar, de interrogar, de indagar cuestiones… es algo que está y mucho en el potencial de los pequeños. Y además porque les ayuda enormemente a desarrollar habilidades para su vida adulta y profesional: la capacidad de criticar, de dialogar, de llegar a consensos, de cuestionar eso que damos por hecho. Son habilidades que, si se entrena ya al niño en ese conjunto de facultades, permitirán que tenga una formación más integral y más sólida. Será más fácil que cuando el niño llegue a la edad adulta tenga buenas habilidades para la actividad laboral.

Por tanto, se pueden identificar los beneficios no tanto de enseñar filosofía a niños sino de filosofar con ellos o filosofar a partir de sus preguntas.

Filosofía para niños

Ilustración de Laurent Moreau para el libro ‘Un día loco en la vida del profesor Kant’

Los beneficios de estudiar humanidades.

En una época en la que todo es tecnología, más prioritario que aprender filosofía parece que sea el que los niños sepan manejar un ordenador. Pero es que en el fondo, si uno no tiene criterio a la hora de utilizar un ordenador tampoco le va a servir de mucho.

Es algo en lo que muchos intelectuales están insistiendo: las humanidades son absolutamente necesarias para una sociedad tecnológica y para una sociedad científica. Porque las humanidades son las que aportan criterio, alternativas, pensamiento crítico y pensamiento creativo. Nos dan posibilidades realmente de abarcar habilidades ―todas las habilidades que la historia de la filosofía nos ha regalado― pero también actitudes ―actitudes de descubrimiento, actitudes de admirarse, actitudes de sorprenderse, actitudes de ir más allá―, y todo eso es lo que la tecnología pura y dura puede no dar. Necesitamos ese empujón de las humanidades en general para educar en el asombro.

Filosofía para niños

Ilustración de Donatien Mary para el libro ‘El fantasma de Karl Marx’

La filosofía en la educación, cuestión de metodología.

No deberíamos dejar que la filosofía fuese sólo una disciplina académica más, ni pensar que no ofrece muchas más ventajas respecto de las demás. No deberíamos quedarnos sólo con que la filosofía  forma parte de nuestro legado cultural y que podemos transmitirla como cualquier otra materia. Eso no es lo que la filosofía puede aportar a la educación y a la sociedad, y esa es la clave.

No se trata de hacer una mejor educación como un fin en sí mismo sino de vivir en un mundo mejor. Y eso sólo es posible cuando dejamos la filosofía académica y nos centramos en el método mismo del filosofar.

Lo mismo podríamos decir con las ciencias, porque lo que nos enseñan en la escuela son los resultados acabados que nos dan los libros de texto que no tienen nada que ver con el quehacer de los científicos. La  clave está en ir a los procesos y no a los resultados, la clave está en una metodología cooperativa y en una comunidad de investigación donde se investigan las cosas que nos interesan a todos y donde hay un absoluto rigor en los procedimientos.

Muchas veces en las clases de filosofía, en aulas preuniversitarias y en las de la universidad, se lanzan conceptos pero no se enseña a pensar, a indagar, a cuestionar, a interrogar. Y eso tiene como consecuencia la degradación de esa materia o su marginalización ―”no sirve para nada”, “es obsoleta”, “sólo hay que memorizar”, “vaya royo”, “es inaguantable”―. Sin embargo, cuando se empieza a impartir filosofía a niños y a jóvenes en ellos el interés se despierta porque está ahí la pregunta, se utiliza el método.

Por ejemplo el método socrático, un método paradigmático en filosofía. Sócrates lo que hacía en la plaza ateniense ―en el ágora― era intentar aclarar lo que era la virtud. Pero no lo hacía yendo con un rollo preestablecido diciendo “la virtud es…”, sino preguntando: “¿qué dices tú que es la virtud, o el bien, o la verdad, o qué podemos esperar después de la muerte?”. De esa forma el niño empieza a buscar respuestas.

Filosofía para niños

Ilustración de François Schwoebel para el libro ‘El genio maligno del señor Descartes’

Qué interés muestran los niños en las clases de filosofía.

Cuando a los pequeños se les hace ser protagonistas y no solo sujetos pasivos, se sienten estupendamente en ese papel. Para ellos supone una abertura impresionante despertar esas cuestiones que ya les preocupan pero que nunca suelen estar en el aula. Poder hablar de cuestiones como la muerte, la amistad, el compromiso, la mentira, la verdad… son cuestiones que no aparecen estrictamente en ningún programa pero para ellos son preocupaciones fortísimas: “me ha traicionado un amigo”. ¿Qué pasa? ¿Qué es la traición? Se trata de hablar de esas cosas, de hacer filosofía pero a partir de sus propias experiencias, haciendo que los niños sean realmente los protagonistas de los intereses.

Filosofía para niños

Ilustración de Laurent Moreau para el libro ‘Un día loco en la vida del profesor Kant’

A partir de qué edad se puede dar filosofía a los niños.

Pensamiento y lenguaje son muy parejos, por tanto se puede comenzar a filosofar a partir de que los niños pueden hablar. El tono y el nivel no será el mismo, pero sí la preocupación. Cuando los niños pasan la “etapa del por qué” están interesadísimos en cuestiones tremendas: en la otra vida, en la muerte, en el nacimiento…

El niño no sólo pregunta cómo ha pasado eso sino que quiere saber para qué ha pasado:

― El abuelo se ha muerto.
― ¿Cómo se ha muerto?
― Pues mira, ha tenido una enfermedad de tipo terminal y murió.
― Pero, ¿por qué tenemos que morirnos?

Y ahí ya estamos ante una pregunta filosófica. Espera que lo piense, ¿por qué tenemos que morirnos? Porque de entrada no está tan claro que tengamos que morirnos, sin embargo el niño nos hace una pregunta que nos pone ante las cuerdas. Y tenemos que empezar a dar respuestas ―que no es una― a esta posible pregunta.

No hay por tanto una edad ideal. Más que un momento puntual es una cuestión de crear hábitos y de empezar cuanto antes. Lentamente, despacito, lúdicamente ―se puede uno divertir muchísimo en un aula de filosofía―. Se puede trabajar con historias, con juegos, con cine, con pintura… de hecho lo que se intenta es reflexionar y llegar a interpretar que nos sugiere por ejemplo un cuadro. A un niño le sugerirá pobreza y a otro tristeza, y ahí ya se tiene un trabajo espontáneo y directo. Todas las edades son buenas para filosofar.

Filosofía para niños

¿Qué es la filosofía?

Educación en valores. Qué aporta la filosofía en el aula.

Cuando se habla de la infancia, de la adolescencia y de la juventud se carga mucho siempre en el hecho de que no tienen valores, que no tienen educación, que no saben estar, que no saben realmente el lugar que les corresponde, que son pequeños tiranos.

Pero los valores no son específicos de la clase de filosofía. Sí que es cierto que en esa asignatura se tematizan los valores y se hace una reflexión sobre ellos, pero la educación de los valores es algo transversal. No se puede imputar toda la responsabilidad de transmisión de valores ni a filosofía, ni a religión ni a ciencias naturales.

Es cierto que en el aula, cuando se filosofa, aparecen valores como el respeto ―este señor ha explicado estas ideas―, o la escucha ―que es fundamental―. Y no sólo están presentes los valores sino que están presentes de una forma vivencial. Por ejemplo se habla poco del respeto, porque no hace falta hablar mucho del respeto o de la generosidad o de saber escuchar. Lo que hay que hacer es practicarlo y ponerse en situación.

Proponer a los chavales trabajar haciendo filosofía permite que esos valores estén encima de la mesa, porque si uno no escucha es incapaz de dialogar. La praxis de ese diálogo conlleva conocimientos, porque hay que buscar información para poder hablar seriamente. Pero además hay que evaluar esa información y hay que tener criterios para evaluarla. Hay que guardar una serie de actitudes, por ejemplo todo el mundo tiene derecho a disentir pero nadie tiene derecho a insultar. Es importante que los niños lo entiendan y que lo internalicen.

Los niños no van a aprender a ser respetuosos copiando mil veces “voy a ser respetuoso”, porque hay muchas cosas que no se  aprenden como la tabla de multiplicar y la filosofía así entendida es una de ellas. Por eso la herramienta clave es el diálogo.

Uno de los principales problemas es que esto casi nunca se evalúa porque la escuela centra su evaluación en factores  principalmente cognitivos y principalmente individuales. Y tanto la filosofía como  la ciencia no la hacen personas individuales, la hacen comunidades. Deberíamos ir hacia una evaluación de los grupos ―un grupo es siempre más que la suma de los individuos que lo componen― o si no algo se va a quedar cojo.

La filosofía dialógica, como la entendía Sócrates, en un proceso de búsqueda de la verdad que el profesor no tiene ―porque Sócrates tampoco la tenía, y aun hoy en toda la cultura occidental estamos buscando esas verdades universales que no sabemos donde estarán―, pero con esa humildad socrática de ponernos todos en camino, todos juntos.

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Ilustración de François Schwoebel para el libro ‘El genio maligno del señor Descartes’

El papel del profesor de filosofía.

El profesor va a clase a crear el ambiente, y sobre todo ayuda a los niños a aclarar palabras que a veces utilizamos de un modo muy superficial: ¿qué es felicidad? ¿Qué es libertad? ¿Qué es amor? Si en un aula de segundo de bachillerato planteamos la cuestión: “¿el teléfono móvil nos ha hecho más libres?” El debate está servido. “¿Qué es libertad para ti?”, ahí empieza el debate y empieza la búsqueda. Porque Kant dice algo sobre la libertad, y Sartre dice otra cosa, y Schopenhauer dice otra cosa, y Platón dice otra. Y ahí es donde los chicos empiezan a mover la búsqueda sobre quienes han hablado con autoridad sobre lo que es la libertad.

Lo interesante de este proyecto dialógico es que no se pone a los chicos ante las cuerdas de un filósofo o de una autoridad, sino que van puliendo entre ellos. Entre los ejemplos, las razones, las experiencias… todo eso conforma un magma que va puliendo ese concepto de libertad, de muerte, de amor, de fidelidad o de justicia. Pero no les acaba de dar el concepto final sino que les deja sensibles para seguir buscando.

Se trata de inocular el virus más que de dar respuestas definitivas, que uno se da cuenta que al cabo de poco dejan de ser definitivas. Se consigue buscar ese espíritu indagador y esas ganas de descubrir. Se consigue en definitiva que los niños y jóvenes sean más sensibles, para que cuando lean un titular de un periódico puedan ver dónde está el problema, el prejuicio implícito, el doble juego de palabras. Se trata de hacerles más atentos a la lengua, al discurso y al oír al otro. Se trata más de aportarles esto que no de dar conocimientos, teorías, corrientes… aunque evidentemente quien da esas clases debe de ayudarse de los maestros.

Además de inocularles el virus hace falta aportar a niños y jóvenes las herramientas para desenvolverse en ese proceso. Hace falta capacitarles y dotarles de un pensamiento mucho más crítico, mucho más creativo y mucho más riguroso. Porque a la hora de afrontar qué es la felicidad, o a la hora de afrontar cómo progresa la ciencia o a la hora de afrontar cualesquiera problemas ―que todos ellos son sumamente interesantes y relevantes en la sociedad del siglo XXI, y en ello tenemos que estar porque aquí vivimos― tenemos que hacerlo muy rigurosamente, porque es mucho lo que nos jugamos.

Filosofía para niños

Ilustración de Vincent Sorel para el libro ‘El filósofo-perro frente al sabio Platón’

La diferencia entre los niños de hoy y como éramos años atrás.

