Inteligencias múltiples de Howard Gardner

Inteligencias múltiples de Howard Gardner

Ahora sabemos que con el tiempo ha ido cambiando el concepto tradicional sobre la inteligencia y que hay más de un tipo de inteligencia, lo que conocemos como inteligencias múltiples.

En total se han definido doce:

  • intrapersonal,
  • interpersonal,
  • naturalista,
  • musical,
  • espaciovisual,
  • cinesicocorporal,
  • lingüística,
  • lógico-matemática,
  • existencial,
  • emocional,
  • creativa
  • y colaborativa,

y se relacionan entre ellas. Al nacer tus hijos disponen de todas las inteligencias, pero lo más habitual es que sólo tengan tres o cuatro más desarrolladas.

Howard Gardner y su teoría de las inteligencias múltiples

Howard Gardner nació en Scranton, Pensilvania, el 11 de julio 1943. Es psicólogo, investigador y profesor de la Universidad de Harvard. Es conocido en el ámbito científico por sus investigaciones en el análisis de las capacidades cognitivas y por haber formulado la teoría de las inteligencias múltiples.

Por dicha teoría y por sus implicaciones en la mejora global de la educación,​ le fue concedido el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en el año 2011.​

Howard Gardner publicó la teoría de las inteligencias múltiples en 1983 en el libro Frames of Mind: The Theory of Multiple Intelligences, en él se critica la idea de la existencia de una sola inteligencia a través de las pruebas psicométricas.

De las inteligencias múltiples a la educación personalizada | REDES de Eduard Punset

Con ocasión de la entrega del premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales de 2011, Eduard Punset y Howard Gardner protagonizaron un coloquio en Avilés, el 18 de octubre de 2011,  y conversaron sobre las inteligencias múltiples, las nuevas tecnologías y el surgimiento de una manera nueva y personalizada de educar a los niños.
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¿Por qué es importante conocer y trabajar todas las inteligencias de tu hijo?

✔️ Porque de esta manera conocerás mejor sus capacidades y le podrás acompañar y orientar a lo largo de todo su proceso educativo.

✔️ Porque, aunque tenga desarrolladas unas inteligencias más que otras, hay que incentivar cada una de ellas si queremos darle una educación completa. Esta educación más global, por otra parte, también le ayudará a reforzar aquellas competencias que ya tiene más desarrolladas.

✔️ Porque se puede aprender un mismo conocimiento desde cada una de las inteligencias. Así, si por ejemplo tu hijo o hija tiene más desarrollada la inteligencia musical, puedes crear condiciones y oportunidades para que a partir de esta inteligencia aprenda contenidos como las tablas de multiplicar o un tema de ciencias naturales, a través, por ejemplo, de la entonación o de la repetición de una canción.

✔️ Porque contribuirá a mejorar su autoestima; tradicionalmente se han valorado más las inteligencias lógico-matemática y lingüística, pero actualmente se puede afirmar que hay diferentes formas de entender y representar el mundo, múltiples inteligencias, todas ellas importantes para el desarrollo de tu hija o hijo.

¿Cómo puedes saber en qué inteligencia destaca tu hijo?

Observa a tus hijos en sus actividades diarias o en nuevas situaciones. El tipo de actividad, la forma en que la llevan a cabo y la facilidad para realizarla te indicarán en cuál o cuáles inteligencias es probable que destaquen.

Las características de cada una de ellas

Para Howard Gardner la inteligencia no es un conjunto unitario que agrupe diferentes capacidades específicas, sino una red de conjuntos autónomos, interrelacionados relativamente. El desarrollo de algún tipo de inteligencia para él depende de tres factores:

  • factor biológico,
  • factor de la vida personal,
  • y factores culturales e históricos.

Para Gardner, la inteligencia es un potencial biopsicológico de procesamiento de información que se puede activar en uno o más marcos culturales para resolver problemas o crear productos que tienen valor para dichos marcos.

De esta forma, desde esta perspectiva las inteligencias no son algo que se pueda ver o contar: son potenciales ―es de suponer que neurales― que se activan o no en función de los valores de una cultura determinada, de las oportunidades disponibles en esa cultura y de las decisiones tomadas por cada persona y/o su familia, sus educadores y otras personas.

Hasta la fecha, Howard Gardner y su equipo de la Universidad de Harvard han identificado doce tipos distintos de inteligencia:

Inteligencia intrapersonal

¿Qué es la inteligencia intrapersonal? Es la capacidad que tienen tus hijos para conocerse a sí mismos, las propias capacidades, habilidades y límites, aceptarse y autocontrolarse. También ser conscientes de los propios sentimientos y emociones, saberlos expresar y gestionar.

¿Cómo puedo saber si mi hijo o hija tiene especialmente desarrollada la inteligencia intrapersonal? En general observarás que los niños y niñas que tienen especialmente desarrollada esta inteligencia son conscientes de sus emociones, expresan bien sus sentimientos y pensamientos, saben marcarse objetivos y cumplirlos. Pueden trabajar solos y se muestran independientes.

¿Cómo desarrollar la inteligencia intrapersonal en mi hijo o hija? Es importante reconocer sus cualidades y valorar sus logros para reforzar su autoestima. Pero también le has de hacer notar sus límites para que sea capaz de aceptarse y quererse tal y como es.

También es importante ayudarle a expresar sus emociones, a reflexionar sobre sus acciones, a planificar sus propios proyectos, a marcar sus objetivos adaptados a sus características. En este sentido puedes animarle a escribir diarios personales y a tener sus momentos para la reflexión personal.

Inteligencia interpersonal

¿Qué es la inteligencia interpersonal? Es la capacidad que tienen tus hijos para ponerse en la situación del otro, comprender sus sentimientos y su manera de pensar. También para saber relacionarse y gestionar los conflictos de una manera positiva, teniendo en cuenta los intereses propios y los de los demás.

¿Cómo puedo saber si mi hijo o hija tiene especialmente desarrollada la inteligencia interpersonal? Si tu hija o hijo tiene desarrollada especialmente la inteligencia interpersonal observarás que a menudo es el líder entre sus compañeros y tiene tendencia a organizar y dirigir actividades para los demás.

Los jóvenes o niños que tienen desarrollada esta inteligencia suelen ser buenos comunicadores. También entienden lo que les pasa a sus compañeros y a menudo les dan consejos y les ayudan a encontrar soluciones a sus problemas.

¿Cómo desarrollar la inteligencia interpersonal en mi hijo o hija? Es interesante que participe en asociaciones juveniles de ocio, espacios donde podrá estimular sus capacidades de relación. Los trabajos sociales y otras actividades le pueden ayudar a poner en práctica su empatía, es decir, saberse poner en el lugar del otro.

Las horas de convivencia familiar pueden ser motivo para hablar y reflexionar sobre temas de actualidad. Es bueno que juegues con él a  juegos de relación social y que fomentes las actividades en grupo.

También es conveniente que fomentes su participación en las actividades del centro escolar, porque de esta manera le ayudarás a aplicar sus capacidades.

 

Inteligencia naturalista

¿Qué es la inteligencia naturalista? Es la capacidad que tienen tus hijos para observar y entender el mundo natural.

¿Cómo puedo saber si mi hijo o hija tiene especialmente desarrollada la inteligencia naturalista? En general observarás que los niños y jóvenes que tienen especialmente desarrollada esta inteligencia se muestran muy interesados ​​por su entorno natural y por hacerse preguntas sobre su funcionamiento.

Les gusta pasear por la naturaleza y las actividades al aire libre. Se lo pasan bien investigando y experimentando hechos naturales. También suelen estar interesados ​​en el cuidado de plantas y animales.

¿Cómo desarrollar la inteligencia naturalista en mi hijo o hija? Puedes acompañarle al zoológico, a los jardines botánicos, a las granjas, a los acuarios, a los huertos, a los museos de ciencias naturales o de geología… Puedes estimularle a hacer colecciones de caracoles, de piedras, de hojas, de corteza de árboles…

También puede reproducir elementos de la naturaleza con materiales como el barro, la plastilina y el papel para modelar. En casa es interesante acostumbrarle a reciclar todos los materiales de desecho y  jugar con él o ella a clasificarlos.

También es conveniente que tenga libros, colecciones y películas sobre la naturaleza: animales y plantas. Son adecuados los juegos didácticos sobre animales, plantas o el cuerpo humano.

 

Inteligencia musical

¿Qué es la inteligencia musical? Es la capacidad que tienen tus hijos para aprender formas musicales, para diferenciar sonidos, para seguir ritmos, para utilizar diferentes timbres de voz o para tocar instrumentos.

¿Cómo puedo saber si mi hijo o hija tiene especialmente desarrollada la inteligencia musical? Si tu hijo o hija tiene especialmente desarrollada la inteligencia musical es probable que se pase el día cantando, escuchando música o siguiendo con el cuerpo, las manos o los pies el ritmo que escucha. También puedes observar que es más sensible que los otros niños a las cualidades del sonido: intensidad, volumen, duración y timbre.

Suelen ser oyentes muy críticos porque son capaces de hacer valoraciones de las melodías que escuchan. Probablemente muestran interés por tocar un instrumento, tienen una buena memoria musical y recuerdan muy bien las canciones.

¿Cómo desarrollar la inteligencia musical en mi hijo o hija? Puedes acompañarle a conciertos, animarle a participar en corales infantiles, estimularle para que escuche música, favorecer que toque algún instrumento musical que le guste, ver películas relacionadas con una obra musical o un músico, etc.

 

Inteligencia espacial y visual

¿Qué es la inteligencia espacial y visual? Es la capacidad que tienen tus hijos para percibir y expresar el espacio, su estructura y su organización.

¿Cómo puedo saber si mi hijo o hija tiene especialmente desarrollada la inteligencia espacial y visual? En general los niños y jóvenes que tienen especialmente desarrollada esta inteligencia se orientan fácilmente en el espacio cuando se mueven o viajan.

Saben dibujar lo que ven o hacen construcciones de objetos tridimensionales con papel, barro o plastilina, y a menudo se interesan por imágenes de expresión artística (pintura, fotografía…) o por representaciones (mapas, diseños…).

¿Cómo desarrollar la inteligencia espacial y visual en mi hija o hijo? Puedes fomentar las actividades artísticas de expresión (pintura, dibujo…), de construcción (maquetas, estructuras…) y de diseño de espacios (decoraciones, murales…). Puedes utilizar libros de arte, mapas, cámaras fotográficas, bibliotecas de imágenes, vídeos, diapositivas, etc.

 

Inteligencia corporal-cinestésica o corporal-kinestésica

¿Qué es la inteligencia corporal-kinestésica? Es la capacidad que tienen tus hijos de utilizar el cuerpo para expresarse.

¿Cómo puedo saber si mi hija o hijo tiene especialmente desarrollada la inteligencia corporal-kinestésica? En general a los niños y niñas que tienen desarrollada especialmente esta inteligencia les suelen gustar todas las actividades que tienen que ver con el movimiento: hacer deporte, bailar… También suelen expresarse con movimientos corporales.

Necesitan manipular y experimentar con los objetos para entender lo que han aprendido y también utilizan el movimiento de su cuerpo para expresarse. Son muy diestros en habilidades manuales como recortar, modelar o hacer juegos de construcción.

¿Cómo desarrollar la inteligencia corporal-kinestésica en mi hijo o hija? Puedes promover que realice actividades de movimiento: danza, interpretación teatral, deportes, juegos de rol, actividades manuales, ejercicios de relajación, etc. También puedes aprovechar en casa para hacer juegos donde se utilice el cuerpo: juegos de imitación, representaciones, disfraces…

 

Inteligencia lingüístico-verbal

¿Qué es la inteligencia lingüística? Es la capacidad que tienen tus hijos para utilizar las palabras de manera correcta a la hora de hablar o escribir, así como la capacidad que tienen para comprender y explicar lo que han leído o escuchado.

¿Cómo puedo saber si mi hijo o hija tiene especialmente desarrollada la inteligencia lingüística? En general a los niños y niñas que tienen especialmente desarrollada la inteligencia lingüística desde muy pequeños les gusta mucho hablar y explicarse, y, más adelante, muestran también interés por la lectura y la escritura, por inventar historias, por comunicar ideas, por crear juegos de palabras, o incluso por la resolución de crucigramas.

Observa también si tu hija o hijo tiene facilidad para aprender idiomas.

¿Cómo desarrollar la inteligencia lingüística en mi hijo o hija? Para los niños pequeños una de las mejores maneras de estimular el desarrollo de sus capacidades lingüísticas es a través de los juegos verbales, como el «veo veo», las adivinanzas o los trabalenguas.

Si tus hijos ya han aprendido a leer y escribir, puedes jugar con aquellos juegos de mesa que incluyan el uso del lenguaje, como los dominós de ideas, juegos con preguntas, juegos de construcción de palabras o frases, puzles con abecedarios o frases…

También los juegos de palabras, crucigramas, autodefinidos, «el ahorcado» o las sopas de letras son una herramienta lúdica que encontramos en periódicos y revistas y que les ayudan a desarrollar la memoria y progresar en la lectura y la escritura.

Otras actividades que puedes fomentar en tus hijos son las lecturas en voz alta, dialogar o conversar sobre temas de la escuela, escribir historias inventadas, leer y aprender poesías.

Puedes ayudarles a buscar información en libros, diccionarios, enciclopedias y a utilizar procesadores de textos. También puedes promover el hábito lector: leyendo de diez a veinte minutos cada día con tus hijos cuando son pequeños, teniendo en casa los libros de su interés, disponer de un lugar en casa para leer, haciendo actividades en torno a los libros como dibujar, ir a la biblioteca, al teatro o al cine…

 

Inteligencia lógico-matemática

¿Qué es la inteligencia lógico matemática? Es la capacidad que tienen tus hijos para buscar soluciones y resolver problemas, utilizando los cálculos matemáticos, el pensamiento lógico, el razonamiento y las relaciones abstractas.

¿Cómo puedo saber si mi hija o hijo tiene especialmente desarrollada la inteligencia lógico matemática? En general a los niños y jóvenes que tienen especialmente desarrollada esta inteligencia les gusta clasificar y descubrir las relaciones entre las cosas; también se sienten atraídos por los cálculos matemáticos y por los juegos de estrategia y de experimentación.

Les gusta descubrir cómo funcionan las cosas, se interesan o descubren las matemáticas en la naturaleza y les gusta contestar los porqués que ellos mismos se hacen.

¿Cómo desarrollar la inteligencia lógico matemática en mi hijo o hija? Una de las maneras de estimular las capacidades lógico-matemáticas de tus hijos es a través de juegos con números, juegos de ingenio, juegos con cálculos mentales, resolución de problemas, secuencias ordenadas según la forma o el color con varios objetos como pinzas, bolas, tapones…

También se pueden utilizar rompecabezas, tangram (juegos de figuras geométricas), dados, juegos de ajedrez de mesa o electrónicos, dominós clásicos y de operaciones, juegos de damas, bingos con operaciones matemáticas…

Puedes realizar actividades relacionadas con la vida diaria, como medir y pesar objetos, calcular gastos de la compra y el cambio que nos han de devolver, observar y anotar los fenómenos atmosféricos, interpretar mapas, medir las distancias en vuestros desplazamientos…

 

Inteligencia existencial

¿Qué es la inteligencia existencial? Es la capacidad que tienen tus hijos para hacerse preguntas sobre el mundo, la existencia de los seres humanos, la vida o la muerte.

¿Cómo puedo saber si mi hijo o hija tiene especialmente desarrollada la inteligencia existencial? En general observarás que los niños y jóvenes que tienen especialmente desarrollada esta inteligencia pueden quedarse pensativos viendo una película, un paisaje, un evento, algún elemento de la naturaleza…

Muestran interés por el universo y sus formas de vida. En general tienen una gran capacidad de aprender de la adversidad. También tienen un conocimiento importante de ellos mismos y mucha sensibilidad hacia los problemas de los demás.

¿Cómo desarrollar la inteligencia existencial en mi hija o hijo? Para ayudar a tus hijos a desarrollar esta inteligencia conviene que antes de ir a dormir hables con ellos de lo que han hecho durante el día, dejando algunos minutos para su propia reflexión.

También es importante utilizar el diálogo para ayudarles a encontrar respuestas a sus preguntas, o bien utilizar cuentos u otras herramientas que faciliten este diálogo y también con la finalidad de ayudarles a concentrarse y reflexionar.

 

Inteligencia emocional

¿Qué es la inteligencia emocional? A pesar de que el concepto de inteligencia emocional fue empleado por primera vez por los psicólogos americanos Peter Salovey y John Mayer, en el año 1990, fue Daniel Goleman quien, gracias a su best-seller Inteligencia emocional, en 1995, hizo famosa esta expresión.

La inteligencia emocional comprende tanto la inteligencia intrapersonal como la inteligencia interpersonal, y está compuesta por cinco elementos:

✔️ Autoconciencia emocional: La autoconciencia emocional implica reconocer los propios estados de ánimo, tener la capacidad de reconocer la manera en que nuestras emociones afectan a nuestras acciones, además de saber utilizar adecuadamente nuestros valores para que nos sirvan de guía en el momento en que nos enfrentamos a la toma de decisiones.

Nuestros sentimientos nos acompañan siempre en nuestras acciones pero raramente nos damos cuenta de ellos, y solamente nos percatamos cuando se han desbordado. Por ello es necesario hacer esa pequeña pausa para reconocerlos y saber que con ellos podemos afectar a los demás y a nosotros mismos.

✔️ Autocontrol emocional: Es la capacidad de ejercer dominio sobre uno mismo, o lo que es lo mismo controlar las propias emociones, comportamientos, deseos o simplemente estar en calma.

Es una capacidad que nos permite afrontar cada momento de la vida con mayor serenidad y eficacia. El autocontrol es importante para los seres humanos, hay algunos estudios que afirman que las personas con un mayor autocontrol hacen más amigos, sacan mejores notas o tienen una vida más saludable porque sufren menos sobrepeso o fuman y beben menos alcohol.

✔️ Automotivación: La automotivación es una habilidad muy potente, y no es lo mismo que la motivación. La motivación está presente en todas las funciones de la vida, en actos simples como el comer que está motivado por el hambre. Pero cuando hablamos de automotivación es algo diferente, ya que es la motivación hacia uno mismo.

Automotivarse es darse a uno mismo las razones, impulso, entusiasmo e interés con el que provocar una acción específica o un determinado comportamiento. Es influir en nuestro estado de ánimo para así poder proceder de una manera precisa y efectiva en un aspecto de nuestra vida.

Con esta habilidad tendremos una fuerza interna que será como un potente motor que nos impulsará constantemente hacia adelante y nos dará la energía necesaria para realizar esfuerzos y lograr una determinada meta u objetivo.

✔️ Empatía: La empatía es la capacidad para ponerse en el lugar del otro y saber lo que siente, o incluso lo que puede estar pensando.

✔️ Habilidades sociales: Los humanos somos seres sociales y, por consiguiente, necesitamos adquirir una serie de habilidades que nos permitan vivir en armonía con nuestros semejantes, ya que necesitamos a los demás para sobrevivir y para disfrutar de una vida emocionalmente sana.

El no poseer ciertas habilidades sociales determina cómo nos vamos a comportar cuando estamos con otras personas, y nuestra manera de actuar puede, en ocasiones, ser mal interpretada por los demás y generar un conflicto que podría haberse evitado.

Son habilidades sociales básicas, por ejemplo, la escucha activa, la asertividad, la capacidad de negociación, el saber expresarse, el respeto, la credibilidad, la compasión, el pensamiento positivo, la paciencia, la cortesía…

Son muchas las investigaciones que afirman que la inteligencia emocional aporta múltiples beneficios: minimiza los efectos del estrés y los previene, mejora el bienestar emocional, mejora las relaciones interpersonales, mejora el rendimiento laboral…

 

Inteligencia creativa

¿Qué es la inteligencia creativa? La creatividad consiste en innovar y crear cosas nuevas; es la habilidad para encontrar soluciones inteligentes, a veces inesperadas, a nuestros problemas y retos diarios. La inteligencia creativa es el resultado de combinar intelecto con imaginación.

Así como hay personas que están hechas para trabajar en un puesto de trabajo que requiere un trabajo mecánico y monótono, y que se adaptan de maravilla a entornos laborales de este tipo, hay otras personas que no.

En las personas creativas parece que su mente vuela, siempre están un paso por delante de los demás y están constantemente innovando. Son personas que poseen una alta inteligencia creativa.

