‘A ver’ o ‘haber’

Los chavales tienen auténticos problemas para escribir correctamente la fórmula ‘a ver’. Esta fórmula proviene de la perífrasis ‘vamos a ver’ y se utiliza muchísimo en español.

Aunque ‘a ver’ y ‘haber’ se pronuncian de la misma forma, en la escritura debe distinguirse adecuadamente cuando debemos optar por una u otra.

Cuándo se usa la fórmula ‘a ver’

A ver‘ es la secuencia constituida por la preposición ‘a‘ y el infinitivo verbal ‘ver‘.

Se utiliza para introducir una intervención de un hablante que quiere decir algo con un tono algo desafiante y molesto. Este ‘a ver’ suele decirse con una entonación descendente. Un ejemplo de este uso podría ser “A ver, espero no tener que volver a repetirlo otra vez” o “A ver qué pasa con mi solicitud, no quiero perder más tiempo reclamando”.

Con un valor similar, ‘a ver’ funciona como una introducción de una información nueva que el interlocutor no conoce. Un ejemplo de esto sería “A ver, las notas están ya puestas en el tablón de anuncios”.

También sirve para mitigar y quitarle fuerza a algo que acabamos de decir y que ha sonado un poco mal. Podríamos decir por ejemplo “A ver, no es que me haya enfadado, pero te dejé a cargo de tu hermano y no has cumplido”.

Igualmente la fórmula ‘a ver’ puede ser usada por alguien para mostrar desaprobación ante una afirmación, por ejemplo “Es que usted siempre está insultando”, y alguien podría contestar “A ver” alargando en la entonación la última vocal.

De una manera similar al valor anterior, se utiliza para expresar una aprobación resignada ante una afirmación. Por ejemplo, “Juan, es que nunca tienes tiempo para tus hijos”, y el interlocutor contestaría: “A ver”.

Igualmente la fórmula ‘a ver’ se usa para pedir atención a una persona o grupo que está despistado. Un ejemplo de esto sería: “A ver, escuchad. Dejad de hablar y hacedme caso”.

En otro orden puede usarse junto a un nombre o a un apelativo como una manera de introducir a otra persona en la conversación y que hasta entonces había estado al margen. Un ejemplo de esto sería: “A ver, Daniel, dinos ahora lo que habías querido decir antes”.

Por último, la fórmula ‘a ver’ se utiliza junto a la conjunción ‘si’ para expresar un deseo que no se ha cumplido pero que quisiéramos que sucediera. Por ejemplo en frases como: “A ver si te pones a estudiar de una vez”,  “A ver si adivinas lo que te he comprado por tu cumpleaños”, “A ver si hay suerte esta vez y consigo una plaza”, “A ver si nos vemos antes del fin de semana” o “A ver si pueden venir todos a la excursión”.

No obstante, también puede servir para avisar de algo malo que no querríamos que pasase. Estas frases están en modo afirmativo pero quieren significar todo lo contrario. Por ejemplo una oración como: “A ver si te caes de tanto hacer el tonto”.

Cuándo se usa la palabra ‘haber’

La palabra ‘haber’ puede ser un verbo o un sustantivo.

Uso del verbo ‘haber’:

  • Como verbo ‘haber’ se usa como auxiliar, seguido de un participio, para formar los infinitivos compuestos de la conjugación: “Haber venido antes”, “Tiene que haber sucedido algo” o “Se lo tendrías que haber contado”.
  • Se emplea también como infinitivo del verbo impersonal que indica la presencia o existencia de lo designado por el sustantivo que lo acompaña: “Parece haber alguien esperando en la puerta” o “Tiene que haber mucha gente en esa fiesta”.

Uso del sustantivo ‘haber’:

‘Haber’ es un sustantivo masculino y significa, en general, ‘conjunto de bienes o caudales de una persona’. Por ejemplo en la frase “Su haber era más bien escaso” o “Desconoce cuánto dinero tiene en su haber”.

Fuente: «El buscador» de Radio 5 (14/06/2018)

Cómo afecta el calor a nuestro cerebro

¿Hasta qué temperatura podemos decir que nuestro cerebro funciona bien? ¿Son más vulnerables las personas que ya tienen un cuadro de ansiedad? ¿Cómo evitar que los niños sufran un golpe de calor? ¿ Cómo afecta el calor a nuestro cerebro?

Nuestro cerebro funciona bien a unas temperaturas adecuadas, a partir de los 40 grados empieza a no funcionar correctamente. Cuando el calor es excesivo las enzimas empiezan a no trabajar como tienen que trabajar, y no solamente eso sino que se enlentecen los impulsos nerviosos. Con lo cual nos empezamos a encontrar aturdidos e incluso a veces medio mareados. Nuestra atención, nuestra memoria y nuestro rendimiento no son los adecuados.

Nuestra temperatura corporal

Nuestra temperatura corporal tiene que mantenerse entre 36 y 37 grados, y nos podemos imaginar el esfuerzo que nuestro organismo y nuestro cerebro tienen que hacer para poder mantener esa temperatura cuando las temperaturas externas están alrededor de los 40 grados o más.

Además, las temperaturas extremas propician conductas extremas. En sintomatologías como la ansiedad, el estrés o la angustia nos encontramos más nerviosos, más irritables, con cambios de humor, con dolores de cabeza. Todo eso puede aumentar las conductas impulsivas.

El cómo nos afecta el calor también es fisiológico. Todos somos vulnerables al enorme estrés que sufre el organismo como consecuencia de las altas temperaturas, pero unos lo somos más que otros. En el cerebro tenemos un núcleo cerebral que está en el hipotálamo, que es termorregulador y equilibra nuestra temperatura, y hay personas a las que, como todas las cosas, les funciona mejor y otras a las que les funciona peor, al igual que alguien puede tener mejor o peor la vista.

¿Cuál es la temperatura óptima para dormir?

La temperatura óptima para dormir es de 21 grados. Por encima de esa temperatura también dormimos bien, pero con 35 o 40 grados por la noche no se duerme bien. Nuestro organismo tiene que hacer un gran esfuerzo para regular nuestra temperatura interior y está hiperexcitado. No sólo nos cuesta quedarnos dormidos, lo cual nos produce insomnio, sino que además se producen muchos despertares a lo largo de la noche y de esa manera no descansamos bien.

No descansamos bien porque el cuerpo trabaja para bajar la temperatura corporal. Lo que el organismo hace es una vasoconstricción interna, central, y una vasodilatación externa (por eso nos ponemos rojos). La sangre se va al exterior (a la piel, a la zona muscular) para refrescarse, y empezamos a sudar. Todo eso hace que no descansemos bien.

Recomendaciones para paliar las altas temperaturas:

Sobre todo en los días en que estemos afectados por una ola de calor hay que evitar salir a horas extremas a pleno sol. Es conveniente llevar ropa ligera, hidratarse, usar el aire acondicionado (o los ventiladores, que bajan un poco los grados y son mejores para la salud que el aire acondicionado).

Cómo evitar que los niños sufran un golpe de calor:

En los días con temperaturas elevadas hay que tener una especial precaución con los menores de cinco años y con la fiebre alta, es la puerta de entrada al golpe de calor.

También hay que estar atento a otros síntomas para confirmarlo: el niño puede estar muy llorón, puede estar vomitando, puede tener calambres y dolores musculares, e incluso puede subirle la frecuencia cardiaca.

Una vez confirmado hay que actuar con rapidez. Lo primero es bajarle la temperatura, poniéndole paños o toallas de agua fresquita por todo el cuerpo, e intentar hidratarle. Si es un lactante muy pequeñito puede tomar el pecho o suero oral. Si el niño está inconsciente debemos llamar al servicio de urgencias.

Lo más importante en días de mucho calor es ser precavidos. Aunque el niño no tenga sed se le ha de mantener hidratado, no tiene que ser sólo con agua, puede ser con gelatinas y comidas ligeras. Es muy importante cuidar la alimentación infantil en verano, en general a los niños les apetece más beber que comer, y sobre todo ingerir alimentos frescos.

También hay que evitar que salgan a la calle entre las 12 y las 4 de la tarde y buscar siempre la sombra. Para salir a la calle mejor hacerlo a primera hora de la mañana o a última hora del día.

Cómo afecta el calor a nuestro cerebro

Fuente: Punto de enlace en Radio 5 (21/06/17)

¿Quiénes son los hibakusha?

La Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN, por sus siglas en inglés) ha sido galardonada con el premio Nobel de la Paz 2017

La Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN, por sus siglas en inglés) fue galardonada con el premio Nobel de la Paz en 2017. Se trata de una coalición de 300 organizaciones no gubernamentales que luchan en más de 100 países para que la comunidad internacional, y sobre todo las nueve potencias que cuentan con armas nucleares, se avengan a firmar un tratado para prohibir definitivamente el almacenaje y uso de esas armas. El Comité Noruego del Nobel reconoce de esta forma el trabajo que desde hace años realizan no sólo para lograr un mundo sin armas nucleares, sino también para dar visibilidad a los supervivientes de Hiroshima y Nagasaki, los llamados hibakusha.

"Vivimos en un mundo donde el riesgo de que se utilicen las armas nucleares es más alto de lo que nunca fue", declaró la presidenta del Comité Noruego del Nobel, Berit Reiss-Andersesen. Foto: Facebook ICAN
«Vivimos en un mundo donde el riesgo de que se utilicen las armas nucleares es más alto de lo que nunca fue», declaró la presidenta del Comité Noruego del Nobel, Berit Reiss-Andersesen. Foto: Facebook ICAN

Tres de las ONG que forman parte de la campaña galardonada con el Nobel de la Paz son españolas: la Fundació per la Pau (FundiPau), la Asociación médica española para la prevención de la guerra nuclear y el Centro de Estudios por la Paz J.M. Delàs.

En octubre de 2015 el Centro Delàs para la Paz trajo a España, coincidiendo con el 70 aniversario del lanzamiento de las primeras bombas nucleares, a algunos de los supervivientes de Hiroshima y Nagasaki, repudiados en su propio país, en Japón, durante décadas.

Las protestas contra Donald Trump (EE.UU) y Kim Jong-un (Corea del Norte). Foto: Britta Pedersen
Las protestas contra Donald Trump (EE.UU) y Kim Jong-un (Corea del Norte). Foto: Britta Pedersen

Los hibakusha, víctimas nucleares.

Lunes, 6 de agosto de 1945, 8:15h. de la mañana, el coronel Paul Tibbets, a los mandos del Enola Gay, da la orden de lanzar sobre Hiroshima una bomba atómica de uranio.

“Nos giramos para mirar la explosión, lo que vimos era mucho más de lo que esperábamos ―explica uno de los supervivientes que visitaron España en 2015―, vimos esa nube de polvo ardiente y escombros en forma de hongo en su parte superior. Debajo se escondían las ruinas de la ciudad de Hiroshima”. 80.000 personas murieron al instante, la mitad de la población de la ciudad. El 80% de los edificios quedaron destruidos.

El brigadier general Paul Tibbets
El brigadier general Paul Tibbets

Hibakusha, en japonés, de esta manera denominan allí a las personas que lograron sobrevivir a las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. Masashi Ieshima es uno de ellos: “apenas tenía tres años cuando explotó la bomba de Hiroshima”, explica. Cuenta que sólo conserva algunos recuerdos vagos de aquel día. En su memoria permanecen indelebles el destello cegador de la deflagración y las ruinas de la vivienda en la que residía. De forma casi milagrosa tanto él como su familia lograron sobrevivir. Su casa se encontraba tan solo a 1.800 metros de la zona 0.