Los niños de ahora lo que tienen es una gran libertad expresiva. No son esclavos de los prejuicios ni de lo políticamente correcto y por lo tanto entran en el debate con una gran sinceridad. Lo expresan quizás no de un modo matizado ―no tienen las herramientas conceptuales para precisar y distinguir, eso se les tiene que ofrecer―, pero sí que es verdad que no tabuizan nada. En cambio, en debates adultos sabemos que hay temas que son “temas problemáticos” y que dejamos en un cajón. Los niños y los jóvenes no, ellos ponen cualquier tema encima de la mesa y eso es algo extraordinario. Cuanto más jóvenes más facilidad tienen, menos domesticados están y más espontáneos aparecen.

Los niños de hoy tienen a su favor que tienen más oportunidades. Tienen muchas más oportunidades de viajar, de saber, de conocer, de tener informaciones. Lo que ocurres es que debemos ayudarles a organizar. Como hay más información y más posibilidades de comunicación a veces quizás nos perdemos en un laberinto, y el problema o el trabajo de los educadores sería orientarles.

Cuando un niño busca y en el ordenador escribe la palabra “libertad” o “Immanuel Kant”, se encuentra allí con mareas de información. Cómo distinguir que una cosa es la información que viene de la enciclopedia británica o de la biblioteca de Stanford de filosofía ―que son fuentes serias y fiables― de cualquier iluminado que se levanta por la mañana y escribe lo que Kant dijo.

Filosofía para niños

Ilustración de Donatien Mary para el libro ‘El fantasma de Karl Marx’

¿Cómo ayudar a los niños a formular preguntas abiertas?

En realidad ese tipo de preguntas deberían ser imitadas por los niños. Somos los adultos los que deberíamos hacernos esas preguntas y no limitarnos sólo a preguntas de sí o no, de blanco o negro. Si los adultos formulamos preguntas abiertas también los niños las formularán.

Por otro lado el mundo de los niños es mucho más amplio que el mundo del conocimiento o de la ciencia o del saber, que pide respuestas concretas como el nombre de las capitales o las tablas de multiplicar. El mundo de los niños ―sobre todo cuando son más pequeños― es mucho más grande, incluye desde los juegos hasta distraerse hasta todo tipo de curiosidades. Por tanto hacer surgir estas preguntas no es problema, lo que ocurre es que a veces los adultos las ahogamos. Hay un momento ―a los cuatro años― en que los niños preguntan el por qué de todo, y entonces llega un momento en que los padres dicen “basta”, “porque sí”, “porque lo digo yo”.

Los niños son insaciables, son como esos filósofos importantes que tienen que descubrir el mundo. Y como tienen todo por descubrir todo es una pregunta y todo es una cuestión. Lo que deberíamos hacer los adultos es no ahogar esta curiosidad y, al revés, estimular esta capacidad exploradora de los niños ayudándoles, insistiendo nosotros en preguntas nuevas. No dando respuestas sino respondiendo con otra pregunta e intentando hacer una cadena. Esta sería una posible salida para esta necesidad que tienen los niños de respuestas, pero también y sobre todo de hacerse buenas preguntas.

La diferencia entre preguntas abiertas y preguntas cerradas es nuestra, no es de los niños. Los niños buscan seguridad, buscan siempre que cada pregunta tenga una respuesta. Ocurre que en seguida se dan cuenta de que no siempre es así. Ahí está la habilidad o el arte de educar, de demostrar que no todo tiene una respuesta y que la respuesta la ha de encontrar uno mismo. En los niños es inherente la pregunta pero también es inherente la necesidad de seguridad.

Filosofía para niños

Ilustración de Laurent Moreau para el libro ‘Un día loco en la vida del profesor Kant’

¿Cómo ayudar a los niños a pensar? ¿Qué papel juega la filosofía?

Los niños y los filósofos tienen muchos elementos en común. Son dos colectivos que se preguntan por el mundo sin presuposiciones, sin prejuicios y con una cierta ingenuidad. Esas mismas preguntas que hacen los niños son las que uno tiene que desaprender en la edad adulta para volverlas a relanzar. En definitiva toda la historia de la filosofía no es otra cosa que plantearse las mismas preguntas que se hacían los presocráticos o los filósofos griegos: qué es la justicia, qué es la belleza, qué es la corrección, qué está bien y que está mal… son las preguntas que se hacen los niños porque se tienen que situar en el mundo.

Filosofía y niños tienen en común este intento de buscar respuestas y una cierta seguridad. Aun sabiendo que quizás no encontraremos esas respuestas eso no nos aparta de la dinámica de buscarlas. Un poco como ha pasado con el mundo del arte ―cuando Pablo Picasso dice que él ha tenido que desaprender las técnicas para volver a ser un niño y poder pintar― la filosofía, a través del señor Lipman, ha hecho este ejercicio de ponerse en situación del filósofo originario y decir “por qué no ayudamos a los niños a pensar y a avanzar”.

En el proyecto “Filosofía para niños” se trabajan todos esos aspectos en la escuela de forma colectiva, es un escenario distinto al que los niños tienen en casa. No es una relación padres e hijos sino que es una relación de un grupo de iguales con un maestro que, en este caso, no es el que da las respuestas sino que es el que provoca preguntas y facilita esa labor de reflexión a los niños.

Los niños ―aunque las preguntas son siempre repetidas y los humanos llevamos siglos haciéndonos ciertas preguntas― no se sienten frustrados porque la respuesta siempre es original, siempre es propia y es la que uno busca y va encontrando poco a poco. Es estupendo el momento en que niños y niñas se dan cuenta de que “¡ostras, eso no lo había pensado nunca!” cuando otro alumno hace una pregunta que les sorprende, que no es nada del otro mundo para nosotros pero para ellos sí. Es entonces cuando esta dimensión colectiva adquiere una fuerza muy grande porque moviliza a todo el grupo. La pregunta en cuestión no es propia, es de una compañera o de un compañero, pero incita a los niños a investigar colectivamente.

Filosofía para niños

Ilustración de Laurent Moreau para el libro ‘Un día loco en la vida del profesor Kant’

¿Qué aportó Matthew Lipman a la educación de la filosofía en las escuelas?

“Yo creo que los niños no sólo necesitan la filosofía sino que también la quieren. Los niños se emocionan con la posibilidad o la libertad de discutir las cosas por sí mismas. De repente experimentan una sensación de liberación”, decía Matthew Lipman.

Lo que Matthew Lipman planteaba en los años 70 no era enseñar filosofía sino hacer filosofía, que los niños y jóvenes aprendiesen a pensar. Y aprender a pensar es diferente a dar unos contenidos sobre la filosofía.

Cuando los niños aprenden a pensar lo hacen a partir de sus propias preguntas y por tanto el punto de partida siempre es personal y motivador, porque hay algo que a mí me interesa resolver y lo hago en grupo acompañado de otras personas. Este es un punto fundamental del proyecto “Filosofía para niños” y es una gran intuición de Lipman. El hecho de trabajar haciendo filosofía en grupo, y el hacerlo no a partir de materiales convencionales sino a partir de materiales más de expresión. A partir de la literatura, de las artes y de otras cuestiones que ligan con la razonabilidad pero que ligan también con la parte sentimental y emocional, de cómo nos sentimos descubriendo las cosas y explicándolas. El proyecto aporta la frescura de partir de las necesidades de los niños, de hacerlo en grupo ―entre iguales― y de ir encontrando los criterios que fundamentan los juicios.

El salto que dio Lipman fue el intentar no que los niños supiesen lo qué decían o lo que habían resuelto los filósofos sino que supiesen el cómo lo hacían. Que los niños se pusiesen en situación:

¿Qué hacen los filósofos? Reflexionar.
¿Y cómo lo hacen? Comparando, definiendo, buscando conceptos, averiguando alternativas. Utilizando todas aquellas energías y habilidades que son propias del pensamiento. Que no son propias solamente del pensamiento filosófico, también lo son del pensamiento científico, pero que son las que han hecho que la filosofía haya ido avanzando y aguantando estos siglos.

Este cambio radical, de no repetir lo que dicen los otros sino colocarnos nosotros como sujetos protagonistas, es la gran novedad. La filosofía era algo de gente grande y a veces un poco rara, y ahora es algo en lo que los niños participan y además con una gran pasión y deseo porque toca muy de cerca temas que les interesan.

Filosofía para niños

Ilustración de Junko Shibuya para el libro ‘¿Por qué tienen nombre las cosas?’

¿Cómo hacer reflexionar a un niño de 3, 4, 5 años?

Se ha de hacer muy poco a poco. Con los niños más pequeños ―hasta los 5 años― lo que se hace es generar unos preliminares, para que se pueda dar después eso que llamaremos diálogo. Obviamente no podemos hablar de diálogo entre niños de 3 años, porque algunos aun tienen dificultades lingüísticas o comunicativas, pero sí que podemos poner el punto de partida: que se escuchen, que levanten la mano antes de hablar, que se ordenen y que no digan cosas que ya ha dicho otro.

Y luego, poco a poco, se les van introduciendo elementos reflexivos mientras vamos haciendo cosas ―cuanto más pequeños sean los niños serán cosas más concretas y más prácticas―, a través de juegos, a través de cuentos o a través de la contemplación del mundo del arte ―especialmente la pintura―.

Es algo que nos da la posibilidad de hablar de cosas que podemos hacer y explicar y que tenemos a mano, y que poco a poco van dando vocabulario, van introduciendo la pregunta “¿Por qué?” ―”¿eso por qué lo dices?, ¿podría ser de otra manera?” ―. De manera muy lenta se van introduciendo esas preguntas que van abriendo horizontes a los niños. A un niño en concreto igual algo no se le ocurre, pero en el colectivo siempre hay uno u otro que puede tener una respuesta.

Los niños y niñas no solo piensan cuando hablan, también piensan cuando hacen y cuando se mueven. “Si yo decido ir aquí es por alguna razón”. Se trata de hacer que sean conscientes de eso ―¿por qué has escogido este color?  ¿Por qué has puesto esta figura? ¿Por qué has dicho eso?―, son este tipo de preguntas las que van estirando lo que pasa ―primero pasa una cosa y luego, a partir de ahí, vamos estirando un contenido, haciendo una pequeña investigación―.

Cuando a un niño se le pregunta “¿Por qué has dicho eso?” o “¿eso se parece a lo que ha dicho tu compañera?”, ese niño está haciendo un ejercicio grande de comparar y de analizar, y esto se hace desde muy pequeños. A los tres años es más difícil y por eso ha de ser muy poco a poco. Pero lo fantástico es que este trabajo, cuando se hace bien y se hace con una continuidad, da la idea de que “yo no me educo, es el grupo el que nos educamos, es el grupo el que va trabajando” y se adquiere una dimensión diferente de la educación.

Filosofía para niños

Ilustración de Junko Shibuya para el libro ‘¿Por qué tienen nombre las cosas?’

La respuesta de los niños a la clase de filosofía.

La sesión ideal de filosofía no existe. Existen sesiones reales, y por tanto unas son más logradas y otras no lo son tanto. Hay momentos puntuales muy potentes y otros que son de transición.

Una de las primeras cosas que se  hace, cuando un grupo ya está algo trabajado y se han hecho esos pasos previos, es escribir en la pizarra ―de tiza o digital― las preguntas y el nombre al lado. Hay un elemento muy valioso que es el reconocimiento: “lo que yo pienso, lo que yo digo y lo que yo me pregunto tiene valor”. A partir de ahí los niños ya están motivados, quieren hablar de eso, quieren hablar de su tema.