Lo que caracteriza a las personas con alta inteligencia creativa es:

  • la fluidez, facilidad para generar un número elevado de ideas respecto a un tema determinado.
  • la flexibilidad, para ver y abordar las situaciones desde diferentes ángulos y alcanzar la solución del problema.
  • y la originalidad, para fabricar respuestas ingeniosas, poco habituales o novedosas

 

Inteligencia colaborativa

¿Qué es la inteligencia colaborativa? El concepto de inteligencia colaborativa ha aparecido más recientemente en el entorno organizacional. Sería la capacidad de elegir la mejor opción para alcanzar una meta determinada trabajando en conjunto, y está basada en el trabajo en equipo tan necesario hoy en día para las empresas.

De hecho, a la hora de encontrar empleo, la competencia del trabajo en equipo es una de las más valoradas por los empleadores, cosa que ha motivado que estén apareciendo másters o cursos especializados en este tipo de inteligencia.

Con la inteligencia colaborativa se consigue una forma de trabajar mucho más creativa y eficiente. Los trabajadores sienten que forman parte de la organización, aumenta su motivación y se crea un buen clima laboral. Varias mentes conectadas entre sí, y con un objetivo común, ofrecen resultados muy por encima de lo esperado.

 

El ajedrez y las inteligencias múltiples

Jaque a la ciencia es una sección del programa A vivir que son dos días, de Cadena Ser. Leontxo García se rodea de los mejores expertos para explicar cuál es la relación del ajedrez con el funcionamiento del cerebro. Explicar la ciencia a través de una jugada de ajedrez es algo que solo un experto en ambas cosas es capaz de hacer.

En este programa en concreto Leontxo se acompaña de Montserrat del Pozo, una de las personas que más sabe en nuestro país sobre inteligencias múltiples. Está considerada como uno de los líderes de la innovación educativa en España y goza de gran prestigio internacional. Dirige el Colegio Montserrat de Barcelona, donde llevan aplicando el ajedrez como herramienta pedagógica desde hace años con el método de Adriana Salazar.

En esta entrevista explica la educación innovadora que se imparte en el centro que dirige y que tan buenos resultados está dando:

Según Leontxo hay argumentos irrefutables para afirmar que jugando al ajedrez se desarrollan al menos cinco de las inteligencias múltiples:

✔️ Inteligencia lógico-matemática: esta conexión es evidente. No solo en la manera de pensar del ajedrecista, sino también en la geometría del tablero, o en la precisión del cálculo cuando intentas anticiparte a lo que va a ocurrir en las próximas jugadas.

Por eso casi todos los estudios científicos indican que los alumnos de clases de ajedrez educativo mejoran su rendimiento en matemáticas.

✔️ Inteligencia lingüística: el ajedrez desarrolla mucho la concentración, y, si uno sabe concentrarse, al leer se comprende mejor lo que se lee.

Además, cuando leemos y cuando jugamos al ajedrez nuestro proceso cerebral es muy similar: en ambos casos estamos reconociendo signos, que son o letras o piezas de distinto color, valor y tamaño; asociamos esos signos entre sí, formando palabras o combinaciones de jugadas; y sacamos conclusiones de esas asociaciones. Por eso los niños que han automatizado ese proceso cerebral jugando al ajedrez con frecuencia leen mejor.

✔️ Inteligencia espacial: si yo estoy jugando una partida la posición que me interesa ver no es la que ven mis ojos en el tablero, sino la que vislumbro mentalmente y que puede producirse dentro de varios movimientos.

Y como los ajedrecistas deben hacer eso todo el rato, es obvio que desarrollan mucho su visión espacial.

✔️ Inteligencia intrapersonal: para ser un buen jugador de ajedrez es imprescindible saber cuáles son tus puntos fuertes y débiles; a qué tipo de posiciones te interesa llegar porque encajan muy bien con tus cualidades y temperamento; y cuáles debes evitar a toda costa porque te sientes muy incómodo, aunque tengas ventaja en esa posición.

✔️ Inteligencia interpersonal: es esencial conocer al rival y saber cuáles son sus puntos débiles y fuertes, saber en qué posiciones se siente como pez en el agua, en cuáles se suele equivocar o se pone nervioso…

Esas son las cinco inteligencias que de forma muy clara desarrolla el ajedrez, pero aún hay más. Por ejemplo en lo que respecta a la inteligencia musical y a la corporal,  si se utilizan los métodos de Adriana Salazar, que invita a los niños pequeños a bailar y a correr por un tablero gigante en el suelo, también se están desarrollando.

 

Inteligencias múltiples en el aula | Actividades para niños PDF

Guías para trabajar las inteligencias múltiples en el aula:

 

Libros para aplicar las inteligencias múltiples en el aula

 

 

Qué es el apego ansioso ambivalente

El estilo de apego ansioso ambivalente se da aproximadamente en un 10% de la población. Lo que caracteriza este tipo de apego es que los padres se muestran muy impredecibles ante la conducta y necesidades que tienen sus hijos, respondiendo en ocasiones de forma muy exagerada ante esas necesidades, otras veces siendo responsivos, y otras no haciendo caso al niño o la niña.

Los cuidados por parte de estos padres son impredecibles, soliendo depender del estado anímico que tengan y de si sus necesidades básicas las tienen cubiertas. ¿Cómo van a ser capaces de tranquilizar a su hijo o hija si no son capaces de tranquilizarse ellos mismos?

No se trata sólo de que no puedan ver las necesidades de sus hijos, si están pendientes antes de las suyas propias, sino que le van a dar a su hijo o hija lo que ellos necesitan.

Esto se refleja a la perfección en una frase del genial Miguel Gila: «Cuando mi madre tenía frío, me ponía una chaqueta por encima.» (Voy a abrigar a mi hijo porque yo tengo frío, no porque él lo tenga).

¿Cómo se sienten los niños con este tipo de apego?

Para el bebé o niño con apego ansioso ambivalente no hay una conexión entre lo que necesita y la respuesta que obtiene de su padre o madre. Prima el cambio y la inconsistencia, y en la gran mayoría de ocasiones todo es muy cambiante y no hay un patrón que seguir.

El niño es cuidado con pautas muy imprevisibles. Sus padres pueden:

  • responder de manera correcta a lo que él necesita
  • o verse superados por el miedo
  • o ni siquiera hacerle caso.

Son padres que a veces satisfacen la necesidad que su hijo tiene a la primera, pero en otras ocasiones hasta la quinta no lo hacen o se da el caso de que esa necesidad nunca será atendida.

En el tipo de apego ansioso ambivalente las figuras de apego suelen estar más pendientes de sus necesidades y de sus deseos que de los de sus hijos e hijas. Se muestran hiperactivados e intranquilos por sus propios problemas y necesidades y en consecuencia no van a poder atender ni calmar las necesidades de los pequeños. Suelen utilizar a sus hijos para su propia satisfacción y tranquilidad.

A modo de ejemplo, muchas parejas adolescentes o inmaduras, que han sido padres muy pronto, lo que esperan es que sea el pequeño quien «solucione» o «salve» la pareja. Es un tremendo error el que tengan la expectativa de que el niño sea su figura de apego.

El niño no sabe qué le espera ni cómo responderán sus padres a sus necesidades emocionales. Lo que eso provoca en él es una gran ansiedad e inseguridad, ya que no sabe nunca si obtendrá lo que necesita, no favoreciéndose su curiosidad, su exploración y su autonomía. Esto se compensa teniendo una relación con las figuras de apego excesivamente íntima, tan íntima que llega a ser invasiva, a cambio de seguridad y protección. A pesar de esa imprevisibilidad el pequeño ha aprendido que si insiste en su necesidad, tarde o temprano, se la cubrirán.

Qué es el apego ansioso ambivalente

En la mayoría de ocasiones la forma exagerada y sobreprotectora con la que responden estos padres se debe al miedo que ellos mismos tienen. De hecho, un porcentaje elevado de los padres y madres que ejercen sobreprotección con sus hijos tienen un apego ansioso ambivalente, y lo que en realidad los mueve a la acción es su propio miedo. Dado que son adultos que sienten angustia y temor por los diferentes elementos del ambiente, no dejan que sus hijos e hijas entren en contacto con ellos. Son padres que se muestran sobreprotectores e hipervigilantes.

Qué es el apego ansioso ambivalente

Las veces en que estos padres no responden ante las necesidades de sus hijos no es porque no quieran hacerlo, sino que no saben qué hacer o decir ante esas demandas. No tienen mala intención, lo que ocurre es que no saben hacerlo mejor y hacen lo que pueden. Sería cuestión de darles pautas, para que sean conscientes de su situación, y herramientas, para que puedan revertirla.

Son padres y madres que están sobrecargados con muchas emociones y sentimientos que no son capaces de gestionar de manera adecuada. También presentan dificultades para contener dichas emociones, por lo que en ocasiones tienen estallidos de miedo, rabia, tristeza, etc. Estallan cuando llega un momento en el que no pueden más.

Qué es el apego ansioso ambivalente

Dado que son personas que están muy invadidas y dominadas por sus emociones, pueden necesitar ayuda psicológica para aprender a manejarlas y alcanzar cierta distancia respecto a ellas. De esa forma sabrán equilibrar pensamientos y emociones, y entenderán que las emociones se pueden gestionar a través del pensamiento.

El niño con apego ansioso ambivalente en el colegio

El objetivo del niño o la niña con apego ansioso ambivalente es llamar la atención de las personas de las que depende, principalmente de sus padres.

Pero, dado que los profesores son figuras de apego de segundas oportunidades para los niños, los niños con estilos de apego ansioso ambivalente reclaman en clase la atención de sus profesores. Lo hacen mediante conductas disruptivas, siendo agresivos, mostrándose dependientes de sus maestros, aunque, a su vez, de una forma déspota.

¿Qué es lo que por encima de todo quiere conseguir un niño o  niña con apego ansioso ambivalente? Intimidad. El niño o niña busca esa intimidad como sea, llamando la atención de su padre o de su maestro, pero no sabe cómo hacerlo de manera correcta.

Qué es el apego ansioso ambivalente

Los niños con apego ansioso ambivalente son niños a los que en el colegio les suele costar bastante concentrarse y que acostumbran a mostrarse dependientes de sus maestros.

A veces se les confunde con niños con dificultades de aprendizaje porque suelen tener un bajo rendimiento académico. En ocasiones muestran mucha ansiedad, lo que se transforma en impulsividad, problemas para concentrarse en las tareas escolares, hiperactividad, se olvidan de anotar y hacer los deberes, etc. En ocasiones se les puede llegar a confundir con niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)

El niño con apego ansioso ambivalente en el ámbito social

El estilo de apego ansioso ambivalente acostumbra a ir asociado a trastornos de ansiedad, trastornos del estado de ánimo (depresión), etc. Los niños y niñas acostumbran a sentir miedo a ser rechazados por los demás, en parte porque en un elevado porcentaje de los casos sus padres no se muestran responsivos ante sus necesidades, cosa que les genera miedo a que los demás los rechacen y no les den lo que necesitan.

Nos podemos encontrar con dos tipos de niños con apego ansioso ambivalente en lo que respecta al ámbito social:

  • Por un lado están los que constantemente buscan la aprobación de su figura de apego: «Te quiero mucho, mamá», «¿Verdad que me estoy portando bien?».
  • Y por otro lado están los que muestran rivalidad y celos: «Fulanito me está molestando», «Mi hermano no me deja en paz».

Son niños que se muestran temerosos, hipervigilantes, hiperactivados y que constantemente manifiestan su dependencia y deseo de aprobación. Suelen tener muchas contradicciones e inseguridades. El desarrollo de una nula o escasa autonomía es una de las muchas repercusiones que tiene el apego ansioso ambivalente de los padres sobre sus hijos.

Cómo es el comportamiento en «la situación extraña»

En la situación extraña de Mary Ainsworth se observa que el niño con apego ansioso ambivalente no puede explorar todo lo que le rodea, ya que lo que se ve comprometido con este tipo de apego es la autonomía y la curiosidad.

Qué es el apego ansioso ambivalente

El niño, en esa situación desconocida, está más pendiente de que su madre no se aleje de la habitación que de explorar lo que hay en el ambiente:

  • El niño no se separa de su madre cuando ella está.
  • Cuando la madre sale de la habitación el pequeño llora de manera desconsolada y no hay nada ni nadie que pueda tranquilizarlo.
  • Cuando regresa la madre el niño se le acerca, aunque no es calmado. Cierto es que su madre no siempre se muestra responsiva ni le da lo que él necesita, pero mejor es quedarse con su madre que en una situación en la que desconoce los peligros que tiene.

Qué diferencias hay entre el apego evitativo y el ansioso ambivalente

Lo que caracteriza al niño con apego inseguro evitativo es el no tener relaciones íntimas y afectivas tanto con sus iguales como con los adultos. En el apego ansioso ambivalente lo que se ve comprometido es la exploración, la curiosidad y la autonomía del niño.

Mientras que los padres de niños con apego evitativo sacrifican la intimidad para dar paso a una forma exagerada de autonomía, los padres de niños con apego ansioso ambivalente abandonan la posibilidad de autonomía a favor de una forma dependiente de intimidad y seguridad.

Mientras que los niños que han tenido figuras de apego evitativas han recibido poca atención a sus necesidades afectivas o emocionales, los niños con figuras de apego ansiosa ambivalente pueden, o bien haber recibido un exceso de atención (padres sobreprotectores), o bien un déficit en dichas atenciones afectivas (padres negligentes).

Mientras que los padres que tienen un estilo de apego inseguro evitativo tienden a recibir todos los estímulos pero no llegan a ser conscientes de ellos, los padres que tienen un estilo de apego ansioso ambivalente están sobrecargados con tantas emociones que son incapaces de gestionarlas de manera correcta.

Consecuencias de la sobreprotección infantil

La  sobreprotección infantil consiste en eximir de pequeñas responsabilidades en el día a día a los niños y niñas. Hacer nosotros lo que pueden hacer ellos conlleva no entrenarlos en la responsabilidad y en otras habilidades relacionadas.

Y la carencia de habilidades como la autonomía, la fortaleza, la confianza… provoca inseguridad, dependencia y poca tolerancia a la frustración; tiene como resultado el abandono fácil ante una dificultad y un bajo control emocional (rabia o enfado cuando no se consigue lo que se pretende).

© CORBIS. La modelo JANE O’LEARY con su hija de dos años, SHANE, en HAMPSTEAD en 1969

Negarles  las oportunidades diarias que la vida nos brinda para entrenar sus habilidades es una de las principales causas de las carencias emocionales en los jóvenes de hoy en día.

Si quieres que tu hijo tenga la habilidad de la autonomía, aprovecha cada ocasión para que la practique. Llevar la mochila, atarse solo los cordones o abrocharse la chaqueta, prepararse la merienda o hacerse la cama, hacer los deberes o poner la mesa… Son habilidades que algún día nuestros hijos necesitarán tener bien dominadas para caminar por la vida. La autonomía facilita saberse capaz, sentirse válido y por tanto tener confianza.

La sobreprotección infantil incapacita a nuestros hijos. Pero, ¿Cómo podemos empoderar a nuestras hijas e hijos y conseguir que sean autónomos y valientes? ¿Cuáles son los peligros de tener hijos muy dependientes? ¿Qué cosas debemos empezar a dejar que hagan solos, o quizá con ayuda? ¿Cómo podemos gestionar nuestros miedos como madres y padres ante su deseo de ser autónomos? sobreprotección infantil

Cómo evitar la sobreprotección infantil y fomentar la autonomía

¿Qué es la autonomía?

La autonomía es básicamente vivir con el niño como iguales: aunque podemos tener necesidades diferentes, es obvio, respetemos el derecho de cada uno a tomar sus decisiones.

Eso no quiere decir hacer lo que se quiere siempre: no es un descontrol como a veces asusta a la gente, sino que le explicamos los límites, le damos soporte y le orientamos siempre que sea necesario porque pasamos tiempo con él cada día. Dedicamos tiempo a tener esas conversaciones necesarias.

Pero claro, parece una utopía en un mundo en el que para empezar padres y madres no tienen tiempo de calma para dedicar, y que también hacen todo lo posible para asegurar que sus hijos siguen la ruta segura:

  • controlando todo lo que hacen,
  • intentando protegerlos de sentimientos dolorosos
  • y a veces incluso protegiéndolos del fracaso.

Sin darnos cuenta estamos haciendo cosas por nuestros hijos en vez de enseñarles a hacer.

Las consecuencias de esa manera de actuar, de la sobreprotección infantil, son niños inquietos y que presentan muchas carencias, porque equivocarse y fracasar es parte del proceso de aprendizaje. Es a través de esos fracasos como aprendemos a volver a un equilibrio a posteriori. sobreprotección infantil

Sobre la autonomía emocional

Vamos mal si lo primero que hacemos es resolverles a nuestros niños los conflictos. Si cuando tienen un problema en seguida vamos a decirles como lo tienen que resolver, qué se tienen que decir entre ellos, si ya juzgamos quién es el bueno y quién el malo… eso ya es un control, no es un acompañamiento sino un control de la situación.

La autonomía emocional es una competencia compleja, no es fácil. No hemos de confundir la autonomía física con la autonomía emocional, aunque evidentemente están relacionadas.

La autonomía emocional vendría a ser poder estar tú bien aunque aquello que te rodee no lo esté, y es imprescindible para que nuestras hijas e hijos puedan ser libres de presiones externas y que no les afecte el entorno en exceso.

Es esencial que los niños tengan una buena autonomía, confianza… que tengan presente que la motivación personal ha de surgir desde dentro para vivir su propia vida. Deben saber reconocer sus propias emociones, para después tomar las decisiones por ellos mismos.

Eso se consigue dejándolos que experimenten nuevas acciones sin la interacción de los adultos, y después felicitandolos por lo que hacen bien. Y cuando haya algo que no les guste o no les salga redondo explicarles cómo mejorarlo, sin juicios peyorativos ni malas palabras despectivas que les puedan provocar una bajada de la autoestima.

Consecuencias de la sobreprotección infantil

Tenemos que ayudar a nuestros niños a asumir la responsabilidad de sus propios actos, y las consecuencias que se derivan de ellos. Si hacen una actividad y resulta que lo que les vuelve no es agradable, hemos de ver como hacen otra vez esa actividad de otra forma para que no les afecte la respuesta y por tanto ser más fuertes emocionalmente.

Enseñarles que no son los otros quienes deciden de qué humor estaremos, porque así se harán lo suficientemente autónomos emocionalmente y su carácter nacerá desde dentro y no dependiendo de los demás.

A veces, cuando estamos viviendo momentos sociales en los que hay alguna preocupación, eso nos cuesta más. De alguna manera nuestra misión como padres sería preparar a nuestros hijos para que entiendan el mundo, porque algún día les daremos la llave y saldrán de casa; que entonces no se asusten más de la cuenta y no salgan con miedos.

Y, para poder entender el mundo y la vida de fuera, primero hemos de empezar por entender nuestra propia vida: qué pasa con nosotros.

Cuando entendemos cómo somos por dentro: ¿qué pasa?, ¿qué sientes?, ¿para qué sirven las emociones?, ¿por qué las tengo?, ¿por qué las siento?, ¿qué me hacen hacer y qué no?… Entonces es cuando es mucho más fácil entender el mundo de afuera. sobreprotección infantil

¿Cuándo hay que empezar a fomentar la autonomía en los niños?

La autonomía comienza desde que el niño nace. Es en ese momento en el que los dos, el niño y la persona que lo cuida (madre, padre o quien sea), empiezan esta simbiosis de acompañar sin pisar, que es esta sobreprotección. Y esto es a varios niveles:

sA nivel cognitivo: a la hora de tomar decisiones, de analizar situaciones…

tA nivel emocional: que no sea que el niño abre la boca y en seguida alguien lo coge y le responde, sin que ni el mismo niño sepa lo que necesita.

eA nivel social: poder estar con otros y no estar dependiendo exclusivamente de una sola persona.

tA nivel físico: Ser capaz… A veces hay un escalón muy pequeñito y el niño o la niña ya está levantando la mano para que se la cojamos, cuando él puede hacerlo solo (después ves que salta por otro sitio más alto).

Son mensajes que le damos al pequeño: “Tú no puedes. Tú me necesitas”…

Se crea una dependencia innecesaria que lo único que hace es que el niño, en vez de tener herramientas y un mapa para ir por la vida…, pues vaya sin rumbo.

Y más adelante, cuando son adolescentes, les decimos: “Ahora ya eres grande. Ya no haces gracia. Espabílate”.

«¿Ahora? ¿Ahora que llevo quince años en los que has estado tomando decisiones por mí? Que antes de que tenga frío me estás diciendo que me ponga la chaqueta…» sobreprotección infantil

Consecuencias de la sobreprotección infantil

¿Cómo los niños se convierten en autónomos?

Cuando nacemos los seres humanos somos totalmente dependientes. Los cuidadores, normalmente el padre y la madre, son imprescindibles para sobrevivir.