Kuniko Kimura tenía cinco años el día que el Enola Gay lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima. Recuerda que en la mañana del 6 de agosto de 1945 estaba a punto de salir de casa, cuando un haz de luz deslumbrante y una violenta explosión redujeron su vivienda a escombros. Se hallaba a tan solo 1.700 metros de la zona 0. Kimura salió corriendo a la calle y pudo observar con desolación la dimensión de la destrucción ocasionada por la bomba atómica. Edificios destruidos, cadáveres abrasados y personas ―muchas de ellas heridas― corriendo desconcertadas sin saber a dónde dirigirse. Nadie sabía que acababa de ocurrir.

El Enola Gay en 1945.
El Enola Gay en 1945.

Tan solo unas horas después el presidente de Estados Unidos, Harry S. Truman, confirmaba que su país había utilizado por primera vez en la historia una bomba nuclear con fines militares: “Hace unas horas un avión americano ha lanzado una bomba sobre Hiroshima, que ha dejado de ser útil al enemigo. Esa bomba tenía más potencia que 20.000 toneladas de TNT”.

Tres días más tarde, el 9 de agosto de 1945, Estados Unidos detonaba otra bomba atómica, esta vez en Nagasaki. Murieron más de 60.000 personas. Una semana después al emperador Hirohito no le quedó otro remedio que aceptar la rendición incondicional de Japón, poniendo fin a la Segunda Guerra Mundial. Era la primera vez que los japoneses escuchaban la voz de su emperador.

Pero el término de la Segunda Guerra Mundial no puso fin al drama de los hibakusha. Miles de heridos fallecieron en los meses siguientes como consecuencia de las lesiones sufridas. La radiación a la que se vieron expuestos los supervivientes hizo además que muchos de ellos enfermaran y murieran en las décadas posteriores.

Masashi Ieshima explica que tras la destrucción de Hiroshima se comentaba que allí no volvería a crecer la hierba en al menos 75 años. Su familia se marchó inmediatamente de la ciudad, pero su padre tardó un año en abandonar Hiroshima. Una década después contrajo cáncer de estómago.

Masashi Ieshima, hibakusha
Masashi Ieshima

Kuniko Kimura relata una experiencia similar. Su madre padeció osteoporosis, y su hermano problemas cardíacos y renales. No puede asegurar con certeza que aquellas dolencias fueran consecuencia de la radiación, pero sí cree firmemente que sin las bombas su madre y su hermano habrían tenido una vida mejor y más larga.

Kuniko Kimura, hibakusha
Kuniko Kimura

Los hibakusha siguen viviendo con miedo, sin saber los efectos que 70 años después la radiación puede tener sobre sus organismos. Han tenido que soportar además el estigma social. En los años de la posguerra los problemas derivados de la radiación no eran bien conocidos, y los rumores decían que los hijos de los supervivientes de Hiroshima y Nagasaki podían nacer con malformaciones o contraer cáncer a edad temprana.

Masashi Ieshima y Kuniko Kimura, siete décadas después de los desastres de Hiroshima y Nagasaki, siguen haciendo campaña para lograr la prohibición y la eliminación de las 17.000 armas nucleares que existen a día de hoy en el mundo.

“Las armas nucleares están fuera de control humano ―dice Kuniko Kimura―, no somos todopoderosos, y sigue habiendo riesgo de una detonación intencionada o accidental. Puede haber desastres naturales como el de Fukushima, o puede que armas nucleares caigan bajo control de agentes no estatales u organizaciones terroristas”.

Masashi Ieshima pide a las nueve potencias nucleares que hay en el mundo que abandonen la doctrina de la disuasión nuclear y eliminen sus armas atómicas, cuyo poder destructivo es hoy muy superior al de las bombas de Hiroshima y Nagasaki.

Fuente: Entre paréntesis de Radio 5 (6/10/2017) / Imagen de portada: Foto: Facebook ICAN

Cotilleos. A nuestro cerebro le encantan

Las revistas del corazón y los programas de televisión dedicados al cotilleo sobre famosos saben muy bien cómo funciona nuestro cerebro.
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Nos encantan los cotilleos, que nos cuenten los detalles prohibidos de las vidas de los demás y, a partir de pequeños o grandes rumores, fantaseamos completando historias sobre nuestros vecinos, nuestros compañeros de trabajo o sobre la última estrella del cine o de la música.

A nuestro cerebro le encantan los cotilleos

No importa que lo que nos cuenten sea verdad o mentira, lo importante es que parezca real. La explicación es que nuestro cerebro odia los datos sueltos, le cuesta mucho trabajo por ejemplo recordar números pero le resulta muy fácil rememorar una historia completa, sobre todo si esta tiene un rico aliño de emociones.

Igual que nuestro organismo disfruta con las grasas saturadas de las pizzas y las hamburguesas, al cerebro le deleitan los relatos que incluyen raciones intensas de amor o desamor, engaños o crímenes.

El genial Bob Pop haciendo su particular análisis de las portadas de las revistas del corazón y  sus cotilleos en ‘Late motiv’, el programa de Andreu Buenafuente

El genial Bob Pop haciendo su particular análisis de las portadas de las revistas del corazón en ‘Late motiv’, el programa de Andreu Buenafuente

El historiador Yuval Noah Harari, en su libro ‘Sapiens’, aventura que sin cotilleos no existiría nuestra especie. Saber quién es de fiar y quién no, quién odia a quién y con quién se acuesta cada cual, le permitió al ser humano crear amigos y enemigos, establecer jerarquías y cooperar en la tribu.

Los grupos más cotillas eran los que más información tenían, y la información se convierte en poder porque sirve para atacar a los enemigos y anticipar sus decisiones. Según la tesis de Harari las tribus más reservadas, las menos cotillas, fueron extinguidas.

Hace unos años la investigadora Lisa Feldman Barrett comprobó, escaneando el cerebro de un grupo de voluntarios, que cuando nos hablan mal de alguien el cerebro cambia en milésimas de segundo las redes con las que codifica a esa persona, y se pone en guardia contra ella. Da igual que  lo que nos cuenten sea verdad o no, el mal está ya hecho.

Este efecto también funciona al contrario. También en pruebas de laboratorio se ha comprobado que cuando nos explican una bonita historia sobre alguien, en la que se prueba su valor y entrega hacia los demás, empezamos a fabricar oxitocina, una hormona que nos predispone al amor, a la compasión y a la fidelidad.

Nuestro cerebro necesita emociones, necesita juzgar a los demás y ponerles etiquetas. Y a los que les cae la desgracia de que hablen mal de ellos están perdidos, porque, aunque se digan mentiras, todo el mundo dudará.

Fuente: «Secretos del cerebro» de Radio 5 (17/05/17)

Qué significan los silencios

Qué significan los silencios

La palabra es nuestra herramienta de comunicación por excelencia, pero entre palabras, antes o después de ellas, hay silencios. Los silencios tienen un significado, en ocasiones son mucho más elocuentes que lo que se dice.

Qué significan los silencios en una conversación o en un discurso:

¿Pueden los silencios tener tanta fuerza como la palabra? La respuesta es sí, el silencio puede tener muchísimo poder. Forma parte de nuestro comportamiento no sólo en las conversaciones o en un discurso, un silencio puede acarrear consecuencias muy importantes en nuestras vidas.

Callarnos cuando somos espectadores de una injusticia tiene un significado y habla de que tipo de persona somos, o callar cuando tenemos una información que puede beneficiar a alguien y no la decimos es también un tipo de silencio y tiene consecuencias, a veces muy positivas y otras veces negativas.

Hay silencios colectivos, silencios individuales, silencios voluntarios y silencios obligados (el poder, a veces, obliga a determinados silencios).

En nuestro día a día, en cualquier conversación, es importante saber gestionar los silencios. Si dos quieren hablar y ninguno de ellos tiene la actitud de silencio no hay escucha, no hay una conversación posible. La gestión de la palabra es tan importante como la gestión de los silencios.

Los silencios en una conversación pueden tener distintos significados:

  • Pueden querer decir: «Quien calla, otorga».
  • Pero también pueden servir para evitar el conflicto: «mejor me callo, no voy a decir nada para no complicar las cosas».
  • O simplemente pueden ser un síntoma de desinterés: «para que voy a decir nada. No me interesa el tema. Ni me interesa la persona con quien estoy hablando».

¿Hay para quien el silencio representa debilidad, sumisión? En ocasiones podría serlo. Hay personas que no hablan porque no se atreven, o porque no se creen en la posición de poder opinar.

El silencio también es una señal de poder. Hay jefes, por ejemplo, que pueden estar mirando a un subordinado en silencio, durante largo rato, y esta es una forma de ejercer autoridad, de ejercer poder. Es algo que hacen también los profesores, el mirar en silencio a alguien. Y le están transmitiendo una información importantísima: «yo tengo poder sobre ti».

La personas que tienen seguridad en sí mismas soportan mejor los silencios. En cambio hay personas que no soportan bien los silencios en situaciones determinadas, cuando están acompañadas necesitan hablar y hablar… de sí mismas, del tiempo… de cualquier cosa con tal de rellenar la ausencia de palabras.

Son personas que hablan mucho, pero hablan por hablar, de temas que no interesan al otro sin tampoco preguntarse qué es lo que puede interesar a su interlocutor. Son personas que acaban siendo aburridas y pesadas, y que muchas veces terminan metiendo la pata explicando cosas suyas, de su familia o de su empresa que son confidenciales.

Qué significan los silencios
Ilustración de Janice Nadeau

¿Y los silencios que se producen en los ascensores? Estos silencios nos crean una situación de cierta incomodidad. Es interesante tener la habilidad para romper esos silencios, aunque sea hablando del tiempo. Son conversaciones intrascendentes que, en esos casos, nos acercan a los demás.

Si empezamos a hablar podemos tener más empatía con las otras personas, porque al hablar sonreímos, nos miramos a los ojos… aunque no sea muy importante lo que estamos tratando el romper ese silencio nos permite acercarnos a los demás.

A la hora de hacer un discurso, las pausas, los silencios, también dan juego. Es una técnica que los grandes profesionales dominan. Los magos, por ejemplo, o los actores que se dedican sobre todo al humor, dan una gran importancia a las pausas. Hacen una broma, una observación, y después se quedan en silencio. Es una manera de indicar al público que lo que han dicho es una broma, para darle tiempo a reaccionar y que los espectadores se puedan reír y puedan aplaudir.

Los silencios son tan importantes como las palabras. Quien prepara un discurso, en general, le da tanta importancia a estas pausas como a las frases que tiene que pronunciar. Hablar en público es algo que se entrena y se ensaya.

Hay políticos que son expertos, Obama por ejemplo es un maestro de los silencios. Hace unas pausas fantásticas, siempre bien colocadas en el discurso y, además, largas. Es capaz de hacer pausas importantes delante de dos personas o de cincuenta mil. Siempre acompañando con el lenguaje corporal: pecho abierto, vista hacia el público, con la cabeza levantada, sin rehuir la mirada. De esa manera da importancia a lo que acaba de decir y, además, prepara a su público para lo que vendrá después.

Un muy buen ejemplo es el mítico discurso de Martin Luther King, donde vemos cómo juega con las pausas:

En primer lugar no hay ningún motivo para ir deprisa cuando estamos en una conversación importante, o cuando estamos dando un discurso. Las pausas marcan un ritmo, están dando importancia a lo que se acaba de decir, y también le indican al público cuándo puede aplaudir.