La respuesta de los niños es muy estimulante ―no ilimitadamente estimulante―, a veces al cabo de dos minutos el tema se ha acabado y se pasa a otra cuestión porque no tienen la capacidad de perdurar como tenemos los adultos. Pero realmente, cuando un grupo está bien estructurado y cuando se ha trabajado con una cierta constancia, si las clases son relativamente reducidas cosa que no siempre es posible, si el escenario y la manera de estar dispuestos es relativamente cómoda cosa que tampoco no siempre es posible y si las condiciones materiales son aceptables, un día por otro la cosa va fluyendo.

Filosofía para niños

Ilustración de Yann Le Bras para el libro ‘Las cien vidas del filósofo Sócrates’

¿Cómo explicar a los padres los beneficios de la filosofía para los niños?

Las clases de filosofía hacen que los niños y niñas piensen mejor y más cuidadosamente y que sean más reflexivos, y son también una especie de antídoto contra la violencia ―ya sea verbal o física―, entre otros muchos beneficios.

La filosofía es algo que ayuda a los niños a pensar desde bien pequeños, es un refuerzo de su propia autonomía y les da herramientas para poder decir NO a según qué tentaciones que se pueden encontrar a lo largo de su vida.

Si no ayudamos a los niños a que piensen por ellos mismos ―con el riesgo de que puedan pensar de manera muy diferente a nosotros, pero que piensen por ellos mismos― alguien pensará por ellos, y eso sí que es un riesgo. Quizás nos gustará más o menos lo que piensen, pero podremos hablar. En el momento en que alguien piense por ellos, estaremos en un mundo mucho más de dogmatismos y de prejuicios. Por eso es importante para los niños entrar de bien pequeños a tener esta posibilidad de debatir las dificultades y las situaciones, y hablarlas.

Además, materias que necesitan más reflexión como matemáticas o lengua se ven muy beneficiadas. Porque los niños tienen la capacidad de deducir mejor, de hacerse buenas preguntas, de investigar, de hacer hipótesis, de poder comparar, de averiguar “que pasaría si…”. Hay toda una serie de aspectos en la filosofía que están en la base de las otras materias.

Filosofía para niños

Psicología educativa y psicología emocional. En clase de filosofía todo se aprovecha.

A través de las cosas que van ocurriendo en clase el grupo se va sintiendo cada vez más cómodo desde el respeto y la aceptación del otro. Hay dos aspectos que son fundamentales:

― Uno es la empatía: cuando uno es empático con el otro, cuando es capaz de ponerse en la piel del otro, estamos ayudando a un ejercicio intelectual que no se da de entrada en muchos casos sino que se tiene que ir trabajando a lo largo de los años.
― Y el otro es la autoestima: cuando uno es capaz de quererse a sí mismo su energía crece.

Todo esto tiene mucho que ver con el error. En la vida no todo está bien o está mal, a veces nos damos cuenta de que hay cosas que no hemos acertado o que no han funcionado bien y a eso lo llamamos error. Pero de eso podemos aprender.

El papel del error en la filosofía que se hace en clase es capital. Es capital en algunos de los materiales que se utilizan en los programas de diversas edades y es capital en el sentimiento que se les queda a los niños y niñas: “yo en clase de filosofía me puedo equivocar” “Y no es que no pase nada, sí que pasa y pasa mucho, pasa que de eso puedo aprender”.

Si alguien se equivoca no es penalizado porque es algo que sirve al grupo: “¿qué ha pasado aquí? ¿Cómo es que hemos llegado a esta conclusión? ¿No ves que con este ejemplo no funciona?”. Los mismos alumnos van redirigiendo, de una manera muy infantil pero práctica y efectiva, a la consideración del error como una fuente de aprendizaje. Y eso tiene una capacidad educativa muy potente y permite ir por el mundo con una cierta seguridad. “Me puedo equivocar pero, no es que no pase nada, puedo aprender de eso”. Es una novedad respecto al sistema tradicional del lápiz rojo, es convertir el error en una virtud.

Hay una diferencia enorme entre cuando un niño dice “¡Qué va! ¡Qué dices!” a cuando dice “Mira, yo no estoy de acuerdo. A mí me parece… Yo creo…”.

Con el “¡Qué dices! ¡Qué tontería!” el niño está desautorizando y ahí no entra nadie, o tú o yo, o blanco o negro. Mientras que cuando el niño dice “Yo creo… Yo pienso…Yo opino que…” está abriendo un horizonte a otros, no se queda en un “tú o yo” sino que invita a los otros a que también piensen, opinen, crean, etc. Se consigue de esta manera una educación ética y en valores en profundidad. No se trata de hablar un día puntual de la tolerancia o de la generosidad, sino que se trata de hacer efectivo este tipo de trabajo.

Filosofando. Taller de pensar.

Hacernos preguntas sobre el mundo que nos rodea y sobre cómo nos tenemos que relacionar con él es algo que los humanos comenzamos a hacer desde una edad muy temprana, aunque no lo llamemos hacer filosofía. ¿A qué edad empezamos a emocionarnos con el arte o con la música? ¿A qué edad empezamos a dibujar o a cantar? ¿A qué edad se empieza a preguntar si aquello que uno hace está bien o no y qué es lo que hay que hacer o qué es lo que no se puede hacer?

Tendemos a pensar, equivocadamente, que la filosofía es una ocupación de adultos. Pero la filosofía siempre ha sido eso, preguntarse por las cosas, preguntarse por uno mismo, preguntarse por los otros e intentar entender algo con la ambición de una vida lúcida. Espontáneamente esto comienza con esa curiosidad instintiva y prácticamente irrefrenable de los niños que se preguntan por las cosas. Con la pregunta filosófica por excelencia, que es una pregunta infantil, el “por qué”. Esa pregunta que lleva cada vez a hacer más preguntas.

Ante esas preguntas espontáneas que se hacen a veces los niños los adultos solemos decir “mira que cosas tan curiosas pregunta el niño” “mira que gracia hace”. Esa indulgencia es quizás, en cierta medida, nuestra propia impotencia para responder.

Se ha comparado en ocasiones a la filosofía con una especie de gimnasia del pensamiento, y es una comparación acertada. La tendencia que tenemos, por pura inercia, es a pasar por encima de las cuestiones: “no hagas tantas preguntas”, “no pienses tanto” o “hazlo así y no preguntes”. La filosofía en cambio nos fuerza continuamente a poner ese freno ante la inercia a la que la vida seguramente nos llevaría. Un “por qué” pide una razón con respuesta, no pide una orden o una instrucción o un consejo, un “por qué” requiere una respuesta argumentada y justificada. De ahí la repulsión infantil al “porque sí” o “porque no”, que es a menudo la respuesta con la que intentamos ―por suerte generalmente con poco éxito― tapar las preguntas.

Quizás lo mejor que hacen los filósofos y los niños es hacer preguntas. Los niños preguntan con espontaneidad, sin apriorismos y con curiosidad por todo lo que nos rodea y por la misma existencia. En Catalunya hay una importante tradición, aunque poco conocida, de trabajo filosófico con niños en las escuelas. Estos dos vídeos nos acercan a esta realidad y a este trabajo:

La filo (1):

La filo (2):

‘Solo es el principio’ (‘Ce n’est qu’un début’)

En Francia, como en otros países europeos, lo tienen claro. ‘Solo es el principio’ es un documental que refleja la importancia de aprender a pensar y la importancia de las preguntas,  a través de un proyecto educativo en el que se introducen clases de filosofía para niños de 3 y 4 años. Los niños pueden desarrollar así su capacidad de argumentar.

Este es el tráiler de la película:

Ce n’est qu’un début’ es una película documental francesa de Jean-Pierre Pozzi y Pierre Barougier. Los niños protagonistas de este curso de filosofía para niños comentan en clase lo que piensan acerca de temas como el amor, la libertad, el pensamiento y la muerte. En su día a día vemos como van aprendiendo a escucharse unos a otros y a reflexionar cada vez mejor.

En España existen escuelas donde en la clase de filosofía los alumnos aprenden a ser más hábiles para pensar, aprenden a razonar sobre temas cotidianos y sobre la vida. El objetivo no es que de estas clases salgan grandes filósofos, sino que los alumnos se enamoren de la sabiduría. Una idea que choca con un mundo cada vez más competitivo que se mueve por rentabilidades y números.

Dice Martha Nussbaum, filósofa de la Universidad de Chicago que ha investigado sobre el declive de las humanidades, que tal vez la formación humanística no sirva para ganar dinero, pero sí sirve para generar otro tipo de riqueza: riqueza cultural, riqueza crítica, riqueza emocional y lógica. Sería interesante que pensáramos en ello.

Filosofía para niños

Cómo filosofar con los hijos.

Consejos para que en un ámbito que no es el de la escuela, sino en el ámbito familiar, padres y madres tengan en cuenta esta perspectiva que nos abre la filosofía en lo que respecta a las preguntas. Porque muchas veces nos encontramos con que hacemos preguntas a nuestros hijos y las respuestas son muy cerradas. ¿Cómo podemos abrir nuestro espacio familiar a esta perspectiva amplia que nos aporta el pensamiento filosófico?

Lo primero es recordar a padres y madres que tenemos dos orejas y una sola boca, por tanto escuchar mucho y hablar poco. Y segundo preguntar, preguntar mucho a los niños. Preguntar el “por qué” que nos da pie al pensamiento crítico y a justificar las razones. No sólo el “qué” sino el “por qué”.

También es interesante, aunque es algo que los padres no acostumbramos a preguntar tanto, el “cómo” y el “y sí…” Un pensamiento algo más allá que haga a los niños salir. El “cómo” porque muchas veces preguntamos a los niños “¿qué quieres ser cuando seas mayor?” pero pocas veces les preguntamos “¿cómo quieres ser cuando seas mayor?”, y es una diferencia enorme como pregunta.

Y otra recomendación es no juzgar. Cuando uno se siente juzgado se cierra. Hemos de intentar hacer y decir cosas para que el niño esté bien con nosotros. Esa recepción y abertura de orejas también ha de ser de sentimientos, acogiendo lo que los niños nos explican e implicándonos: “Te ha pasado esto, ¿qué podemos hacer?”, no respondiéndoles “bueno, a ver si sale. A ver si te espabilas”. Con el “¿qué podemos hacer?” estamos planteando un cuestión de razonamiento y buscando alternativas, pero también estamos transmitiendo emocionalmente una proximidad.

Y por último intentar ciertas cosas fuera de las situaciones de conflicto. Hay momentos en los que uno está muy atrapado, incluso las relaciones entre padres e hijos tienen esos momentos en los que es mejor no hablar. Como adultos hemos de tener una cierta habilidad para poder buscar los buenos momentos.

Historias para niños. Los mejores libros de filosofía recomendados para niños y para jóvenes.

101 experiencias de filosofía cotidiana

Roger-Pol Droit, director de filosofía de la UNESCO, plantea una tabla de ejercicios mentales para que tu mundo no vuelva a ser el mismo:

– Di tu nombre en voz alta, en una habitación vacía.
– Viaja en tren sin fijar un destino.
– Imagina que el mundo acaba en veinte segundos.
– Bebe agua mientras orinas.
– Mata a alguien con la imaginación.
– Dúchate con los ojos cerrados.
– Imagina un romance con aquella persona del metro.
– Sigue el movimiento de las hormigas.
– Provócate un dolor breve.
– Corre por un cementerio.
– Monda una manzana con la imaginación.

Es posible aprender mediante el juego. Es necesario extraordinarizar lo común. Gracias a estos ejercicios de fitness filosófico podrás explorar tus límites y maravillarte con lo que te rodea.

«Un vehículo excelente para quién quiera aventurarse por los caminos de la filosofía en acción.» L’Express

«Roger-Pol Droit denuncia y margina esa realidad llana, plena y sólida en la que vivimos a través de un texto que es capaz de devolvernos al estado más básico de la filosofía: lo asombroso.» Le Monde

Primer premio al libro mejor editado de 2015 en la categoría de obras generales y de divulgación. Aquí lo encuentras.