Como especie nos convertimos muy poco a poco y con mucha ayuda en individuos capaces de subsistir por nuestra cuenta y ser independientes. Pero, ¿cómo nos convertimos en autónomos?

Durante la primera infancia niños y niñas han de ir adquiriendo, porque lo pueden hacer, todos los hábitos de autonomía que les permiten responsabilizarse y cuidar de su cuerpo y de sus cosas: la alimentación, la higiene, vestirse solos, buscar la ropa… y también pueden empezar a participar en pequeñas tareas domésticas como hacerse la cama o poner la mesa; porque les permite demostrar que son útiles y capaces, aunque se equivoquen, y eso permitirá a la larga afirmar su autonomía y personalidad. sobreprotección infantil

Consecuencias de la sobreprotección infantil

Al principio no se trata de dejarlos completamente solos haciendo las tareas: no tenemos que controlar pero sí acompañar.

En ese momento en que el niño puede empezar a poner la mesa, puede empezar a vestirse solo… no se trata de decirle: “¡Venga, hazlo!”, y desaparecer… Sino que doy el tiempo, el espacio. Estoy acompañando ese momento.

¡Sí, claro!, dirás, ¡pero cuando lo que nos falta es tiempo!… ¿Cómo hacemos a las ocho de la mañana para conseguir que nuestros hijos se vistan solos y poder salir a tiempo hacia el cole?

Puedes hacerlo como un juego: “¡Venga, vamos! ¡A ver quién se pone los zapatos en 10 segundos! ¡Diez, nueve, ocho…!”, eso puede ayudar a que por ejemplo vestirse sea un reto divertido.

En el libro Crecer con valentía, Cristina Gutiérrez dice: “Los niños sobreprotegidos, a los que los padres y madres han hecho cosas que podían haber hecho ellos, cuando llegan a la ESO sufren una baja autoestima, poca seguridad en sí mismos y desconfianza y más miedos.

Son chicos y chicas que no se sienten los suficientemente valientes para ser sus dignos protectores y necesitan a alguien que lo sea por ellos, padres y madres cuando son pequeños y otra persona cuando son mayores”.

Cómo hacer niños autónomos y responsables

Para que los niños comiencen a practicar su autonomía buscad como padres un sitio donde os sintáis a gusto, donde os sintáis cómodos dejando que vuestra hija o hijo pruebe una actividad por su cuenta. Puede ser jugando en un riachuelo en verano, o subiendo y bajando una pequeña montaña… es una muy buena manera para ellos de ver que está bien equivocarse.

Pero sobre todo, padres y madres, la autonomía no es nada si no se combina con pasar tiempo con vuestros hijos a diario: dejar que te imiten, dejar que jueguen como niños, estando presentes… Haciendo cosas con ellos pero no para ellos.

Se empieza poco a poco, desde el trabajo más dirigido y acompañado hasta el trabajo más auto dirigido y autosuficiente.

Cuando le das espacio a los niños para explorar y aprender por su cuenta pasan cosas sorprendentes: encuentran respuestas por su cuenta, aprenden a compartir e inventan nuevas maneras de hacer las cosas entre otras muchas. La autonomía contribuye a un futuro exitoso.

RESPONSABILIDAD es la palabra mágica, porque siempre estamos entrenando a nuestros hijos tanto en la responsabilidad como en la irresponsabilidad:

  • Cuando yo hago o ayudo más de la cuenta a hacer los deberes a mi hijo lo estoy entrenando en la irresponsabilidad: “No respondo yo, responde mi padre o mi madre”.
  • O al revés, cuando le digo: “Mira, a esta hora ya no te ayudo porque llevas toda la tarde jugando a la Play. Mañana, con la profesora, te espabilas tú”, entonces estás entrenando la responsabilidad, que consiste en que él responde. sobreprotección infantil

Consecuencias de la sobreprotección infantil

¿Qué grado de autonomía tienen hoy los niños?

En general los hermanos pequeños o las hermanas pequeñas acostumbran a tener un grado de autonomía más alto que los hermanos mayores o que los hijos únicos.

Hay un abanico muy amplio: desde los niños que piden la mano para bajar un escalón, a niños que se tiran por las escaleras y saben bajar perfectamente. Depende también de los miedos de los padres y las madres, pero lo habitual es que estén más espabilados los hijos pequeños que los hijos únicos o los hijos mayores.

Lo que muchas veces hay detrás de esta dificultad para dejar que nuestros hijos sean más autónomos es el miedo:

  • el miedo a que no pueda,
  • el miedo a que no sea feliz,
  • el miedo a que se haga daño,
  • el miedo a que no le guste la comida,
  • el miedo a que nos encuentre a faltar…

Miedo, miedo, miedo. ¡Incluso el miedo nos da miedo!

Hoy hay muchos padres y madres asustados; y cuando tú estás asustado lo que ocurre es que tienes el miedo enganchado a la piel… Cuando tienes el miedo enganchado en la piel es muy difícil que no sobreprotejas, es muy difícil que no eduques en el miedo… Y un niño con miedo difícilmente podrá ser autónomo.

Los humanos estamos diseñados para ser autónomos prácticamente a partir de los tres o cuatro años.

Muchas veces nuestros hijos nos dicen: “¡Mira mama! ¡Mira papa! ¡Mira que hago!” Cada vez que un niño o niña dice “¡Mira que hago!”, lo que en realidad está diciendo es: “Mira como avanzo con mi autonomía, y quiero que tú me lo reconozcas”…

Si en ese momento le haces callar… y le abrochas la chaqueta o le atas tú los cordones de los zapatos. ¿Qué ocurre? Estás haciendo a tu hijo dependiente. De manera inconsciente, claro. No tenemos esa intención los padres y madres… Pero cada vez que ejercemos la sobreprotección infantil, cada vez que hacemos algo cuando ellos pueden hacerlo, los estamos debilitando. sobreprotección infantil

Consecuencias de la sobreprotección infantil

¿Por qué los hijos pequeños son más autónomos que sus hermanos mayores?

Los hijos pequeños acostumbran a ser más autónomos porque ya han visto lo que pasa con su hermana o hermano mayor. Ya han visto que son capaces de bajar escaleras, que son capaces de ir en bici, que son capaces de vestirse o desvestirse…, y entonces ya no tienen tanto miedo a que aquello les frustre. sobreprotección infantil

¿En qué momento podemos dejar que los niños hagan según qué cosas solos?

Aprender a hacer pequeñas tareas… A los niños les gusta mucho ver que son capaces de hacer cosas ellos solos… pero muchas veces a los adultos nos da miedo. ¿Cómo podemos saber en qué momento pueden y en cuál no, y hacerlo con seguridad y con tranquilidad?

Es algo que se ha de hacer paso a paso. Lo primero que nos hemos de preguntar es: ¿Puede solo?, ¿puede acompañado?

Al  margen del miedo de los padres en ocasiones hay desconocimiento de la etapa, de las competencias, y también en ocasiones creencias erróneas: ser buena madre o buen padre es vestirlo, darle de comer… es algo que tenemos muy interiorizado cuando no es así.

Por otro lado, a veces hay niños que son capaces de hacer algo solos y, de repente, vuelven a querer que se les ayude a lavarse los dientes. ¿Qué mensaje encriptado hay ahí?

Quizá el niño o la niña necesita que le prestemos más atención, quizá estamos muy tensos por las situaciones que vivimos… y nos está reclamando, con cosas sencillas, que estemos por él o ella. Pero no porque no estemos por ellos, sino porque quizá están más angustiados o tienen más miedos. A veces esta demanda de que hagamos las cosas por ellos es un mensaje que va más allá de lo que están pidiendo.

Si por ejemplo el niño pide que le ates los zapatos cuando ya es grande y sabe solo… ahí hay que vigilar el vínculo: lo que tu hijo te está pidiendo es que le hagas un poquito de caso porque hoy no os habéis visto, y eso no tiene nada que ver con que se sepa o no atar los zapatos.

En ese caso es importante que nos lo digan, que nos lo pidan, porque muchas veces en expresar eso hay dificultad, por ejemplo cuando hay celos.

Pregúntale a tu hijo directamente: “¿Necesitas que te ate los zapatos  o necesitas mimos?”. Y si necesita mimos… pues le das mimos y que él se ate los cordones.

Es una manera de que la niña o el niño pueda entender cuando necesita pedir ayuda o pedir un abrazo porque se siente ese día algo más bajo (es algo que también nos ocurre a los adultos).

Para que esto sea algo normal tenemos que ser los adultos los primeros en darles ejemplo: “¡Hoy necesito abrazos, que he tenido un mal día!”, y nuestros hijos aprenderán con nuestro modelo. sobreprotección infantil

Hay niños a los que les cuesta más hacer cosas por sí solos

Cuando un niño es autónomo y se siente autónomo se siente útil para la comunidad, que es para lo que estamos diseñados; se siente digno de sí mismo y eso hace que le aumente la autoestima.

Por eso hay que empujar un poco al que no quiere para que conquiste sus miedos, porque los miedos se han de conquistar, porque todos tenemos la valentía para atrevernos por ejemplo a ir solos a comprar el pan.

“¿Y si le pasa algo de camino de la escuela?”. También los padres y madres hemos de sacar esa valentía para afrontar esos miedos respecto a nuestros hijos. Por supuesto no le dejes ir solo a la escuela si antes el niño no sabe que para cruzar la calle el semáforo tiene que estar en verde.

También podemos pasear con el pequeño antes de que haga el trayecto solo, entrar en algunas tiendas por las que pase en su recorrido y presentarle al comerciante: “Mira, a partir de mañana mi hijo irá solo al colegio”. Decirle a nuestro hijo que si le pasa cualquier cosa entre y pida ayuda.

Por supuesto también depende del lugar en el que vives. Una opción para los padres, para vencer ese miedo, puede ser seguir de lejos al niño o la niña cuando empiece a ir solo al cole, sin que nos vean… Quizá necesitas hacer ese ejercicio para darte cuenta de que puede ir solo perfectamente.

El miedo siempre es falta de información, o porque no la tengo o porque me falta una parte de esa información. Si vemos con nuestros propios ojos que son capaces de hacer el recorrido sin que ocurra nada… nos quedaremos más tranquilos, de esa forma tenemos la información que nos faltaba: vemos que realmente nuestros hijos son capaces de hacerlo y que no harán ninguna tontería.

Cuanto antes empecemos a ofrecerles oportunidades de desarrollarse solos y auto gestionarse, más les estamos ofreciendo la oportunidad de crecer en todos los sentidos. sobreprotección infantil

“El primer paso para devolver la autonomía a los niños es pedir que vayan al colegio y vuelvan a casa sin ser acompañados por las personas adultas”. Francesco Tonucci

¿Se han de felicitar siempre los nuevos logros?

Por supuesto que hay que felicitar. Ahora hay como miedo a decirles a los niños: “¡Muy bien!”… porque entonces el niño va a depender de ti que todo el día le tengas que estar diciendo “¡Muy bien!”.

Cuando un niño hace algo que es una conquista… si no lo celebramos los de alrededor…

Alguien le ha de decir al niño: “¡Qué bien! ¡Ya eres capaz de…!”. Alguien ha de ver al pequeño.

Quizá no hemos de hacer un ritual, pero si decirle: “¡He visto que ya eres capaz de subir esta escalera!”…

No hace falta exagerar y decirle: “¡Bravo, bravo!”, ni celebrarlo con una pancarta, pero sí que hemos de ver cada conquista que hace nuestro hijo y hacerla evidente. sobreprotección infantil

¿Eran los niños de generaciones anteriores más autónomos?

Cristina Gutiérrez habla en su libro, Crecer con valentía, de que nuestros antepasados hacían pequeños rituales para hacer evidente que una criatura ya era autónoma.

Quizá ahora no damos el valor que se le daba en otros momentos al hecho de tener niñas y niños autónomos, y en cambio los sobreprotegemos hasta mucho después.

Si algunas tribus, como los sioux o algunas tribus africanas, levantasen la cabeza… no entenderían por qué estamos creando hijas e hijos dependientes y frágiles, y con muchos miedos, en vez de personas autónomas, valientes y con fuerza. Porque algún día estos jóvenes tendrán que tirar del carro de la tribu que somos todos nosotros.

Estrategias para fomentar la autonomía

Confía en tus hijos

Es importante que los niños empiecen a hacer tareas de casa y que se ocupen de ellos mismos: de la higiene, del orden, de su ropa, de sus cosas… dicho de otro modo: que se espabilen y que los padres les dejemos un poco en paz…

¡Que es que además nos lo dicen ellos!, que los padres somos muy pesados… Tenemos que confiar en nuestros hijos.

Es cierto que no tenemos la seguridad de que igual nos la lían, pero es que la confianza se trata de eso, de tener fe, de creer que sí que pueden. Porque cuando yo creo que tú puedes, lo acabo reflejando en la mirada y él niño puede verlo.

También es importante demostrar la confianza y que crees en él en momentos en los que tu hijo te la ha liado. Porque cuando todo va bien (cuando el niño saca buenas notas y todo es paz y gloria) todo es fácil y todos educamos estupendamente, pero es en ese momento en el que te la ha liado cuando tú tienes dos caminos:

  • O dignificar: “¡Ostras!, eso que has hecho no corresponde a quien eres. Eres mucho más que ese comportamiento que has tenido, y me gustaría que algún día te atrevieras a ser tú mismo».
  • O humillar : “¡Siempre igual! ¡Es que no cambiarás nunca!”.

Consecuencias de la sobreprotección infantil

Cómo les transmites a tus hijos tu aprobación

Es muy diferente que les digamos el “¡Muy bien!” para todo:

  • por un dibujo,
  • por poner la mesa,
  • por colgar el abrigo,
  • por hacer los deberes de manera autónoma…

que el poder concretar cosas.

No es lo mismo decirle al niño, después de que toque o cante una canción: “¡Ah, muy bien!”, e irte a hacer otra cosa, que decirle: “¡Me ha encantado el tono!” o “Esta canción es muy alegre. ¡Ahora ya te la sabes entera!”.

Poder concretar es algo que empodera muchísimo, porque además da pistas de hacia dónde hemos de ir.

Hay familias que empoderan mucho a sus hijos a nivel cognitivo: son capaces de hacer juicios de valor, de argumentar, de discutir… pero después son incapaces de dormir solos, o cualquier pequeño conflicto si ellos no tienen la razón les produce una frustración brutal. Hay que equilibrar también esta parte más emocional que a veces les cuesta más.

Ten las cosas que los niños puedan utilizar a su alcance

Si tienes un armario que está muy alto, ¿cómo pueden los niños coger las cosas? ¿Cómo pueden ayudar a poner la mesa si los platos están allá arriba?

Una de las primeras cosas que podemos hacer en casa es poner las cosas al alcance de los niños. Revisa que es lo que te da miedo:

  • Si te da miedo que coja un vaso de vidrio, quizá puedes comprar otro de metal o de otro material que no te dé tanto miedo que utilice.
  • O si te da miedo el cuchillo, le puedes dejar un cuchillo que casi no corte. El niño, si el cuchillo casi no corta, no podrá hacerlo todo por sí solo, pero puedes decirle: “yo empiezo y tú acabas”, o al revés, “tú empiezas y cuando estés cansado yo sigo”. Pero de esa manera, si desde que tienen dos años utilizan un cuchillo aunque casi no corte, después, con cuatro o cinco años ya podrán utilizar un cuchillo que sí que corte. sobreprotección infantil

Libros para educar con autonomía

Lecturas que pueden ayudarnos en la crianza de nuestros hijos:

¡Atrévete con su infancia! Edúcales de 0 a 6 años | 224 páginas | Este práctico manual, escrito por la pedagoga Maite Vallet, nos ofrece una serie de pautas para ayudarnos con la educación de nuestros hijos para que crezcan felices y seguros.

¿Quieres saber cómo afianzan su autoestima tus hijos? ¿Les quieres ayudar a crecer autónomos y seguros, disfrutando al máximo su infancia? ¿Te gustaría saber cómo aprenden a comer y dormir sin conflictos, a controlar sus esfínteres y todos sus hábitos de higiene, a vestirse y a ser ordenados?

¿Les quieres enseñar a jugar solos y con otros niños, a compartir y a resolver sus primeros conflictos de convivencia? ¿Quisieras saber cómo superan el déficit de atención, la hiperactividad, la adaptación al centro escolar, las rabietas, los celos y otras situaciones propias de la infancia?

Si quieres dar pasos seguros, resolver dudas y disfrutar a tus hijos, siendo una persona no autoritaria ni permisiva, ¡este es el libro que necesitas! ¡Imprescindible para padres y educadores de la etapa infantil!

✔ Lo puedes encontrar en Amazon por 18,00 euros.

¡Atrévete con su infancia! Edúcales de 0 a 6 años | 224 páginas

100 actividades Montessori | 224 páginas | ¡Actividades para realizar conjuntamente padres e hijos!

La pedagogía Montessori, reconocida internacionalmente, promueve la independencia, la confianza en uno mismo y la concentración del niño. Este libro expone las ideas esenciales de la pedagogía Montessori y propone actividades para:

  • Acompañar y despertar en el niño la comprensión del mundo.
  • Ayudar al niño a cuidar de sí mismo y de su entorno.

✔ Lo puedes encontrar en Amazon por 12,30 euros.

100 actividades Montessori | 224 páginas

Cómo fomentar la responsabilidad | 91 páginas | Este es un manual dirigido a todos los padres que quieren que sus hijos sean responsables y autónomos en el devenir diario.

Este libro, escrito por el pedagogo Jesús Jarque García y que pertenece a la colección «Escuela de Padres”, nos enseña que es necesario fomentar la responsabilidad en los niños desde pequeños.

Los contenidos incluyen los hábitos de autonomía personal que debe tener el niño en cada edad, cómo se enseñan, así como las responsabilidades que debe ir asumiendo.

Es especialmente interesante la tabla de hábitos de autonomía y responsabilidades que el niño debe ir consiguiendo desde los tres años, y que ayudará a los padres a ir controlando las adquisiciones de su hijo. sobreprotección infantil

✔ Lo puedes encontrar en Amazon por 14,77 euros.

Cómo fomentar la responsabilidad | 91 páginas

Crecer con valentía. Un libro para que niños y jóvenes conquisten sus miedos y desarrollen su potencial | 256 páginas | «»¡Soy valiente y no lo sabía!», me dijo orgulloso Eloy, de 7 años, cuando descubrió hasta qué punto era capaz de hacer un montón de cosas por sí solo que hasta entonces le habían hecho sus padres. Nunca se había creído capaz de superar un miedo con la única ayuda de su valentía.»

Las emociones pueden ser nuestras mejores aliadas, pero también nuestros peores enemigos. Conquistar el miedo es, probablemente, una de las principales misiones de los padres.

Educar es una responsabilidad social porque, algún día, estos chicos y chicas deberán salir al mundo para convertirlo, si es posible, en un lugar mejor. Pero para ello, nuestros hijos necesitarán valentía, fortaleza, confianza y seguridad.

¿Les estamos educando para que desarrollen estas habilidades? Porque si los sobreprotegemos, logramos todo lo contrario: aumentar sus miedos y su dependencia y alimentar la baja autoestima en la adolescencia.

Este libro ofrece consejos muy concretos para poner en práctica la educación emocional y conseguir que los chicos y las chicas se conviertan en personas fuertes y valientes para que puedan afrontar los retos de la vida con seguridad y autoestima. Solo si saben quiénes son, qué quieren y adónde van podrán BRILLAR en el futuro.

✔ Lo puedes encontrar en Amazon por 17,00 euros.

Crecer con valentía. Un libro para que niños y jóvenes conquisten sus miedos y desarrollen su potencial | 256 páginas

Descubriendo a Matías. Coaching para padres y niños | 224 páginas | Pasamos un tercio de nuestra vida formándonos para ser unos buenos profesionales pero nadie nos enseña el trabajo más importante de nuestra vida: ser padres.

Para ser padres no hay mejor receta que el conocimiento profundo de uno mismo y de sus hijos, y el coaching es una excelente disciplina para alcanzar este objetivo.

Esta es una guía de entrenamiento para ir generando, poco a poco, nuevos hábitos en la relación con los hijos. Está pensada para niños de todas las edades.

A través de sus numerosos y variados ejercicios, se ponen en práctica las distintas habilidades y herramientas de coaching que se usan para conectar con los niños y descubrir sus capacidades y talentos. Ofrece un mapa con pautas claras para que los padres amplíen la mirada hacia sus hijos y sepan ver todo el potencial que hay en ellos.

✔ Lo puedes encontrar en Amazon por 18,05 euros.