Fuente: Teresa Baró en el programa «Para todos la 2». Teresa Baró es escritora, formadora, conferenciante internacional y experta en comunicación personal y lenguaje no verbal. / Imagen de portada: Fragmento de la portada de «Dibujos invisibles»  de Gervasio Troche.

Aprender a perdonar y pedir perdón

Decía Jorge Luis Borges que con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero que perdonar sólo es cosa de almas grandes. La vida social no sería posible si no tuviésemos cierta capacidad de perdón. Sin embargo necesitaríamos ejercitar nuestros “músculos del perdón” con mayor regularidad. La mejor manera de hacerlo es recordar cuando hemos necesitado que otros nos perdonen en el pasado.

Perdonar, significado según la RAE

Del latín tardío perdonāre, de per-per-‘ y donāredar‘.

  • Verbo transitivo: Dicho de quien ha sido perjudicado por ello: Remitir la deuda, ofensa, falta, delito u otra cosa.
  • Verbo transitivo: Exceptuar a alguien de lo que comúnmente se hace con todos, o eximirlo de la obligación que tiene.
  • Verbo transitivo: Renunciar a algo o privarse de ello. No perdonar ocasión de lucirse. No perdonar un baile.
  • Verbo transitivo: Renunciar a un derecho, goce o disfrute.

Saber perdonar es un acto de fortaleza emocional

Hay quien cree que el perdonar es un acto de debilidad. No es cierto, es todo lo contrario. Perdonar es un acto de fortaleza emocional, porque utilizas muchos valores para conseguirlo: tienes que ser generoso, tienes que olvidar, hacer un sacrificio por la otra persona, es un componente empático y altruista, o sea que no tiene nada que ver con la debilidad.

Perdonar y olvidar. «Perdono pero no olvido. Olvido pero no perdono»

Son frases que a menudo utilizamos, ¿hay alguna diferencia entre ellas? La verdad es que no. Cuando se estudia psicológicamente el perdón, el perdón realmente no requiere de la reconciliación con la persona, ni de que la otra persona te pida el perdón. El perdón es una experiencia interna, y entonces perdonar supone siempre olvidar.

Está claro que, cuando alguien te ha ofendido, no borras de tu memoria lo que ha pasado. En ese sentido no se olvida. Pero sí que cuando perdonamos olvidamos todas aquellas acciones negativas de venganza, de tomarnos la justicia por nuestra mano contra esa persona.

Perdonar y olvidar van de la mano, pero no porque se borre de la memoria sino porque olvidar supone parar. Dejar de pensar en el agravio. Dejar de recrearte en qué harías con esa persona. Dejar de desearle que sufra lo mismo que has sufrido tú. Por eso decimos que perdonar y olvidar son dos aspectos de una misma acción.

Cuáles son los beneficios de perdonar ¿A quién beneficia el perdón, a quien lo recibe o a quien lo da?

El perdón beneficia a ambas partes, principalmente a la persona que lo da. Perdonar es un acto purificativo, en el sentido de que cuando trabajamos el perdonar a quien nos ofendió o las circunstancias que pasaron, realmente tenemos una esperanza mayor y encontramos bienestar y tranquilidad. Se dejan de tener pensamientos negativos hacia esa persona e incluso aumentan los pensamientos positivos hacia lo que pudo pasar. Por supuesto también cuando perdonamos al otro le liberamos de la culpa y de esa responsabilidad.

También tenemos que hablar de que todo en su justa medida, porque hay cosas que son imperdonables. Aquella persona que ha sufrido vejaciones, una violación, malos tratos, es muy difícil que quiera la reconciliación con la otra persona ni que quiera eximirle de la culpa ni de la responsabilidad.

Lo que tenemos que tener claro es que una cosa es la venganza y otra cosa es la justicia, y tiene que haber una justicia para aquellas cosas que son actos delictivos. Pero el perdón en este caso sí beneficia al que lo da, el perdonar lo que pasó hará que esa persona al menos pueda vivir sin sufrimiento.

“Aferrarse a la ira es como aferrarse a una brasa candente con la intención de tirársela a otro; tú eres el que se quema.” —Buda

¿Por qué nos cuesta tanto perdonar? Son varios los motivos

Uno es por el dolor sufrido. Cuando algo te duele, como es algo que está ahí continuamente removiéndose, te está recordando que es lo que ocurrió, y cuesta.

También hay personas que no quieren perdonar por miedo a que se vuelva a repetir: “si yo perdono esto… puede ser que esto me vuelva de nuevo a ocurrir”.

En otras ocasiones es por esta ley divina de “ojo por ojo y diente por diente” que todos tenemos y por la que no queremos perdonar. Queremos que la otra persona sufra lo mismo que uno ha sufrido. Pero realmente esto no nos aporta ninguna solución, porque cuando esto ocurre acabas tú por buscar el perdón porque terminas avergonzándote de actos y de pensamientos que no te gustaría tener.

Y también nos cuesta perdonar por no tener una interpretación benevolente. Muchas veces cuando alguien hace algo decimos “esto lo hace para fastidiarme”, “es que es una mala persona”. Hacemos siempre un juicio de valor negativo que nos impide perdonar.

La venganza va unida a la falta de perdón

Porque es algo que llevamos viendo en las películas, en las series, en la literatura, en el día a día. Es como una necesidad de que el otro sufra, porque parece que si el otro sufre lo mismo que he sufrido yo de alguna forma yo me voy a encontrar mejor.

Es una idea equivocada, porque luego nos damos cuenta de que la persona tampoco se libera del dolor que ha sufrido. Y ahí es donde decimos que hay una diferencia muy grande entre lo que es la venganza y lo que es la justicia.

El hecho de perdonar nos tiene que llevar a no idear una venganza, porque ese recrearnos en “fíjate lo que pasó”, “fíjate lo que me hicieron”, y estar todo el día pensando lo que te gustaría que le pasara a la otra persona: “ojalá llegue su momento”, “porque lo que se siembra se recoge”… Todos esos refranes que nos hacen todavía sufrir más hacen que no estemos en descanso.

La justicia es otra cosa

Es cierto que si alguien ha cometido un acto contra ti que es motivo de justicia hay que reclamarlo. Lo que no podemos dejar es que la gente que se porta mal y cruza los límites pase de forma impune porque tú le perdonas.

Porque hay muchas mujeres que dicen “¿cómo le voy a denunciar si es el padre de mis hijos?”. Pues debes denunciarlo, porque seguramente puede tener una conducta delictiva con tus hijos o con cualquier otra mujer, y porque lo que ha hecho está mal. Y porque la gente tiene que tener una consecuencia cuando se porta de una forma que está mal. No hay que dejar pasar hechos que son injustificables sin que esa persona tenga el castigo o la consecuencia que su comportamiento debe tener.

Cómo pedir perdón a alguien que has lastimado. Modelo de perdón (REACH), de Everett Worthington

Everett Worthington es ingeniero nuclear y psicólogo, e investiga sobre el perdón (y otras virtudes). Ha escrito más de 30 libros sobre temas como el perdón de los demás, el auto-perdón, la fuerza del carácter, la religión y la psicología, y la terapia de parejas, y ha publicado más de 350 artículos y capítulos académicos. Él dice que «Las personas con resentimiento se mueren antes«.

Para ayudar a la gente a tomar la decisión de perdonar y alcanzar el perdón emocional, ha desarrollado un proceso de cinco pasos llamado REACH que ha sido probado con resultados positivos en numerosos estudios científicos:

R (de Recuerda, en inglés sería «remember»)

Recuerda la emoción que sentiste cuando te sentiste amenazado. ¿Por qué? Pues porque hay veces que tratamos de evitar las emociones, y al evitar la emoción no aceptamos el sufrimiento. Queremos resarcirnos pensando que eso se va a recuperar y no es así. Es ideal ponerle un nombre a la emoción: sentí frustración, sentí pena, sentí rabia, y acepto que esto pasara. No lo puedo cambiar.

E (de Empatizar, en inglés sería «empathize»)

Empatiza con tu ofensor y trata de no juzgar. ¿Por qué debemos tener empatía? Porque si hablamos de situaciones más cotidianas ―situaciones como el rencor en la pareja, con los hijos, con un amigo―, por ejemplo una amiga que tenía que llamarte cuando estabas enferma y que se olvidó, y a partir de ahí “no la perdono porque yo no hubiera hecho eso con ella”. No sabes la situación de tu amiga en ese momento, no sabes que problemas tenía, no sabes realmente como hubieras reaccionado tú. El ponerte en su lugar, el permitirle que hable contigo y entender porqué ocurrió, te ayudará a perdonar.

A (de Altruismo, en inglés sería «altruism»)

La conducta altruista nos beneficia a todos. Cada vez que tú te comportas de forma altruista con alguien sientes niveles de bienestar. Y para ser altruista sería bueno recordar todas las veces que te han perdonado a ti, por tener simplemente un modelo.

C (de Compromiso, en inglés sería «commitment»)

Coge un compromiso con el perdón. Significa poner fecha a la llamada de esa persona, o ponerte a ti un momento, un día a la semana en el que digas ahora me voy a sentar y voy a recordar y a limpiar y decidir que este tema se cierra en mi vida. Pongamos un día al igual que lo hacemos para empezar con los nuevos objetivos.

H (en inglés viene de «Hold», en español significaría algo como “una sujeción”)

Muchas de las veces en que nosotros nos vemos relacionados con algo que nos ha ofendido, está claro que cuando alguien te ofende tú no tienes culpa, pero si es cierto que podemos desarrollar una serie de anclajes o una serie de habilidades sociales, o de poner límites a la gente y saber decir que no, para que el próximo día seamos más fuertes ante esa situación y nos podamos defender.

La mayoría de las veces cuando alguien cruza los límites los cruza, seas tú una persona tímida, introvertida o extrovertida, es la persona la que los ha cruzado. Pero si nosotros mirásemos en qué medida podríamos haber hecho más, seguro que hay una serie de habilidades que podemos entrenar.

Y normalmente esas habilidades son las habilidades sociales, la capacidad para poner límites a la gente, el decir que no o el rechazar peticiones. Porque luego hacemos responsables a los demás de según qué emociones y de cosas que nos han ocurrido, pero si nosotros no trabajamos y entrenamos esa capacidad para tener nuestro espacio puede ser que nos siga ocurriendo.

De hecho dicen que de las personas tímidas se aprovecha más la gente, o sea que se supondría que son personas más vulnerables y que tendrían que estar perdonando más veces. Igual la persona tímida tiene que plantearse en qué momento debe dejar esa timidez o incapacidad para eludir los conflictos. Hay personas que, con tal de no tener un conflicto, meten piedras en su mochila, o aceptan cosas que no desean, o no dicen un NO a tiempo. Esas personas luego dicen: “es que la gente se aprovecha de mí, y ahora tengo que perdonar”, pues aparte del perdón tienen que entrenarse para que eso en su vida no ocurra.

¿Todo se puede perdonar?

Depende.

  • Si “todo es perdonable” significa que yo deje pasar cosas que de verdad tienen que tener una consecuencia, NO.
  • Si hablamos del perdón en términos psicológicos, como un acto o esa experiencia individual en la que yo trato de sentirme en paz y equilibrio, para no estar sufriendo por actos del pasado que ya no puedo recuperar ni puedo resarcir de ninguna manera, entonces SÍ.