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Ahora que lo pienso

¿Por qué existimos? ¿Por qué somos libres? ¿Qué es estar enamorado? ¿Por qué tenemos miedo? Este es el tipo de preguntas sobre la vida y el mundo que nos rodea que se suelen hacer. Preguntas difíciles, y a veces embarazosas, que a menudo no tienen una sola respuesta. Ahora que lo pienso es un libro para ayudar a encontrar esas respuestas y, sobre todo, animar a pensar por sí mismos. Un libro para dar nuestros primeros pasos en filosofía. Aquí lo encuentras.

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El amor y la amistad

No existe una única respuesta a las grandes preguntas sobre la vida. No existe una única forma de pensar. Cada cual debe descubrir, buscar y construir la suya… En este libro se presentan doce ideas sobre el significado del amor. Algunos piensan que la amistad puede surgir y desaparecer en un solo instante, y otros, que solo existe cuando es duradera. Algunos se quieren a sí mismos y otros no… ¿Y tú? Para niños a partir de 9 años. Aquí lo encuentras.

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El mundo de Sofía

El libro que ha enseñado a pensar a toda una generación. Esta extraordinaria obra de divulgación que se ha convertido ya en una obra de culto aporta una coherente visión de conjunto sobre aquellos aspectos imprescindibles para comprender la historia de la filosofía occidental. El mundo de Sofía tiene el mérito de haber conjugado, acertadamente, rigor y amenidad en una narración donde una joven irá conociendo su propia identidad mientras descubre la capacidad humana de hacer preguntas.

Jostein Gaarder: «Si no sabemos en todo momento a dónde vamos, puede resultar útil saber de dónde venimos. Para manejar mi propia vida también necesito entender mis raíces en la historia. La misión de la filosofía es estimular el análisis crítico para poder ayudar en el avance de la comprensión de aquello que tiene valor y por lo cual merece la pena luchar.» Aquí lo encuentras.

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Jostein Gaarder  nació el 8 de agosto de 1952, en Oslo. Es un escritor noruego, autor de novelas, cuentos y de libros para niños. En 1990 recibió el Premio Nacional de Crítica Literaria en Noruega y el Premio Literario del Ministerio de Asuntos Sociales y Científicos por El misterio del solitario y al año siguiente el Premio Europeo de Literatura Juvenil. En 2012 se editó su libro Det spørs (Me pregunto), con ilustraciones del artista turco-noruego Akin Düzakin, que abarca cincuenta cuestiones filosóficas universales para propiciar el diálogo intergeneracional. Las interrogantes se refieren tanto a cuestiones morales (la amistad, la justicia, la belleza) como metafísicas (el universo, la vida, la muerte, Dios). Según expresó Gaarder, la pregunta filosófica más importante del presente es una que no incluyó en su libro: ¿cómo será el ser humano en el futuro?

El sentido de la vida

No existe una única respuesta a las grandes preguntas sobre la vida. No existe una única forma de pensar. Cada cual debe descubrir, buscar y construir la suya. En este libro se presentan doce ideas sobre el sentido de la vida. Algunos piensan que la vida es siempre igual, y otros, que cada día es diferente. Para algunos la vida es un juego, y para otros, es de lo más complicado… ¿Y tú? Para niños a partir de 9 años. Aquí lo encuentras.

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Esas grandes preguntas sobre la vida y todo lo demás

¿Alguna vez te has quedado mirando a tu perro y te has preguntado en qué estará pensando? ¿Has meditado sobre el sentido de la vida o has intentado imaginarte la nada más absoluta? Pon en marcha tu sentido común y prepárate para hacer frente a esos grandes enigmas que nos acompañan todos los días. ¡Embárcate con nosotros en esta aventura en la que se mezclan los pensamientos razonables con las ideas más descabelladas! La vida está llena de preguntas… ¿Es lo mismo la mente que el cerebro? ¿Molará ser un murciélago? ¿Pueden pensar los robots? ¿El dinero da la felicidad? ¿Se puede viajar en el tiempo? Para niños a partir de 9 años. Aquí lo encuentras.

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La filosofía explicada a mi hija

Un clásico de uno de los divulgadores del pensamiento filosófico más respetados en Europa.

¿«Filosofía»? Un término que suele asustar. Nos imaginamos cuestiones complicadas, libros de los que ni siquiera entendemos su título, un vocabulario enigmático, una actividad destinada a unos pocos escogidos. Y nos equivocamos al creer eso.

De hecho, todos nos preguntamos sobre el sentido de la vida y la muerte, sobre la justicia y la libertad… Todo el mundo es capaz de razonar y organizar sus ideas. Y eso es lo único que requiere la filosofía: unas preguntas y un método.

La filosofía no es, pues, un rompecabezas, sino una actividad que se puede practicar, como la música o el deporte: en calidad de principiante, como aficionado o profesional. Lo esencial es empezar bien… Aquí lo encuentras.

Historias para niños. Los mejores libros de filosofía recomendados para niños y para jóvenes.

La muerte explicada a mi hija

«Los niños pequeños hablan a menudo de la muerte. Después, al crecer, dejan de hacerlo. Ya no se atreven. Son conscientes de la angustia y del silencio de los adultos. Yo deseo combatir ese silencio. Si no podemos evitar la muerte, podemos cuanto menos evitar hacer de ella un misterio o un tabú.

Hay en esta obra una intención sin duda ilusoria: la de presentar un discurso tranquilizador sobre la muerte, y ver en ella no sólo la causa de un vacío atroz, de un sufrimiento constantemente reavivado, sino también un fenómeno natural y aceptable.

Dialogar con un niño sobre la muerte puede ser una de las mejores formas de mantenerse lo más cerca posible de la vida, al tiempo que se intenta alejar el silencio y la angustia.» Emmanuelle Huisman-Perrin. Aquí lo encuentras.

Historias para niños. Los mejores libros de filosofía recomendados para niños y para jóvenes.

La religión explicada a mi hija

«Filósofo de formación y crítico en el Monde des livres, Roger-Pol Droit no intenta tratar en profundidad cada una de las religiones. Él prefiere explicarnos los elementos comunes que contienen y abordar las cuestiones espirituales y afectivas a las que responden especialmente las religiones del libro, el hinduísmo y el budismo. He aquí, pues, una guía para educadores y padres que deben enfrentarse a la difícil prueba de explicar la religión a los jóvenes.» Colette-Rebecca Estin.

Roger Pol-Droit es un filósofo francés que tiene la virtud de poner su disciplina al alcance de todos. Este investigador de renombre también estudia la percepción de Oriente en la filosofía occidental desde hace veinticinco años. La religión explicada a mi hija sigue la línea de La filosofía explicada a mi hija, uno de sus libros más populares. «Cuando mi hija cumplió trece años me di cuenta de que no había recibido la más mínima educación religiosa. Me sorprendió que nunca hubiera oído hablar de la Biblia, el Corán, el significado de lo sagrado, la unidad y la diversidad de las religiones… nadie había tratado con ella estas cuestiones. Sin embargo, es indispensable tener puntos de referencia acerca de estos temas. En todos los países conviven personas de diferentes creencias que deben aprender a conocerse. La religión es un elemento esencial de la experiencia humana, si no hablamos de ella con nuestros hijos corren el riesgo de perderse un tesoro de la humanidad». Para niños a partir de 13 años. Aquí lo encuentras.

Historias para niños. Los mejores libros de filosofía recomendados para niños y para jóvenes.

Roger-Pol Droit es escritor y filósofo. Publica regularmente artículos en Le Monde, Le Point, Les Échos, Clés. Es autor de más de treinta obras, varias de ellas traducidas en todo el mundo, entre otras Entrevistas con Michel Foucault, La religión explicada a mi hija y Pequeñas experiencias de filosofía entre amigos, todas ellas publicadas por Paidós.

Los pequeños Platones

Una colección de libros pensada para niños y adolescentes de entre 9 y 13 años: los más jóvenes adoran las historias, divertidas e intrigantes, así como las ilustraciones, mientras que los más maduros pueden entrar además plenamente en la dimensión filosófica que subyace bajo las palabras y las imágenes.

Cada libro de la colección está dedicado a uno de los grandes filósofos de la historia y a su visión del mundo: Platón, Kant, Descartes, Marx, San Agustín, Nietzsche, etc., que es relatada gracias a las divertidas historias y aventuras que atraviesan la vida y la obra de estos pensadores.

El enfoque a través del cual se orientan todos los libros es la ficción. En efecto, para introducir a los niños en la filosofía no basta con traducir un discurso teórico en términos simples, es imprescindible hacerlo verdaderamente accesible, es decir, atractivo tanto visual como narrativamente. Y para ello los niños necesitan identificarse con un personaje cercano y poder descubrir así su visión del mundo.

Estos son los títulos disponibles y aquí los puedes encontrar:

El genio maligno del señor Descartes, de Jean Paul Mongin, ilustrado por François Schwoebel.

Historias para niños. Los mejores libros de filosofía recomendados para niños y para jóvenes.

El fantasma de Karl Marx, de Ronan de Calan, ilustrado por Donatien Mary.

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El filósofo-perro frente al sabio Platón, de Yan Marchand, ilustrado por Vincent Sorel.

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Un día loco en la vida del profesor Kant, de Jean Paul mongin, ilustrado por Laurent Moreau.

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¿Por qué tienen nombre las cosas?, de Jean Paul Mongin, ilustrado por Junko Shibuya.

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Las cien vidas del filósofo Sócrates, de Yan Marchand, ilustrado por Yann Le Bras.

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Me pregunto…

¿Se puede estar en el mundo sin pensar en nada? Jostein Gaarder expone, en este magnífico libro ilustrado por Akin Düzakin, las grandes preguntas que todos alguna vez nos hemos hecho y que han vertebrado todas sus obras desde la publicación de El mundo de Sofía. Los temas filosóficos se entrelazan en esta historia ilustrada que nos habla de la amistad, el ser, el amor, lo desconocido, el miedo y la valentía que hace falta para vivir nuestra propia vida y saber qué y quiénes somos en realidad. Para niños a partir de 9 años. Aquí lo encuentras.

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Ni sí ni no. Un libro para entender los grandes contrarios del pensamiento

Este libro permite que se aprendan conceptos tan complejos como los contrarios: alto y bajo, ocuridad y luz… Entre sus páginas presenta doce parejas de contrarios definidas por sus oponentes y, mediante un sistema de pregunta-respuesta, extrae una conclusión sobre su complementariedad. ¿Se pueden concebir los conceptos cotidianos sin sus contrarios? Un libro que nos hará entender la vida desde otro punto de vista. Para niños de 6 a 12 años. Aquí lo encuentras.

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Pienso luego insisto

¿Quién soy? ¿Para qué sirve el dinero? ¿Y el colegio? ¿Hay que hacer siempre caso al corazón? ¿Qué significa tener éxito o fracasar? ¿Es bueno hacerse mayor? ¿Qué es justo y qué es injusto? Este es el tipo de preguntas que nos solemos hacer sobre la vida y el mundo que nos rodea. Preguntas difíciles que no tienen una sola respuesta. Este libro nos ayudará a encontrar respuestas y, sobre todo, a pensar por nosotros mismos. Para niños a partir de 8 años. Aquí lo encuentras.

Historias para niños. Los mejores libros de filosofía recomendados para niños y para jóvenes.