Descubriendo a Matías. Coaching para padres y niños | 224 páginas

Educar con sentido común. Todo lo que hay que saber para que tus hijos y tú seáis felices | 472 páginas | La llegada de los hijos plantea para los futuros padres miedos e inseguridades.

A los temores propios de los primerizos «¿qué cuidados hay que seguir durante el embarazo?», «¿qué nombre le pondremos?», «¿por qué llora?», se une la eterna cuestión: «¿lo estamos haciendo bien?».

Deja de temer por todo, por la comida, por su rendimiento escolar, porque es muy callado, porque está siempre jugando a la consola, en Internet o con el móvil, porque empieza a salir los fines de semana… Ha llegado el momento de aprender a educar a tus hijos con sentido común.

Javier Urra, psicólogo y pedagogo terapeuta, te da las claves necesarias para formar a tus hijos con inteligencia, equilibrio emocional y valores, y describe de manera sencilla sus necesidades en cada momento: salud, conducta, miedos, juegos, sexualidad; además te ofrece criterios útiles para cada una de las etapas de su desarrollo, con la opinión de profesionales del sistema educativo. sobreprotección infantil

✔ Lo puedes encontrar en Amazon por 9,45 euros.

Educar con sentido común. Todo lo que hay que saber para que tus hijos y tú seáis felices | 472 páginas

Educar sin gritos | 184 páginas | No es raro que padres y madres se sientan frustrados porque la cama de su hijo sigue sin hacer, la agenda escolar de la niña sólo se rellenó el primer día del curso, pasa uno de los niños por enésima vez delante de un juguete que está tirado en medio del salón y, como mucho, le da una patada con cierto disimulo para abrirse camino, o estallan llenos de ira cada dos por tres sin razón aparente…

Está claro que los ejemplos citados, son situaciones complicadas que con frecuencia agotan y desesperan a los padres. Sin embargo, es importante convertir esa frustración en oportunidad; aprender a ver el conflicto como una ocasión para aprender y superarse.

Este libro viene cargado de muchísimas alternativas mucho más eficaces que el socorrido grito, tan resultón a corto plazo pero del que poco provecho podremos sacar para un futuro.

Ideas que van a permitir a los niños crecer en autonomía, seguridad y libertad. Planes para guiar y acompañar conscientemente a los más pequeños mientras crecen, así como transmitirles y enseñarles valores de forma serena.

✔ Lo puedes encontrar en Amazon por 18,81 euros.

Educar sin gritos | 184 páginas

Educar sin ira. Un manual de autocontrol emocional para padres e hijos de todas las edades | 248 páginas | A mayor implicación emocional, más dificultades existen para actuar de manera estable.

De ahí que los padres necesiten controlar sus propias emociones en todas las etapas educativas, sobre todo porque los niños irán adquiriendo sus mismas tendencias a hacer las cosas deprisa y muchas veces mal, a ser impacientes e intransigentes y a sentirse frustrados por no saber detenerse a tiempo.

Este manual enseña autocontrol emocional para educar sin ira y a no tirar la toalla cuando surgen los problemas. Su autor ofrece numerosas estrategias y técnicas para saber cómo favorecer la seguridad, la confianza y el optimismo en nuestros hijos. sobreprotección infantil

✔ Lo puedes encontrar en Amazon por 7,60 euros.

Educar sin ira. Un manual de autocontrol emocional para padres e hijos de todas las edades | 248 páginas

El cerebro afirmativo del niño. Ayuda a tu hijo a ser más resiliente, autónomo y creativo | 256 páginas | ¿Cómo podemos potenciar la resiliencia, la compasión y la creatividad esenciales en nuestros hijos?

Tras vender más de 350.000 ejemplares en Estados Unidos de El cerebro del niño, y permanecer, cinco años después de su primera edición, en un lugar destacado en la lista de parenting de The New York Times, Siegel y Bryson nos brindan en esta ocasión una serie de instrucciones, consejos y actividades para «resetear» el cerebro en desarrollo del niño con el fin de fomentar su curiosidad por el entorno, sus capacidades intelectuales, su equilibrio emocional, su potencial de resiliencia y su empatía; todo ello con una importante consecuencia, que no es otra que la de alcanzar la felicidad personal y familiar. sobreprotección infantil

✔ Lo puedes encontrar en Amazon por 11,35 euros.

El cerebro afirmativo del niño. Ayuda a tu hijo a ser más resiliente, autónomo y creativo | 256 páginas

Entrénalo para la vida | 165 páginas | Hay padres que preparan el camino para sus hijos y padres que preparan a sus hijos para el camino.

En los últimos treinta años los niños han cambiado tanto como la sociedad, y las herramientas que siempre nos habían servido para educarlos ya no dan el mismo resultado.

Nuestros niños son ahora más inseguros, están sobreprotegidos y tienen muchos más miedos. Pero cuando un niño entiende alguna de las cosas que siente, o lo que le sucede por dentro, percibes cómo le cambia la mirada de golpe, y cómo por fin modifica dócilmente su comportamiento.

Este libro habla de multitud de situaciones reales que la autora ha vivido en un centro de colonias por donde pasan miles de niños y niñas y donde no faltan recursos para transformar sus carencias emocionales.

No es un libro de teoría, sino surgido desde la privilegiada «trinchera» de la autora, y ofrece formas muy concretas de poner en práctica la educación emocional, que muchas veces se queda en la teoría y resulta imprescindible si queremos entrenar a nuestros hijos para que sepan qué hacer con su vida. sobreprotección infantil

✔ Lo puedes encontrar en Amazon por 15,20 euros.

Entrénalo para la vida | 165 páginas

Una cesta de cerezas. Siete cuentos para crecer | A partir de 3 años | 96 páginas | 7 cuentos cortos para educar en la autonomía y la responsabilidad.

Los mayores hacemos cuanto podemos pero los pequeños, a veces… a veces lo quieren todo, no les apetece esforzarse demasiado, hacen lo que no deberían, pasarían mucho tiempo ante las pantallas, tenemos que repetirles varias veces lo mismo… Son lo mejor que tenemos, pero educarles puede ser un gran reto.

Estos cuentos, que a través de sus historias tratan temas como la autonomía, la autoestima, el esfuerzo, la frustración, el ocio electrónico y otros, nos sirven para hablar con niños y niñas sobre todo ello.

El objetivo: que pequeños y mayores disfrutemos juntos de los cuentos a la vez que educamos en autonomía y la responsabilidad. sobreprotección infantil

✔ Lo puedes encontrar en Amazon por 14,20 euros.

Una cesta de cerezas. Siete cuentos para crecer | A partir de 3 años | 96 páginas

Fuente: “L’ofici d’educar”, de Catalunya Ràdio (02/08/2020) | Ilustraciones de Amaia Vidart para la guía “Desarrollo de conductas responsables de 3 a 12 años” del Departamento de Educación y Cultura del Gobierno de Navarra sobreprotección infantil

Qué es el apego seguro

Un niño que tiene un apego seguro es porque sus padres y cuidadores principales han respondido de forma empática y con responsabilidad a las expresiones emocionales de su hijo o hija, fuesen estas de tipo positivo o negativas.

Los progenitores han respondido de manera cercana y con empatía, independientemente de que su hijo o hija experimentara emociones agradables o desagradables. Han ayudado al menor a identificar las emociones y a ponerles nombre, de ese modo han hecho que se sienta aceptado de manera incondicional.

Los niños y niñas que desarrollen un apego seguro tendrán mayor probabilidad en un futuro, cuando sean adolescentes y luego adultos, de tolerar el estrés y la frustración, sabrán tomar mejores decisiones en sus estudios y su trabajo, aprenderán a autorregularse emocionalmente y serán adultos mejor adaptados a sus diferentes ámbitos (académico, laboral, social, familiar, emocional, etc.).

Padres y madres que generan un apego seguro

Son madres y padres que se muestran sensibles a las necesidades de sus hijos, sintonizan fácilmente con sus emociones y sensaciones y son responsivos. Muestran preocupación e interés de manera sincera por el cuidado y la expresión de las emociones de sus hijos e hijas.

Son madres y padres cálidos, afectuosos y que se muestran disponibles y receptivos ante las necesidades de sus pequeños. Son empáticos.

Los padres que presentan estas características ofrecen a sus hijos la posibilidad de explorar el ambiente y ser autónomos. Y no sólo es que les permitan ser autónomos sino que les animan a que lo sean, sintiéndose orgullosos con sus pequeños o grandes logros.

Uno de los rasgos que más sobresalen de los padres de niños con apego seguro es la capacidad de reflexión que tienen (su función reflexiva).

La función reflexiva es la capacidad para poder empatizar con sus hijos y verlos como diferentes a ellos, con maneras de pensar y emociones distintas a las suyas. Aunque es algo que puede parecer evidente, no todos los padres ven con buenos ojos que sus hijos piensen de manera diferente o tengan emociones y sentimientos opuestos a ellos.

Qué es el apego seguro

Hijos e hijas con un apego seguro

Es sinónimo de apego seguro y de buena salud mental en los  niños la actitud positiva hacia la exploración y la curiosidad. También las interacciones sanas y recíprocas, protestar de manera adecuada cuando la figura de apego se marcha o no está presente y la capacidad de reflexión.

Los niños que han desarrollado un apego seguro se adaptan mejor  a las situaciones estresantes y desagradables de la vida que los niños con un apego inseguro.

El niño, en los primeros meses y años de vida, establece una base segura con un cuidador comprensivo y protector gracias a su presencia física (generalmente con la madre).

A medida que pasan los años, el niño o el adulto no necesitan esa proximidad física para sentir esa seguridad o saber cómo actuar ante una determinada situación, ya que le es suficiente con la proximidad emocional.

Piensa en alguna persona que fuese significativa para ti pero que, desgraciadamente, ya no esté. No es necesario que tu abuelo o tu madre esté contigo hoy aquí  para saber cómo actuar en determinada situación porque no han dejado de ser figuras de apego seguro.

Cada vez que nos vinculamos emocionalmente con nuestras figuras de apego, a nivel cerebral se liberan opiáceos endógenos que produce nuestro cerebro de forma natural. La liberación cerebral de estos opiáceos provoca en el niño una sensación de relajación, protección y seguridad.

El apego seguro es por tanto un factor de protección para el niño o el adulto que lo tiene. Imagina que caes de una silla. Si en el suelo hay algo que amortigüe el golpe, este será menos doloroso, ¿no crees?

Pues con el apego ocurre tres cuartos de lo mismo. No podemos evitar que la vida tenga situaciones que son estresantes y dolorosas, pero sí podemos conseguir que esos «golpes» o «caídas» sean más leves gracias al poder de amortiguación del apego seguro.

Como observó Mary Ainsworth, cuando desarrolló la situación extraña para poder estudiar el tipo de apego que manifestaban los niños de aproximadamente un año de edad, los niños con apego seguro solían llorar cuando su madre abandonaba la sala de investigación, ya que era su figura de protección ante una situación que era novedosa y desconocida para ellos.

Pasados unos minutos, cuando la madre regresaba a la sala, los niños acudían a recibirla y eran calmados por su madre de una manera efectiva. Enseguida se calmaban, y volvían otra vez a recobrar el equilibrio y a retomar la exploración y el juego.

Para Mary Ainsworth esa era una de las características básicas de las relaciones de apego seguro: la respuesta sensible por parte de la madre hacia su hijo o hija.

Qué es el apego seguro

Qué características tiene la figura de apego seguro

¿Cómo es un padre o una madre que tienen un estilo de apego seguro con sus hijos e hijas? ¿Cómo debe actuar un maestro para establecer un buen clima con sus alumnos en clase?

Para aquellos niños y niñas que no tienen en casa un ambiente óptimo, los profesores son las figuras de apego de segunda oportunidad. Estas serían las características más sobresalientes de una persona que establece relaciones vinculares seguras, sea madre, padre, maestra o maestro:

Qué es el apego seguro

Protección, cuidado y seguridad

Esta es sin duda la principal característica del apego seguro.

Piensa por un momento en cómo vienen los bebés al mundo. Llegan muy desprotegidos, dependientes y con poca o nula capacidad de decisión. Su supervivencia depende de sus cuidadores principales, que en la mayoría de casos son sus padres.

Cuando un bebé o un niño tienen una necesidad (puede ser hambre o que alguien les calme su miedo) es momento de ponerse en marcha. Un bebé no es consciente de las necesidades que tiene (hambre, sed, sueño, frío, calor…) pero las manifiesta a través del llanto o de sus expresiones faciales.

Sin la protección, el resto de las características del apego seguro no tienen ningún sentido. Cuando a un bebé o a un niño se le proporciona protección conseguimos en él que se sienta seguro, cuidado y especial.

Qué es el apego seguro

Autonomía

La autonomía consiste en dejar a la niña o al niño que haga las cosas por sí solo. No solamente consiste en permitírselo, sino en fomentarlo y en confiar en ella o en él. Con ello estaremos estimulando y reforzando la curiosidad de nuestros hijos y alumnos.

La autonomía de los niños la podemos ir favoreciendo desde bien pequeños. Cuando dejas a tu hijo de 9 meses que gatee por el salón de la casa de una amiga le estás permitiendo y motivando a que sea autónomo. Entiendes que es una necesidad cognitiva para él poder recorrer todo el salón observando y manipulando todo lo que encuentra.

Pero fomentar la autonomía en tus hijos no es lo mismo que dejarles hacer todo lo que ellos quieran. Si tu hijo de 9 meses, en la exploración del salón, quiere meter los dedos en el enchufe, evidentemente no se lo vas a permitir, como tampoco le vas a dejar jugar con una figura a la que tu amiga le tenga mucho cariño.

Se trata de fomentar su autonomía pero con sentido común, poniendo límites y alertando de los diferentes peligros potenciales.

De la misma manera los padres demuestran que entienden la autonomía cuando su hija adolescente les dice que le gustaría ir a cursar sus estudios de ESO o Bachillerato a Estados Unidos, y entienden que, al igual que un bebé se siente atraído por conocer las diferentes cosas que tiene un salón novedoso para él, la adolescente tiene deseos de conocer a gente nueva, mejorar su inglés y probarse en un nuevo contexto.

Qué es el apego seguro

Protección y autonomía son las dos caras de una misma moneda, no se entiende la una sin la otra. Ambas se dan en un apego seguro. Cuando alguna de las dos falta, probablemente estemos en presencia de algún tipo de apego inseguro.

¿Cuántas veces les dices a tus hijos o hijas «no hagas esto» a lo largo del día? Es necesario poner límites firmes, pero sin llegar al extremo de no dejarles hacer nada.

Con frases como «no hagas esto» o «cuidado con aquello» sólo consigues limitar su autonomía, su curiosidad y su espíritu investigador.

Decodificación

La decodificación es explicarle a tu hijo o hija, con un lenguaje adecuado a su edad, lo que le pasa o siente, lo que ocurre a su alrededor o lo que ocurre en el mundo.

A todas y cada una de las dudas o confusiones que tienen los niños es imprescindible que les demos respuesta y se las expliquemos.

Los niños están muy atentos a todo lo que ven, oyen y perciben, pero no suelen interpretar nada bien la realidad. Son grandes captadores de información pero muy malos intérpretes. Por eso hay que ayudarles.

A veces nos preguntan el porqué de un suceso, qué ha pasado en algún sitio o cómo ha ocurrido aquello. Preguntas como «¿Por qué la abuela está triste?» o «¿Por qué esos dos chicos se están peleando?» tienen que ser resueltas por las figuras vinculares de manera satisfactoria.

Qué es el apego seguro

Si nuestra respuesta a preguntas comprometidas o que no sabemos es «eso ya lo sabrás cuando seas mayor», «eso son cosas de mayores» o, peor aún, «no, no ha pasado nada», lo que conseguimos es que el niño no confíe en nosotros. Le transmitimos que esos son temas que no debe hablar con sus padres (son un tabú).

La decodificación se puede hacer por hechos referidos al presente, pasado o al futuro. Además, se puede referir tanto al propio niño o niña como a los demás.

Los niños y niñas necesitan respuestas concretas y coherentes para entender el mundo. Los prejuicios y los tabús son del mundo de los adultos, no de nuestros hijos.

Qué es el apego seguro

Ser visto

El hecho de que nuestros hijos e hijas sean vistos implica varias cosas.

Nuestros hijos e hijas son vistos cuando les dedicamos el cien por cien del tiempo a estar con ellos, es una dedicación plena. Necesitan periodos de dedicación exclusiva por nuestra parte, para ello tenemos que dejar de hacer lo que estamos haciendo en ese momento.

Podemos destacar tres aspectos relevantes. Si cumplimos con estas tres características es que nuestros hijos o alumnos están siendo vistos por nosotros:

  • Atención: se trata de dedicarle tiempo de calidad al niño para interesarse por sus juegos, por sus estudios, por quiénes son sus amigos, por las dificultades y problemas que pueda presentar en algunos ámbitos, etc. Y en ese momento nuestro hijo es lo más importante para nosotros y le estamos prestando atención con todos nuestros sentidos. Es tiempo de calidad.

  • Afecto: debemos tratar a nuestros hijos de manera cariñosa, con mucho afecto y tacto. No es sólo lo que les decimos y lo que hacemos sino, sobre todo, cómo lo decimos y cómo lo hacemos. Debemos abrazar a nuestros hijos, tocarlos, ser cariñosos y divertidos con ellos, reírnos juntos, jugar, usar el sentido del humor, etc.

  • Normas y límites claros: a los niños y niñas debemos ofrecerles contextos seguros y positivos, y, en caso de que no sea así, debemos ser claros con nuestras normas. Cada vez que les decimos no a nuestros hijos les estamos diciendo implícitamente: «Te quiero. No vas a ir a este parque porque me parece un lugar peligroso.»

Qué es el apego seguro

Responsividad

Hablamos de ser responsivos (que no es lo mismo que ser responsables).

La responsividad es un elemento muy importante para tener una base segura, y consiste en dar respuesta a cada una de las necesidades de nuestros hijos o alumnos (dar respuesta a las necesidades de los niños no es lo mismo que dar respuesta a sus deseos y caprichos).

Una madre o una maestra responsiva es aquella que da respuestas certeras y coherentes a las necesidades de sus hijos y alumnos.

Por ejemplo, un padre está siendo responsivo cuando su bebé llora porque está incómodo al llevar el pañal llenos de pis y él se lo cambia por uno nuevo.

Cabe recordar que la relación de apego es unidireccional, son los padres o los profesores los que satisfacen las necesidades de sus hijos o alumnos y no al revés.

El hecho de que unos padres decidan tener un hijo para que este les satisfaga sus necesidades es un factor de riesgo. El apego siempre es a favor del dependiente y del necesitado, o sea,  el niño.

No es que los adultos no tengamos necesidades, por supuesto que las tenemos. Somos humanos. Pero no les podemos pedir a nuestros hijos o alumnos que nos las satisfagan porque no depende de ellos y no es su función.

Los adultos tenemos parejas, amigos, actividades, terapeutas, etc., que cumplen esa función de satisfacer las necesidades que tenemos y que no podemos obtener por nosotros mismos. Si nuestros hijos son quienes cubren nuestras necesidades, se están invirtiendo los roles, y aumentan considerablemente las probabilidades de psicopatología tanto en el menor como en el adulto.

Primeros auxilios

Con el fin de mostrar a los ciudadanos cómo realizar primeros auxilios, el SEM (Sistema d’Emergències Mèdiques) puso en marcha una campaña con 15 vídeos didácticos protagonizados por sus profesionales, que intervinieron de manera voluntaria ya sea explicando cómo realizar los primeros auxilios o haciendo de figurantes que sufren las situaciones descritas.

Estos breves vídeos ―tienen una duración aproximada de dos minutos― enseñan las pautas para la realización de una primera intervención en caso de emergencia. Cómo detectar un ictus, o qué hacer ante una convulsión o un atragantamiento, son algunas de las temáticas que se resuelven con los audiovisuales a través de indicaciones sencillas y pautas de actuación básicas.

Asimismo se pretende acabar con falsos mitos, como por ejemplo aplicar aceite en una quemadura o dar leche ante una intoxicación.

Algunos de estos vídeos tratan temáticas estacionales, como qué hacer en caso de sufrir un golpe de calor, una picadura de insecto o de medusa o, incluso, cómo se administra correctamente un broncodilatador.

Qué son primeros auxilios

Los primeros auxilios son la atención más inmediata y provisional que se da a una persona accidentada o enferma antes de ser atendida en un centro sanitario o por profesionales expertos de los equipos de emergencias.

Ante una situación de emergencia de cualquier tipo siempre hay que seguir tres pasos, sin alterar el orden:

  • Protegerse, proteger el entorno y proteger a la víctima en el lugar donde se ha producido el accidente.
  • Alertar a los servicios de emergencias mediante una llamada telefónica.
  • Socorrer a las víctimas accidentadas o enfermas, siempre teniendo en cuenta que ante la duda es mejor no actuar.