El rencor. Personas rencorosas y vengativas

Aquella gente que es más rencorosa tiene un nivel de sufrimiento mucho mayor, y a la gente que no es rencorosa lo que le dicen es “tú eres tonto, tu todo lo olvidas”.

Cuando tú te recreas en lo que te han hecho no consigues ninguna solución, y encima estás con un sin vivir de manera continua. Por eso decimos que no ser rencoroso o el perdonar no es un signo de debilidad. Es una forma de tener bienestar en la vida y de poder vivir en paz.

Eso no quita para que tú digas “yo perdono a esta persona pero no la quiero tener en mi vida. No quiero ninguna relación. No la necesito”. Perdonar no lleva a que yo me tenga que llevar bien con esa persona, simplemente es un acto en el que yo decido ser feliz a pesar de la injusticia que uno pueda haber sufrido en la vida.

Sinónimos de perdonar

  • absolver,
  • amnistiar,
  • condonar,
  • descargar,
  • dispensar,
  • exculpar,
  • eximir,
  • indultar,
  • levantar,
  • liberalizar,
  • liberar
  • librar
  • rehabilitar,
  • remitir,
  • suspender.

Fuente: Patricia Ramírez en A punto con la 2 de RTVE (9/05/2016)

Qué es el efecto placebo

Qué es el efecto placebo

Muchos tenemos una experiencia de primera mano de lo que es el efecto placebo.

Cuando éramos pequeños nuestra madre, nuestro padre, se nos acercaban; acariciaban la zona dolorida, suavemente, y repetían aquello de «sana, sana, culito de rana, si no te curas hoy, te curarás mañana«. Y, en seguida, parecía que ya estábamos mejor. Eso es el efecto placebo. Sin saberlo, ¡estaban aplicando magia!

Pero el efecto placebo no es MAGIA, tiene un estudio científico detrás muy interesante y muy importante. Habla de la capacidad del cuerpo de recuperarse cuando algo va mal, pero también habla de mantenernos sanos.

Hay que comenzar entendiendo que se trata de un evento bio-psico-social:

  • Significa que en él interviene lo psicológico, todo lo que la persona trae: sus miedos, sus esperanzas, sus experiencias…
  • Pero al mismo tiempo también es un efecto en el cuerpo, por eso es biológico. Y es un efecto muy claro neurofisiológico: va a haber cambios específicos en el cerebro. De tal forma que la mente y el cuerpo van unidos, están integrados. En España seguimos una tradición en la que mente y cuerpo van separados, como si fueran cosas distintas. Y no, ahora lo que estamos viendo es que somos algo unido.
  • Y estos cambios biológicos y psicológicos, se dan siempre en un contexto social, en un entorno con el otro.

¿Cuándo se pone en marcha en las personas esta capacidad de autocuracion?

Fabricio Benedetti, neurocientífico, habla de la importancia del contexto terapéutico. El efecto placebo se pone siempre en marcha en cualquier contexto terapéutico. Esto significa que en él interviene:

  • La persona que va a tratamiento. La persona que va a tratamiento, ya sea este médico o psicológico, acude con esperanza. Pero también como se ha dicho antes con unos miedos y con una historia de aprendizaje previa.
  • Hay un profesional, médico o psicólogo. Que tiene unas expectativas hacia el paciente.
  • Hay un tratamiento. Un tratamiento que, a veces, tiene un gran aparataje. Es algo que también va a influir en el efecto placebo: el que te den una pildorita o el que te metan dentro de una máquina enorme.
  • Y está la interacción de todos estos elementos. Es muy importante recalcar en esta interacción la relación que se establece entre el profesional y la persona que solicita ayuda. Si esa relación es la adecuada se facilita el efecto placebo.

¿En qué dolencias se ha estudiado el efecto placebo?

El efecto placebo se ha estudiado en muchas dolencias. En la actualidad se valora de forma sistemática siempre que se va a estudiar un tratamiento o un fármaco nuevo.

En casi todas las facultades de psicología hay una asignatura de metodología, de cómo hacer bien un experimento para separar la influencia del efecto placebo de la influencia del efecto específico del fármaco.

Por lo tanto se tiene que hacer un trabajo de investigación en el que a unas personas se les dé el fármaco o la intervención requerida, y a otras en cambio se les dé solo una pastilla que puede ser un caramelo. Ahí se ve qué es efecto fármaco y qué es efecto caramelo. Al mismo tiempo tiene que haber otro grupo de personas a las que no se les haga nada. Para saber cómo evoluciona la enfermedad sin que haya intervención.

qué es el efecto placebo

Existen muchos trabajos específicos para estudiar el efecto placebo, y son muy, muy interesantes. Sobre todo se ha estudiado en dolor. Se intenta ver que mecanismos se ponen en marcha: si son los mismos mecanismos, si son distintos, si dura lo mismo. Tiene mucha importancia los neurotransmisores que se van a activar.

También se ha estudiado en Parkinson, que es un campo amplísimo. En dolor se ha visto unos neurotransmisores relacionados con la morfina; en cambio en Parkinson se ha visto otro tipo de neurotransmisores, más relacionados con la dopamina.

Esto es importante, dejando de lado tecnicismos, porque significa que el efecto placebo depende de lo que se está trabajando. No es un efecto general, no es pura sugestión del individuo que cree que está mejor, sino que se ponen en marcha cambios específicos en el cerebro.

¿Cómo se cree que actúa?

Dentro del campo de la psicología hay dos áreas importantísimas. Una es el campo del aprendizaje, y otra es el campo de las expectativas.

En lo que respecta al aprendizaje se puede partir de los trabajos del famoso ruso Iván Pávlov, que era fisiólogo y fue Premio Nobel. Descubrió un tipo de aprendizaje que se conoce con el nombre de condicionamiento clásico.

Pávlov encontró que si a sus perros les ponía un sonido (el trabajaba en el sistema digestivo) los animales miraban, pero no tenían ninguna respuesta específica, y luego les hacía llegar comida. De tal forma que, al oír de nuevo el sonido los perros reaccionaban.

No es un aprendizaje asociativo. Es un aprendizaje del futuro, de lo que va a venir. Es como una señal «¡eh, que viene esto!». Lo importante es que los animales salivaban, ya está ahí el efecto placebo. Ante algo neutro se empieza a hacer una respuesta en el cuerpo.

Años más tarde otro grupo de psicólogos, Ader y Cohen, hicieron unos trabajos importantísimos con ratones. El estudio consistía en que a los ratones les ponían agua azucarada. Era algo que los animales nunca habían probado, ya que estaban acostumbrados a comer pienso, y esta agua dulce les encantaba. Después, en vez de darles comida, se les daba un tóxico que deprime y reduce el sistema inmunológico. Más adelante, con solo presentar el agua azucarada, se deprimía su sistema inmunológico. Enfermaban directamente.

Los trabajos se repitieron al contrario, haciendo que el sistema inmunológico mejorase.

También se han hecho pruebas con personas . Se trata de estudios en los que se unían estímulos. De manera que ponían el incondicional y el condicional, el fármaco y el placebo, de forma que necesitasen menos tratamiento en algún caso que era necesario.

Es ciencia, pero resulta increíble que podamos aprender a modular nuestro sistema inmunológico. El sistema inmunológico es la base de la salud. Está en todo. Y se puede modular, a través de un aprendizaje tan sencillo, un aprendizaje que compartimos con los animales, en el que lo único que se necesita es dar una señal. Para los psicólogos es un reto muy grande el ser capaces de tener un protocolo, poder enseñar a las  personas a mejorarse. Se ha de trabajar mucho más en el efecto placebo, para que entre en la rutina del cambio hacia mejor

 

Fuente: Blanca Mas, profesora de psicología y directora del Máster en Trastornos Postraumáticos de la UNED, en el programa A punto con La 2 de RTVE (24/06/16) | Imagen de portada: Flickr muufi .com | Imagen interior: Flickr Jose M. Romero

Rechazar una invitación de boda o comunión

Rechazar una invitación de boda o comunión

BBC: Bodas, bautizos y comuniones. Cómo rechazar una invitación y no molestar a nadie

Cuando una pareja se casa o un niño se prepara para la primera comunión, los protagonistas y sus personas más allegadas están exultantes. Pero para otras personas cercanas la invitación a la ceremonia puede resultar inoportuna o molesta. ¿Cómo rechazar una invitación sin ofender? Se trata de un día importante para los protagonistas. Pero, ¿y para los invitados? ¿cómo podemos decir que no nos apetece ir y no quedar mal?

Depende de quién nos invite. A veces tenemos en nuestro círculo amigos íntimos a los que estamos deseando acompañar en un momento tan importante. También es cierto que hay gente a la que no le gusta que la inviten a nada y otra gente a la que le encanta que la inviten a todo.

Y también va a depender del número de eventos sociales que uno puede tener… ya no en un año, sino en un mes. Hay personas a las que le coinciden en los meses de mayo y junio comunión o bautizo por la mañana y boda por la tarde-noche. En este caso es normal rechazar una invitación, que no apetezca asistir por el propio cansancio que producen estos actos.

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¿Por qué a ciertas personas les incomoda, e incluso les llega a producir estrés, la invitación?

El factor económico.

El mayor factor de estrés relacionado con la BBC es el factor económico. Pensemos en cuánto nos cuesta ir a una boda o a una comunión.

En primer lugar el hecho de que se ha puesto de moda que ya no hay una lista de regalos sino que se da dinero. El pensar ¿cuánto dinero pongo? ya es un factor de estrés. Normalmente se intenta pagar más o menos lo que sería el cubierto, pero siempre queda la incertidumbre, ¿quedaré bien o quedaré mal?

Rechazar una invitación de boda o comunión

Si además resulta que tenemos cuatro o cinco bodas en las que se coincide con la misma gente,  porque pertenecen al mismo grupo de amigos. Supone comprar vestido, comprar zapatos, si vamos a la peluquería, el regalo… es un desembolso considerable.

Y si encima el acontecimiento es fuera de la ciudad en que vivimos… Es algo habitual en este mercado laboral que la gente ya no trabaje en la ciudad en la que estudió, y los amigos están desperdigados por el territorio. Conlleva tener que pagar hotel, coche, e incluso canguro para los niños si no nos los llevamos y no tenemos con quien dejarlos.

Es muy estresante el pensar en el gasto económico que supone no una boda, sino las 4 o 5  que una persona pueda tener al año.

Rechazar una invitación de boda o comunión

Puede ser que simplemente no nos apetezca ir

En ocasiones, dejando a un lado el factor económico, puede ser que simplemente no nos apetezca asistir. Eso también puede ser causa de estrés: «¿Cómo digo que no a un acontecimiento que para esta persona es tan importante?» «¿Cómo la voy a defraudar?» Puede no apetecernos ir porque estos acontecimientos multitudinarios nos obligan a hablar con gente que no conocemos, a sacar temas de conversación con los que no estamos cómodos, a sacrificar el fin de semana (después de una semana de trabajo) para hacer algo que realmente no nos place.

¿Cómo podemos declinar esa invitación que para esa otra persona es tan importante?

Es cierto que para la persona que invita es un acontecimiento importante. Pero en el momento en que nosotros convertimos las prioridades de los demás y las ponemos por encima de las nuestras, y son más importantes para nosotros, no estamos defraudando a la otra persona pero nos estamos defraudando a nosotros mismos. Nos estamos comportando de forma servil: una cosa es ser servicial y ayudar, y otra es estar siempre priorizando las necesidades de los demás en lugar de las nuestras.