Qué sabes de filosofía

Una introducción a la filosofía que incluye información sobre sus figuras más conocidas. En el libro se habla de cómo la filosofía trata las grandes cuestiones de la existencia humana: ¿De dónde venimos? o ¿Qué nos ocurre después de la muerte? Muestra varias respuestas que los hombres a lo largo de los siglos han intentado dar a esas preguntas. Para ello, las ideas clave de los más importantes filósofos de todas las épocas, de Aristóteles a Nietzsche, son abordadas de manera sintética y clara, con la ayuda de fragmentos de obras que revelan los conceptos fundamentales de cada pensador. Recomendado a partir de 12 años. Aquí lo encuentras.

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Ulises / Perseo. Breve conferencia sobre los héroes de la Antigüedad

Un paseo por la antigua Grecia para todos los públicos de la mano de dos de sus personajes más conocidos y fascinantes.  Para niños a partir de 12 años.

Jean-Pierre Vernant estudia y desmenuza esas viejas historias de héroes y de dioses que están en el origen de nuestra civilización, maravillosos relatos en los que vemos al hombre intentando descifrar el universo que le rodea y en el que no está seguro de ser bien acogido. Ulises y Perseo, un héroe, un semidios, son dos de esos hombres.

“Escuchad, no estoy acostumbrado a hablar a gente de vuestra edad, soy un hombre muy anciano, un bisabuelo ya. El personaje del que voy a hablaros se llama Ulises, Odysseus, en realidad, según su nombre griego. Le conocemos porque hace casi tres mil años un gran poeta, que no se contentaba como yo con explicar vulgarmente sus historias, las cantó en verso en grandes asambleas.” Aquí lo encuentras.

Historias para niños. Los mejores libros de filosofía recomendados para niños y para jóvenes.

Jean-Pierre Vernant (Provins, Francia , 4 de Enero de 1914 – Sèvres, Francia, 9 de Enero de 2007) fue un filósofo e historiador de la Grecia antigua, profesor honorario del Collège de France. Vernant revolucionó con su mirada la visión de la civilización griega y demostró que el hombre griego construyó, a partir del mito, diversas formas lógicas que dieron lugar al nacimiento de la razón occidental.

Matthew Lipman. Elfie. (4 a 6 años)

Los niños están abriéndose al mundo, están descubriéndose, y esto les lleva a plantearse preguntas en su vida cotidiana. El objetivo es estimular esa reflexión para que puedan aclarar y precisar sus pensamientos e ideas; ayudarles a afrontar, reconocer y explorar los aspectos problemáticos de su experiencia.

Elfie está haciendo el primer curso de educación primaria y es tan vergonzosa que no puede hablar en clase y apenas puede hacer alguna pregunta. A pesar de ello, no se le escapa casi nada de lo que sucede en el aula y su pensamiento está siempre sorprendido y perplejo por todo lo que ocurre.

Cuando el director les propone a todos los de su clase que participen en un concurso que tiene como finalidad mejorar el razonamiento, todos los compañeros se ven metidos en la tarea de explicar la naturaleza de las oraciones, la relación entre el sujeto y el predicado, la realización de distinciones y el reconocimiento de conexiones. Al mismo tiempo, ella y sus compañeros de clase descubren muchas distinciones fundamentales para la investigación: las diferencias entre apariencia y realidad, uno y muchos, partes y todo, similitud y diferencia, permanencia y cambio, cambio y crecimiento. Como el resto de las novelas del currículum de Filosofía para Niños, las situaciones de la vida cotidiana son las que llevan a los niños pequeños a hacerse preguntas filosóficas. El objetivo es estimular esa reflexión en los niños para que puedan aclarar y precisar su propio pensamiento e ideas. Aquí lo encuentras.

Historias para niños. Los mejores libros de filosofía recomendados para niños y para jóvenes.

Matthew Lipman. Poner nuestros pensamientos en orden. Manual del profesor para acompañar a Elfie

Este manual pretende proporcionar a los profesores una serie de recursos para que puedan ayudar a los niños a afrontar, reconocer y explorar los aspectos problemáticos de su experiencia. Les ayuda a formular las preguntas que orientan esa exploración y al mismo tiempo les ayuda a cuestionarse los aspectos aparentemente no problemáticos del mundo y del lenguaje que utilizan para hablar de ese mundo.

El manual proporciona a los estudiantes muchas posibilidades de organizar su experiencia de una forma narrativa, prerrequisito importante para aprender a escribir. Les ofrece igualmente muchos planes de discusión que el profesorado encontrará muy útiles para favorecer y mantener el diálogo en el aula. Proporciona, además, ejercicios diseñados para ayudar a los niños a darse cuenta de que las afirmaciones constituyen en realidad el comienzo de una investigación y no su final, pues cada afirmación se puede entender como una respuesta tentativa a una pregunta implícita.

El profesorado que se decide a emplear la novela Elfie en el aula descubre en este manual un instrumento de trabajo muy valioso, debido a la gran cantidad de recursos didácticos que contiene. Con éstos podrá encontrar una orientación acerca de los temas filosóficos que van apareciendo en la novela; al mismo tiempo puede recurrir a las numerosas actividades, planes de discusión y ejercicios que constituyen un material de apoyo básico para convertir el aula en una comunidad de investigación.

Como en otros manuales, se ha realizado una adaptación al contexto cultural propio, lo que en este caso implica recurrir a numerosas canciones y juegos típicos del folklore español. Como ocurre con todos los manuales, una vez que el profesorado se ha familiarizado con todas estas actividades, podrá, e incluso deberá, elaborar sus propios planes de discusión, ejercicios, actividades o buscar otros juegos y canciones que le ayuden a hacer filosofía con sus alumnos. Aquí lo encuentras.

Historias para niños. Los mejores libros de filosofía recomendados para niños y para jóvenes.

Matthew Lipman. Kio y Gus. (7 a 9 años)

Los protagonistas narran su propio proceso de asombro y descubrimiento, con la peculiaridad de que Gus es una niña ciega que nos muestra lo diferente que puede ser todo lo que consideramos evidente.

Si hubiera que destacar un tema central en Kio y Gus, sería sin duda el de la percepción del mundo, el del asombro y perplejidad que nos produce entrar en contacto con él. Hay un segundo tema central que acompaña al del descubrimiento asombrado del mundo, y es el de la manera de tratar ese mundo. La novela supone una contribución importante para todos aquellos interesados en cuidar una educación ecológica, algo en lo que ya vamos siendo conscientes de que es mucho lo que está en juego.

Kio y Gus es una de las novelas del currículum de Filosofía para Niños dirigida a niñas y a niños del primer y segundo ciclos de educación primaria. Dado el interés que los dos personajes muestran por los animales, el espacio y el tiempo, y otros muchos aspectos de la naturaleza, esta novela puede ser la introducción ideal a la educación ambiental y al área de la naturaleza, así como a las relaciones que existen entre el mundo y el lenguaje. Aquí lo encuentras.

Historias para niños. Los mejores libros de filosofía recomendados para niños y para jóvenes.

Matthew Lipman. Asombrándose ante el mundo. Manual del profesor para acompañar a Kio y Gus

Su objetivo es estimular el razonamiento sobre la naturaleza. En la primera parte las destrezas se aplican a problemas filosóficos, mientras que en la segunda se pone mayor énfasis en su aplicación a tópicos científicos.

Los niños pequeños suelen acosar constantemente a los adultos con preguntas sobre todo lo que les rodea: «¿Por qué el cielo es azul?», «¿por qué vuelan los pájaros?», «¿por qué las madres no dicen siempre la verdad?». Su actitud ante el mundo es una mezcla de asombro y de perplejidad, de permanente curiosidad ante todo lo que les rodea, ante ellos mismos y ante sus compañeros esforzándose constantemente por dotar de sentido a una experiencia que en parte les desborda y en parte les empuja a indagar más y más.

¿Qué pasaría si los adultos en lugar de simplificar o ignorar las preguntas de los niños les ayudáramos a profundizar en las mismas, les hiciéramos ver que el asombro y la perplejidad no son actitudes que deban ser abandonadas, y que es la curiosidad uno de los rasgos que más nos diferencia a los seres humanos? Posiblemente el desarrollo de la capacidad crítica y creativa de los niños y niñas mejoraría, les dotaríamos de los instrumentos cognitivos y afectivos que necesitan para dirigir esa curiosidad a una búsqueda permanente del sentido y de la verdad en el marco de una comunidad de investigación.

Asombrándose ante el mundo pretende cultivar el asombro y la perplejidad, ayudar a los niños y las niñas a hacer frente a esa experiencia y favorecer un descubrimiento del mundo que abra nuevos caminos y posibilidades. Es el manual del profesorado que acompaña a la novela Kio y Gus, segunda novela del programa Filosofía para Niños, dirigida a las niñas y niños del primer y segundo ciclos de educación primaria. Aquí lo encuentras.

Historias para niños. Los mejores libros de filosofía recomendados para niños y para jóvenes.

Matthew Lipman. Pixie. (8 a 11 años)

Se pretende estimular la curiosidad innata de los niños, haciéndoles ver que toda respuesta es tanto más valiosa e interesante cuantas más nuevas preguntas suscita.

Hay algo que tienen en común los niños y los filósofos: la curiosidad y el asombro ante lo que les rodea. Los niños están empezando a abrirse camino en el mundo y se sienten confusos, perplejos, pero también admirados, curiosos, asombrados, ante una multitud de cosas y situaciones que no acaban de entender y cuyo significado o sentido se les escapa todavía.

Al igual que los filósofos, no dejan de preguntarse constantemente no sólo qué son las cosas que están ahí, a su alrededor, sino también por qué y para qué están. Y es ese preguntar asombrado y admirado, ese deseo de encontrar el sentido de las cosas, el que constituye el punto de partida de la reflexión filosófica.

Una reacción habitual de los adultos consiste en zafarse rápidamente de esas preguntas que a veces llegan a resultarnos molestas. Procuramos dar un rodeo, quitar importancia a lo que nos han preguntado o, más sencillamente quizás, ofrecer alguna respuesta correcta que sacamos de algún manual o enciclopedia que estén al alcance.

Quizá mereciera la pena cambiar de planteamiento y empezar a tomarnos en serio esa curiosidad de los niños, nada permite afirmar con rotundidad que el razonamiento infantil sea diferente al de los adultos; sus estructuras cognitivas son sustancialmente iguales y se van desarrollando al mismo tiempo que se va desarrollando el lenguaje en diálogo con sus compañeros, sus profesores y los adultos en general.

Este es el  planteamiento global de Pixie (tercer relato del Programa Filosofía para Niños dirigido por el profesor Matthew Lipman y extendido a diversos países del mundo como Canadá, Chile, Australia, Alemania y otros muchos): partir de esa curiosidad, estimularla, hacerles ver que toda respuesta es tanto más interesante y valiosa cuantas más preguntas nuevas plantea. Aquí lo encuentras.

Historias para niños. Los mejores libros de filosofía recomendados para niños y para jóvenes.

Matthew Lipman. En busca del sentido. Manual del profesor para acompañar a Pixie

Guía del Profesor. Su objetivo es que la lectura conduzca al diálogo, éste a la escritura, y todos ellos a una reflexión en la que el niño va descubriendo el mundo que lo rodea.

La enseñanza de la lectura a los niños pequeños que están en los primeros cursos suele enfrentarse a diversos problemas, siendo excesivamente frecuente el que se reduzca a un aprendizaje de la técnica de la lectura que termina siendo por lo menos insuficiente para que lleguen a dominar una lectura que tenga sentido. La propuesta del método de Filosofía para Niños es mantener una continuidad entre la lectura, la escritura, el diálogo y la propia reflexión de tal forma que no sólo aprendan a deletrear las palabras y las frases, sino que aprendan el sentido de lo que leen y encuentren en la lectura una actividad global en la que se integran todas las actividades que acabamos de mencionar.