¿Qué es la cadena de supervivencia? Es aquella serie de actuaciones que facilitan la activación de los sistemas de emergencias y las urgencias hospitalarias para atender de la mejor manera y en el menor tiempo posible las emergencias.

Esta cadena comienza por la alerta a los sistemas de emergencias mediante llamada telefónica, sigue con la aplicación de las medidas iniciales o los primeros auxilios y termina con el traslado especializado y la atención en los servicios de urgencias.

¿Cuáles son las medidas iniciales que tenemos que realizar? Servirán para valorar rápidamente y sin medios técnicos la gravedad de la persona accidentada o enferma. Se trata de valorar la vía aérea, comprobar la respiración y ver si hay una correcta circulación sanguínea.

Esta sistemática puede aportar una información muy valiosa a los centros coordinadores de las emergencias, de forma que por teléfono pueden hacer una primera valoración de la gravedad de la persona accidentada o enferma y saber cuál es la mejor manera de actuar.

Administración de broncodilatadores

Los broncodilatadores son fármacos que abren los bronquios y permiten respirar mejor a personas que sufren enfermedades respiratorias. Se pueden administrar con inhaladores para adultos o con cámara para niños.

Sujeta el inhalador entre los dedos índice y pulgar y agítalo. Retira la cubierta protectora. Expulsa lentamente el aire de los pulmones. Coloca el inhalador en la boca, presiona una vez e inspira hasta llenar los pulmones. Finalmente retira el inhalador de la boca y aguanta la respiración al menos durante 10 segundos.

En el caso de los niños utilizaremos la cámara para inhalar. Primeramente agita el inhalador y luego quita la tapa protectora. Introduce el inhalador en la parte posterior de la cámara. Aplica la mascarilla de la cámara sobre la boca y nariz del niño. Presiona el inhalador una vez y deja respirar al pequeño 6 ó 7 respiraciones.

Es importante que la persona esté incorporada para facilitar al máximo la expansión torácica. En caso de necesitar otra dosis de la cámara o directamente del inhalador, se ha de esperar al menos 1 minuto.

Cómo actuar ante un golpe de calor

El golpe de calor es la situación en la que el cuerpo ya no puede regular la temperatura: ya sea porque fuera hace mucho calor, porque la persona ha hecho un esfuerzo físico muy importante o porque se tiene fiebre y no se ha bebido el suficiente líquido.

La persona que sufre un golpe de calor puede quejarse de dolor de cabeza, de malestar o mareo. Y característicamente tendrá la piel muy caliente sin estar sudada.

¿Qué puedes hacer ante un golpe de calor? Intenta alejar a la persona de la fuente de calor. Por ejemplo si está al sol colócala en la sombra. Baja la temperatura y, si estás en casa, abre las ventanas o enciende un ventilador. Quítale el exceso de ropa o moja a la persona con agua.

Recuerda que si pierde la consciencia la tendrás que colocar en posición lateral de seguridad. Y si deja de respirar deberás comenzar las maniobras de reanimación cardiopulmonar.

Lo más importante ante el golpe de calor es la prevención. Bebe líquidos a menudo sobre todo si hace calor o si realizas esfuerzos físicos.

Dolor torácico

Cuando se habla de dolor torácico hace referencia a dolor en el pecho. El origen de este dolor puede ser muy variado, pero las causas más importantes son aquellas que se originan en el corazón y los pulmones.

La persona que lo sufre puede notar diferentes tipos de dolor: como un peso, como un pinchazo o ardor, y puede acompañarse de sudor o de dificultad para respirar.

¿Qué has de hacer delante de una situación como esta? Si la persona tiene dolor en el pecho alerta a emergencias médicas. Siéntala en un lugar seguro y evita que se mueva o que haga esfuerzos. Tranquilízala y ayúdala en aquello que pida hasta que llegue la ambulancia.

Maniobras de reanimación cardiopulmonar

La parada cardiorespiratoria es un proceso repentino y brusco potencialmente reversible. Se caracteriza por la ausencia de respiración y de latido cardíaco.

Las maniobras de reanimación cardiopulmonar van dirigidas a mantener una mínima oxigenación de los tejidos mientras llega la ayuda. La colaboración ciudadana, hasta la llegada del equipo profesional, es vital para la supervivencia del paciente.

Si encuentras a una persona en el suelo, o si la ves caer de forma brusca, primero valora si está consciente preguntándole si se encuentra bien y sacudiéndola por los hombros. Si no responde chilla pidiendo ayuda, por si alguien cerca te escucha.

Seguidamente valora si respira con normalidad. Para ello primero abre la vía aérea colocando una mano en la frente y otra en el mentón y acerca tu cabeza a su boca. Escucha su respiración. Siente su aliento en tu mejilla y mira cómo se eleva el pecho durante un máximo de 10 segundos. Si en ese rato no ves, sientes y escuchas la respiración, es que la persona no respira. Inmediatamente ponte en contacto con emergencias médicas, y no cuelgues el teléfono para así mantener abierta la comunicación con un médico o enfermero que te dará soporte.

Inicia las maniobras de respiración cardiopulmonar. Para ello colócate de rodillas al lado de la persona. Coloca el talón de una mano en el centro de su tórax. Pon la otra mano encima y entrecruza los dedos. Mantén tus brazos totalmente rectos y los hombros perpendiculares al tórax de la persona. Haz una compresión ―deja caer tu peso para deprimir el tórax de la persona― e inmediatamente levanta el peso de tu cuerpo. Haz 30 compresiones, a un ritmo de 100 por minuto. Haz compresiones hasta que llegue la ayuda, hasta que la persona comience a respirar o hasta que estés extenuado.

Picaduras de insectos y medusas

Las picaduras son pequeñas heridas punzantes producidas por insectos o animales marinos.

¿Cómo actuar ante la picadura de un insecto? Primero retira el aguijón, procurando no hundirlo más ni extender el veneno. A continuación lava bien la zona afectada con agua y un jabón neutro. Finalmente aplica agua fría.

¿Y en el caso de una picadura de medusa? Primero elimina los restos de tentáculos si son visibles. A continuación lava la herida con agua salada, nunca dulce. Y finalmente aplica agua fría o una bolsa de hielo.

Recuerda que no has de rascar nunca las zonas afectadas por las picaduras. Si las molestias continúan o la persona se marea llama a emergencias médicas.

Posición lateral de seguridad

Cuando nos encontramos delante de una persona inconsciente que respira la colocaremos en posición lateral de seguridad. Esta posición mantiene la vía aérea abierta y evita el ahogamiento en caso de vómito.

Primero colócate de rodillas al lado de la persona. Asegúrate de que respira aunque esté inconsciente. Estírale el brazo que te quede más cerca hacia arriba, y su otro brazo lo llevas de manera que la mano toque la mejilla contraria al brazo. Como la persona está inconsciente esta mano la tendrás que aguantar tú.

Con la mano que te queda libre sujetas a la persona a la altura de la cadera y la haces girar hacia ti. Es un movimiento fácil y que no requiere de una gran fuerza, ya que utilizas tu propio peso para realizarlo.

Coloca la pierna que queda en la parte superior cruzada por delante, de forma que la persona quede bien posicionada y no se mueva.

Recuerda que ante una persona que ha perdido el conocimiento nunca has de intentar darle nada por vía oral, ya sea comida, líquidos o algún tipo de medicación. La posición lateral de seguridad garantiza que la persona respire con normalidad. Una vez la hayas colocado en esta posición, alerta a emergencias médicas e informa que tienes a una persona inconsciente que respira.

Qué hacer ante un atragantamiento

El atragantamiento es la obstrucción parcial o total de la vía aérea, ya sea por un objeto o por comida. En el atragantamiento total el cuerpo extraño obstruye de forma completa la vía aérea. La persona no puede hablar, no puede toser ni puede respirar. Es una situación crítica en la que hemos de actuar con la mayor rapidez posible.

¿Qué has de hacer ante un atragantamiento? Si el atragantamiento es parcial simplemente has de animar a la persona a toser, y vigilarla para que no derive a una obstrucción total de la vía aérea.

Si el atragantamiento es total, y te encuentras a la víctima consciente, rodéala con un brazo colocando la palma de la mano en la parte alta del tórax, inclínala un poco hacia adelante y con el talón de la otra mano dale cinco golpes enérgicos interescapulares (entre los omoplatos).

Si el objeto no ha salido una vez finalizados estos cinco golpes, rodea a la persona con tus brazos y colócale un puño en la boca del estómago. Con la otra mano empuja hacia arriba y hacia adentro de forma enérgica. Esta es la maniobra de Heimlich. Repítela cinco veces si no ha salido el cuerpo extraño.

Alterna estas dos maniobras ―los golpes enérgicos interescapulares y la maniobra de Heimlich― hasta que el cuerpo extraño se movilice y la persona respire con normalidad.

En caso de que la persona quede inconsciente has de iniciar las maniobras de reanimación cardiopulmonar. Recuerda que es importante alertar a emergencias médicas mientras actúas de forma rápida y eficaz.

Qué hacer ante una convulsión

Las convulsiones son contracciones involuntarias y violentas de los músculos del cuerpo. Ante estas reacciones, muy presentes por ejemplo en los epilépticos, es necesario actuar de forma correcta.

¿Qué has de hacer ante una convulsión? Primero alertar telefónicamente a emergencias médicas, es tan importante actuar rápido como alertar a los profesionales.

Luego evita que la persona se haga daño. Retira cualquier objeto con el que se pueda golpear, y coloca un cojín o un elemento blando debajo de la cabeza para evitar los golpes.

Observa los síntomas, y una vez finalizada la convulsión la persona quedará inconsciente. Es el momento de colocarla en posición lateral de seguridad, para mantener la vía aérea abierta y evitar el ahogamiento en caso de vómito.

Recuerda que no le has de abrir la boca ni con los dedos ni con ningún objeto. También es muy importante no intentar sujetar a la persona durante la convulsión.

Qué hacer ante una hemorragia

Cuando nos damos un golpe o nos hacemos una herida podemos lesionar los vasos sanguíneos que hay en la piel.

Si el golpe o la herida no son muy importantes el cuerpo los cura y enseguida dejarán de sangrar. Pero si son más importantes podemos necesitar ayuda externa para controlar la salida de sangre. Estaremos delante de una hemorragia.

Coloca a la persona en una zona segura, sentada o estirada en el suelo. Coge un trapo, una toalla o una camiseta y presiona directamente sobre la herida. En el caso que el trapo se empape no lo retires y coloca otro encima. Si la herida es en un brazo o una pierna eleva la extremidad. Si la persona se marea estírala en el suelo y levántale las piernas.

Si no se controla la hemorragia alerta a emergencias médicas. Es importante que no limpies la herida hasta que ésta haya dejado de sangrar. No retires objetos clavados, porque podrían estar conteniendo la hemorragia.

Qué hacer ante una hipoglucemia

Una hipoglucemia es la bajada del azúcar que hay en la sangre. La persona que la sufre puede notar mareo y sudor, o por el contrario no notar nada. Quizás la notarás más agresiva o enfadada o que dice frases sin sentido.

¿Qué has de hacer ante una hipoglucemia? Si la persona está consciente dale alimentos que contengan azúcar, como zumos de fruta o leche azucarada, y vigila su evolución. Si no mejora o no colabora contacta con emergencias médicas.

Si la persona está inconsciente, es decir que no responde pero sí respira, colócala en posición lateral de seguridad, o de lado colocando cojines en la espalda, y llama a emergencias.

Recuerda que si la persona no colabora no has de forzarla a ingerir nada.

Qué hacer ante una intoxicación

Las intoxicaciones se producen por la ingesta de alimentos en mal estado o sustancias tóxicas.

Intoxicación alimentaria

Las intoxicaciones alimentarias se producen cuando una persona consume un alimento en mal estado, contaminado o tóxico.

Los primeros síntomas son diarrea, vómito, debilidad y fiebre, y pueden aparecer desde los 30 minutos después de la ingestión del alimento contaminado hasta un período comprendido entre las 6, 24 o 48 horas o incluso más, dependiendo también del tipo de microorganismo y de la cantidad ingerida. Las recomendaciones en caso de intoxicación alimentaria son:

  • Evita la deshidratación y comprueba si hay una mejora progresiva. La recuperación de los tipos más comunes de intoxicación alimentaria, con vómitos y mareo, tarda un par de días.
  • Durante esta recuperación, no consumir alimentos sólidos hasta que la diarrea no haya pasado, y evitar los productos lácteos, porque podrían retrasar la recuperación.
  • Bebe líquidos, que no sean leche ni bebidas con cafeína, para reponer el líquido perdido en la diarrea y los vómitos. Son útiles las bebidas isotónicas como las que se toman durante la práctica del deporte.
  • Si no toleras ningún tipo de líquido, conviene que te vea un médico. Si tienes fiebre o si la diarrea presenta sangre también has de acudir al médico.
  • Para calmar el mareo puede ir bien tumbarse.

Intoxicación por ingestión de setas

Síntomas

Los síntomas de intoxicación varían según la especie que la ha producido. Se pueden presentar uno o algunos de estos síntomas: fuertes dolores de estómago, sudor frío, vómitos dolorosos y continuados, diarreas fétidas y abundantes, vértigo, postración total, delirios y periodos alternativos de crisis y de calma.

Los primeros síntomas se pueden presentar al poco rato de haber comido las setas (normalmente entre media hora y tres horas) o aparecer pasadas algunas horas. Las intoxicaciones más graves, en particular la causada por la Amanita phalloides, se manifiestan después de unas 8 o 10 horas, a veces más; por tanto, el hecho de que los síntomas tarden en presentarse es un indicio de que la intoxicación puede ser muy peligrosa.

Diagnóstico

Ante los primeros síntomas de intoxicación, por poco importantes que parezcan, se debe acudir inmediatamente a un centro sanitario para que la persona afectada reciba el tratamiento adecuado. La eficacia del tratamiento depende, en buena medida, de la rapidez con que se actúe.

Conviene llevar los restos que se tengan de las setas, ya sea los trozos que se han eliminado al limpiarlas o las setas cocinadas que hayan sobrado. Esto permitirá a los especialistas identificar la especie que ha provocado la intoxicación y facilitará la aplicación del tratamiento más eficaz. Si no se guardaron restos de las setas se puede guardar una muestra del vómito para que los médicos identifiquen con mayor precisión el tóxico ingerido.

Cuando son varias personas las que han comido las setas, las que no presentan síntomas de intoxicación también deben recibir asistencia médica, ya que es probable que también hayan ingerido setas tóxicas.

Consejos para prevenir intoxicaciones

La mejor medida contra la ingestión de setas tóxicas es la prevención: no cojas ni comas setas no conocidas o de dudosa procedencia. A la hora de recogerlas y consumirlas sigue los siguientes consejos, y no está de más llevar una buena guía en la mochila:

  • Coge sólo las setas de especies comestibles conocidas, que presenten un buen estado de conservación y que sepas identificar a ciencia cierta. Ante cualquier duda no las cojas, y menos aún las comas.
  • Desecha los ejemplares rotos, los que ya se han empezado a descomponer o los que estén en flor, empapados de agua o que se han helado durante la noche.
  • Hay que tener en cuenta que, después de la lluvia, las setas se pueden decolorar o, contrariamente, pueden estar demasiado coloreadas por haber absorbido humedad. También pueden haber perdido parte de la ornamentación y esto puede dar lugar a confusión.
  • Transportarlas en un cesto rígido y aireado, para evitar su fermentación.
  • Conservarlas preferentemente en el frigorífico.
  • Se han de consumir los antes posible, ya que la mayoría se alteran rápidamente, y con moderación, preferentemente como acompañamiento.
  • Mejor consumirlas cocinadas, ya que algunas setas son comestibles cuando se han cocinado y, en cambio, pueden resultar tóxicas si se comen crudas o poco cocidas.

Falsos mitos

  • No existen reglas seguras para distinguir las setas tóxicas de las comestibles. La única manera de asegurarse de que una seta es comestible o no es identificar correctamente la especie, y esto sólo se consigue gracias al conocimiento y la experiencia en el campo micológico.
  • Las pruebas caseras para comprobar la toxicidad de las setas, como el ennegrecimiento del diente de ajo o la patata, o de las cucharillas de plata, son falsas.
  • No es cierto que las setas comidas por caracoles, babosas u otros animales no son tóxicas; las setas, como otros vegetales, pueden resultar tóxicas para las personas y no serlo para los caracoles u otros animales.

 

Intoxicación por medicamentos y otros productos tóxicos

La mejor manera de evitar las intoxicaciones es la prevención. Se han de mantener los productos de limpieza y medicamentos fuera del alcance. Si la intoxicación se ha producido sigue estas indicaciones:

  • En primer lugar, conserva la tranquilidad.
  • Si la ingestión ha sido muy pequeña, llama rápidamente al Servicio de Información Toxicológica (al teléfono 91 562 04 20, que funciona las 24 horas del día) y sigue las instrucciones.
  • Si es un niño que ha ingerido una sustancia altamente tóxica o bien una gran cantidad de medicamento, es importante que acudas directamente al servicio de urgencias del hospital más cercano.
  • Identifica la sustancia, haz una estimación de la cantidad ingerida, guarda el sobre o el recipiente donde estaba almacenada y recuerda la hora aproximada de la ingestión.
  • En caso de que la persona afectada vomite, guarda la sustancia del vómito, ya que podría ayudar a identificar el agente causal.
  • Si el tóxico ha entrado en contacto con la piel o las mucosas, lavar inmediatamente la zona con agua abundante durante unos diez o veinte minutos, para arrastrar el producto.
  • No has de intentar provocar el vómito (sobre todo en casos de cáusticos o corrosivos: lejía, salfumán), ni administrar líquidos, como por ejemplo leche, sin instrucciones del médico.
  • Si el tóxico ha entrado en contacto con los ojos, no coloques colirios o pomadas. Lavar inmediatamente los ojos con agua abundante y con los párpados abiertos para que el agua arrastre el producto, durante unos diez o quince minutos.

Qué hacer ante una quemadura

Una quemadura es una lesión en la piel normalmente producida por fuego directo o por contacto con una fuente de calor.

Para proceder de forma correcta aleja a la persona de la fuente de calor:

  • Retírale todos los objetos que puedan molestar como anillos o relojes.
  • Baja la temperatura de la zona afectada, si puede ser aplicando agua fría directamente.
  • Si no es posible humedece trapos limpios y colócalos sobre la quemadura.
  • Puedes sujetar los trapos con una venda o bien pedirle a la persona que los aguante.

Una vez realizadas estas acciones, es importante que la persona acuda a un centro sanitario para que se pueda valorar la quemadura, sobre todo si aparecen ampollas o heridas. También si la quemadura tiene lugar en zonas sensibles como la cara, las manos o la zona genital. Y con más motivo si se trata de gente mayor o de niños.

Reconocimiento del ictus

El ictus es un taponamiento o rotura de una arteria que impide que llegue sangre al cerebro. Suele aparecer de forma repentina y hay que actuar con rapidez para garantizar una buena recuperación.

¿Cómo puedes reconocer un ictus? Le has de pedir a la persona que realice estas tres acciones:

1. Ríe.
2. Levanta los dos brazos.
3. Habla.

Si la persona tiene problemas para realizar alguna de estas tres acciones, llama inmediatamente a emergencias médicas. Mientras llega la ambulancia no le des nada, ni para comer ni para beber. Y si la persona perdiese el conocimiento ponla en posición lateral de seguridad.

Si ves un accidente

Ante una persona accidentada, hay que aplicar el PAS: Proteger, alertar y socorrer.

Primero PROTEGER. Antes de nada has de velar por tu seguridad protegiéndote, después tu entorno y después la persona accidentada.

Segundo ALERTAR. Alerta a emergencias médicas e informa de la ubicación del suceso y del número de heridos.

Tercero SOCORRER. Haciendo una primera evaluación del estado de la persona. Primero comprueba si está consciente sacudiéndola, y a continuación comprueba si respira.

El PAS permitirá no agravar la situación y que la persona pueda ser atendida en las mejores condiciones posibles por emergencias médicas.

Uso del desfibrilador

Cuando alguien sufre una parada cardiaca, lo más frecuente es que su corazón haya hecho una arritmia denominada fibrilación ventricular.

El desfibrilador, o DEA, es un aparato diseñado para reconocer esta arritmia y administrar al corazón una descarga eléctrica controlada para restaurar su ritmo normal.

Para recuperar a un paciente con parada cardiaca lo importante es iniciar lo antes posible las compresiones torácicas y, en el caso de disponer, utilizar un DEA para comprobar si el paciente se puede beneficiar de la desfibrilación.