Lo primero que tenemos que pensar es que las prioridades de las otras personas no siempre pueden estar por encima de las nuestras. Es cierto que hay acontecimientos de gente importante para nosotros, o que se han portado muy bien en un momento determinado, y tenemos que poner en la balanza si compensa sacrificarnos por el bien que esa persona ha hecho en nuestra vida.

Pero cuando no es así, cuando es simplemente una invitación más, tengamos en cuenta dos aspectos:

Tenemos que pensar que nuestro tiempo libre también es importante. Es el primer punto para poder decir que no.

Tenemos que asumir las emociones que vamos a sentir. Cuando decimos que no a una persona siempre sufrimos algo de ansiedad. Hay que pensar en que lo vamos a pasar mal y aceptarlo, no pasa nada, es una emoción con la que tenemos que convivir. Decimos que no y luego nos vamos a sentir mucho mejor.

Sigue estos cuatro  pasos:

Agradece la invitación sin exagerar

“Te agradezco que pensaras en mí, te agradezco la invitación”
No digamos: “¡Qué bien! ¡Qué maravilla! ¡Cuánto me alegro!”
No engrandezcamos una invitación que luego vamos a declinar.

Dí de forma clara y sincera que no puedes ir

¿Por qué sincera? Porque si argumentas que tienes a los niños, por ejemplo, te pueden responder. “No te preocupes, trae a los niños. Va a haber una mesa con niños”. Te van a buscar solución al problema que plantees. Cuando somos sinceros al final la persona se termina por convencer. Simplemente decimos: “Tenemos otros planes y no podremos ir”. Cuando decimos que tenemos otros planes a veces la persona ni siquiera pregunta cuales son. Y en el caso que lo pregunte pues se dice que son planes que ya están realizados de hace tiempo y que son un compromiso, no hay por qué dar más explicación.

No digas la pena que te da y lo mucho que lo sientes

Primero porque es mentira, no digas: “¡Siento muchísimo no poder acompañaros! ¡Qué pena, de verdad! Es que me coincide…”, porque parece que te estás excusando, y además puede llegar a ser hipócrita. No te da pena, no te apetece ir y le estás diciendo que tienes un compromiso. Si realmente te apeteciese, harías lo que fuese con tal de ir a ese evento.

Acaba la conversación de forma positiva

Deséale de forma sincera que tenga un buen día. Que tenga un matrimonio feliz o que los niños se lo pasen genial en ese día de comunión. Y, si lo deseas, dale otra alternativa: “A la vuelta de vuestro viaje…” o “cuándo tengamos un momento nos sentamos y lo celebramos entre los cuatro”.

Piensa que, en ocasiones, la gente que invita tampoco lo siente de corazón

A veces las personas se anticipan: “Si no invito a fulanito le va a sentar mal”, e invitan por compromiso. En ocasiones cuando declinamos una invitación le estamos haciendo a quien invita un favor. Para el que organiza una boda, económicamente también supone un esfuerzo tremendo. El que la gente le vaya diciendo a veces que no es un favor.

Rechazar una invitación de boda o comunión

Y, si la persona se ofende, nosotros no podemos responsabilizarnos de esas emociones

La persona que invita tiene que intentar tener empatía, ser consciente de que hay gente que no va a poder ir y de que a veces a ella también la han invitado y no le ha apetecido asistir. El que organiza el evento debe pensar que es un día muy importante para él, pero que esa importancia no la tiene para los invitados.

Y si finalmente decidimos ir… ya que estamos vamos a pasarlo bien

Hay situaciones en las que igual no nos apetece, pero esa persona es importante para nosotros o ha hecho algo por nuestra familia en un momento determinado y creemos que merece nuestro sacrificio.

Lo importante es concretar el foco de atención

¿De qué voy a estar pendiente? Si la actitud al llegar a la boda es: “¡Qué rollo estar aquí!”, “¡Cuánta gente!”, “¡Ahora que puedo hacer!”, “¡Y esto a qué hora se va a acabar!”… Si empiezo a verbalizar todo lo que no funciona lo voy a terminar pasando realmente mal.

Para evitar esto vamos a anticiparnos pensando en diferentes temas de conversación que podamos proponer si las conversaciones que hay en la mesa, con gente que igual no es conocida, no nos gustan. Si me gusta el fútbol hablaré de fútbol, si me gusta una noticia nueva que ha salido la puedo comentar.

Hagamos en la boda lo que nos apetece

Si nos gusta bailar, bailamos. Que nos apetece relacionarnos con gente de otra mesa, pues en un momento determinado, cuando acabe la cena, nos levantamos y vamos con gente que conocemos. Se trata de provocar que el momento sea algo agradable, y eso es algo que sí tenemos que elegir nosotros. Y, por supuesto, pongámosle fin al evento cuando lo encontremos oportuno. No tenemos que cerrar la boda ni quedarnos hasta el final.

Consejos que nos ayudan a decir NO y no sentirnos mal

Porque una cosa son los cuatro pasos de cómo comunicar a la persona que nos invita que no vamos a ir, y otra las bases que necesitamos para sentirnos fuertes.

Tener claros nuestros límites y prioridades para poder defenderlos. Hay veces en que una invitación nos pilla a la contra, y como en ese momento nos quedemos dudando… luego, al comunicar que no vamos a asistir, vamos quedar mal. Si de antemano sabemos que no queremos ir a bodas o comuniones si no son de según qué personas… el tener eso claro y saber cómo vamos a responder ya nos permite comportarnos de forma socialmente habilidosa o asertiva.

Tenemos derecho a elegir cómo pasar nuestro tiempo. A una boda al año podemos ir, cuatro o cinco es demasiado. Mi tiempo es importante y mi descanso también.

No somos responsables de las emociones que sientan los demás cuando les comunicamos que no vamos a ir. Si a la persona que invita le genera frustración y se lo toma como algo personal es su problema. Tendrá que hacer un entrenamiento en empatía o en habilidades sociales para poder entender nuestra postura.

No complazcas a los demás por miedo a poner fin a esa relación. No tenemos que comportarnos como creemos que el otro desea. Tenemos que comportarnos como nos apetece a nosotros. Si continuamente vamos pensando en: “¿qué dirán?”, “¿le sentará mal?”, “¿y si deja de hablarme?”… Igual no era una relación lo suficientemente sólida si tienen esa reacción con nosotros.

Acepta las emociones incómodas que surgen al decir NO. Podemos sentir un momento de ansiedad pero, si por evitar esa emoción decimos a todo que sí… también vamos a tener esa emoción durante el evento, el día previo, la semana de antes pensando: “¡que rollo que tengo que ir a este sitio que no me apetece!”.

No te justifiques ni des muchas explicaciones. No hace falta, no te las han pedido. Sólo sé sincero. No una sinceridad que pueda herir si decimos “no me apetece”. Pero sí decir “tengo otros planes, pero otro día lo celebraremos juntos”.

Acepta las consecuencias de decir que no. Si vas rechazando peticiones, cuando invites a los demás probablemente también te respondan así. No te lo tomes como algo personal y ten la misma empatía que tu quieres que tengan contigo cuando rechazas una invitación.

Y todo esto aunque sea nuestra madre quien esté por detrás diciéndonos: “Hijo, ¿cómo no vas a ir a la boda de tu primo?”

Son difíciles esas situaciones familiares. Incluso hay que saber decir que no en esa tesitura. “¡No me puedes hacer eso!”, “¡Qué vamos a quedar fatal!”No dejes que te hagan chantaje emocional.

No se trata de decir a tu madre: “¡No me lo hagas tu a mí!”.  Se trata de responder utilizando la técnica del disco rayado: repetir la misma frase con un tono de voz conversacional, sin gritos y sin exaltarse, para que entienda que es un límite que no vamos a cruzar: “¡Lo siento mamá!” o “¡Lo siento tía!”, “pero es que tengo otro compromiso”.

Te van a responder: “¡Ya, pero cómo me vas a hacer eso! ¡Es tu primo! ¡Vamos a quedar mal!”. Y tú, erre que erre: “Ya, lo siento. No creo que sea así pero es que tengo otro compromiso” Así hasta que se dé cuenta. Y luego sí que tendrás que dar la cara: llama tú a tu primo y díselo.

Rechazar una invitación de boda o comunión

¿Cómo respondemos a la invitación?

Si nos han invitado por escrito podemos contestar por escrito: con una carta escrita a mano o por correo electrónico si así ha sido la invitación. Si se trata de una invitación más directa, en la que nos han llamado, habrá que telefonear a la persona y decirle que no. Hay personas que, con tal de no tener que mantener esa llamada, van a la boda o a la comunión. Hay que ser un poco valientes y dar la cara.

 

Fuente: Patricia Ramírez en Para todos la 2 de RTVE (7/05/15) / Imágenes: Flickr Tom Roeleveld y pixabay

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Alimentos dulces. Vivir sin azúcar

Se habla de adicción al azúcar, y se comparan los efectos que los alimentos dulces producen en el cerebro con la adicción a drogas como la cocaína y la heroína o incluso el alcohol.

La adicción al azúcar es sin duda una adicción real, ya que está comprobado que está relacionada con activar los receptores de los opiáceos, que son los receptores del placer del cerebro. El consumo de comida dulce hace que tengamos esa sensación de placer, con lo cual se genera una adicción mayor a este tipo de alimentos. Es algo que todos hemos podido comprobar, todos hemos sentido en alguna ocasión esa ansiedad por comer dulce. Cuando tomamos azúcar tenemos una sensación placentera y tenemos más ganas de tomar azúcar.

Alimentos dulces. Sinazucar.org

10 Sugus contienen 32g de azúcar, equivalente a 8 terrones

Azúcar refinada y edulcorantes artificiales

Que el azúcar es malo está sobradamente probado. Es por eso que cada vez encontramos más productos, con o sin calorías, que se nos presentan como alternativa para endulzar los alimentos.

Los edulcorantes artificiales ―los más conocidos son sacarina o stevia― podrían ser peores que el azúcar en los alimentos. Esos productos o ese refresco light que muchas veces pensamos que son estupendos, porque no aportan calorías y podemos tomarlos libremente, no son tan inofensivos como parecen.

Alimentos dulces. Sinazucar.org

Un vaso (300ml) de ViveSoy Naranja y Soja contiene 29,1g de azúcar, equivalente a 7,2 terrones

De los diferentes edulcorantes las personas creen que no son malos en absoluto y que se pueden tomar sin tener ningún tipo de problema porque son básicamente alimentos que sólo aportan sabor dulce y nada más. Y no es así. La mayoría de los edulcorantes son productos artificiales que lo que están generando son desequilibrios a nivel hormonal desde el punto de vista insulínico y por supuesto pasando también por el punto de vista microbiano.

Los edulcorantes artificiales desequilibran la microbiota y las bacterias intestinales, que es una parte fundamental para que el organismo funcione correctamente y sobre todo tenga una mayor absorción de vitaminas a nivel intestinal y un equilibrio de la ansiedad.

Para la mayoría de personas el pensar en cómo dejar de comer dulces resulta un verdadero problema, porque hay una adicción real. La gente intenta pasar de tomar alimentos dulces tanto con azúcar refinado como con edulcorantes artificiales, pero es muy difícil quitar de la dieta el azúcar y los sabores dulces. Con lo cual estamos a día de hoy en una lucha bastante complicada.