Por otra parte, en el proceso de maduración personal de los niños es necesario que vayan adquiriendo un dominio del lenguaje y de las destrezas cognitivas que les permitan un desarrollo progresivo y armónico hacia etapas de mayor dominio del pensamiento abstracto y del uso de su propio lenguaje. Difícil será que los niños lleguen con éxito a adquirir todo eso si no planteamos un proceso secuencial y acumulativo en el que, de forma natural, vayan desarrollando esas imprescindibles destrezas sin las cuales no sólo tendrán dificultades para hacer frente a sus estudios, sino, y eso es más grave, que tendrán  enormes dificultades para llegar a ser personas críticas, creativas y solidarias, como es imprescindible para la consolidación de una sociedad democrática. Por ese motivo no parece muy fecundo establecer, como muchas veces se hace, un corte radical entre una etapa dominada por las operaciones concretas y otra por la aparición de las operaciones abstractas.

En busca del sentido es el manual del profesor que acompaña a la novela Pixie, tercera novela del método de Filosofía para Niños destinada a los alumnos de los primeros cursos. Como en manuales anteriores, casi 500 páginas de ejercicios variados ayudarán al profesor a sacar todo el partido de la novela. A lo largo de estas páginas se insiste constantemente en destrezas de razonamiento básicas, como son el uso de la analogía, las relaciones, las diferencias entre una clase y los miembros que forman parte de esa clase, y otras que les ayudarán a adentrarse más adelante con éxito en los problemas y destrezas que aparecen en El descubrimiento de Harry. Y esos ejercicios buscan que la lectura conduzca al diálogo, éste a la escritura y todos ellos a una constante reflexión en la que el niño va descubriendo el mundo que le rodea, va profundizando en su propia identidad personal y va familiarizándose con el lenguaje. Para ello se buscan temas clásicos de la filosofía que constituyen una fuente permanente de reflexión para la perplejidad y curiosidad infantil, que en ningún caso se quiere acallar, sino potenciar. Lejos de sentirse aturdido por esos temas, el niño, como lo prueba la experiencia acumulada en numerosos países y también en España, encuentra un gran estímulo para su reflexión en temas como la naturaleza del espacio y el tiempo, la identidad personal, el pensamiento, la relación con su corporalidad, el bien y otros temas similares. Aquí lo encuentras.

Historias para niños. Los mejores libros de filosofía recomendados para niños y para jóvenes.

Matthew Lipman. El descubrimiento de Harry. (11 a 14 años)

Proporciona instrumentos de razonamiento básicos y técnicas de pensamiento crítico y de lógica formal e informal que el niño podrá aplicar después en otras áreas como matemáticas, ciencias sociales o lenguaje.

Son constantes las quejas de los profesores sobre las deficiencias con las que los alumnos llegan a los cursos superiores, en los que siguen mostrando fallos importantes en destrezas cognitivas básicas. Ello ha llevado a insistir cada vez más en la necesidad de potenciar el desarrollo de esas destrezas desde los primeros años de la escuela, de enseñar a los alumnos a pensar de forma crítica y creativa, consolidando paso a paso el dominio de los conceptos y procedimientos propios de un pensamiento riguroso. Una observación similar podría hacerse en el ámbito de la educación ética.

Desde 1969, Matthew Lipman, profesor en la universidad de Columbia, Nueva York, viene desarrollando un programa bajo el nombre de Filosofía para Niños, que abarca ambos aspectos y parte del supuesto de que debe ser en y desde la filosofía el ámbito en el que se aborde la educación de los niños. El descubrimiento de Harry es el título central del Programa. Consta de una novela y un manual del profesor y puede utilizarse desde 4º de Primaria a 1º de Bachillerato.

La novela nos ofrece situaciones de la vida cotidiana de los niños de una escuela preocupados por descubrir el sentido de las experiencias que les van ocurriendo. El manual del profesor contiene cuatrocientas cincuenta páginas de variados ejercicios, basados en la novela, orientados a desarrollar las destrezas básicas cognitivas (razonamiento hipotético, inductivo y deductivo, analogías, generalizaciones, etc.). Aquí lo encuentras.

Historias para niños. Los mejores libros de filosofía recomendados para niños y para jóvenes.

Matthew Lipman. Investigación filosófica. Manual del profesor para acompañar a El descubrimiento de Harry

Guía del Profesor. Núcleo de todo el programa. Potencia el desarrollo del razonamiento e introduce a los problemas centrales de filosofía.

Investigación filosófica es un manual para el profesor que esté utilizando la novela El descubrimiento de Harry con sus alumnos. En sus más de 500 páginas se incluyen multitud de ejercicios diversos, ordenados de forma secuencial y progresiva, que permiten ir adquiriendo las destrezas de pensamiento básicas que se proponen como fundamentales en este nivel del currículum de Filosofía para Niños. Consta de diecisiete capítulos, al igual que la novela, más un resumen de lógica y un repaso de razonamiento.

En cada capítulo se recogen las ideas principales que aparecen en el capítulo correspondiente de la novela, se hace una breve introducción para ofrecer al profesor alguna base sobre los conceptos filosóficos que se van a discutir y, en su caso, alguna breve indicación sobre cómo orientar la discusión, especialmente en el caso de aquellos ejercicios que, dada la experiencia acumulada por este programa durante diversos años, se sabe que pueden ofrecer mayor dificultad.

El manual tiene, por así decirlo, una doble columna vertebral. Por una parte se recogen un conjunto de destrezas de pensamiento, conceptos básicos de lógica,  como la investigación, la inferencia, el silogismo, las clases, las relaciones, etc.;  los ejercicios que se proponen en este ámbito deben ser dominados por todos los alumnos, pues están a su alcance. Por otra parte, y al mismo tiempo que se van adquiriendo las destrezas anteriores, se van discutiendo un conjunto de conceptos básicos de la filosofía, como el pensamiento, la mente, la identidad personal, el bien, la verdad, la cultura y la sociedad, la educación, etc. En este caso no se pretende transmitir una determinada concepción sobre esos temas, sino abrir una discusión con los alumnos para conseguir transformar la clase en una comunidad de investigación comprometida con la búsqueda de la verdad y dispuesta a ofrecer razones de sus ideas y escuchar las razones de las ideas de los demás.

Por esto mismo, aunque vaya unido a El descubrimiento de Harry y no pueda sacarse todo el fruto de este manual sin practicar la metodología pedagógica específica del programa de Filosofía para Niños, el manual en sí mismo constituye una fuente inmensa de ejercicios que se puede utilizar en cualquier clase de Filosofía o de Ética. Aquí lo encuentras.

Historias para niños. Los mejores libros de filosofía recomendados para niños y para jóvenes.

Matthew Lipman: Lisa. (12 a 15 años)

Expone los conceptos y prerrequisitos básicos del razonamiento necesarios para un pensamiento independiente en los problemas éticos.

¿Es posible al mismo tiempo querer a los animales y comérselos? ¿Están necesariamente implicados el dar y el intercambiar cuando se sale con otra persona? ¿Cuál es la diferencia entre las normas y los criterios? ¿Cómo es posible tener en cuenta al mismo tiempo las consecuencias y las intenciones? ¿Cuál es la diferencia entre lo bueno y lo justo? ¿Qué es el bien? Cuando valoramos el robar y el mentir, ¿es necesario tener en cuenta las circunstancias? ¿Podemos apelar a lo natural como fundamento de lo que es ético? Éstos y otros grandes temas éticos se esbozan en Lisa. Los estudiantes de ESO, FP y Bachillerato identificarán rápidamente estos temas al leer el libro y los someterán a la discusión abierta de la clase buscando clarificarlos.

Lisa es una continuación de El descubrimiento de Harry y es al mismo tiempo una introducción a la investigación ética. Proporciona los conceptos básicos (el bien, la justicia, la ley y las normas, etc.) y los prerrequisitos básicos del razonamiento (consistencia, verdad, relaciones lógicas, etc.) que se necesitan para un pensamiento independiente en los problemas éticos. Pero el objetivo de Lisa no es de ninguna manera adoctrinar a los niños en un conjunto específico de valores, sino proporcionarles los instrumentos de investigación, de manera que puedan llegar a ser, por sí mismos, personas más razonables, reflexivas y consideradas. Aquí lo encuentras.

Historias para niños. Los mejores libros de filosofía recomendados para niños y para jóvenes.

Matthew Lipman: Investigación ética. Manual del profesor para acompañar a Lisa

Ofrece ejercicios aplicables en clase, a fin de que los estudiantes puedan adquirir la práctica adecuada en esos procedimientos que son esenciales para un razonamiento ético.

Este manual del profesor está pensado para acompañar la lectura del libro Lisa, el nivel del programa de Filosofía para Niños cuyo contenido se centra en los problemas de ética. No es suficiente que los alumnos lean Lisa y quieran discutir los temas que encuentran en la novela. El diálogo en el aula tiene que ser un diálogo ordenado gracias a una infraestructura de ejercicios y planes de discusión, de tal manera que se pueda asegurar que los aspectos filosóficos y las cuestiones éticas que se discuten son tratados de forma adecuada. Sólo así una pedagogía activa puede llevar adelante un auténtico diálogo filosófico que permita un progreso a todos los miembros de la clase, profesor y alumnos. De lo contrario, gran parte de las discusiones no pasarían de tertulias insustanciales sin ninguna relevancia educativa.

Investigación ética corresponde, capítulo por capítulo, a Lisa. Según aparece cada tema (ofrecer regalos, mentir, robar, matar, la crueldad, expiación, etc.), se proporcionan ejercicios adecuados que permiten explorar cada problema globalmente. Más todavía: según se emplea cada uno de los procedimientos e instrumentos de la investigación ética (apelar a la consistencia, a los principios, a las consecuencias, a las buenas razones, a la distinción entre causa y razón, la universalización, la globalidad, el tener en cuenta las circunstancias, los silogismos categóricos y condicionales, etc.), se ofrecen ejercicios aplicables en el manual de tal manera que los estudiantes puedan adquirir la práctica adecuada en esos procedimientos que son esenciales para un razonamiento ético con éxito.

Tomados juntos Investigación ética y Lisa proporcionan un currículum que sensibilizará a los estudiantes con los aspectos morales de la vida cotidiana, ayudándolos a tomar conciencia respecto a los aspectos problemáticos y discutibles de los temas morales (aspectos que en algunas ocasiones no tienen solución) y les introducen en los procedimientos que hacen posible una investigación ética. Pero un currículum por sí mismo, por muy bueno que sea, no puede ser suficiente. Para que tenga éxito la investigación ética en el aula, dependemos en gran parte de la sensibilidad, la habilidad y la profesionalidad del profesor. Es por eso por lo que la formación de los profesores, con la que está tan comprometido el programa de Filosofía para Niños, es especialmente importante para aquellos que desean enseñar el programa de Lisa. Aquí lo encuentras.

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Matthew Lipman. Mark. (16 a 17 años)

Reflexiones sobre los temas centrales de filosofía social y política, en una valoración seria y rigurosa de lo que hace que una sociedad sea democrática.

Mark se ve acusado de un acto de vandalismo que ha destrozado su Instituto. Al mismo tiempo, Lisa desea romper las relaciones que mantenía con él. Todo ello provoca una profunda crisis que le lleva a preguntarse cuál es en realidad su posición en la sociedad a la que pertenece, duda que se ve agudizada por la presencia del juez Bertoia, encargado de aclarar el caso del Instituto.

A lo largo de la novela, Mark, el juez, todos sus compañeros (Lisa, Harry, Suki…) y la profesora de ciencias sociales irán reflexionando y dialogando sobre los temas fundamentales de la filosofía social y política.