Una vez hayas comprobado que el paciente está inconsciente y no respira con normalidad llama a emergencias. Si dispones de un desfibrilador cerca envía a alguien a buscarlo. Inicia las compresiones torácicas mientras mantienes la conversación con el servicio de emergencias con el teléfono en modo “manos libres”. El médico de emergencias te ayudará guiando tus acciones.

Cuando llegue el desfibrilador ponlo en marcha. Coloca los parches sobre el pecho desnudo del paciente, uno bajo la axila izquierda y el otro bajo la clavícula derecha. El DEA te guiará durante todo el proceso con indicaciones lumínicas y de voz. Analizará el ritmo del paciente y te pedirá no tocarlo.

Una vez realizado el análisis dirá si está indicado hacer una descarga. No hemos de demorar la descarga, pero deberemos comprobar que nadie toque a la víctima en el momento de darla. Inmediatamente después de hacer la descarga continúa con las maniobras de reanimación cardiopulmonar.

En el caso que el DEA indique que no es necesario hacer una descarga, continúa inmediatamente con las maniobras.

Cada dos minutos el DEA te pedirá parar para hacer un análisis del ritmo cardiaco y dar otra descarga si es necesario.

Si alguien te puede ayudar alternaos en las compresiones torácicas y continuad hasta la llegada del equipo de emergencias médicas que se hará cargo de la víctima. Recuerda que el uso del DEA en los primeros minutos de la parada es vital para intentar salvar a estos pacientes.

 

La teoría de la mente

La teoría de la mente es una capacidad que permite a las personas deducir o imaginar que otras personas harán cosas o tomarán ciertas iniciativas o creerán ciertas ideas.

Esta capacidad reside en el cerebro y se encuentra, aparte de en los seres humanos, en algunos grandes simios como el chimpancé.

La habilidad de poder leer la mente o el pensamiento de los otros nos permite interpretar de manera correcta las señales no verbales de los demás, como sus expresiones faciales, su lenguaje corporal, la voz, etc.

La teoría de la mente

¿Por qué se llama teoría de la mente? ¡No es una teoría!

La teoría de la mente es una expresión que se usa en filosofía, psicología y ciencia cognitiva para designar la capacidad que tenemos de ponernos en el lugar de los demás para adivinar sus intenciones, creencias y preferencias y así poder predecir su conducta.

El nombre de teoría de la mente es algo confuso, porque no es una teoría en el sentido puro de una hipótesis pues es una habilidad verificable.

Aunque es una teoría porque no es directamente observable. En realidad no podemos ver directamente dentro de la mente de los demás, pero sí formular hipótesis al respecto.

Todos poseemos esta capacidad cognitiva. Mediante esta habilidad somos capaces de entender mucho a partir de muy poca información.

Por ejemplo, si dejas un billete de 50 euros en la calle y te pones a esperar, en cuanto veas a gente acercarse tendrás capacidad de imaginar qué cosas estarán pensando las otras personas o qué cosas pueden hacer.

Pensarás y creerás que la mayoría de la gente querrá quedarse con el billete, y que para ello tendrán quizás que disimular para apropiarse de él sin ser vistos. Esto, que parece una obviedad, es algo que por ejemplo un niño autista no puede hacer.

Otro ejemplo. Las madres saben que los niños pequeños utilizan muy pocas palabras. Si una madre escucha a su hijo de 5 años gritar: «¡Tengo hambre!», sabe que el niño no está solamente informándole de que siente una necesidad de alimentos sino que le está pidiendo comida.

La madre es capaz de leer lo que piensa su hijo porque es capaz de analizar su mundo y ponerse en su lugar. Por eso puede ir más allá de lo que puramente le expresa su hijo y darle la comida, que es lo que en realidad le está solicitando el pequeño.

La teoría de la mente

¿A qué edad adquieren los niños la teoría de la mente?

La teoría de la mente se desarrolla en los primeros años de vida. Los humanos no nacen con ella pero no suelen tardar mucho en poseerla y se alcanza de manera inconsciente sin que haya que estimular especialmente al niño.

Como el resto de habilidades que desarrollamos en la vida no se adquiere de repente sino que se va perfeccionando con el paso de los años y con mucha experiencia.

Los estudios concluyen que comenzamos a desarrollar la capacidad de ponernos en el lugar del otro hacia los 4 años de edad aproximadamente.

Sobre los 5 años de edad la gran mayoría de los niños y niñas tienen adquirida la teoría de la mente, aunque es cierto que hay diferencias individuales.

A los 3 años de edad es imposible que un niño atribuya acciones, motivaciones y opiniones a los demás, ya que a esa edad su cerebro aún no ha consolidado la capacidad de ponerse en el lugar del otro.

Decir también que existen diferencias entre niños y niñas en lo que respecta a esta habilidad: las niñas suelen comprender la mente de los demás antes en comparación con los niños.

Experimento real sobre la teoría de la mente realizado por Pablo Herreros Ubalde (en el programa REDES de TVE):

¿Qué supone para los niños la adquisición de esta habilidad?

La teoría de la mente permite al niño adquirir una amplia gama de acciones que antes no tenía.

Por ejemplo, a partir del momento en el que adquieren esta habilidad, los niños son capaces de mentir y de lastimar con su lenguaje a los demás compañeros. Saben qué es lo que les duele y qué tipo de cosas pueden decirles y hacerles para causarles daño.

También les permite diferenciar lo que les gusta a ellos de lo que le gusta a otro amigo. Por ejemplo,  ante la pregunta: «¿Qué le regalarías a tu amiga para su cumpleaños?», hay una gran diferencia entre lo que responden los niños que tienen la teoría de la mente ya adquirida y los que no.

Los niños y niñas más pequeñitos, que aún no han desarrollado esta habilidad, comprarían el regalo basándose en lo que a ellos les gusta y no en lo que le gusta a su amigo.

Cuando ya se ha adquirido la teoría de la mente, son capaces de pensar en el regalo que le haría ilusión a su amigo y no a ellos mismos. Son capaces de diferenciar los dos puntos de vista y pensar: «quiero regalarle esto a mi amigo porque sé que le va a gustar, aunque a mí este tipo de juegos no me gusten».

La teoría de la mente

El experimento de Sally, Ann y la pelota

Uno de los ejercicios clásicos que se suele utilizar para evaluar si un niño ha adquirido o no  la teoría de la mente es el de Sally, Ann y la pelota. Estos experimentos también son conocidos como experimentos sobre falsa creencia.

Sally y Ann son amigas. Sally tiene una cesta y Ann tiene una caja:

La teoría de la mente | El experimento de Sally, Ann y la pelota

Sally coge la pelota con la que las dos niñas están jugando y la guarda en su cesta:

Sally sale de la habitación:

En ese momento, Ann decide coger la pelota que está en la cesta de Sally y la esconde en su caja.

Sally regresa al cabo de unos minutos:

En este punto se le pregunta al niño:

¿Dónde crees que Sally buscará la pelota?

Los niños de menos de 4 años suelen decir que Sally buscará la pelota en la caja de Ann, ya que no diferencian su punto de vista del punto de vista de los demás. Un niño de 3 años imagina que todo el mundo sabe lo que él sabe. Esto ocurre así porque aún no tiene la teoría de la mente adquirida.

En cambio, los niños de 5 años responden que Sally buscará la pelota en su cesta, dado que ese es el último lugar en donde ella la dejó. Diferencian entre lo que saben ellos y lo que Sally sabe.

Los niños mayores suelen responder a la pregunta de manera correcta y, además, dan una explicación correcta a la situación planteada.

¿En qué se diferencia la teoría de la mente de la empatía?

Una investigación de una universidad alemana midió esta habilidad entre personas que no se miraban a los ojos. El primer objetivo de este estudio sobre la teoría de la mente era saber si la gente con más capacidad era más hábil a la hora de trabajar en grupo. La respuesta fue sí.

Cuanto mejor leen los seres humanos las mentes de los demás mejor trabajan en grupo y mejor desarrollan eso que algunos llaman la inteligencia colectiva.

Quizás hayas percibido que la teoría de la mente puede estar cerca de la inteligencia emocional, eso que otros llaman empatía, porque al fin y al cabo es una capacidad de imaginar qué sentirán los demás. Pero digamos que la teoría de la mente va un paso más allá.

Esas personas que participaban en el estudio de la universidad alemana no se miraban a los ojos, pero puntuaban muy alto en teoría de la mente. Por este motivo esta habilidad se diferencia de la inteligencia emocional o empatía en que esta última depende más de la vista y de percibir rostros alterados por las emociones.

La teoría de la mente

El estudio probó que la gente con alta capacidad de teoría de la mente también podía demostrar esta habilidad cuando trabajaba online y sin estar en la misma habitación.

Es decir, la teoría de la mente es por encima de todo una capacidad cognitiva; o dicho de otro modo la teoría de la mente sería una capacidad para leer entre líneas lo que otros dicen a través de un teclado.

Por cierto, el estudio también sugirió que la teoría de la mente mejora leyendo ficción.

Un ejemplo en la obra ‘El Lazarillo de Tormes’

La novela  ‘La vida de Lazarillo de Tormes, y de sus fortunas y adversidades‘, publicada en 1554, tiene un pasaje que puede analizarse desde esta capacidad cognitiva.

En el primer tratado se narran las aventuras que el Lazarillo tiene con el ciego al que sirve de guía. En cierta ocasión el ciego comparte un racimo de uvas con el Lazarillo pero le pone ciertas condiciones. El ciego le dice:

«Tú picarás una vez y yo otra; con tal que me prometas no tomar cada vez más de una uva, yo haré lo mismo hasta que lo acabemos, y desta suerte no habrá engaño.»

El narrador, cuya voz coincide con la del Lazarillo cuenta que enseguida el ciego empieza a coger las uvas de dos en dos en lugar de respetar el acuerdo de tomarlas de una en una.

Cuando el Lazarillo ve que el ciego se come las uvas de dos en dos, él decide ser más tramposo que su amo y tomárselas de tres en tres.

Finalmente entre los dos se terminan el racimo y el ciego dice:

«Lázaro, engañado me has: juraré yo a Dios que has tu comido las uvas tres a tres.»

El Lazarillo como parece lógico lo niega y le pregunta a su amo que cómo ha llegado a semejante conclusión.

La respuesta del ciego no podía ser más atinada y astuta:

«¿Sabes en que veo que las comiste tres a tres? En que comía yo dos a dos y callabas.»

Este pasaje es toda una demostración de esa capacidad cognitiva llamada teoría de la mente. El ciego es capaz de leer el estado mental del Lazarillo de quien conoce que es igual de poco honrado que lo es él mismo.

O sea, el ciego tiene la habilidad de deducir qué está pensando el Lazarillo y cómo va a actuar, y por eso sabe que si se salta las normas que él mismo ha establecido el Lazarillo no se lo reprochará sino que pondrá en marcha un comportamiento igual o más tramposo que el suyo propio.

La teoría de la mente | Escena de la obra 'El Lazarillo de Tormes'

Qué es el apego inseguro evitativo

El apego inseguro evitativo se da cuando los padres o cuidadores no atienden el mundo emocional del niño. Por diversas causas, los adultos no son capaces de satisfacer las necesidades emocionales que tienen sus hijos e hijas, existiendo una evitación o negación del mundo de los afectos del menor.

Los padres no comprenden, niegan o sienten incomodidad ante las necesidades emocionales de sus hijos. Como consecuencia de este comportamiento, con el tiempo, el niño entiende que la mejor opción es evitar o inhibir sus necesidades de afecto, cariño y proximidad con su figura de apego, porque esta le ha demostrado que es un terreno en donde no hay que entrar.

No es que los niños evitativos no tengan emociones, claro que las tienen, pero aprenden a evitarlas o a ignorarlas.

Qué es el apego inseguro evitativo

Ya vimos en otra entrada los cuatro tipos de apego, y cómo el estilo de apego que tenga un niño/a tendrá gran importancia y repercusión para su futuro como adulto.

Consecuencias del apego inseguro evitativo

El apego inseguro evitativo se da aproximadamente en un 20% de la población, o lo que es lo mismo, en una de cada cinco personas.

En general, los niños con un estilo de apego evitativo acostumbran a ser brillantes académicamente hablando, pero suelen tener dificultades cuando se trata de establecer relaciones íntimas y cercanas, tanto con sus amigos como con los adultos. Se relacionan con muchas personas pero sin ningún tipo de intimidad y cercanía.

Cuando a lo largo de los años un padre o madre tiene una actitud evitativa, lo que está poniendo en riesgo es la intimidad con su hijo/a, es decir, la posibilidad de mantener una conversación íntima cariñosa, afectiva, respetuosa y emocional con él o ella.

Cuando los niños con apego evitativo crecen, en la adolescencia o en la etapa adulta, se encuentran con dificultades para establecer relaciones íntimas y de confianza con sus amigos, parejas, compañeros de trabajo, etc.

Qué es el apego inseguro evitativo

Los niños y adultos que tienen este apego inseguro evitativo no es que no tengan emociones, sino que no las hacen conscientes ya que lo que les han enseñado es a ignorarlas. Necesitan ayuda para poder prestar atención a sus emociones, ya que durante muchos años han vivido con la idea de que eran negativas y perjudiciales, y que por consiguiente lo mejor era no tenerlas en cuenta. Al adulto evitativo también se le conoce con el nombre de desdeñoso.

Para evitar que esto suceda es importante que los padres sean responsivos ante todas las emociones que sus hijos muestran, ya sean estas agradables o desagradables.

Hay veces en que los adultos sólo responden ante las emociones agradables de sus hijos (como la alegría y el orgullo), en cambio, cuando se trata de emociones desagradables (como la rabia o la tristeza) las minimizan o las ignoran.

El apego inseguro evitativo tiene una relación muy estrecha con la autoestima del niño/a, siendo frecuente que los padres evitativos tengan hijos con una baja autoestima. Esto ocurre porque los niños, si cuando les piden a sus padres que atiendan sus necesidades ven que las mismas no son tenidas en cuenta, pueden llegar a la conclusión de que no son dignos de ser cuidados, amados y calmados.

La capacidad que tenemos los adultos de discernir los motivos y causas de determinados hechos no la tienen los niños y niñas, con lo que tienden a atribuirse las causas tanto de lo bueno como de lo malo. Pero sobre todo de lo malo.

En estos casos los niños creen que si no los atienden en el área emocional es por su culpa, porque no son dignos de recibir esa atención o cariño. También el mensaje oculto que reciben es que la intimidad puede causarles daño, por lo que tienden a evitarla.

Decir también que los niños y niñas que, como consecuencia de la relación que han tenido con sus padres, han desarrollado un apego inseguro evitativo, acostumbran a ser más mentirosos y a mostrar menos empatía con sus compañeros con apego seguro. Además, suelen estar más involucrados en casos de bullying, tanto en el papel de acosador como de víctima.

Son niños y niñas que han crecido con unos padres racionalizadores, que todo lo han intelectualizado negando la parte de las emociones. Los padres de los niños con apego inseguro evitativo acostumbran a ser alexitímicos (les cuesta ser conscientes e identificar las emociones que experimentan).

Características de los padres con apego inseguro evitativo

  • Si el niño muestra su necesidad emocional, el padre suele ignorarla o se retira de la situación. Por tanto la manera que tiene de relacionarse con las emociones de su hijo/a es apartándose de ellas (evitándolas).
  • Evitan, niegan o no entienden las necesidades emocionales que tienen sus hijos. Son padres que físicamente suelen estar presentes, pero están lejos de ser figuras emocionales de referencia de sus hijos.

  • Sí satisfacen las necesidades físicas o biológicas de sus hijos (comida, bebida, sueño, etc.), ya que estas no tienen contenido emocional.
  • El contacto físico con el niño es muy escaso, no mostrando cariño ni afecto hacia el menor.
  • Tienen un discurso muy racionalizador. Los temas intelectuales o cotidianos tienen más importancia que los emocionales.
  • Los padres con apego inseguro evitativo no se sienten cómodos con relaciones íntimas. Con sus hijos tienen conversaciones carentes de afecto y emociones.
  • Oscilan siempre entre el miedo a la intimidad y el miedo a estar solos.
  • Son padres que, dado que no hay intimidad, ven con buenos ojos la independencia y autonomía de sus hijos, favoreciendo, a veces en exceso, esa autonomía y la exploración.
  • Cuando ven a sus hijos manifestar cualquier emoción, tienden a no atender dicha emoción o a hacer comentarios despreciando a su hijo y la emoción que manifiesta.
  • Acostumbran a ser padres alexitímicos (ignoran la parte emocional de la vida).
  • Fomentan en sus hijos una baja autoestima, ya que no les atienden emocionalmente como precisan.
  • Las dificultades que los adultos tienen a nivel emocional y social las tienden a somatizar, por ejemplo con herpes o calenturas en la piel, con taquicardias, con problemas estomacales, etcétera.

Qué es el apego inseguro evitativo

Características de los niños con este tipo de apego

  • Lo que el niño hace, si quiere evitar un alto porcentaje de rechazos por parte de sus padres, es no mostrar necesidades emocionales. Con el paso del tiempo aprende a no demandar nada emocional y consigue desconectar de sus sensaciones y emociones. El hecho de que el niño se aleje y no preste atención a sus emociones le lleva al éxito con su figura de apego.
  • Los niños con apego inseguro evitativo rara vez piden ayuda. Se les ha inculcado que deben ser desproporcionadamente autónomos e independientes.

Qué es el apego inseguro evitativo

  • Generalmente son niños que, para evitar ser conscientes de sus emociones, están apuntados a muchas actividades (además de su actividad escolar).
  • Acostumbran a no saber qué responder cuando se les pregunta qué sienten ellos o qué sienten otros niños ante una situación emocional.
  • El niño con apego evitativo tiende a idealizar a sus padres.
  • En el colegio, los hijos de padres evitadores suelen ser alumnos excelentes. Sacan notas brillantes. Se les suele dar muy bien y destacan en todo lo que tiene que ver con el ámbito cognitivo o intelectual. Por otro lado, a nivel social tienen muchos amigos pero pocas relaciones cercanas e íntimas.
  • Se relacionan más y mejor con niños con más edad que ellos, o con adultos, que con niños de su misma edad.

Dejar de quejarse

¿Te has planteado alguna vez dejar de quejarte? ¿Serías capaz de estar 21 días sin hacerlo? ¿Podrías no estar diciendo constantemente lo mal que está todo? ¿Es complicado dejar de quejarse?

¿Qué indica la queja?

Normalmente la queja indica personas con falta de autoestima y muy victimizadas. Por otro lado está el profesional de la queja, un gran manipulador que se queja para intentar que tú hagas por él aquello que él debería hacer por sí mismo. Dejar de quejarse, y dejar de focalizar en aquello que no funciona, supone un montón de beneficios a todos los niveles.

«Quejarse es inútil y una pérdida de tiempo. No lo pienso hacer nunca.» Stephen Hawking

Queja viene del latín, de quassiare, de quassare, que significa golpear violentamente, quebrantar, y expresa un dolor, una pena, el resentimiento, la desazón… Un amplio espectro de sensaciones que tienen un nexo común: su carácter negativo.

Dejar de quejarse

¿Por qué lo de 21 días sin quejas?

Está estudiado que el cerebro, en lo que se refiere a conductas, produce los primeros cambios más estables, por la dinámica y por la plasticidad cerebral, después de 21 días.

Tras 21 días el cerebro ha cogido ya el nuevo código, el nuevo patrón, y entiende que aquello que se está haciendo no es un acontecimiento o algo que está pasando, sino que empieza a generar las primeras estructuras de cambio a nivel de conductas. Luego, para cambiar un hábito,  posiblemente necesitaremos alrededor de 60 días.

Dejar de quejarse supone un montón de beneficios

El primero es que no nos intoxicamos la mente. Es una manera de empezar a limpiar nuestros armarios interiores dejando de decir la cantidad de cosas a nuestro alrededor que están mal.

La queja nos focaliza completamente en aquello de nuestra vida que no funciona. Y eso equivaldría internamente a tener unos muebles viejos en medio del salón con los cuales nos golpeamos todo el tiempo. Dejar de quejarse es quitar todos esos muebles viejos, quitar toda esa focalización en lo que no funciona, y dejar un poco de aire para que puedan entrar aquellas cosas de nuestra vida que si funcionan, aquellos aspectos más positivos. Empezar a pedir, en lugar de quejarse. Utilizar el lenguaje personal…

“Si tu mal tiene remedio ¿por qué te quejas? Si no lo tiene ¿por qué te quejas?» Proverbio oriental

Al dejar de quejarnos nos volvemos más atractivos para los demás

Nos volvemos menos antipáticos. Una persona quejándose más de diez minutos resulta realmente poco entretenida y poco atractiva. Menos quejarse y más ponerse a cambiar las cosas que no nos gustan. Esa ha de ser la actitud si uno quiere actuar.