Alimentos dulces. Sinazucar.org

1 botellita de Actimel tiene 11,5g de azúcares totales (incluido la lactosa de la leche), equivale a 2,85 terrones. El 8,3% es azúcar añadido, es decir 2,1 terrones

Síntomas de adicción a los alimentos dulces

Muchas personas tienen una necesidad real, sienten que necesitan azúcar o sabores dulces a media mañana, de postre, por la tarde, antes de cenar, justo después de haber cenado o antes de dormir.

Alimentos dulces. Sinazucar.org

Una lata de cerveza 0,0 de Mercadona (330ml) contiene 10,23g de azúcar, equivalente a 2,55 terrones

Soy adicto al azúcar”. Una de las mejores formas de darse cuenta de una adicción es cuando se toma algo de forma compulsiva. Cuando se realiza una determinada acción ―en este caso tomar azúcar o alimentos dulces, e incluso alimentos refinados que no tengan sabor dulce como puede ser harina blanca refinada― de una manera compulsiva.

Esto lo que lleva es a una adicción y a que no podamos llevar una vida normal si no tomamos ese tipo de alimentos. Lo que tenemos es una necesidad de seguir tomando alimentos dulces y, cuando dejamos de tomarlos ―normalmente no es por voluntad propia sino porque uno se lo impone y se conciencia de que tiene que dejar de tomarlos, como cuando se deja de fumar―, empezamos a sentir justamente los mismos síntomas que una persona adicta al tabaco, al alcohol o a lo que sea.

Alimentos dulces. Sinazucar.org

Una Tónica Hibiscus Schweppes (200ml) contiene 15,8g de azúcar, equivalente a 3,95 terrones

Síntomas de abstinencia al dejar el azúcar

Al intentar hacer una dieta sin azúcar y harinas refinadas tendremos los mismos síntomas de abstinencia que podríamos sentir al dejar cualquier otra adicción. Sudoraciones frías, dolores de cabeza, agotamiento generalizado… hay personas que tienen que estar varios días en la cama porque se encuentran realmente mal.

Alimentos dulces. Sinazucar.org

Una porción de Roscón de Reyes con nata (140g) contiene 28g de azúcar, equivalente a 7 terrones

¿Cómo dejar de comer azúcar?

La mejor manera de hacerlo es quitando por completo todos los azucares refinados y los hidratos blancos refinados ―como puede ser la harina de trigo refinada― porque también están generando ese tipo de adicción. Generan unas subidas rápidas y altas de azúcar en la sangre, y eso produce una sensación placentera que lleva a esa adicción tan fuerte que tenemos hacia los alimentos refinados y los azucares simples y los alimentos dulces.

Alimentos dulces. Sinazucar.org

Te crees que es ‘light’ pero lleva 16 gramos de azúcar, el equivalente a cuatro terrones

¿Qué conseguimos al dejar el azúcar?

Al principio cuesta algo de esfuerzo. Los primeros días son los más difíciles porque es cuando viene el llamado “mono”, la necesidad. Cuando al fin la persona lo logra es impresionante. Se reduce mucho la ansiedad, se reducen las ganas de azúcar, todo sabe muchísimo más, se descubren nuevos sabores, pasa a gustarle el café sin azúcar.

Descubre lo buenas que están ciertas cosas. El yogur que antes no se lo podía tomar solo pasa a tomárselo solo acompañado de unas nueces y con un poco de canela ―que es un muy buen endulzante a nivel natural porque es una simple especia que ayuda mucho a dar ese sabor rico―. Uno cree que va a ser incapaz de dar este cambio hasta que realmente se lo propone, pasan los primeros días que son los más difíciles y luego no se tiene tanta necesidad.

Alimentos dulces. Sinazucar.org

Un bote de Cola Cao tiene el 70% de azúcares

Es un cambio muy beneficioso. Se trata de reducir las cantidades de edulcorantes y azúcares que tomamos en el día a día y tomar únicamente el azúcar que nos aportan las frutas y verduras a diario, y más puntualmente utilizar un poquito de canela o miel si se quiere hacer alguna repostería casera.

Alimentos dulces. Sinazucar.org

30 gramos de Mi Primer Cola Cao contienen 10.8 gramos de azúcar, casi 3 terrones

Sustitutos del azúcar blanco

La oferta de productos que sustituyen a la azúcar blanca es inmensa. Es un tema controvertido, siempre estamos intentando buscar algo que vaya a sustituir ese sabor de los alimentos dulces que tanto necesitamos. Sin duda estamos buscando la mejor opción, lo que los profesionales dicen que es más saludable, lo que hoy día se cree que es más saludable porque tiene menos calorías.

Pero que tenga menos calorías no significa que sea más saludable. Hay ciertas bebidas ―como las bebidas light― que están llenas de colorantes artificiales, y porque estén endulzadas con edulcorantes artificiales no significa que eso vaya a ser mejor.

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Dos bizcochitos All-Bran (2x40g) tienen 30,4g de azúcar, equivalente a 7,6 terrones

Endulzante stevia

El edulcorante stevia es un endulzante natural que se obtiene de una planta. Ocurre que la stevia en polvo que hoy día se consume en formato de sobrecito, o a veces también en formato líquido, es una stevia muy procesada. La planta de stevia no es así.

Es cierto que en herbolarios venden plantas en formato similar a como se vende el orégano. Si en casa con esta planta hacemos una infusión obtendremos un agua dulce que podríamos utilizar para endulzar, sería una forma de hacerlo natural con lo cual no habría problema. Pero es que hoy la stevia que se toma no es de este tipo.

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Un brik pequeño (210ml) de tomate frito Hacendado tiene 16 gramos de azúcar 4 terrones

Sacarina

Se presenta en líquido, en polvo o en pastillas. La sacarina es sin duda el edulcorante artificial por excelencia, el que más se utiliza, pero eso no significa que sea el mejor. De hecho es el que más está relacionado con generar desequilibrios en la microbiota, que están formentando también que muchas veces haya incluso desregulación de los niveles de glucosa en sangre. Por tanto la sacarina no es un edulcorante para nada beneficioso al contrario de lo que mucha gente cree.

Alimentos dulces. Sinazucar.org

Ocho galletas María contienen 12 gramos de azúcar 3 terrones

Sucralosa

La sucralosa es un endulzante sin calorías que se elabora a partir del azúcar. Es aproximadamente 600 veces más dulce que el azúcar y presenta características de sabor muy similares a las del azúcar. Es sumamente estable, por lo que mantiene su dulzor aun cuando se le somete a procesos industriales de elaboración de alimentos a altas temperaturas tales como pasterización, esterilización, ultra pasteurización y horneado.

Alimentos dulces. Sinazucar.org

Un café del Starbucks (variedad Mocca Blanco venti, con nata y sirope de chocolate) tiene 80gr de azúcar 20 terrones

Azúcar moreno

El azúcar moreno muchas veces es simplemente azúcar refinado teñido de marrón. Hoy día la mayor parte del azúcar moreno que se comercializa es simplemente azúcar blanco (refinado) al que se le ha añadido extracto de melaza, que le da su color y sabor característico.

Visto lo visto no podemos considerar que el azúcar moreno sea más sano que el azúcar blanco. Lo que sí encontraremos son pequeñas diferencias en cuanto a sabor o aromas, lo que puede ser un motivo para hacernos decidir entre comprar uno u otro.

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Una botella de 500ml de Coca-Cola contiene 53gr de azúcar 13,25 terrones

Azúcar moreno integral de caña

El azúcar moreno integral de caña es el que se obtiene a partir del jugo de la caña de azúcar cristalizado. A diferencia del azúcar blanco el azúcar integral no ha sido refinado, por lo que contiene nutrientes de los que carece el azúcar blanco. Aun así sigue tratándose de un endulzante rico en calorías y, como se consume en poca cantidad, su aporte de vitaminas y minerales a la dieta es prácticamente inapreciable.

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40g de Blevit Digest (dosis recomendada para un niño de 8 años) tienen 38g de azúcar, equivalente a 9,5 terrones

Panela

Se considera el azúcar más puro porque se obtiene simplemente a partir de la evaporación de los jugos de la caña y la posterior cristalización de la sacarosa.

Este azúcar no es sometido a ningún refinado, centrifugado, depuración o cualquier otro tipo de procesado, por lo que conserva todas las vitaminas y minerales presentes en la caña de azúcar. Pero que no se nos olvide que es azúcar. No debemos pensar que como tomamos panela podemos tomar la cantidad que queramos.

La panela, al no sufrir procesos de refinado ni químicos, conserva todos sus nutrientes. Tiene 5 veces más minerales que el azúcar moreno y 50 veces más minerales que el azúcar blanco. Además, contiene vitaminas A, C, D y E. Pero sigue siendo azúcar.

Aun presentando cantidades apreciables de diferentes vitaminas y minerales no puede considerarse la panela como fuente de estos nutrientes. Dado que la panela se consume en pequeñas cantidades, puesto que se utiliza como condimento y no como alimento propiamente dicho, el aporte de sus vitaminas y minerales a la dieta es muy bajo.

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Un yogur Kaiku Aloe Vera (150g) contiene 21g de azúcares, equivalente a 5,25 terrones

Miel

Se considera el endulzante que está más cerca de ser un producto natural, siempre que sea una miel lo más natural posible. Porque hay mieles a las que se les está añadiendo agua con azúcar para que queden más diluidas, y al final acaba siendo azúcar refinado.

Pero la miel no deja de ser también azúcar. Está formada por moléculas de fructosa ―que es azúcar― y también sacarosa ―que es lo mismo, azúcar―. Es cierto que tiene más nutrientes que el azúcar refinado blanco, pero sigue siendo azúcar.

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Una lata de Monster (553ml) tiene 60 gramos de azúcar 15 terrones

Sirope de agave

Es parecido a la miel. Se trata de un endulzante que tiene algunas vitaminas distintas, pero tener esas vitaminas no lo convierten en un alimento necesario para aportar vitaminas. Es lo mismo que le ocurre a la miel, que son alimentos que principalmente llevan azúcar.

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Un Maxibon (96g) contiene 24,9g de azúcar, equivalente a 6,2 terrones

Es más saludable consumir bebidas sin azúcar. En lo que respecta al café y las infusiones, es recomendable acostumbrarse a no tomarlos ni con azúcar ni con sacarina ni con endulzantes.

Prueba a endulzar los yogures con frutas naturales. Puedes hacer el café un poquito más líquido ―como un café americano y con un poquito de leche, conseguimos así que el café esté algo más diluido y no sepa tan fuerte y no necesitemos ese dulzor añadido―. En cuanto a las infusiones, si por ejemplo tomas té busca alguno un poco más dulce ―un té rooibos― al que no hace falta añadir más endulzante.

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Un envase de ensaladilla de cangrejo (450g) contiene 44,5g de azúcar, equivalente a 11,1 terrones

Como conclusión la panela y la miel son los productos que más se aproximan a edulcorantes naturales, pero sin duda es mejor utilizarlos de manera puntual. Es recomendable que en el día a día el azúcar venga únicamente de las frutas que tomemos (por la mañana, a media mañana…) y que sea ese el aporte de azúcar de cada día.

Se trata de intentar comer sin azúcar evitando al máximo todo lo que son edulcorantes y endulzantes por mucho que creamos que son más o menos naturales, porque si no el paladar está cada día más acostumbrado al azúcar y tenemos cada vez más necesidad. Y aunque pensemos “bueno, pero es que este azúcar es natural”, también es cierto que acabamos pasándonos de la cantidad diaria recomendada de azúcar y por supuesto acabamos teniendo cada vez más ansiedad, ya que el azúcar provoca desequilibrios a nivel bacteriano provocando una ansiedad mayor. Esas ganas de azúcar cada vez son mayores si seguimos aportando el sabor dulce constantemente.