En esta oportunidad, siguiendo la línea filosófica en la que se enmarca esta colección, el autor pretende hacer reflexionar objetivamente a sus lectores sobre la existencia de instituciones democráticas y no democráticas, y conseguir de éstos criterios lo suficientemente válidos y coherentes para juzgar, desde su posición de ciudadano, la sociedad en que están destinados a vivir y convivir. Aquí lo encuentras.

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Matthew Lipman: Investigación social. Manual del profesor para acompañar a Mark

Guía del profesor. Temas básicos como los criterios que hacen que una sociedad sea democrática, el uso de la violencia, las clases sociales, la distribución de la riqueza, el papel de la justicia y otros muchos se desarrollan en el manual. (16 a 17 años).

Una de las más importantes aportaciones del Programa Filosofía para Niños es la cuidadosa aportación de unos materiales didácticos que puedan ser utilizados por los profesores para alimentar y hacer progresar un método activo de enseñanza. Los manuales para el profesor que acompañan a todas y cada una de las novelas del programa constituyen una prueba irrefutable de que ese esfuerzo por alcanzar un material de calidad se ha hecho y, sin negar posibles mejoras, se ha conseguido.

Investigación social es el manual que acompaña a la novela Mark, última novela del programa, destinada fundamentalmente a alumnos de enseñanza secundaria. Todos los profesores que tienen que impartir un curso sobre filosofía social y política encontrarán aquí un conjunto de ejercicios, planes de discusión y propuestas de investigación que les permitirá un trabajo continuado y riguroso con los alumnos. El objetivo, como en todos los otros niveles de Filosofía para Niños, sigue siendo el despertar y potenciar la reflexión crítica de los adolescentes, centrada en este caso en los problemas sociales y políticos de la sociedad en la que viven. Y hacerlo en el marco de una comunidad de investigación en la que alumnos y profesores se comprometen solidariamente en ese empeño de clarificar cuestiones fundamentales de la convivencia humana.

Temas básicos como los criterios que hacen que una sociedad sea democrática, el uso de la violencia, las clases sociales, la distribución de la riqueza, el papel de la justicia y de las leyes y otros muchos, van apareciendo a lo largo de la novela y del manual. En esta ocasión, el manual ha sufrido un mayor proceso de adaptación: en primer lugar, adaptando los ejercicios a la realidad social y política de nuestro país; en segundo lugar, dando una mayor cabida a textos de autores clásicos en la filosofía social y política que hagan posible a las alumnas y alumnos ir familiarizándose con una larga tradición crítica occidental.

En todo caso, por bueno que sea el manual que ofrecemos a los profesores, somos muy conscientes, todos los que estamos implicados en sacar adelante un proyecto de las características de Filosofía para Niños, que programas de este tipo se apoyan en la sensibilidad, la habilidad y la profesionalidad de los profesores que los utilicen. Esperamos que este manual sea no sólo un valioso instrumento, sino también un estímulo para profundizar en la formación y renovación permanente del profesorado con la que Filosofía para Niños está del todo comprometida. Aquí lo encuentras.

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Matthew Lipman. Suki. (De 4º de la ESO a 2º de Bachillerato)

El programa para Filosofía para Niños elaborado por Matthew Lipman, con la estrecha colaboración de Ann Sharp, ha sido traducido íntegramente al español. Suki es un relato escrito para provocar la reflexión de los alumnos y abrir un diálogo filosófico en el marco de la comunidad de investigación. Los protagonistas son estudiantes en la última etapa de la adolescencia, entre los 16 y 18 años. En este caso, el hilo conductor es la literatura en general y la poesía en particular. Harry, a quien se le da bien el pensamiento reflexivo, tiene dificultades con su nuevo profesor de literatura, pues les exige escribir una poesía. La tarea se le hace imposible, pues se considera incapaz. Suki, que ama la poesía y la escribe, se presta ayudarle para que supere sus miedos a la dificultad de la tarea.

La creación literaria no es algo exclusivo de los grandes escritores; todos podemos en la medida de nuestras capacidades afrontar ese proceso creativo, y de hecho es lo que hacemos siempre que queremos que la gente entienda y comparta lo que pensamos.

La novela va acompañada del manual para el profesorado, con numerosos recursos didácticos, manejando un amplio repertorio de poemas escritos en español y algunos otros traducidos de otros idiomas. Aquí lo encuentras.

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Matthew Lipman. Escribir: Cómo y por qué. Libro de apoyo para el docente para acompañar a Suki

Con la novela Suki y este manual para el profesorado que la acompaña, cerramos la traducción al español del currículo completo de Filosofía para Niños elaborado por Matthew Lipman y Ann Sharp, con ayudas de otras personas en algunos manuales. Suki es una novela dirigida a adolescentes entre los 15 y los 18 años, aunque puede utilizarse con buenos resultados en edades superiores. El centro de interés de esta novela es la producción literaria, acompañado por problemas filosóficos fundamentales relacionados con el sentido de la propia vida personal. El grupo de compañeros que aparece en otras novelas del currículo (Harry, Lisa y Mark) hacen frente a una difícil tarea que les propone su profesor de literatura. El profesor Newberry considera que ya no es suficiente hacer una lectura creativa de los textos literarios. Hay que dar un paso más: tienen que escribir textos propios. Es más, no se trata de escribir breves ensayos filosóficos: ¡hay que escribir poesía!

Este libro es un recurso extremadamente rico para cualquier docente de literatura. Contiene una gran variedad de ejercicios y planes de discusión que, junto con el relato, ofrece un esqueleto analítico para pensar y discutir la literatura y la práctica de la escritura literaria. Este libro de apoyo va más allá de los límites del Programa Filosofía para Niños, convirtiéndose en una herramienta fundamental para todos aquellos que encaran la docencia de la literatura.

Los alumnos podrán explorar un sinnúmero de dimensiones desde diversos puntos de vista y avanzar no sólo sobre la interpretación de textos sino también sobre la creación literaria. Suki hace surgir interrogantes y reflexiona sobre el “sentido” en todas sus formas, explora cómo y por qué escribir, qué recursos se utilizan, abordando, por ejemplo, la cuestión de si es necesaria la experiencia para tener material sobre qué escribir.

Este libro, en la cuidada traducción de César Aira, acerca por primera vez al público hispanohablante uno de los trabajos más queridos y recomendados por su autor, Matthew Lipman, el creador del Programa Filosofía para Niños.

Ningún profesor o alumno será el mismo después de leer y discutir este gran texto de Lipman. Aquí lo encuentras.

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Matthew Lipman: Nous

“He inventado un nuevo cuento”. Pixie, la curiosa e inteligente niña que ya nos encantara en la novela que lleva su nombre, nos cuenta ahora una nueva historia con seres maravillosos… que nos obliga a todos a pensar y nos ayuda a decidir.

Pixie ya nos había demostrado su capacidad de reflexión y asombro en la novela que lleva su nombre y que constituye una atractiva introducción a los grandes problemas filosóficos, sobre todo el de la identidad personal.

En esta nueva novela, ella y Brian, su enigmático amigo, se ven envueltos en una nueva aventura: ayudar a una jirafa, con la que Brian había hecho amistad, a resolver un serio problema que le ha planteado su vida en el zoo. Ayudada por Brian y Pixie, Nous, la jirafa, escapa del zoo y comparte con niños y niñas una clase de ética que está impartiendo la madre de Pixie en la que todos reflexionan sobre cómo se deben tomar decisiones.

Nous, que ya sabe hablar, participa interesada en las discusiones pues eso es lo que precisamente la está agobiando a ella: la necesidad de tomar una decisión.

Con el estilo narrativo de todas sus novelas, Lipman nos ofrece en ésta la oportunidad de profundizar en el ámbito de la educación moral o, lo que es lo mismo, en el desafío de llegar a ser personas razonables y buenas. La reflexión ética acompaña constantemente a la narración, sin olvidar otros problemas filosóficos igualmente importantes. Aquí lo encuentras.

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Matthew Lipman: Decidiendo qué hacemos. Manual del profesor para acompañar a Nous

Este manual que acompaña a la novela Nous contiene un gran abanico de propuestas de trabajo para introducir la Ética como uno de los temas más interesantes para el alumnado, con un planteamiento novedoso y original, sin adoctrinamiento. Proporciona destrezas cognitivas y afectivas para crecer como personas morales, y potencia la reflexión para tomar decisiones adecuadas.

La educación moral o educación en valores, uno de los elementos centrales del programa Filosofía para Niños, se ha convertido ya en uno de los temas fundamentales en la educación infantil y primaria. Siempre estuvo presente ese interés, pero los problemas de la sociedad actual han hecho que adquiera una prioridad que hasta ahora no tenía.

El profesorado encontrará en la novela Nous y en este manual no sólo un planteamiento novedoso y original, lejos de todo adoctrinamiento y de todo relativismo éticos, sino un amplio abanico de propuestas de trabajo gracias a las cuales podrá introducir la ética como uno de los temas de trabajo más interesantes para este alumnado. No pretendemos que los alumnos interioricen un conjunto de valores que la sociedad puede considerar fundamentales, sino proporcionarles las destrezas cognitivas y afectivas gracias a las cuales van a poder crecer como personas morales; personas que tienen que decidir por sí mismas, en diálogo cooperativo y solidario con quienes las rodean.

El eje del programa se convierte, por tanto, en una reflexión que nos ayuda a todos a tomar las decisiones adecuadas ante las diversas situaciones que se nos van presentando a lo largo de nuestras vidas. Aquí lo encuentras.

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Matthew Lipman: La filosofía en el aula

Esta edición habla del aprendizaje y desarrollo de los niños y de su incorporación a la vida adulta. Parece que todos hemos llegado al convencimiento de que la tarea fundamental de los niños en el sistema educativo es aprender a pensar, a lo que se podría añadir aprender a aprender. El programa Filosofía para Niños es una de las propuestas más sólidamente elaboradas en este objetivo y este libro de Lipman constituye, sin duda, la mejor exposición de su teoría.

En todo el mundo se están llevando adelante serios esfuerzos para mejorar los sistemas educativos, siendo especial el énfasis que se pone en el aprendizaje de las habilidades de pensamiento básicas que los niños van a necesitar en su proceso de desarrollo y de incorporación a  la vida adulta.

Filosofía para Niños se sitúa dentro de esa corriente general como una de las propuestas más sólidamente elaboradas para que las buenas intenciones educativas puedan ir más allá de los despachos de los teóricos, incorporándose a la vida cotidiana del profesorado y de los estudiantes. Aprender a pensar bien y a pensar en el diálogo que se establece en el seno de una comunidad de investigación formada por los compañeros de clase y los profesores.

Aplicando con éxito el programa de Filosofía para Niños en cientos de colegios e institutos de toda España y otros países de habla española, y publicada una parte importante de los materiales didácticos para los alumnos y profesores, era necesario contar con esta obra en la que los creadores del método exponen con detalle sus fundamentos teóricos  y su implicaciones prácticas. La filosofía, la pedagogía y la psicología actuales confluyen en esta propuesta educativa alternativa, proporcionando nuevas y sugerentes ideas a todos los que se dedican a la educación. Aquí lo encuentras.

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Matthew Lipman: Pensamiento complejo y educación

En nuestro mundo, cada vez más complejo, la enseñanza del pensamiento se ha convertido en un imperativo. Con todo, las evidencias nos muestran que nuestros niños y niñas aún no están aprendiendo cómo pensar. Matthew Lipman, destacado teórico de la educación, penetra en el corazón de nuestros problemas educativos en este libro y propone profundas y prácticas sugerencias para resolver dichos problemas.

Pensamiento complejo y educación describe los procedimientos que han de aplicarse para que los estudiantes de cualquier nivel educativo sean más reflexivos, más racionales y con más capacidad de juicio. Nos recomienda que la clase se convierta en una comunidad de investigación y que la disciplina de la Filosofía se rediseñe de forma que provea los conceptos y valores hoy perdidos en el currículum. Estas recomendaciones se están llevando a cabo actualmente; la comunidad de investigación es ya una estrategia pedagógica reconocida, y la Filosofía académica tradicional se ha transformado en una disciplina que ofrece un modelo de pensamiento de orden superior y un reflejo de lo que toda educación puede llegar a ser. Aquí lo encuentras.

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Ann Sharp y Laurence Splitter. Hospital de muñecas

En esta novela conocemos a Jess y a su muñeca Roller. Son inseparables. Jess comparte con su muñeca Roller todo su mundo. Desayuna con ella, la lleva todos los días consigo al colegio, charla con ella, duerme con ella, se la lleva a excursiones con su triciclo; hacen todo juntas. Pero un día, yendo en el triciclo, tropieza con un bache y Roller sale volando de la cesta y cae al suelo. Jess la coge en sus brazos para descubrir que se ha quebrado la parte trasera de la cabeza y se entristece profundamente cuando se entera de que es necesario ponerle una nueva cabeza. ¡Cómo si entonces pudiera seguir siendo la misma Roller!

La diferencia entre ser una muñeca y un niño es sólo una de las cosas en que piensa Jess durante los días en los que se desarrolla el relato. Su sabio profesor del colegio también abre una conversación muy actual, entre los niños, sobre las diferencias entre las personas y la necesidad ética de ponerse en el lugar del otro y tratar a todos con respeto, por muy diferentes que nos parezcan.

La novela narra las pequeñas aventuras y sobre todo los descubrimientos intelectuales y sociales de Jess en un lenguaje sencillo y entretenido. Aquí lo encuentras.

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Ann Sharp y Laurence Splitter. Entendiendo mi mundo. Manual del profesor para acompañar a Hospital de muñecas

Este libro debe ser utilizado como un conjunto de herramientas con los que el profesorado de Primaria podrá promover la reflexión filosófica. Hospital de muñecas, la novela a la que se refiere este manual, aborda temas básicos de la tradición filosófica occidental y de otras culturas. Como subrayan los autores, esos temas «siguen siendo cruciales para los niños de hoy en día: el significado y el estatus de la realidad, la bondad, la verdad y la belleza».

La educación formal de los niños tiende a dedicar mucho tiempo a la adquisición de contenidos y destrezas variados, pero deja poco tiempo para que a partir de esos conocimientos los niños puedan llegar a comprender quiénes son y en qué mundo viven. El profesorado implicado en el Programa de Filosofía para Niños tiene muy en cuenta es problema e intenta ofrecer a los niños, desde la misma escuela infantil, un espacio y un tiempo en el que abordar esos temas y desarrollar las capacidades exigidas para tratarlos con rigor.

Al hilo de los problemas que se le plantean a Jess, este manual ofrece al profesorado un amplio repertorio de actividades y planes de discusión con los que podrá favorecer en sus clases que los niños consigan entenderse mejor a sí mismos y al mundo que les rodea. Aquí lo encuentras.

Historias para niños. Los mejores libros de filosofía recomendados para niños y para jóvenes.

Gilbert Talbot. Félix y Sofía. (17 a 18 años)

Incidentes y conflictos propios de jóvenes de bachillerato (sexo, drogas,…) abordándolos a partir de las consideraciones de un curso de introducción a la filosofía.

El Programa Filosofía para Niños no sólo plantea la presencia de la filosofía en la educación primaria, sino también que la filosofía esté presente en todos los niveles del sistema educativo y en todos los ámbitos de la educación. Existiendo una asignatura obligatoria de filosofía en el Bachillerato, parecía lógico intentar escribir una novela que se adecuara a la edad de los alumnos de ese nivel. Félix y Sofía intenta hacer frente a ese problema.

El hilo argumental los constituyen los incidentes en la vida cotidiana de un grupo de jóvenes de Bachillerato. Félix muestra una especial inclinación a preguntarse cosas, y Sofía le acompaña en su búsqueda tentativa de respuestas, que no siempre llegan con claridad. Los problemas que surgen a lo largo de la narración son los que habitualmente aparecen en un curso de introducción a la filosofía: la realidad, la verdad, la libertad, el bien, la sociedad, la justicia, las relaciones interpersonales, la belleza, la identidad personal…

Se presta atención a la importancia del desarrollo de un pensamiento crítico y creativo, y al razonamiento formal e informal, buscando potenciar en los alumnos un pensamiento que no se contenta con las opiniones que cada uno podamos tener sobre los temas en cuestión, sino que busca las razones que utilizamos para justificar lo que decimos y hacemos. Aquí lo encuentras. Aquí lo encuentras.

Historias para niños. Los mejores libros de filosofía recomendados para niños y para jóvenes.

Tomás Miranda Alonso. El juego de la argumentación

Sirve de apoyo teórico a las novelas El descubrimiento de Harry y Lisa en las aulas; va dirigido a estudiantes y estudiosos de la “teoría de la argumentación“, condicionada por unas reglas y una práctica necesaria para lograr la competencia argumentativa.

La lógica en Filosofía para Niños no se aprende como un conjunto de procesos formales que se dan al margen del ejercicio real y concreto del razonamiento y del diálogo. En las novelas nos encontramos con situaciones reales de comunicación, en donde se realizan actos de habla concretos, evaluables no sólo desde el punto de vista sintáctico y semántico, sino también pragmático. Por eso este trabajo no es otro más de lógica formal, aunque se ocupa también de las relaciones formales que se dan en el discurso. El razonamiento siempre se produce en un contexto y en el horizonte de un diálogo, y, por ello, el tema central de este libro, así como el de la lógica de Lipman, es el de la argumentación. Este trabajo va dirigido también, en segundo lugar, a aquellos estudiantes y estudiosos que deseen introducirse en lo que hoy se entiende por teoría de la argumentación.

La argumentación, como cualquier juego, está sometida a unas reglas, cuyo seguimiento es condición para ser considerada una actividad racional. Pero, como ocurre con todo juego, el conocimiento de sus reglas no asegura la competencia argumentativa: ésta es cuestión también de práctica. No se busque, pues, en este libro una serie de consejos cuyo seguimiento asegure el éxito en la argumentación. Para argumentar bien, para ser capaces de ofrecer buenas razones que apoyen nuestros puntos de vista, y para saber evaluar bien las razones que los demás nos ofrecen, hay que practicar mucho y cuidadosamente. La escuela debería ser el ámbito principal donde las personas aprenden, mediante la práctica, el arte de la argumentación. Este trabajo nace con el deseo de servir de ayuda teórica a aquellos profesores y profesoras que se quieren tomar en serio la práctica cuidadosa de la argumentación en sus clases. Aquí lo encuentras.

Historias para niños. Los mejores libros de filosofía recomendados para niños y para jóvenes.

Félix García Moriyón. La estimulación de la inteligencia

Este libro pretende ser una aportación valiosa para toda la comunidad que trabaja con el Programa Filosofía para Niños, no sólo los investigadores que se dedican a evaluar el impacto que tiene la filosofía tanto en los estudiantes como en el profesorado. Consideramos que también es valioso para un público más amplio: el formado por todas las personas que trabajan en el ámbito de los programas de mejora de la inteligencia en general o mejora del pensamiento complejo y desarrollo moral.

Esta guía debe servir como una introducción general para incrementar la reflexión sobre la propia práctica docente y puede utilizarse igualmente como una obra de referencia en la que es posible encontrar indicaciones muy concretas para trabajar aspectos precisos en el aula. Aquí lo encuentras.

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Félix García Moriyón. Pregunto, dialogo, aprendo. Cómo hacer filosofía en el aula.

La Filosofía puede desempeñar un papel importante en la educación actual, y así lo reconocen la mayoría de los expertos, que insisten en la necesidad de que los estudiantes aprendan a aprender y a dotar de sentido el mundo en el que viven y así hacer frente a los retos que plantea una sociedad cada vez más compleja.

Este libro parte de un riguroso análisis del papel de la educación en la construcción de sociedades democráticas y aporta múltiples sugerencias para que la filosofía dé lo mejor de sí misma.

El autor, avalado por una larga experiencia, recoge aportaciones de la Filosofía para Niños y la práctica filosófica y expone cómo practicar la filosofía en la educación: no basta con que la asignatura esté incluida en los planes de estudio, sino que es necesario que esté presente de una determinada manera. Consiste en profundizar en el diálogo filosófico, tal y como fue esbozado por los filósofos griegos, en el marco de una comunidad de investigación, un diálogo que debe practicarse desde la escuela infantil y salir también a otros ámbitos de la educación no formal. Aquí lo encuentras.

Historias para niños. Los mejores libros de filosofía recomendados para niños y para jóvenes.

Félix García Moriyón. Matthew Lipman: Filosofía y Educación

Este libro se compone de veinticinco artículos realizados por personas vinculadas al programa Filosofía para niños. Supone un homenaje al creador de dicho programa y analiza el impacto que Filosofía para niños ha tenido en la carrera profesional de los autores.

No se trata en absoluto de convertirlo en una especie de gurú, sino de reconocer y agradecer la aportación que ha realizado a la comunidad de personas que se dedican a la enseñanza de la filosofía. Aunque en algún caso el tono de lo que aquí aparece pueda resultar laudatorio, el hilo conductor de todos los trabajos es el análisis del impacto que el programa de Filosofía para Niños ha tenido en la carrera profesional de los autores.

El homenaje consiste, por tanto, no en ensalzar una figura, aunque pueda merecerse los mayores elogios, sino en exponer cómo ha influido en lo que hacemos y cómo hemos podido desarrollar nuevas ideas partiendo de su obra. Aquí lo encuentras.

Historias para niños. Los mejores libros de filosofía recomendados para niños y para jóvenes.

Juan Carlos Lago. Redescribiendo la comunidad de investigación

En nuestra sociedad actual, es fundamental tomar en cuenta el factor de diferencia cultural o marginación social. El autor propone utilizar su experiencia personal así como sus conocimientos de filósofo para tratar esta cuestión en el ámbito de la educación.

Este trabajo es el resultado de una larga experiencia profesional y de una búsqueda de construcción de sentido. En este trayecto, el autor reúne la reflexión filosófica y la acción educativa desde una clara mirada pragmatista que nos lleva a considerar el pensamiento desde la acción. Desde esta enriquecedora perspectiva nos invita a reflexionar sobre el proyecto de Filosofía para Niños como una propuesta que no se reduce a aportar interesantes recursos pedagógicos en el ámbito de la filosofía de la educación, sino que supone un proyecto vital de edificación de la persona.

Desde el convencimiento de que la reflexión auténtica y útil se genera en la práctica, el autor nos advierte del peligro de transformar unas pautas de acción en fórmulas o técnicas educativas estereotipadas y alejadas del pensamiento filosófico que las sustenta.

La tarea que emprendemos desde la primera página, responde, por lo tanto, a una pregunta central de doble vertiente: cómo recuperar desde las inquietudes del momento presente el sentido filosófico del proyecto Filosofía para Niños, de modo que nos ayude a mostrar sus posibilidades de acción en ámbitos tan conflictivos y necesarios de atención como son los de la exclusión social y la marginación. Aquí lo encuentras.

Historias para niños. Los mejores libros de filosofía recomendados para niños y para jóvenes.

Fuente: Para todos la 2 de RTVE (19/10/2011)  /L’ofici d’educar de Catalunya Ràdio (15/08/2015) / Imagen de portada: pixabay

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