La queja es la antítesis de la acción. Una persona que se queja mucho, al final es una persona que quiere actuar poco.

Tan simple como complicado: 21 días sin quejarte

El reto de dejar de quejarse durante 21 días lo planteó por primera vez un pastor llamado  Will Bowen. Para lograrlo propone utilizar unas pulseras de color morado que sirven como herramienta de autocontrol. En caso de queja se cambia la pulsera de mano, y el contador se pone a cero. Además estas pulseras, que él mismo comercializa en su web, apoyan la causa e identifican a todos aquellos que tratan de mejorar su vida de esta forma. De momento llevan más de diez millones de pulseras vendidas.

La iniciativa de Bowen tuvo tanto éxito que el libro que le da nombre, Un mundo libre de quejas,  se convirtió en un superventas a nivel mundial. Además la iniciativa es ya un movimiento global  con miles de seguidores que tratan de transformar sus vidas. Empezó animando a sus feligreses a que superaran dicho periodo, y ha acabado montando un emporio en torno a ese concepto. En su web da las claves para llevarlo a cabo con éxito.

¿Hacen falta más razones para huir de las quejas compulsivas?

La ciencia ha demostrado cuánto daño hace estar expuesto a las quejas, incluso si es de manera pasiva. Hasta el punto de que hay estudios que demuestran que nos afecta a nivel cerebral y nos hace menos inteligentes. Más allá de la credibilidad que ofrecen estas investigaciones, lo cierto es que son muchos los psicólogos que explican que quejarnos, o estar expuestos a las quejas de otros, hace que inevitablemente afrontemos el día a día de una forma mucho más pesimista.

«Una vez llegada la desgracia, de nada sirve quejarse.» Esopo (S. VII a. C.-S. VII a. C.) Fabulista griego.

Fuente: Mañana empiezo (Episodio 03). PODIUM Podcast de Cadena Ser (19/09/16) 

Música para mamá

Música para mamá

Pocos vínculos pueden ser tan intensos y complejos a la vez, quizás por eso la relación materno-filial ha inspirado tantísimas canciones.
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Aquí encontrarás una pequeña muestra. Canciones que hijos e hijas han compuesto para sus madres, y otras que madres y padres han compuesto para sus hijos. Música para mamá, para que la disfrutéis en el Día de la madre o en cualquier momento.

Para una mujer ser madre significa cambiar su vida, su tiempo y su forma de pensar por sus hijos; significa dar todo su corazón y sus fuerzas cada día para sacar a sus hijos adelante y enseñarles a vivir; tener una razón de ser para el resto de su vida y sentimientos encontrados al ver cómo los hijos crecen, sintiendo satisfacción y nostalgia al verlos crecer, ¡el tiempo pasa tan deprisa!

Si hay un amor que podamos llamar verdadero es el amor sincero de una madre. Ser madre significa nunca más estar sola en el pensamiento, pues una madre siempre piensa doble: por sus hijos y por ella. A su vez cada hijo lleva consigo a su madre. Es un vínculo eterno del que nunca nos podemos desligar. Música para mamá

‘El vals de Kairo’, de Ara Malikian

Ara Malikian interpreta la pieza que compuso para su primer hijo, la describe como “una paranoia suya”, una preciosidad con un ritmo desconcertante que recuerda a muchas obras de violín, desde Beethoven a las bandas sonoras de Chaplin.

‘Mi pequeño tesoro’, de Presuntos Implicados

Soledad Giménez, ex vocalista de Presuntos Implicados, compuso Mi pequeño tesoro en 1994, cuando nació su primer hijo.

Es una canción llena de ternura, que habla del embarazo y de los primeros momentos del bebé, con amor y mucha ilusión.

‘Te voy a decir una cosa’, de Amaia Montero

Amaia le dedica esta canción a su madre, que le ayudó en su carrera musical. Además le describe y le cuenta todos los momentos que vivieron juntas.

En el videoclip, del año 2009, vemos a Amaia en Rascafría, Madrid, cantando la canción en tres escenas diferentes. Las imágenes de Amaia cantando se alternan con imágenes que representan la evolución de la relación materno-filial.

Al final del vídeo sale la madre de Amaia Montero, Pilar Saldías. Música para mamá

‘Niña de agua’, de Ana Belén

La canción que interpreta Ana Belén está compuesta por su marido, Víctor Manuel, y dedicada a la hija de ambos, Marina.

Es del año 1986 y es una canción encantadora.

‘Alba’, de Antonio Flores

El cantautor dedicó esta canción a su hija Alba. Este tema está incluido en el disco Cosas mías, publicado cuando la pequeña Alba tenía 8 años.

Antonio recuerda en la canción que el nacimiento de su hija le hizo “el hombre más feliz”.

‘Esos locos bajitos’, de Joan Manel Serrat

Un clásico. Joan Manel Serrat compuso esta canción inspirado por el humorista Gila, que llamaba a los niños “locos bajitos”.

Una canción preciosa, llena de mensajes en favor de los niños y en contra de todo lo que suponga cortar su espontaneidad, dirigir sus vidas o proyectarles nuestras frustraciones.

Esos locos bajitos recorre el proceso de un niño desde que nace.

‘Más que a mi vida’, de Bebe

Canción que la artista dedica a su hija Candela, pero también a todos los niños y niñas. Está incluida dentro del álbum Cambio de piel, publicado en 2015.

Dice Bebe que ser madre “cambia las prioridades, no hay tiempo para regodearse mucho en los problemas”. Una canción lindísima, con un ritmo alegre y llenita de amor.

‘Tan poquita cosa’, de Pasión Vega

Pasión Vega habla del enorme amor y la locura que provoca la llegada de un bebé a nuestras vidas.

Decía en una entrevista: “Aunque he tenido un embarazo y un parto muy bueno pasas miedo e inseguridad. Ser madre es precioso pero es difícil, tu vida cambia, ya no eres tú, eres tú y ella. Pero es lo más bonito que me ha podido pasar”.

‘The one thing’, de Shakira

Una canción no demasiado conocida que Shakira dedica a su hijo Milan.

Un tema con una música muy animada en el que subraya cómo nuestros hijos pueden llenar nuestra vida de luz. Música para mamá

‘Little Star’, de Madonna

La reina del pop dedicó a su hija Lourdes María esta canción, en la que canta con mucha ternura invitándola a soñar, a no olvidar quién es y a volar muy alto, y le recuerda la felicidad que le produjo su nacimiento.

Madonna acostumbra a publicar en su Instagram numerosas fotos con su hija, que ahora ya tiene 20 años.

‘Nada mejor’, de Rosario Flores

Rosario canta esta canción con ritmo flamenco que se publicó en 1999, tres años después del nacimiento de su hija Lola.

La pequeña nació un año después de la muerte de su madre, Lola Flores, y de su hermano Antonio.

‘Capricho de mujer’, de Niña Pastori

En 2009 Niña Pastori dedicó todo su álbum Esperando verte, compuesto por ella misma y su marido, Julio Jiménez Borja, a la dulce espera de su hija Pastora.

Con un tono flamenco desenfadado en Capricho de mujer la artista canta a su hija que está por llegar.

Música para mamá

Aprender a hablar en público

Desde los más humildes a los más poderosos, desde una gala hasta una entrevista de trabajo o una presentación. No se trata sólo de saber qué hay que decir sino de cómo lo decimos en público. Hablar en público no siempre es fácil, la vergüenza o el miedo a equivocarse siempre están ahí rondando. Ser un buen orador es clave: una buena respiración, la sonrisa, la autoconfianza, un buen guión, una buena estructura y, sobre todo, las tres claves: práctica, práctica y práctica.

Dicen los expertos que lo óptimo sería que la oratoria se empezara a trabajar en la escuela y siguiera en la empresa. Y es que, según Adecco, empresa de trabajo temporal, a tres de cada cuatro personas les da miedo hablar en público. Aseguran los psicólogos que el miedo es normal pero que hay que afrontarlo y saberlo canalizar, y coinciden en que la experiencia es fundamental; si uno se queda en blanco mira el papel o si se pone nervioso respira, hay que tener herramientas para salir del paso, y, sobre todo, pensar que la perfección absoluta no existe.

¿Qué es hablar? Significado y etimología

El hablar es algo que nos distingue a los humanos, siempre se ha dicho que hablando se entiende la gente.

Hablar procede del latín fabulāri que a su vez deriva de fábula, que es una palabra que por vía culta nos llega y que en latín era un derivado de otro verbo que era fari (que quería decir hablar).

Había otros sinónimos en latín para la noción de hablar como por ejemplo loquor en la primera persona, que no nos ha llegado por vía hereditaria a las lenguas románicas pero sí a través de la mediación de los cultismos. Decimos que alguien es locuaz cuando habla mucho, un locutor tiene por oficio hablar, la elocuencia es el arte del buen hablar…

Hay otras voces derivadas de ese loquor que no ha sobrevivido por vía popular. En cambio sí lo ha hecho fabulāri, que ha llegado al castellano y que es hermano, podríamos decir, de la forma gallega y portuguesa falar, pero que, a diferencia del gallego y el portugués, ha conocido un cambio propio característico del castellano.

A muchos les han enseñado que en castellano lo que antes fue una f inicial se ha convertido en h, es un modo de decirlo. El castellano antiguo escribía todavía fablar o fabla, en lugar de hablar o habla. Y el castellano antiguo escribía todavía fumo, farina, fillo allí donde hoy tiene humo, harina, hijo.

El término hablar caracterizado por esta h inicial tiene un buen número de derivados, algunos de ellos curiosamente han tomado una deriva negativa que se ha orientado a la idea de hablar por hablar o hablar sin ton ni son. Es por ejemplo lo que se atribuye al hablanchín, que es una forma alternativa al parlanchín. Otros derivados de este tipo son por ejemplo la habladuría o el hablantinoso (dicen en algunos lugares de América para aquel que habla demasiado, que habla sin sustancia, que hace hablantinas).

Pero también hablar ha dejado derivados nobles y con un sentido positivo como por ejemplo habla, posiblemente un derivado posverbal de hablar (yo hablo, tú hablas, él o ella habla), a no ser que proceda directamente de fábula.

El habla se dice del acto, del ejercicio concreto de la posibilidad del lenguaje. Se dice de alguien que ha perdido el habla cuando no es capaz de hablar. O el habla de una localidad o una comarca concretas, por ejemplo el habla del Rincón de Ademuz.

De habla, hablante. Hablante en su origen era el participio de presente del verbo hablar, es decir quien habla, y un hablante es quien ejerce la posibilidad de hablar, quien utiliza una lengua. Y da pie a compuestos como castellanohablante, hispanohablante, catalanohablante, gallegohablante o vascohablante.

En cuanto a la palabra fábula es un cultismo, se ve claramente porque prácticamente no ha variado a partir de la fórmula latina. Fábula tiene vida y tiene derivados, y cuando tiene derivados quiere decir que ha ejercido su capacidad vital: fabular, confabular, confabulación, fabuloso.

Abundando un pelín más en lo que serían cultismos hay una subfamilia que se funda en lo que ya fue una familia creada en el latín a partir del verbo fari. Fari está en la base de una palabra latina que era facundus, que hoy reconocemos en facundo, y en latín significaba lo que ahora sigue significando: quien es muy generoso en el hablar, quien ejerce la facundia (que sería el sustantivo correspondiente).

Y otra forma extraordinaria: si hablante era el participio de presente de hablar (quien habla), en latín fans era el participio de presente de quien habla, en cambio infans, su antónimo, era quien todavía no habla, el infante, el niño pequeño. Lo que ocurre es que en la lengua la significación de infans (literalmente quien todavía no habla) ha ido creciendo a otras acepciones. Hablamos de la infanta de la familia real, por algún camino se ha llegado a esa significación. Hablamos también del soldado de a pie que es el infante, que forma parte del cuerpo de la infantería.

Y todavía hay otras variaciones, otras ramificaciones a partir de este fari latino que conservan todavía la significación etimológica. Por ejemplo el adjetivo en latín afabilis, que lo tenemos en el castellano como afable, y que significaba literalmente que se puede hablar con esa persona. Y su antónimo que era ineffabilis, que significaba lo que sigue significando en castellano inefable: que resulta difícil explicar con palabras.

Aprender a hablar en público hoy

¿Por qué es importante aprender a hablar en público?

No importa el campo al que te dediques, las exposiciones respecto de las cosas que se hacen son constantes: ya sea en presentaciones, en reuniones, en negociaciones… Hay una constante necesidad en cualquier ámbito de explicar las cosas, y esa explicación muchas veces es delante de otras personas.

Hablar en público es una necesidad constante, no sólo en el ámbito de los negocios sino que es algo transversal. Además, es algo que dice mucho de nosotros a la hora de relacionarnos con otras personas.

Hablar en público es difícil, sin embargo es algo que está al alcance de cualquiera que pase el proceso que le permita adquirir esa habilidad; como podría adquirir cualquier otra como por ejemplo hacer malabares con naranjas, a base de práctica.

Aprender a hablar en público hoy

Dominar el contenido es esencial

Para lucir con la forma, que en el fondo hablar en público es forma, hay que dominar el contenido. Por tanto es fundamental de entrada saber que queremos transmitir, que idea nuclear queremos pasar.

¿Qué nos puede poner nerviosos? ¿Qué nos condiciona a la hora de hablar en público?

Los miedos que nos bloquean, dependiendo de la persona, funcionan de una manera u otra. Lo que sí está claro es que estamos hablando de inseguridades. A unas personas les bloqueará el quedarse en blanco, a otras el pensar “yo no soy capaz de hacer esto”, a otras la mirada y el cómo nos juzgan los demás, el lugar, la responsabilidad…

Aprender a hablar en público hoy

Cómo perder el miedo a hablar en público. Cómo hablar en público sin nervios

Vencer los miedos no es el objetivo. No hay que esperar que el miedo se nos quite, lo que tenemos que hacer es aceptarlo y aprender a vivir con él. Piensa en el miedo como en una oportunidad que te da la vida para desarrollar una habilidad que lo contrarreste.

Visto desde la distancia incluso agradécele a la vida que te enfrente a tus inseguridades y miedos, es un camino de crecimiento. Aprender a hablar bien en público es un verdadero camino de crecimiento personal. ¿Cuál es tu voz? ¿Cómo le hablas tú al mundo? Es mucho más que una habilidad.

Luego, claro está, tenemos la metodología. Algo que ya dijeron los orientales hace siglos, y que no basta con entender sino que hay que practicar (porque entenderlo nos resultará sencillo, la cuestión es aplicarlo):

▷▷ DESARROLLAR EL PODER DE DIRIGIR NUESTRA OCUPACIÓN A UNA ACCIÓN ◁◁ 

¿Por qué? Pues porque el mecanismo del miedo es siempre: me conecto con la mente ⇨ pérdida inmediata de poder (me pre-ocupo). Y lo que hay que hacer es dirigir nuestra energía a ocuparse.

Nadie es culpable de su primer pensamiento, pero sí somos responsables del segundo. Por ejemplo, un individuo no tiene la culpa de pensar, cuando sube a un avión, “en este me voy a matar”. Siente miedo, es algo que le pasa y es inevitable. Pero si tiene el entrenamiento de distanciarse de sí mismo y decirse: “¿Qué, ya estás otra vez dándole vueltas a la mente y pre-ocupándote? ¡Ocúpate!”. Y a partir de ese pensamiento se dedica a mirar a quien tiene al lado en ese vuelo, a los azafatos o azafatas… Se está ocupando.

Por tanto la recomendación sería buscar esa ocupación que nos saque de esa pre-ocupación. Y en el caso de hablar en público la ocupación sería “tengo claro cómo voy a empezar”, y con voz clara y mirando al público: “Hola, buenos días, me llamo fulanito y vamos a hablar de recursos para hablar en público…”, aunque por dentro estemos como un flan.

Las primeras veces no es tan importante el resultado, sino que demos el paso. Piensa que a bailar se aprende bailando… El problema es que nuestra tendencia es: “Me salió mal una, dos, tres veces… ya me he desanimado”.

Aprender a hablar en público hoy

“No puedo. Me tiembla la voz al hablar en público porque me pongo nervioso al hablar”

Todos solemos tener creencias que nos limitan. Vamos mal si somos nosotros mismos los que anteponemos el “Yo no puedo”… Prohibido decir “No puedo”.

Puedes decir “No me sale todavía”. Y, después de un número de fracasos determinados, digamos 8 ó 9 ó 10, ya puedes decir: “No puedo”. Pero nunca hasta que no hayas probado esas 9 ó 10 veces…

¿Qué papel juegan las pausas, los silencios, la respiración al hablar en público?

La respiración es muy importante, de hecho la voz es respiración. En cuanto a las pausas es fundamental dominarlas. Recordemos que, mientras hacemos la pausa, respiramos.

Lo cierto es que todos acostumbramos a tener verdaderos problemas para hacer esas pequeñas pausas. En general sentimos miedo ante un segundo de silencio, se nos hace eterno. Creemos que el público va a pensar que no sabemos qué decir, que no somos listos. Y, contrariamente a lo que creemos, si observamos, veremos que las pausas las hacen los poderosos: esa persona que decide “A ver, ¿qué quiero decir?”, y dice lo que quiere decir.

No podemos decir que hacer eso sea fácil, es algo difícil y que lleva un proceso. Cuesta gestionar esas pausas que los que saben hablar en público dominan tan bien, porque igual nosotros hacemos una pausa y nos delatan los nervios porque estamos temblando.

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¿Cuándo una pausa es buena y cuándo una pausa es mala? Una pausa es mala cuando la persona que está hablando en público se preocupa, porque la gente que está escuchando percibe esa preocupación y nerviosismo. En cambio, cuando el orador no se preocupa, los demás que la están escuchando no se preocupan.

Hemos de ser conscientes de que el proceso para hablar en público es un entrenamiento, y que requiere también de algo de descaro. No pensemos que todas las personas que vemos que hablan bien en público no tienen por dentro algo de nerviosismo en cada nueva ocasión. David Bowie, por ejemplo, reconocía que las entrevistas antes de salir a una actuación le daban pánico, sentía pavor.

¿Cómo es posible que David Bowie con tantos años de carrera siguiera sintiendo ese miedo? Pues es muy positivo y pedagógico que él confesara que le daba miedo hablar en público, porque es importante que todos sepamos que el miedo y la inseguridad son algo normal. No se trata de no tener miedos sino de cómo, a pesar de ellos, somos eficaces.

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Trucos y técnicas para hablar en público sin miedo

¿Qué es mejor, gesticular demasiado o demasiado poco?

No cabe duda de que la gestualidad da una mayor comunicación, pero, dentro de la cultura y personalidad de cada uno, tiene que haber un equilibrio entre los momentos gestuales y los momentos de reposo (que son los que comunican estatus).

Un exceso de gestualidad hace que el discurso pierda credibilidad, porque resta estatus. De ahí que sea importante ese equilibrio entre nuestra gesticulación y esos momentos de reposo en los que transmitimos serenidad.

Un ejemplo lo tenemos en el teatro clásico español, ahí está muy claro: tenemos por un lado a los criados (que siempre se mueven más, de un lado para otro) y por otro a los nobles (más inmóviles, a los que por algo se les llamaba los estirados).

El estatus depende de en qué contexto estás. A veces, por respetar a nuestra audiencia y respetar unos códigos, con determinados clientes por ejemplo, nos ponemos corbatas o trajes muy serios. Pero no es por aparentar sino por respetar el código que hay en ese lugar.

¿Qué hacer con las manos al hablar en público?

Es una de las pesadillas de los ponentes noveles que empiezan a hablar en público. Las manos tienen mucho que decir, mucho que expresar, y son muy necesarias para comunicar con nuestra audiencia. Cuando se habla en público la gestualidad de las manos apoya el discurso.

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Respecto al uso de las manos al hablar en público la escuela americana, por ejemplo, dice que lo mejor es nunca juntar las manos, porque es una señal que da a entender que nos estamos protegiendo. Lo cierto es que cada persona debe calibrar que le ayuda más:

  • Si opta por no juntar nunca las manos para dar esa señal de fortaleza y de no necesidad de protección, pero así se siente fatal.
  • O si, en un momento determinado, opta por juntar las manos porque así se siente más cómoda y es más eficaz.

Se trata de ver que nos puede ayudar más. En el siguiente video, la experta en comunicación Teresa Baró da interesantes consejos que podemos aplicar en cualquier reunión, en una presentación comercial, en una formación, en clase, incluso a veces en una conversación. Porque en realidad tampoco hay tanta diferencia entre los gestos que hacemos en una conversación y los que hacemos hablando en público, al fin y al cabo hablar en público es una forma de dialogar con ese público.