Alimentos dulces. Sinazucar.org

Una lata de Pepsi (330ml) contiene 34,98g de azúcar, equivalente a 8,7 terrones

Cómo reducir el azúcar en la dieta de los niños

El azúcar en los refrescos

Para hacer ver a los niños cuanta azúcar tiene un refresco y otros productos que consumen a diario podemos hacer con ellos un sencillo experimento: medir las cosas para saber lo que las cosas son.

El que mide sabe, y el que no mide sólo puede opinar. Se dice que los refrescos llevan mucho azúcar, pero eso es una opinión. Nosotros vamos a medirlo. Tan solo necesitaréis una báscula de cocina, un tarro de azúcar y una cucharilla.

Coged una lata de refresco ―da igual que sea naranja, limón o cola― y mirad en la etiqueta el contenido de azúcar que tiene. Hay que fijarse bien, porque en la etiqueta pone los gramos de azúcar que hay por 100 mililitros y los gramos de azúcar que hay por 330 mililitros. Recordad que la lata contiene un tercio de litro, que son 330 mililitros. En una bebida típica estará en torno a los veintitantos o treinta gramos.

Echad cucharadas de azúcar en una taza hasta que dé el peso de 30 gramos en la báscula. Os llevaréis una enorme sorpresa del montón de azúcar que supone. Ahora que lo habéis medido sabéis, y ahora que sabéis podéis decidir hasta que punto queréis tomar tanto azúcar. Hay bebidas que no están tan azucaradas, empezando por el agua.

Alimentos dulces. Sinazucar.org

No nos conformemos con comprobar sólo la cantidad de azúcar en los refrescos. Mirad otras etiquetas. Esos cereales que parecen tan saludables y que los anuncios nos venden tan bien, a  lo mejor van muy azucarados. De nuevo mirad el azúcar que hay en una ración, pesadlo aparte y lo veréis.

Alimentos dulces. Sinazucar.org

50 gramos de Frosties de Kellogg’s contienen 18gr de azúcar 4,6 terrones

O ese yogur azucarado que parece un alimento tan sano. Porque cuando uno se come un dulce ya tiene la conciencia culpable de que está haciendo algo malo, pero cuando uno come un yogur pensamos “estoy tomando el desayuno o la merienda que se debe tomar”. Y un yogur azucarado puede tener entre 13 y 15 gramos de azúcar añadido, es una barbaridad.

Alimentos dulces. Sinazucar.org

Un yogur Nestlé para bebés tiene 9 gramos de azúcar. Más de dos terrones

La ciencia lo que nos dice es que no creas al que te ha dicho que tiene poco, que no creas al que te ha dicho que tiene mucho. Coge tu báscula y mide, y cuando sepas podrás elegir.

Consejos para restringir el consumo de azúcar a los niños

Sabemos que los productos que contienen azúcar tienen un sabor apetecible, lo cual fomenta que se quieran consumir. Es por eso que padres y educadores requerirán de una estrategia para limitar el azúcar a los niños:

― En primer lugar no prohibir. La prohibición no es eficaz y en ello coinciden los expertos. Si a un niño le prohibimos algo probablemente lo vea como algo más deseable. Podría ser peor el remedio que la enfermedad.

― Otro aspecto importante es no dejar alimentos dulces al alcance de los niños. No tener en casa chuches ni refrescos azucarados es lo más recomendable.

Alimentos dulces. Sinazucar.org

Un vasito de Mi Primer Danone contiene 8g de azúcares, equivalente a 2 terrones

― Es necesario dosificar los alimentos dulces que consumen nuestros hijos. No es lo mismo comer un dulce mientras se está viendo la televisión que después de haber hecho deporte toda la mañana.

― Y también es importante no añadir azúcar. Aun con la cada vez mayor concienciación sobre los peligros del exceso de calorías, todavía perduran hábitos poco saludables. Por ejemplo añadir azúcar a un zumo de naranja, es innecesario puesto que las frutas contienen azúcar natural.

Alimentos dulces. Sinazucar.org

Un yogur con ‘chocominis’ (120g) contiene 27,7g de azúcar, equivalente a 6,93 terrones

Consecuencias del consumo excesivo de azúcar en los niños

El principal problema hoy día es que productos que antes se consumían en ocasiones especiales, han pasado a ser habituales en las dietas infantiles. Una de las consecuencias que más llaman la atención de una dieta rica en azúcares es el sobrepeso, pero a ese problema se suman otros muchos ocasionados por el abuso de alimentos dulces:

La diabetes. El riesgo de padecer pre-diabetes se incrementa en un 50% con tan solo tomar una lata de refresco o un zumo azucarado al día. Lo cual significa que los niveles de glucosa en sangre son más altos de lo normal, aunque no lo suficiente como para padecer diabetes. Para evitar que con el paso del tiempo esta enfermedad aparezca es recomendable aumentar el ejercicio físico y abandonar el consumo de azúcares libres.

Problemas en la dentadura. El azúcar es el enemigo principal de los dientes. Su consumo en exceso es una de las principales causas de caries en niños cada vez más pequeños. Una vez en la boca el azúcar se convierte en ácido que ataca al diente y daña la placa.

Alimentos dulces. Sinazucar.org

8 galletas Dinosaurus tienen 16,8g de azúcar, lo que equivale a 4,2 terrones

También sufre el cerebro. El consumo excesivo de alimentos dulces en los niños afecta al cerebro. Zonas que tienen que ver con el comportamiento, la percepción y las emociones pueden verse alteradas provocando nerviosismo, falta de concentración y pérdida de sueño y apetito. Esto es debido a que el consumo de azúcar incrementa los niveles de dopamina (una molécula importante para la función motora del organismo).

Afecta a los huesos. Al igual que el azúcar es el enemigo número uno de los dientes, también es muy agresivo con los huesos. Su consumo excesivo provoca pérdida de calcio y de otros minerales como el magnesio o el fósforo, haciendo que los huesos crezcan con menos densidad ósea y que se rompan de manera más fácil.

También puede afectar a las relaciones del niño. El consumo excesivo de alimentos dulces puede provocar que el niño padezca obesidad y vea dañada su autoestima.

Alimentos dulces. Sinazucar.org

250ml de Salsa César Florette tienen 24 g de azúcar 6 terrones

El azúcar en los alimentos

La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda reducir el consumo de azúcar libre.

¿Qué es el azúcar libre? Según la OMS los azúcares libres son:

― Los azúcares añadidos (refinados o sin refinar) que los fabricantes, los cocineros o los consumidores añaden a los alimentos.
― Los azúcares presentes de forma natural en la miel, los jarabes  y zumos de fruta.

Las recomendaciones de la OMS no se aplican al consumo de los azúcares intrínsecos presentes en las frutas y las verduras enteras frescas, aunque sí a sus zumos o concentrados de zumo de frutas.

Alimentos dulces. Sinazucar.org

Dos barritas de Kinder chocolate contienen 13,4g de azúcares, equivalente a 3,35 terrones

¿Cuál es la cantidad máxima de azúcar recomendada por la OMS?

Tanto para los adultos como para los niños, el consumo de azúcares libres se debería reducir a menos del 10% de la ingestión total de calorías. Una reducción por debajo del 5% de la ingesta calórica total produciría beneficios adicionales para la salud.

Por ejemplo, un adulto que consuma 2000 calorías debería reducir a menos de 25g el consumo de azúcares libres, lo que equivale, aproximadamente, a menos de 6 terrones de 4g.

Más información: Nota informativa sobre la ingesta de azúcares recomendada en la directriz de la OMS para adultos y niños.

Alimentos dulces. Sinazucar.org

Un Granini Naranja (330ml) contiene 34g de azúcares libres, equivalente a 8,5 terrones

Documental ‘Sobredosis de azúcar’

Documental sobre la adicción al azúcar emitido en el programa La noche temática de TVE. El 80% del azúcar que consumimos está oculto en los alimentos cotidianos, como los «saludables» cereales de desayuno, yogures, refrescos o comidas preparadas.

Según los expertos el consumo de azúcar se puede convertir en una adicción. Para algunos médicos, el azúcar es tan peligroso como los cigarrillos, y la causa principal de una serie de enfermedades graves, como la obesidad infantil, la diabetes, enfermedades del corazón, hipertensión y muchos cánceres comunes. Sin embargo el lobby del azúcar niega cualquier relación entre azúcar y enfermedades. Aquí lo puedes ver.

Las fotos que muestran el azúcar oculto en tu comida

Las fotografías que ilustran este post pertenecen al proyecto Sinazucar.org. Una iniciativa que denuncia en imágenes la cantidad de azúcar presente en bebidas, cereales, salsas y otros productos industriales.

Se trata de un proyecto fotográfico que pretende visualizar el azúcar libre que hay en muchos de los alimentos que consumimos habitualmente. La idea es sencilla: se fotografía el producto junto a la cantidad de azúcar que contiene en terrones, usando el mismo lenguaje visual que emplea la industria para vendernos sus productos. Fotografía limpia, iluminación cuidada, retoque atractivo, impacto visual, etc.

Alimentos dulces. Sinazucar.org

40g de Blevit Sueño (dosis recomendada para un niño de 8 años) tienen 38g de azúcar, equivalente a 9,5 terrones

Fuente: Mañana empiezo de Podium podcast en Cadena Ser (19/12/2917)

Notas escolares | Exámenes en septiembre

Notas escolares. Exámenes en septiembre

Todo a punto para las vacaciones, ¡y ahora tiene exámenes en septiembre! 

Ya estamos en verano, aprieta el calor y empezamos a pensar en las vacaciones. Decidimos donde iremos, hacemos planes para disfrutar al máximo, pero… notas escolares

Llegan las notas escolares de fin de curso y nuestro hijo nos trae un suspenso, o dos, o tres… Y ahora, ¿qué hacemos?

En el Blog de pares de Catalunya Ràdio  han hablado con el profesor, consultor pedagógico y conferenciante Juanjo Fernández sobre cómo planteamos el verano cuando los hijos tienen que estudiar para los exámenes de septiembre.

De entrada mucha calma cuando nos enteramos de las notas para las que, a estas alturas, no hay nada que hacer. Le han preguntado a Juanjo Fernández sobre cómo planificar las horas de trabajo, cómo animar a los estudiantes, sobre técnicas para calmar sus nervios y consejos para evitar cometer los mismos errores en el próximo curso.

Llegan las notas escolares y tenemos un suspenso ¿qué hacemos?

De entrada tranquilidad, seguro que las notas no han sido de hoy para mañana | Puede haber quedado colgada una evaluación, de una asignatura.

Quizás el chaval ha ido al límite, se ha confiado…  pero siempre hay pistas para la familia, si se ha querido estar atento: las notas en la agenda, las agendas vacías durante días, las calificaciones en las pruebas, los ejercicios corregidos,… ¿todo esto se ha visto, o no se ha visto en casa?  Una vez llegan las notas mucha calma. La realidad es la que es y solo queda cooperar ante lo inevitable.

Ante todo evitar reacciones melodramáticas del tipo “nos has destrozado las vacaciones a toda la familia”, o simplificaciones como “mira, tú mismo, ya te apañarás”. Son actitudes que NO AYUDAN en ningún caso.

Si el niño es un poco vago, si se ha descuidado y confiado, no será la primera vez que escucha una argumentación de este estilo, y queda claro que no le ha hecho mucho efecto en ocasiones anteriores.

Si el suspenso es porque no ha podido con aquella asignatura, diciéndole cosas de este tipo dejaremos al niño indefenso, desprotegido ante una situación  que seguramente le supera y sin herramientas para tirar adelante.

¡Nos espera un verano entre libros!  ¿Ponemos además un castigo?

El hecho de que se tenga que preparar el examen para septiembre es una consecuencia de lo que ha hecho o ha dejado de hacer |  Es recomendable seguir los pasos que proponen Adele Faber y Elaine Mazlish en su libro Cómo hablar para que los niños escuchen. Y cómo escuchar para que los niños hablen (hay también una versión para adolescentes).

Ellas hablan de comunicar los sentimientos propios, nuestros sentimientos como padres: estamos disgustados, dolidos, enfadados, molestos, desconcertados…

Comunicar también nuestras expectativas: “esperamos que nos expliques lo que  pasa”, “que nos pidas ayuda cuando la necesites”, “que te esfuerces”, “que seas constante”, “que confíes en nosotros”…

Notas escolares. ¿Y si queda alguna para SEPTIEMBRE?

Nos hemos de sentar y hablar ¿cómo lo hacemos? | Hay que enseñar al hijo a corregirse: “Has de sacar tiempo para prepararte la recuperación de la asignatura”.

Para ello hemos de ofrecerle alternativas:

O BIEN “deja esta actividad de verano”, o “te quitamos el móvil”, o “no puedes conectarte a internet tanto rato como te conectabas”…

O BIEN “nos escribes cuando estudiarás durante la semana, a qué horas, que días”.

Ofrecerle esta posibilidad y seguir esta progresión, en vez de actuar reactivamente: “¿Has suspendido?: CASTIGADO”.

¿Castigado a qué? Mejor que trabaje y apruebe en septiembre.

Es necesario hacer una buena planificación del trabajo

La familia tiene suficiente información, en el momento de programar las vacaciones, como para pensar que existe la posibilidad de que el hijo o la hija puedan suspender, pero para nada esto  ha de marcar los planes familiares. Lo que si se ha de hacer es una buena planificación.

No podemos dejar que pasen días de vacaciones sin tener claro que es lo que hay que recuperar y cómo: ¿Hay trabajos pendientes?, ¿hay cuadernos de repaso?, ¿hay materiales específicos?, ¿qué entrará en la prueba?, ¿cómo será el examen?…

Asegurémonos de que sabemos exactamente qué es lo que se tendrá que hacer y qué es lo que se tendrá que estudiar. Qué no nos encontremos a mitad del verano, o el día uno de septiembre: “¡Ah sí! Tenía que hacer aquellas láminas!, ¡tenía que leerme…!”… Eso hay que dejarlo claro al comienzo.

Importante saber qué ha pasado

Tenga la edad que tenga hay que saber el por qué ha suspendido | ¿Ha sido por falta de ganas?, ¿por limitaciones personales?, ¿problemas en casa?, ¿cambio de domicilio?… Son factores que pueden desencadenar dificultades de adaptación. A partir de ahí podremos decidir que es mejor.

Si por ejemplo ha sido por falta de ganas, habrá que ser muy cuidadosos en establecer un ritmo claro de trabajo en un espacio adecuado. Si puede ser en casa, porque hay alguna persona que pueda ocuparse de que a esta hora se ponga y a esta otra hora acabe, esa será siempre la mejor opción. Si esto no es posible, habrá que encontrar otra alternativa.

Que el niño tenga a mano todo el material que vaya a necesitar, distribuir el tiempo, hacerse un propósito de que es lo que quiere conseguir en este rato de estudio.

Nuestra labor como padres: animarlo cada día

Nada de decirle: “¿Ves cómo has de estar ahora?, estudiando, haciendo deberes… si hubieses trabajado…”. Eso ya ha pasado.

Lo que hay que transmitirle es: “Piensa en lo tranquilo que estarás cuando comiences el curso con todo aprobado”. Que él vea que hay una aplicación de aquello que está estudiando: una capacidad de leer mejor, de escribir mejor, de hacer mejor esas operaciones matemáticas… y que cuando acabe su rato de estudio tenga la recompensa de poder descansar, poder desconectar, para seguir trabajando al día siguiente de la mejor manera posible.

¿Algunas ideas para programar bien las horas de estudio?

Qué no sea toda la semana cuando se ha de estudiar | Pensar por ejemplo en hacerlo de lunes a jueves, y mejor las primeras horas del día. Levantarse, almorzar y aprovechar ese primer momento de la mañana en que no hace tanto calor.

Una hora y media trabajando puede estar bien | Es preferible no alargarse mucho. Si se hace bien una hora y media es muy provechosa.

Haciéndolo así le está quedando todo el día por delante, y eso es algo que motiva al chaval a querer continuar haciéndolo bien, a descubrir que tiene la capacidad de concentrarse y de trabajar.

¿Cómo lo repartimos si ha de hacer trabajos y también estudiar para el examen? | Dependiendo de lo que se tenga que hacer y de lo que se tenga que estudiar.

Normalmente, de una asignatura que se ha de recuperar, habrá unas tareas que hacer y una serie de temas a estudiar.

Un buen planteamiento puede ser dedicar una primera parte del verano a los temas prácticos | Más hacia el final del verano, ya encarando septiembre, dedicarse a la parte teórica y de estudio. Si se ha hecho bien la parte práctica, será más fácil el estudio y tendrá más sentido.

Cuando se plantea un examen de septiembre no se plantea normalmente un examen de máximos, sino que se plantea un examen de mínimos. Se trata de recuperar la asignatura. Por lo tanto habría unos mínimos que se tendrían que saber. Hemos de aprovechar las indicaciones que se nos hayan dado de esos contenidos mínimos.

A medida que se acerca el examen el niño  puede tener nervios

¿Está nervioso siempre en los mismos exámenes?, ¿le pasa siempre con la misma asignatura?, ¿con el mismo profesor? Es importante intentar acotar, diagnosticar y saber que está pasando.

También se han de tener en cuenta situaciones de dificultad más concretas. En cursos de primaria, a veces, hay niños a los que se les descubren problemas de visión  tarde, o el niño o la niña que tiene un trastorno de dislexia, que tarda mucho en hacer el examen, que es lento… puede ser que necesite más tiempo.

Dejando de lado estas situaciones más específicas, en términos generales si hay tantos, tantos nervios, puede ser interesante en casa hacer una simulación de examen.

Y enseñarles técnicas para recuperar la calma | Es conveniente que nuestros hijos dominen alguna técnica básica de relajación, sobre todo para salir del bloqueo: “me he quedado en blanco”. RESPIRA.

Una técnica básica de relajación es la llamada TÉCNICA DEL CUADRADO. Se trata de dibujar un cuadrado y:

  • En el primer lado de este cuadrado coges aire.
  • En el segundo lo mantienes.
  • En el tercer lado lo dejas ir.
  • En el último lado aguantas.

Y otra vez: coges, aguantas, dejas, aguantas. Con que  haga cuatro o cinco de estas respiraciones, ya está haciéndolo con calma y seguramente ya no estará tan bloqueado.

Y un buen consejo para que el próximo curso no nos vuelva a pasar lo mismo | “Es que nosotros le hemos dado confianza”…  No hemos de confundir DAR CONFIANZA con DESENTENDERSE.

Si la experiencia nos indica que nuestro hijo tiene tendencia a despistarse no podemos dar esta confianza y decir “él que vaya haciendo”. Si vemos que no va haciendo, nos hemos de involucrar. Le hemos de facilitar las herramientas y prestar atención especial a los cursos de final de etapa: sexto de primaria, final de la ESO.

Muy al tanto también en los primeros cambios de etapa | Y aún más si hay un cambio de escuela, hay un cambio de edificio, un cambio de profesor…

Todos estos cambios no se deben  infravalorar. Hay que estar al tanto: controlar la agenda, entrevista con el tutor o tutora sin esperar a que pase algo y seguimiento cotidiano de la tarea.

Y para los que no han suspendido ¿dos meses sin hacer nada?

¿Qué quiere decir sin hacer nada? Incluso se podría admitir que un niño pudiese estar dos meses sin hacer absolutamente nada, dependiendo de cómo haya transcurrido el curso escolar.

¿Qué queremos? Niños que durante todo el curso han estado hiperocupados, a veces incluso algo estresados, en ocasiones por cuestiones propias de logística de la organización de sus padres, que han tenido extraescolares para reforzar contenidos, para aprender inglés, para practicar un deporte… Y ahora en verano ¿han de hacer más cosas?

Ante la duda, rebusquemos en nuestros recuerdos | Es una de las cosas que se valoran muy especialmente de las vacaciones de cuando éramos pequeños. Eran largas, había tiempo para todo. Para aburrirse también, y eso es algo fundamental.

En cambio ahora se oye a veces esa idea de que “es que si no hacen nada durante todo el verano se olvidarán”.

En verano puede haber mucha actividad, y cuando se hace bien puede ser una actividad sumamente educativa:

  • hacer cabañas,
  • ir en bicicleta,
  • ir a la playa,
  • excursiones a la montaña,
  • estar en casa,
  • mirar un rato la tele,
  • leer…

En esto hemos de ser muy abiertos. Ser honestos y recordar cómo eran nuestras vacaciones ¿qué hacíamos y qué no hacíamos? ¿Cuánto rato podíamos estar sin hacer nada?

¿Y si nosotros les proponemos leer? | Siempre y cuando la lectura sea motivo de placer. Leer, si no se hace a gusto, NO SIRVE PARA NADA.

No ha de ser nunca un castigo. Eso pasa a veces cuando un niño ha acabado los deberes demasiado rápido: “¿ya has acabado?, haz alguna cosa, coge un libro”, como una especie de condicionante, “no puede ser que estés sin hacer nada”.

A la hora de leer si son libros educativos fantástico, pero puede ser también cualquier otra cosa | Si al niño le interesa leer cada día un diario deportivo, por ejemplo, pues estupendo. Quizás en otro momento, a partir de esta lectura, verá que a un entrenador le gusta la poesía, que otro escribe relatos en su tiempo libre,… y el chaval escogerá ir por aquí o por allá.

Para los padres, aunque no hayan suspendido, es inevitable preocuparse por si olvidan lo aprendido | La persona que trabaja en la caja de un supermercado ¿se lleva trabajo para vacaciones? Tenemos derecho a olvidar, a desconectar.

Si han trabajado durante el curso, SE HAN GANADO LAS VACACIONES | Los niños que no han suspendido, y más aún si han tenido buena nota NO DEBERÍAN estar obligados a hacer deberes de verano.

Insistir de nuevo en la calma y en la tranquilidad. Decía Cervantes que:

los males que no tienen fuerza para acabar con nuestra vida, no la han de tener para acabar con nuestro ánimo”.

Un suspenso es un suspenso, o dos, o tres | Lo que quedará, cuando pase el tiempo, no será ese suspenso o esa recuperación sino como trabajamos aquel suspenso y aquella recuperación.

Que el sabor que nos quede sea el de un verano en el que nos lo pasamos bien, “fuimos aquí, allá… y además yo tenía que recuperar, pero ya ni me acuerdo”.

Haciéndolo con alegría, con tranquilidad, con voluntad de desconexión y de aprovechar mucho este tiempo de vacaciones para estar en familia, para estar con nuestros hijos, para conocernos y pasárnoslo muy bien. Para querernos que es de lo que se trata. notas escolares