El exceso de actividad motora actúa como un mecanismo compensatorio que les facilita el funcionamiento neurocognitivo.

Ya sea un movimiento constante con el pie, un balanceo incesante de la pierna o un arrastrar continuo de la silla: los niños con déficit de atención e hiperactividad (TDAH) necesitan de ajetreo para memorizar información y resolver tareas cognitivas complejas.

«Las intervenciones que van dirigidas a reducir la hiperactividad son justo lo contrario de lo que deberíamos hacer con la mayoría de niños que presentan TDAH», señala Mark Rapport, de la Universidad de Florida Central y uno de los autores del estudio. Y aclara: «El mensaje no es que les dejemos correr por toda la habitación, pero sí se debe facilitar su movimiento con el fin de que puedan mantener el nivel de alerta necesario para las actividades cognitivas.»

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