¿A quien mirar cuando se habla en público?

La fortaleza de tu mirada será igual a la cantidad de información que captes de la audiencia: miras a la gente a los ojos, y captas. Parece sencillo, pero muchas personas se ponen nerviosas y no saben adónde mirar cuando tienen que hablar en público. Entonces miran al suelo, miran sus notas, miran la pantalla, miran al fondo… y buscan todos los recursos para no mirar precisamente a quien tienen que mirar que es a su público.

Una de las formas de ganar tranquilidad en este diálogo que tenemos que establecer con el público es, precisamente, considerar que estas personas que nos están observando necesitan mantener este diálogo.

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¿Verdad que en una conversación a dos no nos ponemos nerviosos?

  • Mentalizarnos de que vamos a conversar con nuestro público y que por lo tanto tenemos que mirarle a los ojos es algo que nos va a dar tranquilidad.
  • En cambio, si pensamos que el público es una masa uniforme de gente y nos da miedo tendemos a la sensación de monólogo y eso nos va alterando cada vez más.

Pero, ¿miro a todos? Si es una audiencia de muchas personas resulta complicado

  • Si se trata de un grupo reducido, hasta 25 ó 30 personas, podemos ir mirando a cada uno de ellos a los ojos, individualmente. Incluso podemos llegar a saber más o menos que están pensando o si van siguiendo nuestro discurso. Es conveniente hacerlo.
  • Cuando hay más gente entonces es difícil llegar a todos. Se puede ir mirando hacia el fondo de la sala. O, si la sala es ancha, ir mirando de izquierda a derecha pasando también por el centro.

¿Nos resultará más fácil si miramos a alguien conocido o a quien nos sonríe?

Mirar a quien nos sonríe es una tentación, porque nos da a pensar que le caemos bien y que está de acuerdo con lo que estamos diciendo. Pero es una trampa que deberíamos evitar, porque entonces lo que estamos haciendo es olvidar a los demás miembros del público y estos se pueden sentir desatendidos, y, en consecuencia, perderán capacidad de atención en lo que estamos diciendo.

Hay que mirar a todo el mundo, incluso a los que ponen mala cara. Más a estos que a los que nos sonríen, porque a estos hay que ganárselos. Tenemos que decirles con la mirada “Te he visto. Sé que estás aquí. Quiero que me escuches. Tengo algo importante que decirte”, y todo se lo decimos mirándoles. Además incluso, en algunos casos, es un aviso para después si tienen que hacer preguntas muy complicadas o van a por nosotros. Nosotros, mirándoles mientras estamos hablando de nuestro tema, les estamos diciendo: “Sé que después me preguntarás”, y esa es una forma de mostrar seguridad.

¿Qué hacemos si vamos acompañados de unas notas?

Las notas sirven para tener un guión, pero no para leer siempre completamente. Porque si miramos mucho las notas lo que estamos haciendo es dejar de mirar a nuestro público, y siempre es mejor dirigir la mirada hacia ellos.

Por lo tanto deberemos hacer un guión con poca letra, lo más esquemático posible, e ir combinando la mirada hacia el público y algún vistazo rápido a lo que llevamos apuntado si nos hemos perdido. Lo importante es ensayar antes para no tener que mirar mucho ese guión.

Y si llevamos el discurso escrito, ¿cómo lo hacemos?

En ese caso la lectura también tiene que ser lo más expresiva posible. Para conseguir esto nos podemos preparar el texto a base de letra muy grande, de espacios amplios, marcando los puntos y aparte y las pausas, usando también distintos colores porque así sabemos en qué palabra tenemos que poner el acento.

Todo eso nos facilitará la lectura y que ésta sea sea expresiva, pero sobre todo nos facilitará también que podamos mirar de vez en cuando a nuestro público. Ensayar el discurso es muy importante, porque después, cuando estemos delante de la audiencia, nos sentiremos más sueltos y cómodos.

Si detrás tenemos apoyo visual, ¿dirigimos la vista hacia esa pantalla?

En ese caso hay que mirar hacia atrás lo mínimo posible. Si tenemos que señalar a la pantalla lo hacemos con la mano o con un puntero pero mirando hacia delante, hacia nuestro público. El mínimo tiempo posible dando la espalda al auditorio.

Por eso, si tenemos un ordenador bien colocado (es algo que la mayoría de las veces podemos hacer) nos iremos guiando por lo que vemos en la pantalla del ordenador y, al mismo tiempo, estaremos mirando hacia nuestro público, de tal forma que no nos tenemos que estar volviendo cada vez.

¿Se puede entrenar el contacto visual con el público?

Pues sí, es posible. Hay un truco muy fácil que podemos hacer en casa: cuando ensayemos nuestro discurso o presentación podemos pegar en la pared unos folios con caras dibujadas, fotos de personajes conocidos o de la familia, incluso muñecos, y vamos ensayando nuestro discurso mirando a los ojos de estas “personas”, buscando captar la atención.

Este aspecto es importante porque normalmente cuando estamos ensayando en casa un discurso nos centramos sobre todo en lo que decimos, en las palabras. Olvidamos que después tendremos personas delante y que tendremos que mirarlas a los ojos, porque esa es la primera forma de persuasión. Por eso, hacer esta sencilla práctica pegando las fotos en la pared resulta muy útil y nos dará después la facilidad de hacerlo cuando tengamos delante al público real. Es un buen calentamiento y estaremos ya acostumbrados a hacer esos movimientos.

Ante un gran auditorio, ¿funciona imaginarlos a todos en ropa interior?

Lo interesante y maravilloso de los seres humanos es que lo que le funciona a uno a otro no. Y este truco de imaginarse a la gente desnuda o en ropa interior hay gente a la que le funciona.

Trabajar con imágenes, que es como esto se llama, es bueno. Hay gente que se imagina que le está hablando a su hermano, a su madre, a su tía, a su novia… Si a ti te funciona estupendo.

La cuestión es que tienes que averiguar qué te ayuda a ti. En ese proceso de entrenamiento parte de lo que hay que descubrir es qué me ayuda a mí a expresarme mejor, a estar más tranquilo, a gestionar mejor mis inseguridades… A ser eficaz a pesar de mis inseguridades.

Cómo dominar el escenario al hablar en público

Aunque hay cosas básicas, que son siempre las mismas, también vemos modas y tendencias en cómo nos dirigimos al público. Hoy día tenemos la posibilidad de dar charlas desde grandes escenarios y de movernos mucho más, en cambio tiempo atrás se trataba de algo mucho más rígido. Antes los conferenciantes estaban por ejemplo detrás de la mesa de una forma muy solemne y formal, o detrás de un atril.

Hay conferenciantes a los que vemos andando por el escenario casi exhibiéndose, es quizás una forma de comunicar más atractiva; parece más natural aunque en realidad está todo ensayado. En esto hay grandes conferenciantes que nos han influido mucho como pueden ser Steve Jobs o Mark Zuckerberg.

Aprender a hablar en público hoy

Todos o muchos de los TEDx, que son estas conferencias que ahora están tan de moda, se graban en general en escenarios grandes. A ello ayuda la tecnología: el disponer de un micro inalámbrico o el tener una pantalla grande, y no una pizarra donde hay que escribir, permiten el movimiento.

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En general para dirigirnos al público es mucho mejor estar de pie y en movimiento, aunque también hay momentos en los que el protocolo nos dice que tenemos que estar sentados. Pero siempre que podamos vamos a hacerlo de pie, porque esto nos da muchas ventajas. Teresa Baró, experta en comunicación, las explica:

Cómo hablar en público con naturalidad

Es precisamente cuando estamos en público, en esos momentos en que queremos causar una mejor impresión, cuando más tensos nos acostumbramos a poner. Es lógico: hay más compromiso, queremos gustar, queremos transmitir una buena imagen, hay presión, hay tensión… y lo que hacemos precisamente es quedarnos como acorralados. Todas las habilidades que tenemos cuando estamos relajados tomando un café con un amigo… desaparecen. Pero eso es algo que se puede regular y mejorar.

¿Qué inseguridades podemos sentir cuando estamos ante una audiencia?:

  • La inseguridad en uno mismo.
  • La inseguridad en el tema que estamos tratando: si no dominamos bien el tema es algo que nos hace estar más tensos.
  • La inseguridad como comunicador: yo sé que controlo el tema pero en cambio soy consciente de que no tengo muchas habilidades para hablar en público, y eso me hace estar más nervioso o nerviosa.

En general nos ocurre que, a la hora de dar una charla o un discurso, casi siempre nos esforzamos en preparar bien el mensaje, el contenido, las palabras, el discurso o incluso la presentación en PowerPoint. En cambio solemos descuidar el ensayar, el entrenar el cuerpo para que se comunique con naturalidad… Y cuanto más lo preparemos más naturalidad vamos a conseguir.

Cuando tengamos que hablar en público es mejor que no se nos note que estamos presos del pánico, porque además, si nos bloqueamos, no podremos transmitir lo que queremos comunicar. De todas formas tampoco pasa nada si nos mostramos algo nerviosos. Muchas personas no tienen la oportunidad de hablar en público cada día y por tanto es normal que estén un poco tensos cuando se enfrentan a una audiencia importante, es comprensible. No tenemos que estresarnos en exceso por ello. No obstante hay fórmulas para mejorar esto que nos van a ayudar y que nos muestra Teresa Baró en este vídeo.

Cómo transmitir seguridad al hablar

Hablar y expresarse ante una audiencia no es una tarea fácil, para muchos es una prueba de fuego en la que a veces se reflejan todas las inseguridades y los nervios que supone convertirse en el centro de atención. Los gestos nos delatan.

¿Cuáles son los gestos que nos traicionan?

Se trata de gestos que hacemos con todas las partes del cuerpo: con la mirada porque rehuimos el contacto visual, con las manos porque por ejemplo las frotamos demasiado o le damos vueltas al anillo o al reloj, nos ponemos bien los puños de la camisa (sobre todo los hombres que van con americana), cruzamos los pies de una forma que nos da inestabilidad… Hay una serie de movimientos que delatan que estamos nerviosos.

¿Qué trucos podemos poner en práctica para disimular el nerviosismo? ¿Qué hacemos con esos gestos que nos delatan?

Esos gestos que evidencian nuestro nerviosismo no hay que disimularlos sino que hay que eliminarlos. Se trata de entrenar, entrenar y entrenar. Practicar una posición corporal de seguridad y de abertura para así eliminar estos gestos de nuestro repertorio.

¿Cuál sería la actitud corporal adecuada?

Una actitud corporal de firmeza, de estabilidad (con los dos pies bien apoyados) y el cuerpo abierto y con la cabeza alta. Moviendo los brazos y las manos hacia afuera, de una forma abierta y relajada. Nada de cerrar los puños ni entrelazar las manos, porque eso es lo que delata el nerviosismo.

Indispensable la sonrisa

Otro aspecto esencial es la sonrisa. Es importante sobre todo para empezar a conectar con el público desde el primer momento: es la bienvenida. Por tanto es importantísimo sonreír. Pero ojo, porque también hay sonrisas que son de tensión, esa risita que se nos escapa y que no podemos controlar y que es de nervios. O sea que debe ser una sonrisa abierta y sincera (ya sabemos que sonreímos también con los ojos), no puede ser una sonrisa forzada o con los dientes cerrados y apretando las mandíbulas.

Y todo esto necesitamos prepararlo

Tener el mensaje verbal (las palabras) preparado, y entrenar varias veces para que después podamos eliminar todos estos gestos de timidez y de inseguridad.

Cuando llegue el momento tenemos que salir pensando cosas positivas acerca del público: “el público está dispuesto a escucharme”, “el público me va a ayudar”, “el público es mi aliado, no es mi enemigo”. Si salimos con pensamientos positivos, seguro que nuestra gesticulación, nuestros movimientos e incluso nuestra voz van a tener un estilo y un tono positivo.

El tono de voz en la comunicación

Reconocemos a las personas por su voz, es algo que nos identifica. La voz es una característica de cada persona: tú tienes tu voz y yo tengo la mía. El tono de nuestra voz envía sensaciones a nuestro interlocutor y, además, forma parte de nuestra imagen.

En cada momento, según cómo utilizamos la voz, estamos transmitiendo unas actitudes, unas emociones y también un grado de implicación. No sólo es importante saber qué voz tenemos (que es la que nos ha tocado por naturaleza) sino también cómo la utilizamos.

¿Cómo podemos utilizar la voz para comunicarnos mejor?

Lo primero que debemos tener en cuenta es el contexto, cuál es la actividad que estamos desarrollando:

  • No es lo mismo estar en familia, y estar en una situación íntima de proximidad, que estar ante un público.
  • O no es lo mismo ser un profesional de la comunicación que una persona que utiliza la voz para comunicarse en el día a día.

Pero de todas formas, aunque no seamos profesionales de la comunicación, deberíamos tener en cuenta la capacidad que tenemos de influir en los demás a través de la voz:

  • A través del tono.
  • A través de la velocidad con la que hablamos.
  • A través de la claridad en la articulación. Si no se me entiende el mensaje puede no llegar correctamente. Pero no es sólo que el mensaje no acabe llegando sino que además estamos también dando una imagen determinada a través de esa articulación incorrecta. Si no articulamos bien podemos dar la imagen de que tenemos un problema en la boca o de que estamos nerviosos, por ejemplo.

La voz con todos sus matices nos da muchísima información:

  • Cuando una persona habla en público, un maestro por ejemplo, con la energía que tiene su voz está diciendo: “tengo ganas de estar aquí haciendo lo que estoy haciendo” o “no tengo muchas ganas, en realidad estoy aquí porque me obligan”.
  • O puede estar transmitiendo “estoy pasando miedo”, la voz indica también inseguridad, nervios y miedo.
  • La voz incluso puede ser un indicio de mentira, puede ser señal de que alguien está mintiendo cuando se baja el volumen al decir algo. ¿Por qué bajamos el volumen? Porque en realidad  no queremos que nos escuchen, pero lo estamos diciendo porque tenemos que decirlo.

¿Cuáles son las voces más persuasivas?

Es algo que depende también del contexto. En un contexto más privado y de cercanía un tono de voz bajo, pero sobre todo más tranquilo, es más persuasivo. Una persona que habla despacio normalmente transmite más serenidad, y por lo tanto también seguridad en lo que está diciendo y en sí misma.

Hablar despacio, en la mayoría de las ocasiones, resulta más convincente. Pero no siempre, porque a veces la velocidad al hablar, siempre que se entienda el mensaje, nos da una idea de energía, de vivacidad, de entusiasmo, de alegría incluso. O sea que depende.

Lo que no suele ser muy persuasivo es que el tono de voz siempre sea igual, hablamos entonces de monotonía. Y la monotonía tiene un problema: nos aburre. Si la persona que habla nos aburre el mensaje no nos llega, porque llega un momento en que desconectamos.

¿Cuáles son las voces más seductoras?

Voces seductoras las hay masculinas y las hay femeninas. Las voces más seductoras suelen ser las voces que no son estridentes, que hablan de una forma suave, que son dulces, melódicas… Pero habría que ver también las características, el timbre de voz de cada persona en concreto.

Las voces masculinas en general son más graves que las femeninas, y por lo tanto transmiten unos valores que son los propios tradicionalmente del hombre: autoridad, confianza, respeto.

En cambio las voces femeninas, que son más agudas, suelen estar más relacionadas con la vida familiar, con la seducción femenina y muchas veces incluso con connotaciones peyorativas, con la “histeria”. Una mujer que grita, que tiene una voz muy aguda y que está chillando, es una voz irritante, y, además, hay una creencia general de que una mujer que grita es porque está descontrolada.  Aunque sea un adjetivo injusto se nos califica a veces de histéricas. En cambio al hombre no. El hombre que utiliza su voz para la autoridad se considera un valor positivo.

En general las voces agudas son más irritantes que las voces graves, sobre todo si son excesivamente agudas. Pero las voces agudas y más femeninas también tienen una ventaja, y es que normalmente son más claras, se escuchan mejor. Mientras que una voz muy grave a veces conlleva una dificultad en la comprensión, en la audición.

¿Cómo podemos mejorar la articulación de nuestra voz?

Una práctica muy sencilla y que podemos hacer en casa es hacer ejercicios de lectura en voz alta mordiendo un lápiz sin dejarlo caer. Después de unos minutos leyendo así, con el lápiz entre los dientes, cuando lo sueltes verás que es mucho más clara la articulación, e incluso se proyecta mejor la voz.

Y el mismo ejercicio se puede hacer con un tapón de botella de cava y es mejor todavía, porque en este caso lo que se consigue es abrir la mandíbula hacia abajo, que es como realmente sale bien el aire y se proyecta hasta el fondo la voz. En este caso cuesta un poquito más hacerlo que con el lápiz pero es muy efectivo.

Aprender a hablar en público hoy

Cómo enseñar a un niño a hablar en público

Comunicarse con eficacia y hablar en público son hoy habilidades básicas. Los padres podemos, según los expertos, hacer mucho en casa para potenciar la oratoria de nuestros hijos. Estas son según Manuel Antolín, terapeuta del Centro de Psicología Resuelve, algunas de las cosas que podemos hacer para ayudarles a perder el miedo a hablar en público:

  • No hablar por ellos cuando se encuentran con otros niños y mayores con la excusa de que son tímidos. Déjales que contesten por sí solos, a su ritmo. Si no lo hacen, puedes animarles a que hablen, sin responder por ellos. Con paciencia conseguirás que vayan expresándose.
  • Dejar que expresen sus propias ideas aunque no nos gusten. Desarrollar en los hijos una actitud crítica permite que se sientan seguros. En vez de decir: “¡tu cállate que eres un niño!”, es preferible: “¡no pienso lo mismo, pero lo respeto!”.
  • Lee cuentos a tus hijos, con la voz y con el cuerpo. Escenifica lo que estás contando; eso les permitirá aprender a contar historias. “El Storytelling es uno de los grandes recursos usados hoy en día para hablar en público, ya que cuando contamos historias conquistamos el corazón de nuestra audiencia”, explica Antolín. “Si tú lees, tus hijos leen. Arrástralos a leer con tu ejemplo. Eso enriquecerá su vocabulario y les ayuda a estructurar sus ideas”.

Aprender a hablar en público hoy

  • Para hablar bien en público hay que pensar bien en privado. Nos lo dice Gonzalo Álvarez, editor del blog El arte de presentar. Así que procura que tu hijo/a escriba. Escribir en un diario, hacer redacciones y cartas, les ayudará a estructurar sus ideas. Eso se reflejará en su modo de comunicar.
  • Apúntalos a distintas actividades artísticas para que prueben si les gustan. El teatro les permitirá trabajar la expresión corporal, los tonos de voz, interpretar distintos personajes… Perderán el miedo al ridículo. Con la danza trabajarán el control del cuerpo y aprenderán a moverlo. Según Albert Meharabian, profesor emérito de Psicología de UCLA, comunicamos más nuestro mensaje con nuestro cuerpo (55%), que con las palabras (7%) o con nuestra voz (38%). Cantar en un coro les ayudará a conocer su instrumento vocal, aprenderán respiración diafragmática para proyectar la voz de forma correcta.
  • En un cumpleaños o celebración familiar, propón entre los niños un cuentacuentos, en el que cada niño pueda contar el suyo.
  • Juega con ellos a explicar sin palabras un personaje. Expresarán con el cuerpo y se les quitará el miedo escénico al tener que ponerse delante del grupo.
  • En un encuentro familiar por motivos alegres o tristes, pídeles que si les apetece escriban unas palabras dedicadas a la persona homenajeada, y luego que las lean.

Aprender a hablar en público hoy

  • Recitar trabalenguas es una actividad divertida que les permitirá tener una mayor fluidez verbal, aprender a pronunciar mejor. Otro ejercicio divertido es que hablen mordiendo un lápiz  con los dientes.
  • Proponles juegos de comunicación e improvisación. Podemos poner palabras disparatadas en papelitos, meterlos en una bolsa y que cojan uno al azar. Pídeles que con esa palabra improvisen una historia, un cuento o que expliquen al grupo qué significa ese término.
  • Y, sobre todo, aplaude sus intervenciones públicas. Felicítales por sus logros. Cuando hablen delante de la familia o de extraños, hazles sentir que lo hacen bien (muy bien, qué bien habla mi niña, qué bien habla mi niño…), ganarán seguridad; si sólo destacas sus fallos (es que le cuesta, es un poco tímida, es que tartamudea…), esa seguridad se perderá.

Aquí tienes una muestra de lo que son capaces los niños cuando se les dan las oportunidades necesarias: